miércoles, 24 de agosto de 2011

UNA INYECCIÓN DE OPTIMISMO

Cuando me informaron de que iba a aparecer una reseña de mi libro de relatos Los muertos, los vivos en el número 89 de la revista Adiós, la noticia me produjo sentimientos ambivalentes. El hecho de que alguien se tome la molestia de comentar  en algún medio de comunicación lo que uno ha escrito es siempre motivo de alegría. ¿Dónde radicaba el problema, entonces? En que la citada revista es editada por una empresa de servicios funerarios, y curiosamente, a pesar de la marcada tendencia de mi imaginación hacia lo lóbrego y funesto, aparecer en una de sus páginas, rodeada de artículos sobre eutanasia y anuncios de urnas y féretros ecológicos, me producía, he de confesarlo, una cierta inquietud. “Esto te pasa por escribir siempre sobre asuntos tan negros”, me reprochó una impertinente vocecita interior.

La reseña apareció, finalmente, en el número correspondiente a julio y agosto, en una sección titulada Tanatolibros. La firma la escritora y periodista Alicia Misrahi. En cuanto leí sus primeras líneas, mi sensación de inquietud se evaporó: la imagen que se transmite de mis relatos es limpia, humana, positiva. Yo ignoraba que mis historias dejaran traslucir semejante concepción de la muerte, cuando es un tema que me aterroriza. Me vino entonces a la cabeza un comentario que me había hecho recientemente un conocido al terminar de leer mi libro: “Estamos esperando a que una persona cercana muera, y la visión que transmites de la muerte me ha ayudado en estos momentos”. Una siempre desea que le alaben la inventiva, o el estilo, o la estructura, pero a veces suceden cosas así. No las infravaloro. En definitiva, es para eso para lo que leo y para lo que escribo: para sentir que, al otro lado de la pantalla de ordenador, al otro lado de la página del libro, hay una mente que funciona de una forma similar a la mía, y que se va a sentir –o me va a hacer sentir a mí- acompañada.

Os incluyo la mencionada reseña. Bastará, espero, con hacer clic sobre la imagen, para tenerla ampliada en vuestra pantalla y poder leer esta considerable inyección de optimismo.

4 comentarios:

  1. MUY INTERESANTE! ALGUN DIA ME ENCANTARIA SENTIR ESE OPTIMISMO! JO, CADA VEZ TENGO MAS GANAS DE LEER TU LIBRO, ESE COMENTARIO ME HA INCITADO MÁS, DEBE DE SER UN LIBRO INTERESANTE, ELEGANTE, CON NOSTALGIA Y UN POCO DE TERROR. ME MUERO POR LEERLO Y ENTRAR EN TU MUNDO.

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  2. Pues ya no tienes excusa para no ir a la biblioteca del instituto a buscarlo. Ya queda poco para que empecemos a funcionar de nuevo, así que ya sabes: allí te espero. Serás bienvenida.

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  3. Me impresiona cómo determinadas obras se abren paso por sí mismas. Porque la muerte está siempre a nuestro lado y tomar contacto con ella se hace más fácil desde una visión confusa, donde no se sabe exáctamente dónde se enncuuentran los límites. Sigue impresionándome el cuento del espejo retrovisor. ¡Cuánto para pensar! Hasta pronto, Lola

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  4. No me lo había planteado así, Lola, pero tal vez tengas razón: es más fácil enfrentarse a la muerte si se difuminan los límites con la vida, porque de esa forma nos parece un camino menos definitivo, de ida y vuelta. En cambio, la contundencia de las cosas irreparables es muy difícil de asimilar. Lo que está claro es que estos relatos nacieron de mi propia angustia frente a la desaparición propia o ajena, con lo que no es extraño que haya en ellos un intento de hacerla menos terrorífica o, al menos, más asumible. Por otra parte, es curiosa la elección que cada lector hace del cuento que más le impresiona o interesa. ¿Te has dado cuenta de que tú eliges "Ángulo muerto", que es el único de los nueve en el que no hay ningún elemento sobrenatural?

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