miércoles, 22 de marzo de 2017

LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2017)

En los últimos meses me habían llegado tantas referencias de Lucia Berlin, que llegué a temer que leerla fuera una desilusión, pero unas pocas líneas de Manual para señoras de la limpieza bastaron para ahuyentar esa posibilidad. No sé si les ocurrirá lo mismo a los numerosos lectores que se hacen lenguas de esta escritora desde su reciente redescubrimiento, pero yo me reconozco una y otra vez en las sucesivas voces que suenan en sus relatos: en algunos casos, porque sus experiencias son similares a las mías (destaco en este sentido el maravilloso El Tim, que narra la confrontación entre una profesora y un alumno difícil); en otros, porque se detienen en aspectos de la realidad que llaman mi atención (¿a alguien más le resultan fascinantes esas lavanderías que relucen con su misteriosa iluminación, con una máquina funcionando sin que nadie parezca esperar la ropa solitaria que da vueltas y vueltas en el tambor?). Los relatos que componen este volumen están sembrados de detalles que los conectan entre sí: los ambientes recurrentes ―los colegios, las urgencias de un hospital, los complejos turísticos de México, las terapias de desintoxicación― se van alternando y nos preparan para la aparición de personajes conocidos, a los que varios relatos atrás vimos en otros momentos de sus vidas y a los que reencontramos ahora en situaciones muy diferentes sin que se nos dé explicación alguna al respecto. La que fue niña reaparece como mujer madura; la mención de un nombre nos trae ecos de historias anteriores que a veces no somos capaces de precisar, como sucede con los recuerdos de nuestra propia vida. Lucia Berlin crea así un mundo circular, absorbente, claustrofóbico, un conjunto de vasos comunicantes del que resulta imposible escapar y en el que están resumidos todos los sentimientos y emociones posibles. Saber que son comprendidos por otros muchos lectores me hace sentirme un poco más acompañada.

sábado, 18 de marzo de 2017

EL DON DE LA PALABRA

Tengo mi clasificación particular de los tipos de escritor. Supongo que cada amante de la lectura tiene la suya. No es una clasificación demasiado rigurosa y se basa en criterios bastante sui géneris que se van incrementando a lo largo de los años.

lunes, 6 de marzo de 2017

LOS CUADROS DE FEBRERO (2017)

El pintor estadounidense Jeremy Lipking está especializado en retratos femeninos, en los que el realismo se mezcla con un elemento lírico. El que encabeza estas líneas se inscribe en la línea clásica de la bella misteriosa que nos oculta en rostro, aunque en este caso no se trate de un gesto de picardía o de seducción, sino la muestra de un intenso recogimiento. Es un cuadro que atrapa por la elección y el tratamiento de sus colores: el blanco transparente de la vestimenta, los ocres y dorados de los almohadones, la preciosa superficie azul de la pared (tal vez alguno diría que es verde; nos encontramos en ese territorio fronterizo en el que cuesta fijar los límites entre un color y otro). Como artista experto en la captación de la realidad, Lipking hace un alarde técnico en el juego de las texturas. Es impresionante la plasmación del cuerpo de la modelo, que la tela transparente deja en evidencia, en contraste con la rugosidad del muro o las molduras del asiento. Pero lo que de verdad atrapa de esta obra es la emoción que transmite, la profunda sensación de melancolía, de haberse inmiscuido en un momento de intimidad. Los cuadros en los que el azul ocupa un puesto importante tienen en mi opinión ese poder de emocionar.

sábado, 4 de marzo de 2017

ISLAS

Me gustan las islas. Mi afición empezó, supongo, cuando en los veraneos de mi infancia tomaba con mi familia un barco que nos conducía a la isla de Tabarca, distante apenas unos kilómetros de nuestro lugar de vacaciones. Me recuerdo unos años después a bordo de una embarcación muy pequeña, surcando un mar de color tinta en dirección a Capri. Yo me reía con el vaivén de la nave y con la espuma que me salpicaba la cara. Es uno de los recuerdos más luminosos de mi adolescencia.

domingo, 19 de febrero de 2017

SOLITARIOS

Iba a comenzar esta entrada diciendo que creo que nuestra sociedad está enferma, pero me han venido a la cabeza imágenes no tan lejanas de burlas generalizadas a discapacitados o de ejecuciones convertidas en espectáculos de masas y he decidido cambiar la formulación. Diré simplemente que hemos cambiado tanto que nos hemos convertido en algo nuevo, no sé bien en qué.

sábado, 11 de febrero de 2017

DESTELLOS

Encontrar tiempo para escribir en este espacio me resulta casi una proeza en los últimos tiempos (¿por qué el mes de febrero me viene siempre así, húmedo, desapacible y atareado?). Me limitaré por ello a reflejar aquí un breve destello poético que me ha sorprendido en los últimos días. El avance implacable del reloj no me da margen para nada más.

sábado, 4 de febrero de 2017

LOS CUADROS DE ENERO (2017)

Acabo de descubrir al artista estadounidense Jamie Heiden y no quepo en mí de gozo; sospecho que esta no va a ser la última vez que una de sus obras aparezca en mi blog. Eso sí, he de reconocer que esta primera aproximación la hago contrariando los criterios de su autor, que se presenta a sí mismo como fotógrafo. Sin embargo, sus producciones tienen en mi opinión un carácter tan pictórico que he decidido por ello incluir una en esta sección. La técnica seguida por Heiden es peculiar: tratar con acuarela instantáneas obtenidas con una Polaroid. El resultado son paisajes difusos, en los que lo cotidiano se mezcla con un curioso toque evanescente. Sus fuentes de inspiración son los edificios solitarios, los árboles de ramas retorcidas, los cielos estrellados, las ropas tendidas al viento, las carreteras perdidas, las aves desplegadas en vistosa formación. Un mundo en el que el ser humano apenas tiene presencia, pero en el que cada elemento parece estar dotado de una melancólica animación. Elegir una sola de las obras de este autor no ha sido para mí tarea fácil. Me he quedado al final con el paisaje urbano que responde al hermoso título de Mientras estabas durmiendo. La realidad regaló a Heiden el desnivel de los edificios, el juego de asimetrías y las superficies colonizadas por la vegetación. Como buen fotógrafo, él supo encontrar el motivo y elegir el encuadre. Y como buen pintor, añadió la hermosa armonía de colores, los trazos oblicuos y dinámicos del cielo, el realce de las texturas, en un mágico ejercicio de volver a crear lo ya existente.

miércoles, 1 de febrero de 2017

MIS FOTÓGRAFOS (XIII)


Un hombre y un niño se presentan ante nuestra mirada a través del doble tamiz del objetivo y de la ventanilla del vehículo en el que viajan, en una escena intimista, nocturna y evocadora: se trata de una de las imágenes que componen la serie titulada Ausencias, del fotógrafo Manuel Jesús Pineda. Es la primera oportunidad que tengo de incluir en esta sección la obra de un autor al que conozco personalmente, lo cual es para mí motivo de orgullo y quizá también de cierta responsabilidad; por una vez, mis comentarios sobre un artista no van a caer con total libertad, al margen de la opinión de la persona que los suscita. Ausencias es una serie compuesta por fotografías muy emocionantes, con un intenso poder de sugerencia. Recogen imágenes de viajeros, solos o en grupo, vistos a través del cristal del medio de transporte en que se desplazan, con frecuencia mojado por la lluvia o cubierto de vaho. Son figuras aisladas, pensativas, detenidas en esa tierra de nadie que es el trayecto entre dos puntos, en ese tiempo muerto que nos obliga a la inacción y al repliegue en nosotros mismos. Me ha costado mucho elegir una que sirva de muestra y finalmente me he dejado llevar por el impacto que me causó en una visión inicial la que encabeza estas líneas. La profunda oscuridad de la que emergen los dos perfiles iluminados otorga a estos una extraordinaria trascendencia: hay algo simbólico en ese hombre maduro que mira al frente con expresión concentrada y en el niño abstraído en una actividad que solo podemos imaginar; nos parecen un padre y un hijo que afrontan juntos el futuro, el primero con reflexiva firmeza, y el segundo dejándose llevar, con la despreocupada confianza de los pocos años. O tal vez se trate de una metáfora de dos momentos muy distintos de ese viaje que es la vida. Como sucede con frecuencia en las fotografías de Manuel Jesús Pineda, se nos antoja que algo de la condición humana queda prendido en la cuidada composición, en la hermosa expresividad de su blanco y negro.

sábado, 21 de enero de 2017

VERSOS ESENCIALES

En el relato de Lucia Berlin Triste idiota, perteneciente al libro Manual para mujeres de la limpieza, dos personajes se reencuentran después de cuarenta años sin verse. Él estuvo enamorado de ella cuando eran muy jóvenes; ella se dejó querer. Desde que se separaron, él se ha acordado de felicitarla en todos sus cumpleaños, con una fidelidad difusa y un poco triste.

jueves, 12 de enero de 2017

EN EL POZO CON MURAKAMI

Una de las cosas que más me gustan de Haruki Murakami (y los que frecuentan este blog saben hasta qué punto me gusta este autor) es su capacidad para crear imágenes que recogen estados de ánimo. Lo íntimo, lo intangible, lo que algunos o tal vez muchos guardamos en rincones oscuros sin acertar a expresarlo con palabras, queda así plasmado de forma gráfica y sugerente en acciones, actitudes de personajes o ambientes que rodean la trama. De pronto, nos encontramos “viendo” con nuestros ojos de lector nuestros impulsos más hondos, esos a los que no sabríamos poner nombre.

sábado, 7 de enero de 2017

LA VIDA FRAGMENTADA

Cuando el lector se acerca a Manual para mujeres de la limpieza de Lucia Berlin, lo hace preparado para enfrentarse a un libro de relatos. Las primeras historias así lo confirman: pinceladas narrativas que transcurren en ambientes distintos, protagonizadas y con frecuencia contadas por personajes sin relación alguna entre sí. Pero, a medida que se avanza en la lectura, van apareciendo pequeños detalles dispersos por doquier que pueden pasar inadvertidos por su sutileza o funcionar como señales para orientarse en la marea narrativa.

martes, 3 de enero de 2017

LOS CUADROS DE DICIEMBRE (2016)

Siempre que llega esta época del año y empiezan a surgir en derredor los primeros signos navideños, me acuerdo del belén que montaba de niña. Y entre todas aquellas figuritas que aguardaban pacientemente metidas en una caja durante doce meses, me viene a la cabeza la hermosa imagen de mi ángel. Porque a pesar de haber sido una descreída precoz, siempre me han fascinado ―lo siguen haciendo― esas criaturas estilizadas, ambiguas y aladas: la transposición del mundo de las hadas a la iconografía religiosa. Este Ángel del artista estadounidense Abbott Henderson Thayer (1849-1921) se parece mucho al que yo colocaba todas las navidades, colgado en precario equilibrio, sobre las planchas de corcho con las que simulaba un establo. Tiene su majestuosidad y su delicadeza; incluso ―creo recordar― un gesto similar en los brazos que se cruzan sobre el pecho. Es un ángel de facciones femeninas y de expresión melancólica, que parece meditar sobre los hechos que se avecinan y que él (ella), en su condición semidivina, ya conoce. Tiene, por último, el encanto añadido de lo abocetado e incompleto: su silueta se pierde en los bordes del lienzo, del mismo modo que aquel ángel de mi infancia esquiva una y otra vez mis intentos de recordar con precisión sus rasgos.

domingo, 1 de enero de 2017

365 HISTORIAS

Comencemos el año con una imagen que me parece oportuna para la ocasión. No, no temáis, amigos lectores, saturados como estáis sin duda por los mensajes optimistas llenos de buena voluntad, fuegos de artificio, corazones que lanzan destellos y copas de champán que se chocan artísticamente. Esta imagen a la que me refiero no desea un 2017 lleno de magia, amor y salud; no pide tampoco trabajo para todos ni paz en el mundo. Es una imagen que habla de historias.

viernes, 30 de diciembre de 2016

AMOR PRECOZ

De vez en cuando, las reuniones navideñas con personas con las que no guardamos contacto habitual nos traen regalos inesperados. A mí me ha sucedido hoy, cuando una amiga que tiene dos niños pequeños me ha contado una anécdota que no me resisto a compartir aquí.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

RITUALES

Tengo la costumbre de quedar con un amigo a tomar café la tarde de Nochebuena. Es algo que empezó por casualidad, pero cuando nos dimos cuenta de que la circunstancia se repetía, nos divirtió la idea de convertirlo en un ritual. Ni este amigo del que hablo ni yo somos personas especialmente navideñas. Nos divierte por ello nadar un poco contra corriente, apurar hasta el final la hora admisible, esa frontera que marca el momento en que la gente al uso corre para llegar a sus reuniones familiares; esa línea sutil que divide, en definitiva, a los integrados de los que no tienen adónde ir.

domingo, 25 de diciembre de 2016

LECTURAS DEL PASADO OTOÑO (2016)

David Mitchell hace en El atlas de las nubes una apuesta realmente arriesgada. Podríamos decir que se trata de la suma de seis novelas en una, o mejor aún, de un viaje a través de distintos géneros novelísticos, desde la aventura tradicional hasta la ficción postapocalíptica, pasando por la trama negra pura y dura o el humor disparatado. El lenguaje del autor se pliega a la índole de cada una de las historias que van desfilando frente al sorprendido lector con la trayectoria propia de un bumerán: las cinco primeras tramas avanzan hasta verse interrumpidas de improviso, la sexta se narra entera y, a partir de ahí, se produce un viaje de retorno en sentido inverso para ir dando un desenlace a las historias inconclusas. Se trata de un auténtico alarde estilístico y un divertido juego en el que el lector se va sorprendiendo una y otra vez al descubrir los engranajes que vinculan unos y otros relatos (una historia se convierte en el libro que el protagonista de la siguiente encuentra en una estantería, o se transforma en una película que un personaje posterior ve en el cine, o es un interrogatorio cuya grabación cae en manos del siguiente protagonista…). Da la impresión de que David Mitchell, que es doctor en Literatura Inglesa y Americana (¿por qué no me extraña?), se ha divertido muchísimo metiéndose en los entresijos de distintos géneros novelísticos, manejando sus engranajes y clichés con gracia y solvencia. Tal vez el lector medio encontrará desconcertante el conjunto y disfrutará en distinta medida de unas y otras historias. Yo me quedo sin duda con la segunda, la titulada Cartas desde Zedelghem, que narra la relación entre un compositor anciano y enfermo y el joven que le ayuda a transcribir las melodías que alberga su cerebro. Se trata de una historia elegante, europea, cínica, ingeniosa y a ratos poética: la más cercana, sin duda, a mis gustos habituales. El bumerán de Mitchell me hace viajar al fin del mundo para regresar al final a lo que me resulta más cercano.

lunes, 19 de diciembre de 2016

PARA NO DECIR ADIÓS

Lo confieso: a lo largo de mi vida, he salido sin despedirme de unas cuantas situaciones. De fiestas, de finales de curso, de la vida de ciertas personas. Es algo de lo que no me siento precisamente orgullosa, y creo que no me animaría a hablar aquí de ello si no me hubiera reconocido hace unos días en el protagonista de una novela de Patrick Modiano. Una vez más.

domingo, 11 de diciembre de 2016

AÑICOS

Escucho por la radio que el viernes pasado se produjo un doble atentado terrorista en la ciudad nigeriana de Madagali. Las responsables fueron dos niñas de unos siete años que hicieron explotar las bombas que llevaban adheridas al cuerpo en medio de un concurrido mercado.

jueves, 8 de diciembre de 2016

ELOGIO DEL PAPEL

Hace un año por estas mismas fechas llegó a mis manos un regalo que me ha hecho mucha compañía. Se trata de un libro electrónico que ha viajado pegado a mí, en trayectos cortos y largos, poblado con su prodigiosa profusión de voces e historias. Hemos compartido ratos perdidos en cafés, viajes en metro y avión, noches de insomnio en hoteles, esperas de amigos que se demoraban. A pesar de mis reticencias iniciales, no dudo en calificar de idilio lo que me ha unido a él (los amores inesperados tienen ese encanto especial que les otorga el desconcierto). Pero eso no me ha impedido, durante este año que se acerca a su fin, tener felices encuentros con libros en papel. Soy así de veleidosa.

sábado, 3 de diciembre de 2016

LOS CUADROS DE NOVIEMBRE (2016)


El pintor francés Jean-Louis-Ernest Meissonier (1815-1891) supo acercarse con vigor y solemnidad a los grandes acontecimientos de la historia reciente de su país, pero también demostró una sensibilidad especial para fijarse en seres anónimos y elevarlos a la condición de protagonistas. Los personajes que pueblan su pintura lo mismo son Napoleón y sus generales que unos parroquianos que juegan a las cartas o, como en el cuadro que traigo hoy a esta sección, unos humildes actores. Cómicos ambulantes es el título de esta obra en la que, como suele suceder siempre que el elemento humano es lo primordial, un fondo neutro hace que las figuras alcancen un especial relieve. El muro y el suelo de tonos dorados son el delicado marco que envuelve a los dos modelos, plasmados con detalle y exquisitez. Con gran sabiduría, Meissonier elige un momento de intimidad de los personajes, a los que sorprende en pleno reposo en el caso del hombre y en un profundo ensimismamiento en el de la mujer. Los atributos que los identifican como actores, las vestimentas de personajes de la Commedia dell’arte y el instrumento musical, contrastan con la profunda impresión de melancolía que se desprende de ellos. Es una imagen muy conmovedora: estos cómicos que hacen reír en calles y plazas, que viven rodeados de la expectación y el griterío, aparecen plasmados en soledad, con sus herramientas de trabajo como única posesión y el duro suelo como refugio.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

ENTRAR EN UN CUADRO DE KLIMT

El otoño ha llegado este año en la madrugada del 29 al 30 de noviembre; es decir, en algún momento de la pasada madrugada. No me refiero al otoño astronómico, ese tan precisamente reglamentado, predicho y explicitado año tras año por las autoridades pertinentes; tampoco a ese otro otoño más sentimental e íntimo que cada uno experimentamos en un momento distinto, cuando realizamos por primera vez alguno de esos actos que nos alejan irremisiblemente del verano: calzarnos zapatos cerrados, taparnos por la noche con un edredón, salir a la calle con los brazos cubiertos, retomar antiguas preocupaciones.

sábado, 26 de noviembre de 2016

MUNDOS PARALELOS

A veces sucede que las palabras de un amigo nos remiten a las que otro nos dijo tiempo atrás. Se produce entonces un momento mágico, la sensación de que los cerebros están conectados, de que se está reanudando una conversación interrumpida, cuyos interlocutores no son los mismos, pero cuya esencia permanece inmutable.