martes, 24 de marzo de 2020

LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2020)

Escocia, segunda mitad del siglo XIX. Una diminuta aldea de las Tierras Altas (“diminuta” literalmente: tan solo seis casas) se ve sacudida por un atroz crimen cometido por uno de sus habitantes. A requerimientos de su abogado, el asesino, un joven de dieciséis años, escribe sus memorias para explicar lo que le ha llevado a cometer un acto tan extremo. Este es el punto de partida de Un plan sangriento, otra de las gratas sorpresas que me ha deparado en el 2019 la editorial Impedimenta. A partir de ahí, Graeme Macrae Burnet reconstruye lo sucedido mezclando distintas perspectivas, pero sin servirse nunca de sus privilegios de autor que lo sabe todo sobre sus criaturas. Conocemos los hechos en la versión del acusado, de los vecinos que no estuvieron presentes, de los investigadores que viajan hasta su aldea para intentar comprender lo ocurrido, de los testigos que declaran en el juicio. Esta visión múltiple le permite al novelista ir más allá del simple relato criminal para realizar una profunda reflexión sobre la cordura, los límites de la culpa, las durísimas condiciones de vida de los desfavorecidos y la influencia que estas tienen sobre sus actos. Un elemento añade inquietud a este impresionante retrato de un personaje y su entorno: la coincidencia del apellido del autor con el del criminal protagonista. Uno avanza por estas páginas tan estremecedoras ―al menos así me ha sucedido a mí― con la sospecha de que se trata de la historia verídica de un antepasado del escritor. La incertidumbre se despeja, al parecer, en la contraportada del libro en papel; la lectura en formato electrónico deja sin resolver esa incógnita que yo tampoco despejaré aquí. Es parte del juego y del impacto de esta obra de realismo sobrecogedor.

sábado, 14 de marzo de 2020

EL SUEÑO DE DON QUIJOTE

El tema de esta entrada llevaba un tiempo rondando mi cabeza, pero hoy que me dispongo al fin a escribirla ha adquirido matices inesperados.

domingo, 8 de marzo de 2020

MUJERES

Creo que una de las mejores cosas que puedo hacer para festejar el 8 de marzo desde este blog es reseñar el libro de Eduardo Galeano que lleva el oportuno ―para esta fecha― título de Mujeres.

jueves, 5 de marzo de 2020

LOS CUADROS DE FEBRERO (2020)

Este cuadro surge como consecuencia del feliz encuentro entre dos mujeres. Por una parte, la retratada, la joven pintora francesa Adélaïde Binart, que posa sosteniendo su paleta y sus pinceles con encantador gesto de orgullo. Por otra, la autora, su compatriota Marie-Geneviève Bouliard, apenas unos años mayor y ya por aquel entonces reputada retratista. Ignoro si la relación entre ambas fue más allá de lo habitual entre una artista y su modelo, pero me inclino a pensar que sí; así parece demostrarlo, al menos, la actitud de relajación de la retratada, la naturalidad con que clava en su compañera de lides artísticas ―y de rebote en nosotros― una mirada llena de afecto. La concentración en lo esencial es una de las claves de la fuerza y modernidad de este retrato. El fondo neutro y la sencillez del atuendo de la joven Adélaïde impiden que nos perdamos en lo accesorio y ponen de relieve lo que de verdad importa, la felicidad de una artista en sus inicios que exhibe ilusionada los instrumentos de su profesión. Este cuadro pintado en 1796 aleja cualquier prejuicio que podamos albergar sobre el academicismo y la frialdad de los retratos neoclásicos. Es todo vida y espontaneidad. Nos habla de forma franca y directa de camaradería entre colegas, de complicidad femenina, del orgullo del artista, del placer de crear.

martes, 25 de febrero de 2020

FEBRERO FURTIVO

A riesgo de que me consideren una rara avis (o, en su defecto, de que me encasqueten el más castizo calificativo de bicho raro), he de decir que esta primavera prematura en la que vivimos inmersos desde hace semanas no me tiene nada feliz. Es más, me encuentro algo confusa e incluso irritable; tengo la impresión de haberme saltado de golpe, merced a quién sabe qué poderosas artes, varias decenas de días del calendario. En definitiva: siento que me han robado mi mes de febrero.

sábado, 15 de febrero de 2020

CORRECCIONES

La mesa está cubierta de folios cuidadosamente dispuestos en montones. Ha pasado un tiempo indeterminado desde que me senté frente a ella. Me asalta una inquietud que me recuerda a la de mis alumnos más jóvenes: las piernas se me mueven solas, alzo la mirada una y otra vez como si algún estímulo invisible me requiriera desde rincones variados de la habitación. Comprendo más que nunca la sensación de encierro de ciertos colegiales.

lunes, 3 de febrero de 2020

LOS CUADROS DE ENERO (2020)

Unos días atrás, curioseando entre los recuerdos de mi viaje a Budapest de hace año y medio, me encontré con la entrada de la Galería Nacional Húngara. En ella se reproducen tres obras que allí se exhiben, entre ellas esta Peregrinación al cedro del Líbano de Tivadar Kosztka Csontváry. No recuerdo haber visto este cuadro cuando hice mi visita; estoy casi segura de que alguna omisión en mi recorrido (o, quizá, el hecho de que se encontrara en préstamo en algún otro museo) pospuso hasta ahora mi encuentro con él. Y digo que estoy casi segura porque, sin duda, esta imagen habría llamado poderosamente mi atención. Hay algo para mí hipnótico en la preciosa silueta del árbol, en la intensidad del color verde recortado sobre el poderoso azul del cielo, en el carácter irreal del paisaje de tierra roja que desemboca en el horizonte en unas montañas de un blanco sobrenatural. Es, sin duda, un escenario en el que sucede algo extraordinario. Cuando conseguí sustraerme a su embrujo, pude observar las figuras menudas, resueltas con ingenuidad infantil, que representan a los sujetos de la peregrinación mencionada en el título. No es una peregrinación cualquiera: junto a los personajes que acuden sobre sus monturas aparece una cadena de misteriosas mujeres vestidas de blanco, que bailan enlazadas de la mano al son de las notas que toca un diminuto flautista. Es un mundo primitivo, sencillo, lleno de encanto. Esta imagen de adoración al cedro sagrado es, según leo, icónica para el pueblo húngaro. Su autor, Tivadar Kosztka Csontváry, abandonó al parecer su trabajo como farmacéutico para dedicarse al arte. Es inevitable pensar en Henri Rousseau, creador también de mundos mágicos e ingenuos, que le permitían volar más allá de la rutina de su trabajo como aduanero.

viernes, 31 de enero de 2020

CHICOS TRISTES

Para entrar en contacto con infancias duras, para verles la cara a adolescencias sombrías, no es necesario desplazarse mucho; a veces basta con entrar en un ascensor.

domingo, 19 de enero de 2020

LO PROHIBIDO

Atesoro unas cuantas anécdotas de los años en que ejercí como bibliotecaria en mi anterior instituto. Quizá la más sorprendente se refiere a aquella temporada en que me negué con singular pertinacia a prestar determinados libros a un grupo de alumnos. Ellos insistían, yo rechazaba su petición. Les dejaba, como mucho, acercarse a la vitrina para contemplar a través del cristal los lomos de los ejemplares que nunca pasarían a sus manos. Los miraban con auténtica curiosidad. Y es que no eran unos libros cualquiera: eran libros prohibidos.

martes, 7 de enero de 2020

EN BABIA

Y también en las nubes. O más arriba aún, en la luna. En la higuera, a saber por qué. En el limbo, algo absolutamente impropio de mi natural descreído. O pensando en las musarañas, animalitos que me parecen muy graciosos pero que dan ―creo― poco margen para la reflexión. En todos esos lugares, en semejantes compañías, me encuentro a menudo. Cada vez más.

jueves, 2 de enero de 2020

LOS CUADROS DE DICIEMBRE (2019)

La belleza de la estación fría y la delicada sutileza del blanco y sus matices: eso es Mensaje, del pintor bielorruso Alexander Grishkevich. Sensible e imaginativo reelaborador de la realidad, este artista pasa por su personal tamiz paisajes en los cuales los árboles tienen un especial protagonismo. En este caso, la ordenación del mundo natural le lleva a la creación de una composición geométrica, en la que los troncos paralelos forman una apretada trama que está a un paso de la abstracción. La colocación de la línea del suelo a un nivel muy bajo, la preponderancia de los árboles desnudos y la presencia embellecedora de la nieve consiguen crear una escena de singular encanto. Casi camufladas entre los troncos, tres urracas ―blancas y negras, como lo es todo en este paisaje esencial― emprenden el vuelo y se intrincan en el bosque. Son el único elemento móvil y oblicuo en este mundo apacible; parecen las portadoras de ese “mensaje” del que habla el título, que no es otro que el triunfo del invierno.

martes, 31 de diciembre de 2019

CALENDARIOS

Una amiga me envía una foto de una página de un calendario suyo de hace unos cuantos años. La página en cuestión corresponde al 28 de diciembre y muestra, anotados a mano por ella, los versos de este encantador haiku:

viernes, 27 de diciembre de 2019

TREINTA Y OCHO MANERAS DE SONREÍR

Una de las más poderosas descripciones de los síntomas del enamoramiento que he leído nunca me la ha regalado hace unos días la escritora afroamericana Toni Morrison. En su novela titulada precisamente Amor, se sitúa en la cabeza del adolescente Romen, que acaba de iniciar una relación con Junior, una joven unos años mayor que él, y es incapaz de dirigir su atención a algo distinto que el recuerdo de su amada:

lunes, 23 de diciembre de 2019

LECTURAS DEL PASADO OTOÑO (2019)

«Me he instalado en esta ciudad para esperar el fin del mundo». Este es el contundente ―e intrigante― comienzo de Tus pasos en la escalera, última novela de Antonio Muñoz Molina. La ciudad a la que se hace alusión es la hermosa Lisboa, tan unida a la trayectoria vital y novelística de su autor. Quien se instala en ella es un hombre de mediana edad, recién apartado de su trabajo, que decide consagrar lo que le queda de vida (a él o al planeta) a las cosas que realmente importan. El cercano fin del mundo es la inevitable consecuencia de la cadena de incendios y desastres naturales que asolan a una Tierra exhausta de resistir los envites de la especie humana. Y la espera que se menciona es también la de Cecilia, la esposa ausente, cuya inminente llegada para instalarse en la nueva casa del matrimonio es el motor de la acción y de la existencia entera del narrador protagonista. Todo el universo de esta novela misteriosa y emocionante está, por tanto, encerrado en esta frase de apertura: la amenaza del exterior, la belleza de la ciudad que se ha erigido como refugio, la gozosa espera de la mujer a punto de llegar. Con una prosa pausada y bellísima, Muñoz Molina va dando cuenta de detalles materiales que son, al mismo tiempo, datos reveladores de los misterios del corazón. Instalado en el punto de vista del personaje central, el lector avanza por esa realidad cotidiana, al principio con placidez y poco a poco con incertidumbre, con la sensación inexplicable de estarse adentrando en terrenos nada tranquilizadores.

viernes, 6 de diciembre de 2019

LOS CUADROS DE NOVIEMBRE (2019)


El artista austriaco Eduard Angeli parte para sus creaciones de un proceso que a muchos viajeros nos gustaría poder llevar a cabo en la vida real: borrar de un plumazo el trasiego de vehículos y turistas de los enclaves que visita para reducirlos a su esencia más íntima y secreta. De su mano, es posible evocar la condición de privilegio del viajero de otros tiempos, maravillado frente a una belleza que no debe compartir con nadie más. Pero lo cierto es que Angeli va más allá, porque sus paisajes urbanos no están solo deshabitados, sino también dotados de una buena dosis de misterio. No es ajena a ella la frecuente inclusión de elementos atmosféricos que difuminan la imagen y le proporcionan un cierto carácter onírico. Así sucede en este cuadro que pertenece a la serie dedicada a la ciudad de San Petersburgo, titulado Niebla en el Canal Kriukow. La técnica, de un realismo casi fotográfico, es el ingrediente final que convierte esta obra en una invitación a un periplo singular. El espectador siente que está realmente allí, al borde del agua, notando en el rostro el frío y la humedad, buscando un punto de referencia en el horizonte indeterminado, tal vez la constatación de que no es el único ser humano en esta ciudad extrañamente silenciosa: contemplando, en definitiva, el escenario de un sueño.

domingo, 1 de diciembre de 2019

ANTITAURINOS

Los que me conocen bien saben que soy una furibunda antitaurina. Los que me conocen a medias, me atribuirán sin duda la segunda de las cualidades, pero ignoran ―supongo― hasta qué punto llega mi exaltación en este sentido. Es un asunto sobre el que no escribo y que me reprimo de tratar ante según qué auditorio, porque me cuesta mucho mantenerme dentro del ámbito de lo razonable. Ya cuando era un auténtico mico, lanzaba discursos encendidos si alguien tocaba delante de mí este tema, presa de una rabia feroz.

domingo, 10 de noviembre de 2019

CONTRADICCIONES

Las gramáticas del castellano lo dejan bien claro: la conjunción pero sirve para enlazar dos elementos entre los cuales se establece una relación de contrariedad u oposición. La teoría no deja lugar a la duda; es de esos elementos de la lengua que no presentan apenas dificultad para los estudiantes. De hecho, las oraciones coordinadas adversativas son distinguidas con facilidad, incluso por los alumnos más remisos a la sintaxis. Pero la práctica es otra cosa. Es ahí donde aparecen usos, me parece a mí, desviados de la norma. O tal vez no lo sean tanto. Simplemente es que las realidades que se contraponen en el cerebro de cada cual dicen mucho de su forma de concebir el mundo.

lunes, 4 de noviembre de 2019

LOS CUADROS DE OCTUBRE (2019)

Este verano recién terminado ha sido para mí el de los pintores holandeses. He ido a buscarlos a su tierra y unos cuantos de ellos han venido a su vez a Madrid. Ha sido un curioso cruce de caminos: mientras yo visitaba el Rijksmuseum de Ámsterdam, algunos de sus ilustres habitantes estaban instalados temporalmente en la exposición Miradas afines del Museo del Prado. Visitarla ha sido, pues, una gozosa prolongación de mi viaje. Entre todas las maravillas que en ella se exhibían, confieso mi absoluta rendición frente al cuadro titulado Anciana bendiciendo la mesa de Nicolas Maes. Es difícil transmitir el intenso magnetismo que irradia esta escena y que procede, en primer lugar, de su iluminación casi sobrenatural. La luz no incide sobre el personaje sino que emana de él, de su interior lleno de paz y recogimiento. La profunda meditación en que está sumida la anciana se expande a su alrededor y parece afectar a todos los objetos que la rodean, detenidos para la eternidad en un instante de privilegio. El único ser al margen de la mágica detención del tiempo es el gato que, en un divertido impulso, se cuelga del mantel. Su gesto juguetón tal vez termine en breves segundos con la placidez de la escena que estamos contemplando. En esta celebración del aquí y el ahora, Maes realiza un prodigioso estudio de las texturas: alimentos, piezas de loza y objetos de madera y metal cobran una extraordinaria relevancia, son únicos e irreemplazables gracias a la oración de su dueña. El rostro y las manos de esta son de un realismo sobrecogedor; cada pliegue y arruga nos habla de la firmeza frente a las contrariedades de una larga vida. La exposición del Prado se clausuró hace casi una semana y esta anciana estará ya tal vez de vuelta en su rincón del Rijksmuseum, bendiciendo sus sencillos alimentos y de paso a los visitantes que se detengan frente a ella y sepan contagiarse de su emoción.

lunes, 28 de octubre de 2019

PASAR LISTA

Lo comentaba esta misma mañana con una compañera: pasar lista puede convertirse en una aventura. Grupos masificados que inevitablemente traen de la mano un larguísimo inventario de nombres (con mucha frecuencia compuestos) y apellidos (a veces compuestos también). Una creciente proliferación de alumnos de variada procedencia, que sitúan al docente en la sonrojante situación de pronunciar con torpeza o de no ser capaz de pronunciar en absoluto. Nombres que nada nos aclaran sobre el sexo de la persona que los ostenta y que producen alguna situación equívoca. La repetición de un nombre de pila dos, tres o hasta cuatro veces en la misma aula, con las consiguientes confusiones (estas generaciones de Irenes, Lucías y Alejandros, como en tiempos lo fueron las de Cármenes y Josés…). Grupos que charlan interminablemente y que no responden al reclamo de su propio nombre. Alumnos que llegan tarde y a los que hay que buscar de nuevo en la lista para quitarles la falta o sustituirla por un retraso. Otros que se sitúan cada día en un punto del aula y que nos sorprenden siempre cuando responden a nuestra llamada. Los que no se dedican a la docencia no pueden imaginar qué fuente de anécdotas, qué trance lleno de obstáculos es el simple acto de pasar lista.