jueves, 23 de julio de 2020

LA DAMA DEL BOSQUE

La mujer que atiende a los visitantes del parque natural nos informa de que justamente en el kilómetro tres de una de las rutas se encuentra la veterana de la masa forestal, un haya de cuarenta metros que ha sobrevivido a vandalismos varios e incluso a un ataque como represalia por el celo de un guarda a la hora de hacer cumplir la ley. A mí la posibilidad de conocer a este árbol con historia me resulta tan atractiva que eclipsa de inmediato a las otras rutas. Contribuye a ello la viveza con que la mujer encarece el entorno, la presencia de nidos de una especie de pájaro carpintero cuyo canto imita sin asomo de timidez, la sobria dignidad del haya vieja cuya localización exacta no se señala en los carteles para no animar a lamentables gamberros a añadir nombres o fechas a los que ya se han grabado en el tronco, en un imperdonable acto de egolatría. A estas alturas del discurso, no me cabe la menor duda: hay que ir a visitar a la superviviente.

miércoles, 22 de julio de 2020

UNA HABITACIÓN DE MARSÉ

Hace un par de semanas, soñé que estaba en una habitación de una casa antigua, de esas que de niña conocí cuando iba a visitar a parientes que me parecían muy ancianos (ahora comprendo que no lo eran tanto). La habitación de mi sueño era el dormitorio de alguien joven, aunque no estoy segura de que su propietario apareciera en algún momento. Tampoco sé decir qué estaba haciendo yo allí. Como se puede apreciar, el sueño en cuestión –o el recuerdo que guardo de él– es altamente impreciso.

jueves, 9 de julio de 2020

ÉRASE UNA VEZ EN MI INFANCIA

Desde que me enteré hace unos días de la desaparición de Ennio Morricone, tengo una imagen y una melodía alojadas en el cerebro. Han salido a buscarme desde lo más profundo de mi infancia. Existe una estrecha vinculación entre ambos recuerdos, el visual y el auditivo, aparte del hecho de que los dos me llenan de melancolía.

jueves, 2 de julio de 2020

ESTO NO ES UNA PINTURA

Le tomo prestado a Magritte el genial título de su cuadro Esto no es una pipa para rebautizar esta entrada, que debería llamarse Los cuadros del mes de junio (2020). Pero es que mi habitual selección mensual de cuadros está compuesta en esta ocasión por cuatro obras que solo son pintura en apariencia.

martes, 30 de junio de 2020

LIBRETA DE LECTORA (V)

«¿Para qué vivimos, si el viento tras nuestros zapatos ya se está llevando nuestras últimas huellas?»

Stefan Zweig, Mendel el de los libros

domingo, 28 de junio de 2020

SOMOS PERSONAJES DE HOPPER

Esta entrada tiene dos partes. La primera está vinculada al pasado mes de marzo, a aquellos días extraños en que la realidad se convirtió en émula de una ficción apocalíptica y nos encontramos confinados en casa, espiando a través de los cristales, entre perplejos y asustados, una ciudad fantasma.

sábado, 20 de junio de 2020

LECTURAS DEL CONFINAMIENTO

Esta entrada debería llamarse Lecturas de la pasada primavera, pero no me ha parecido un título adecuado: en esta estación extraña que acabamos de despedir, los libros han representado para mí mucho más ―parecía imposible, pero sí― de lo que representan habitualmente. Fueron al principio un territorio ajeno en el que me costaba adentrarme. Me quedé encerrada en casa y la concentración salió por la ventana. Dichosa ella que podía salir; desdichada yo, que tanto me alimento de las palabras (¿podéis creerlo? Tenía que obligarme casi a dedicar un espacio diario a la lectura). Poco a poco, las voces de los autores llegaron a mis oídos con más nitidez. Tuvieron que esforzarse mucho, casi vocear, para hacerse oír por encima de tanto ruido. Pude unirme así, tímidamente al principio, a la encendida defensa de las criaturas de la naturaleza que realiza Olga Tokarczuk en Sobre los huesos de los muertos. Viajé con el protagonista de Mankell a profundidades no solo físicas, recorrí un futuro curiosamente familiar con Bruna Husky, salté muros de jardines olvidados, exploré mapas que tenían mucho más de emocionales que de geográficos. Me subí, con los personajes de Jon Bilbao, a variadas y solitarias atalayas. Recordaré para siempre estos libros como los que aliviaron mi encierro y me abrieron un conducto para mirar al exterior. Nunca la literatura se había parecido tanto a una ventana.

jueves, 11 de junio de 2020

PALABRAS QUE CONSUELAN

Exámenes, correcciones, notas, juntas de profesores. Correos para dar avisos y advertencias, para pedir ayuda o plantear dudas, preocupaciones, angustias, inseguridades, quejas, lamentos, reclamaciones. Mensajes de alumnos, padres, compañeros. Voces que me asaltan desde la pantalla del ordenador a cualquier hora del día o aguardan agazapadas durante las horas de descanso para ser las primeras en interpelarme de buena mañana. Tablas de calificaciones, listas, porcentajes, gráficos en vistosos colores. Desde hace unas semanas vivo en un mar de lo que me resisto a llamar papeleo porque es un fluido virtual e intangible, que aplasta a su invisible manera. Esta corriente sutil desborda las esquinas de la pantalla del ordenador e inunda mi casa. Se desparraman por los rincones formularios, cuadrantes, memorias, actas, firmas digitales, archivos compartidos en la nube. Y, de repente, unos versos.

miércoles, 3 de junio de 2020

LOS CUADROS DE MAYO (2020)


Repaso mi cuaderno de notas en busca de un cuadro con el que inaugurar este mes. En él tengo recogidos apuntes de las exposiciones que he visitado en tiempos recientes (¿quién lo diría ahora, desde este confinamiento que se alarga artificialmente en nuestra percepción?). Es un ejercicio entretenido: voy buscando en Internet los cuadros cuyas referencias anoté y me sorprenden rostros, paisajes, formas; he olvidado los detalles, pero recupero de inmediato la impresión que me causaron al contemplarlos en vivo. Uno de los primeros en renacer en mi memoria, asaltándome con su deslumbrante colorido, es Naturaleza muerta con un perfil de Mimi del pintor holandés Meijer de Haan. Fue uno de las hermosas obras de artistas del entorno de Van Gogh que descubrí el verano pasado en el museo dedicado a este último en Ámsterdam. El autor parte de la composición tradicional de un bodegón, pero desplaza ligeramente hacia la izquierda el que debería ser el foco de interés para hacer irrumpir por la derecha del lienzo un visitante inesperado: un delicioso perfil de bebé que, con la mirada fija y las manitas apretadas sobre el tablero, comparte nuestra fascinación por unas piezas de fruta que evocan la realidad pero la sobrepasan ampliamente por la intensidad de sus colores. Este cuadro de apariencia sencilla se estructura así sobre un juego de miradas que se cruzan: la de quienes contemplan el cuadro, la del pequeño polizonte que se suma a una escena que prometía ser inanimada. La rugosidad de las texturas y las gruesas pinceladas afectan a todos por igual, objetos, vegetales y humano. Meijer de Haan se lleva la escena real a su imaginación y nos la devuelve filtrada por su potente mirada de artista. Todo es color y trazos vigorosos. Pura pintura.

jueves, 28 de mayo de 2020

TRAPEROS DEL TIEMPO

Esta mañana he escuchado en un programa de radio una anécdota muy curiosa sobre Gregorio Marañón. La relataba el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, quien al parecer lo tuvo de vecino cuando era niño y guarda de él recuerdos imborrables; entre otros, el que me dispongo a contar.

domingo, 17 de mayo de 2020

GIGANTESCO THYSSEN

Según creo recordar, me han llamado la atención en un museo tres veces en mi vida. Y otras dos he estado a punto de recibir una seria advertencia por parte de algún conserje circunspecto. Sírvame de excusa para uno de los casos el hecho de ir acompañada por un jovial grupo de alumnos de doce años. Asumo mi responsabilidad en el resto. No es una mala marca, de todas formas, dado el alto número de museos que visitado ―y revisitado― desde que tengo uso de razón. Pero eso sería, me parece, motivo para otra entrada.

sábado, 9 de mayo de 2020

ESCENAS DEL BALCÓN

De jovencita quería ser Julieta: asomarme al balcón a lanzar mis palabras de amor a la noche y que el amor mismo trepara por la pared hasta mi encuentro. Justo antes había querido ser Alicia y caer por el hueco de un árbol hasta desembocar en un mundo de locos fantásticos. También Wendy, para salir volando en camisón en pos del intrépido Peter Pan. Lo era, de hecho, en mis sueños; con frecuencia emprendía el vuelo desde el balcón de mi dormitorio. Pero llegó la adolescencia a desbaratarlo todo y empecé a darles un sentido diferente a los balcones.

domingo, 3 de mayo de 2020

LOS CUADROS DE ABRIL (2020)

Ayer estuve visitando el Museo Hermitage de San Petersburgo. Fue una visita virtual, claro está. Era el primer sábado de unas vacaciones atípicas y quería regalarme la ilusión de haber salido de viaje. Lo hice de noche, además, para cumplir uno de esos deseos de la niña que vive en mi interior y que no crecerá nunca: deambular por las salas de un gran museo cuando este ha cerrado sus puertas al público, en absoluta soledad. Así caminé anoche por corredores, subí escaleras, atravesé puertas que se abrieron mágicamente frente a mí a un golpe de clic. Y, entre tan increíble magnificencia, di con este Retrato de Elizabeth y Philadelphia Wharton, debido a los pinceles de Anton Van Dyck. Este discípulo de Rubens une a la pincelada suelta y el dominio del color de su maestro una extraordinaria delicadeza. Posee, además, una habilidad que no siempre va unida al genio: la de saber retratar a los niños. Si logramos despojarlas mentalmente de los elementos que las circunscriben a una época y una clase social, estas dos señoritas en miniatura tienen la gracia atemporal de la infancia. La viveza de sus rostros nos habla de la frescura de la niñez, retenida bajo el oropel y el juego de apariencias de la corte. La mirada maliciosa de la que clava en nosotros sus ojos y la expresión distraída de su hermana, con la atención prendida en algo que sucede fuera del lienzo, nos dicen mucho de la artificiosidad de las actitudes de las dos modelos, que se relajarán en cuanto el maestro dé la orden de interrumpir la sesión de posado. Eso mismo parece estar pensando el perro, que intenta sacar a su ama de su seriedad impostada. Bajo las directrices de Van Dyck, estas jovencitas bien educadas juegan a ser adultas, pero sin ocultar del todo para la posteridad la chispa de sus pocos años.

domingo, 26 de abril de 2020

LOS DOS HERMANOS Y EL PUENTE

Ayer escuché en la radio una anécdota preciosa que me dispongo a contar. Trata de dos hermanos, una separación forzada y un puente.

domingo, 19 de abril de 2020

EL MUNDO ENTERO BAILA EN CASA

No sé cuántos vídeos recibí a través de las redes el viernes pasado. Supongo que, como cualquier día de la cuarentena, las grabaciones e imágenes circularon con una intensidad inversamente proporcional al movimiento de nuestras vidas. Pero, en medio de ese tráfico a menudo atosigante, uno llamó mi atención de inmediato. Lo enviaba una compañera de danza, que lo presentaba con la siguiente afirmación: «El mundo entero baila en casa.» Lo abrí de inmediato y quedé fascinada. Es lo más hermoso que he visto desde que comenzó el confinamiento. No me resisto a traerlo a este espacio en el que tanto me gusta atesorar cosas bellas. 

lunes, 13 de abril de 2020

UN CUENTO DE HADAS

Hará dos o tres meses, cuando esta pesadilla en la que estamos instalados no se había hecho todavía real, estuve a punto de traer a la sección del cuadro de la semana de este blog una ilustración de un cuento de hadas. No soy demasiado ortodoxa a la hora de agrupar obras diversas bajo la denominación común de “cuadro”, y si finalmente no incluí esta no fue por su peculiar condición, sino porque tenía un formato apaisado que, me pareció, dificultaba que se viera bien en la franja lateral de este espacio. Ahora me alegro de no haberlo hecho, porque, dado el curso que han tomado los acontecimientos, la obra en cuestión ha cobrado un significado especial.

martes, 7 de abril de 2020

LA VOZ HUMANA

Le tomo prestado a Jean Cocteau el título de su hermosa obra teatral para contar una anécdota que me sucedió hace casi un mes. O lo que es lo mismo: hace toda una eternidad.

domingo, 5 de abril de 2020

LOS CUADROS DE MARZO (2020)

La pintora argentina Leonor Fini invierte los roles tradicionales asignados a hombre y mujer en este misterioso cuadro titulado En la torre. Alejándose por completo de la belleza y la pasividad asignadas tradicionalmente en el arte a las figuras femeninas, Fini nos presenta a una heroína oscura que guía con gesto decidido a un hombre semidesnudo, al que invita a adentrarse en lo desconocido. Esta artista, que a lo largo de su vida rechazó con vehemencia el papel de musa asignado a la mujer por sus compañeros surrealistas, es creadora de una obra en la que una y otra vez nos sorprende con imágenes que contradicen los cánones tradicionales. En este cuadro en concreto, la mujer es alta y poderosa, ocupa el lugar central de la composición con su rotunda corporeidad y clava una mirada de firme determinación en su acompañante masculino. Este va cubierto apenas por una vistosa capa que revela más que oculta y mira hacia el frente con la expresión inane de un autómata. Es un prodigio el contraste entre los brazos de una y otro: el que marca el camino en el caso de ella y el que se tiende vacilante, con inseguridad infantil, en el caso de él. En la estela del surrealismo, Fini nos presenta una escena enigmática, cuyo sentido se nos escapa, aunque presentimos que algo inquietante acecha al otro lado del umbral al desvalido personaje masculino, al que intuimos en peligro. Con todo, tengo la impresión de que lo que más asombra y perturba de este cuadro incluso hoy, casi setenta años después de que fuera pintado, es la atípica visión de la relación entre hombres y mujeres que plantea. Materia para la reflexión.

miércoles, 1 de abril de 2020

UN HAIKU IMPROBABLE

En el caso improbable de que me decidiera a escribir un haiku sobre estos tiempos extraños, buscaría sonidos, imágenes y olores que reflejaran la ciudad desierta, los interiores perpetuamente habitados.

martes, 24 de marzo de 2020

LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2020)

Escocia, segunda mitad del siglo XIX. Una diminuta aldea de las Tierras Altas (“diminuta” literalmente: tan solo seis casas) se ve sacudida por un atroz crimen cometido por uno de sus habitantes. A requerimientos de su abogado, el asesino, un joven de dieciséis años, escribe sus memorias para explicar lo que le ha llevado a cometer un acto tan extremo. Este es el punto de partida de Un plan sangriento, otra de las gratas sorpresas que me ha deparado en el 2019 la editorial Impedimenta. A partir de ahí, Graeme Macrae Burnet reconstruye lo sucedido mezclando distintas perspectivas, pero sin servirse nunca de sus privilegios de autor que lo sabe todo sobre sus criaturas. Conocemos los hechos en la versión del acusado, de los vecinos que no estuvieron presentes, de los investigadores que viajan hasta su aldea para intentar comprender lo ocurrido, de los testigos que declaran en el juicio. Esta visión múltiple le permite al novelista ir más allá del simple relato criminal para realizar una profunda reflexión sobre la cordura, los límites de la culpa, las durísimas condiciones de vida de los desfavorecidos y la influencia que estas tienen sobre sus actos. Un elemento añade inquietud a este impresionante retrato de un personaje y su entorno: la coincidencia del apellido del autor con el del criminal protagonista. Uno avanza por estas páginas tan estremecedoras ―al menos así me ha sucedido a mí― con la sospecha de que se trata de la historia verídica de un antepasado del escritor. La incertidumbre se despeja, al parecer, en la contraportada del libro en papel; la lectura en formato electrónico deja sin resolver esa incógnita que yo tampoco despejaré aquí. Es parte del juego y del impacto de esta obra de realismo sobrecogedor.