domingo, 21 de mayo de 2017

EL ARTE DE LA PACIENCIA


Hace dos semanas, me encontraba yo en el interior del Fuerte de Bard, una impresionante fortaleza del Valle de Aosta que ha sustituido su tradicional función militar por la de centro de cultura y exposiciones. La intención que me había llevado hasta allí en compañía de dos amigos era la de visitar una exposición del gran fotógrafo Robert Doisneau. Nos disponíamos a hacerlo, cuando desde una pared me saludó este rostro inquisitivo. Tuve la clara sensación de que el zorro apoyado en el muro esperaba pacientemente a reclamar mi atención. Lo miré. Casi diría que nos miramos. Fue un reclamo irresistible: el plan inicial se amplió así con la visita a otra muestra también de fotografía, pero de carácter bien distinto.

domingo, 14 de mayo de 2017

LOS CLAUSTROS DEL ALMA

Tomo prestado el título del arranque de uno de los sonetos más famosos del gran Francisco de Quevedo, el que empieza diciendo: «En los claustros del alma la herida / yace callada…». (Supongo que donde esté, en el lugar donde afrontan la eternidad los poetas eminentes, no tendrá en cuenta mi pequeño hurto.) En el poema al que me refiero, don Francisco acuñaba la imagen del claustro para materializar el concepto al que se refería, que no era otro que la parte más recóndita y privada de cada uno de nosotros. Yo procederé a la inversa: voy a hablar de claustros reales que me han hecho pensar en los rincones más oscuros del alma humana.

lunes, 8 de mayo de 2017

¿POR QUÉ MERCÈ RODOREDA?

Cuando tuve noticia del proyecto Adopta una autora, no lo dudé ni un segundo. No me cabía la menor duda acerca de cuál era la escritora que debía elegir para investigar su figura y reseñar su obra a través de entradas periódicas en este blog. Era verdad que la idea de “adoptar” a una autora tan grande me parecía pretenciosa y me causaba pudor, pero el hecho de que nadie a esas alturas la hubiese elegido todavía ―el proyecto llevaba ya varios meses en marcha― me resultaba intolerable.

miércoles, 3 de mayo de 2017

LOS CUADROS DE ABRIL (2017)


Las escenas nocturnas en estaciones de tren son un clásico en la literatura y el cine. Si se trata de estaciones grandes, aparecen como un lugar de encuentro de seres desgajados de su medio, que cruzan sus caminos para en seguida perderse en el ámbito mágico de la noche. Si son estaciones de localidades pequeñas y apartadas, se convierten en espacios inciertos en medio de la nada, donde todo es posible y donde las esporádicas presencias humanas adquieren un carácter inquietante. A mí me atraen tanto en la vida como en el arte: cuando las miro al pasar desde la ventanilla, cuando son el escenario de una trama o el motivo de un cuadro. No tengo que explicar, por tanto, por qué esta Estación de tren de San Dimas, del pintor estadounidense Millard Owen Sheets (1907-1989), prendió mi atención desde el primer instante. Hay un indudable sabor de novela negra en esta escena solitaria, en los focos que sacan de la oscuridad a los dos únicos seres humanos que habitan este lugar apartado: el hombre que aguarda de pie en el andén y el que entretiene la espera leyendo el periódico. Tal vez se trate de una situación cotidiana, de dos personas que se trasladan a su casa al final de la jornada o esperan a un viajero intempestivo, pero hay algo en la composición, en el cielo creado a base de brochazos negros que se entrecruzan con los cables del tendido eléctrico, en la iluminación que saca al edificio de la sombra y le dota de un carácter animado, que hace que se dispare la imaginación del que contempla el cuadro, o al menos la mía. A mí esta estación de San Dimas me habla de encuentros clandestinos, de secretos que no deben salir a la luz, de aviesas intenciones, de conexiones misteriosas entre personajes que fingen no conocerse mientras haya un testigo ―nosotros― que los observe.

lunes, 1 de mayo de 2017

ADOPTA UNA AUTORA

Adopta una autora es un proyecto que se puso en marcha el pasado mes de noviembre de la mano de Carla Bataller, una entusiasta bloguera enamorada de la lectura. Yo no sé si ella misma tenía idea de la repercusión que alcanzaría en breve. Sospecho que no.