domingo, 26 de marzo de 2017

LA MARIPOSA Y EL COLIBRÍ

El que lee novelas se encuentra con cierta frecuencia con episodios de su propio pasado contados por otro. Es una experiencia reconfortante: por muy solo o distinto que uno se pueda llegar a sentir, siempre hay algún personaje de ficción ―y, por ende, un creador de carne y hueso detrás de él― que ha cometido los mismos errores, sentido los mismos impulsos, caído en idénticas tribulaciones. Es lo grande de la narrativa. Nos ayuda, como dice Amos Oz, a entender a los demás, pero también a entendernos a nosotros mismos.

miércoles, 22 de marzo de 2017

LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2017)

En los últimos meses me habían llegado tantas referencias de Lucia Berlin, que llegué a temer que leerla fuera una desilusión, pero unas pocas líneas de Manual para señoras de la limpieza bastaron para ahuyentar esa posibilidad. No sé si les ocurrirá lo mismo a los numerosos lectores que se hacen lenguas de esta escritora desde su reciente redescubrimiento, pero yo me reconozco una y otra vez en las sucesivas voces que suenan en sus relatos: en algunos casos, porque sus experiencias son similares a las mías (destaco en este sentido el maravilloso El Tim, que narra la confrontación entre una profesora y un alumno difícil); en otros, porque se detienen en aspectos de la realidad que llaman mi atención (¿a alguien más le resultan fascinantes esas lavanderías que relucen con su misteriosa iluminación, con una máquina funcionando sin que nadie parezca esperar la ropa solitaria que da vueltas y vueltas en el tambor?). Los relatos que componen este volumen están sembrados de detalles que los conectan entre sí: los ambientes recurrentes ―los colegios, las urgencias de un hospital, los complejos turísticos de México, las terapias de desintoxicación― se van alternando y nos preparan para la aparición de personajes conocidos, a los que varios relatos atrás vimos en otros momentos de sus vidas y a los que reencontramos ahora en situaciones muy diferentes sin que se nos dé explicación alguna al respecto. La que fue niña reaparece como mujer madura; la mención de un nombre nos trae ecos de historias anteriores que a veces no somos capaces de precisar, como sucede con los recuerdos de nuestra propia vida. Lucia Berlin crea así un mundo circular, absorbente, claustrofóbico, un conjunto de vasos comunicantes del que resulta imposible escapar y en el que están resumidos todos los sentimientos y emociones posibles. Saber que son comprendidos por otros muchos lectores me hace sentirme un poco más acompañada.

sábado, 18 de marzo de 2017

EL DON DE LA PALABRA

Tengo mi clasificación particular de los tipos de escritor. Supongo que cada amante de la lectura tiene la suya. No es una clasificación demasiado rigurosa y se basa en criterios bastante sui géneris que se van incrementando a lo largo de los años.

lunes, 6 de marzo de 2017

LOS CUADROS DE FEBRERO (2017)

El pintor estadounidense Jeremy Lipking está especializado en retratos femeninos, en los que el realismo se mezcla con un elemento lírico. El que encabeza estas líneas se inscribe en la línea clásica de la bella misteriosa que nos oculta en rostro, aunque en este caso no se trate de un gesto de picardía o de seducción, sino la muestra de un intenso recogimiento. Es un cuadro que atrapa por la elección y el tratamiento de sus colores: el blanco transparente de la vestimenta, los ocres y dorados de los almohadones, la preciosa superficie azul de la pared (tal vez alguno diría que es verde; nos encontramos en ese territorio fronterizo en el que cuesta fijar los límites entre un color y otro). Como artista experto en la captación de la realidad, Lipking hace un alarde técnico en el juego de las texturas. Es impresionante la plasmación del cuerpo de la modelo, que la tela transparente deja en evidencia, en contraste con la rugosidad del muro o las molduras del asiento. Pero lo que de verdad atrapa de esta obra es la emoción que transmite, la profunda sensación de melancolía, de haberse inmiscuido en un momento de intimidad. Los cuadros en los que el azul ocupa un puesto importante tienen en mi opinión ese poder de emocionar.

sábado, 4 de marzo de 2017

ISLAS

Me gustan las islas. Mi afición empezó, supongo, cuando en los veraneos de mi infancia tomaba con mi familia un barco que nos conducía a la isla de Tabarca, distante apenas unos kilómetros de nuestro lugar de vacaciones. Me recuerdo unos años después a bordo de una embarcación muy pequeña, surcando un mar de color tinta en dirección a Capri. Yo me reía con el vaivén de la nave y con la espuma que me salpicaba la cara. Es uno de los recuerdos más luminosos de mi adolescencia.