domingo, 19 de febrero de 2017

SOLITARIOS

Iba a comenzar esta entrada diciendo que creo que nuestra sociedad está enferma, pero me han venido a la cabeza imágenes no tan lejanas de burlas generalizadas a discapacitados o de ejecuciones convertidas en espectáculos de masas y he decidido cambiar la formulación. Diré simplemente que hemos cambiado tanto que nos hemos convertido en algo nuevo, no sé bien en qué.

sábado, 11 de febrero de 2017

DESTELLOS

Encontrar tiempo para escribir en este espacio me resulta casi una proeza en los últimos tiempos (¿por qué el mes de febrero me viene siempre así, húmedo, desapacible y atareado?). Me limitaré por ello a reflejar aquí un breve destello poético que me ha sorprendido en los últimos días. El avance implacable del reloj no me da margen para nada más.

sábado, 4 de febrero de 2017

LOS CUADROS DE ENERO (2017)

Acabo de descubrir al artista estadounidense Jamie Heiden y no quepo en mí de gozo; sospecho que esta no va a ser la última vez que una de sus obras aparezca en mi blog. Eso sí, he de reconocer que esta primera aproximación la hago contrariando los criterios de su autor, que se presenta a sí mismo como fotógrafo. Sin embargo, sus producciones tienen en mi opinión un carácter tan pictórico que he decidido por ello incluir una en esta sección. La técnica seguida por Heiden es peculiar: tratar con acuarela instantáneas obtenidas con una Polaroid. El resultado son paisajes difusos, en los que lo cotidiano se mezcla con un curioso toque evanescente. Sus fuentes de inspiración son los edificios solitarios, los árboles de ramas retorcidas, los cielos estrellados, las ropas tendidas al viento, las carreteras perdidas, las aves desplegadas en vistosa formación. Un mundo en el que el ser humano apenas tiene presencia, pero en el que cada elemento parece estar dotado de una melancólica animación. Elegir una sola de las obras de este autor no ha sido para mí tarea fácil. Me he quedado al final con el paisaje urbano que responde al hermoso título de Mientras estabas durmiendo. La realidad regaló a Heiden el desnivel de los edificios, el juego de asimetrías y las superficies colonizadas por la vegetación. Como buen fotógrafo, él supo encontrar el motivo y elegir el encuadre. Y como buen pintor, añadió la hermosa armonía de colores, los trazos oblicuos y dinámicos del cielo, el realce de las texturas, en un mágico ejercicio de volver a crear lo ya existente.

miércoles, 1 de febrero de 2017

MIS FOTÓGRAFOS (XIII)


Un hombre y un niño se presentan ante nuestra mirada a través del doble tamiz del objetivo y de la ventanilla del vehículo en el que viajan, en una escena intimista, nocturna y evocadora: se trata de una de las imágenes que componen la serie titulada Ausencias, del fotógrafo Manuel Jesús Pineda. Es la primera oportunidad que tengo de incluir en esta sección la obra de un autor al que conozco personalmente, lo cual es para mí motivo de orgullo y quizá también de cierta responsabilidad; por una vez, mis comentarios sobre un artista no van a caer con total libertad, al margen de la opinión de la persona que los suscita. Ausencias es una serie compuesta por fotografías muy emocionantes, con un intenso poder de sugerencia. Recogen imágenes de viajeros, solos o en grupo, vistos a través del cristal del medio de transporte en que se desplazan, con frecuencia mojado por la lluvia o cubierto de vaho. Son figuras aisladas, pensativas, detenidas en esa tierra de nadie que es el trayecto entre dos puntos, en ese tiempo muerto que nos obliga a la inacción y al repliegue en nosotros mismos. Me ha costado mucho elegir una que sirva de muestra y finalmente me he dejado llevar por el impacto que me causó en una visión inicial la que encabeza estas líneas. La profunda oscuridad de la que emergen los dos perfiles iluminados otorga a estos una extraordinaria trascendencia: hay algo simbólico en ese hombre maduro que mira al frente con expresión concentrada y en el niño abstraído en una actividad que solo podemos imaginar; nos parecen un padre y un hijo que afrontan juntos el futuro, el primero con reflexiva firmeza, y el segundo dejándose llevar, con la despreocupada confianza de los pocos años. O tal vez se trate de una metáfora de dos momentos muy distintos de ese viaje que es la vida. Como sucede con frecuencia en las fotografías de Manuel Jesús Pineda, se nos antoja que algo de la condición humana queda prendido en la cuidada composición, en la hermosa expresividad de su blanco y negro.