miércoles, 30 de noviembre de 2016

ENTRAR EN UN CUADRO DE KLIMT

El otoño ha llegado este año en la madrugada del 29 al 30 de noviembre; es decir, en algún momento de la pasada madrugada. No me refiero al otoño astronómico, ese tan precisamente reglamentado, predicho y explicitado año tras año por las autoridades pertinentes; tampoco a ese otro otoño más sentimental e íntimo que cada uno experimentamos en un momento distinto, cuando realizamos por primera vez alguno de esos actos que nos alejan irremisiblemente del verano: calzarnos zapatos cerrados, taparnos por la noche con un edredón, salir a la calle con los brazos cubiertos, retomar antiguas preocupaciones.

sábado, 26 de noviembre de 2016

MUNDOS PARALELOS

A veces sucede que las palabras de un amigo nos remiten a las que otro nos dijo tiempo atrás. Se produce entonces un momento mágico, la sensación de que los cerebros están conectados, de que se está reanudando una conversación interrumpida, cuyos interlocutores no son los mismos, pero cuya esencia permanece inmutable.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

VELAS QUE SE APAGAN

Hace unos días leí con mis alumnos más jóvenes un cuento de Gianni Rodari que me gusta especialmente. Se titula Voces nocturnas y relata el curioso caso de un hombre ya mayor cuyo sueño es interrumpido noche tras noche por el sonido de una persona que llora. El protagonista no puede evitar levantarse y echarse a la calle en busca del origen de ese llanto. La primera vez descubre a un vagabundo que se lamenta frente a su ventana, pero la segunda, su peregrinaje nocturno lo lleva al otro extremo del país, y la siguiente, a un remoto confín del mundo. En esos asombrosos e inexplicables viajes, va encontrando múltiples dramas humanos: gente triste, necesitada, aislada, enferma, en la miseria, a la que el hombre asiste como puede antes de regresar a su cama por la misma vía mágica por la cual la abandonó. Nuestro protagonista está pronto sobrepasado y en estado de agotamiento, pero aun así insiste en esa labor solidaria que sustituye a su sueño. No puede hacer otra cosa, porque ha sido distinguido con un rasgo único y terrible: la incapacidad para dormir mientras los demás sufren; la imposibilidad, en definitiva, de dejarse adormecer por la indiferencia.

domingo, 6 de noviembre de 2016

FIGURAS BAJO LA LLUVIA

Los novelistas primero y más adelante los guionistas de cine lo han aprendido muy bien: la lluvia intensifica las emociones. Dos personajes que se pelean bajo la lluvia parecen tener un mayor encono en su enfrentamiento, sufrir más a cada golpe. Un fugitivo nos resulta más acosado si huye empapado hasta los huesos y corriendo sobre charcos. Los personajes que lloran bajo la lluvia son un clásico. A estas alturas, sospecho que más de uno estará evocando la legendaria muerte del replicante de Blade Runner y sus últimas palabras, que forman parte de ese Olimpo de frases célebres del cine que todos somos capaces de reconocer y citar, incluso desconociendo su origen: «Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia».

miércoles, 2 de noviembre de 2016

LOS CUADROS DE OCTUBRE (2016)

Se me ocurren muchas razones por las que me encanta Marc Chagall; una de ellas es porque me parece el pintor que mejor refleja en sus cuadros el sentimiento amoroso. Libres, renovados y exultantes, los amantes de Chagall vuelan de la mano, planean sobre los tejados, surcan los cielos acompañados de criaturas mágicas, o, como en el caso de estos Amantes azules, son invadidos por una emoción que les desborda e inunda el lienzo entero transformada en color. Para mí no hay forma más ingenua y bella de plasmar el amor que estos dos personajes que se besan, uno con los ojos cerrados, el otro con la mirada clavada en los que nos inmiscuimos en la intimidad del momento. Hay algo candoroso y encantador en estas dos figuras ambiguas y asexuadas, en la corona de laurel, en el traje de cuadros, en la mano enguantada que sujeta el rostro de la persona amada con ternura y firmeza. Y qué decir del color. Chagall siempre me hace feliz con sus elecciones cromáticas, pero en este caso me llega al alma. Porque creo que ha quedado claro a estas alturas: para mí el amor es azul.

martes, 1 de noviembre de 2016

LIBROS Y ANIMALES

Acabo de descubrir a uno de esos personajes maravillosos que aúnan en su figura varios aspectos que me fascinan. Se llama Gregory Colbert, es un fotógrafo y cineasta canadiense, y ha recorrido el mundo inmortalizando la cordial relación entre humanos y animales. Hasta aquí he aportado datos que justificarían de sobra mi simpatía por este individuo cuyo retrato más difundido en la red lo muestra a escasa distancia del rostro de un orangután. Pero hay un elemento más en esta fórmula: las fotografías de Colbert incluyen con frecuencia a personajes entregados al placer de la lectura.