sábado, 29 de octubre de 2016

LA ÚLTIMA COSTA

Uno de los cuadros sobre los que más he escrito en este espacio ―que yo recuerde, fue de los primeros que apareció en la sección El cuadro de la semana y le dediqué posteriormente una entrada― fue realizado por un pintor suizo a finales del siglo XIX. Hay dos razones para esta presencia múltiple: la primera, es evidente, que se trata de una obra que me atrae y me resulta especialmente inspiradora; la segunda, que en realidad no se trata de un cuadro, sino de una serie de cinco que recrean con ligeras variantes el mismo tema. Se trata de La isla de los muertos, del sugerente y con frecuencia perturbador Arnold Böcklin.

domingo, 23 de octubre de 2016

LAS CÁMARAS DEL CORAZÓN

Iba a empezar esta entrada diciendo que no me gustan las historias de amor en el cine y la literatura. Rectifico sobre la marcha: Como me gustan mucho las historias de amor, no soporto la reducción a sus aspectos más edulcorados y relamidos que con frecuencia se produce en las dos grandes fuentes de narraciones de nuestra época, las películas y las novelas. Del mismo modo que me subleva la insoportable banalización a la que se somete una y otra vez, en medios de comunicación y redes sociales, a esa palabra enorme ―para mí, con mayúscula siempre― que es el Romanticismo.

lunes, 10 de octubre de 2016

GLOBOS QUE SE ELEVAN

Ayer, cuando caminaba Gran Vía arriba en una mañana casi veraniega e impropia para las fechas, presencié algo que me dio materia para reflexionar. Algo que me trajo también a la cabeza el recuerdo del artista urbano Banksy y de dos de sus obras más populares.

domingo, 2 de octubre de 2016

LOS CUADROS DE SEPTIEMBRE (2016)

El año comienza en septiembre: es una máxima de sobra conocida por los que estamos vinculados al mundo académico. Y como todos los comienzos de año, busco eco del retorno a las aulas en otras épocas y otras miradas. En este caso me sirve de ayuda el pintor francés Jules Bastien-Lepage (1848-1884), que a su prematura muerte dejó tras sí una amplia e interesante producción. Se le suele enclavar dentro del movimiento naturalista; en consonancia con ello, su atención se detiene con frecuencia en las clases desfavorecidas, a las que inmortaliza con ternura y respeto. De camino a la escuela es una de sus obras más conocidas, sin duda por el carácter entrañable del tema y de la modelo. Esta pequeña que clava en nosotros su mirada seria y atenta parece consciente de la importancia que el paso que está dando tendrá en su vida futura. Las fachadas sobrias de los edificios que la flanquean y su seria indumentaria de tonos oscuros nos hablan de su extracción humilde. El cuadro está lleno de detalles encantadores: la sencilla bolsa por cuyo borde asoman los instrumentos de estudio, la capucha fabricada con un saco de arpillera y primosoramente adornada con pompones. La abrigada vestimenta que apenas deja a la vista el rostro infantil refleja las duras condiciones que acompañan este camino a la escuela en el cual, parece decirnos el artista, se cifra la esperanza del porvenir.