domingo, 28 de agosto de 2016

LLAMADAS EN LA NOCHE

Colecciono detalles de ese creador de pequeñas cosas que despiertan enormes sugerencias que es Patrick Modiano. La última novela suya que he leído, Ropero de la infancia, no me ha fallado en ese sentido.

miércoles, 24 de agosto de 2016

MIS FOTÓGRAFOS (XII)

 
La fotógrafa nacida en Surinam Mariska Karto es de esas artistas fronterizas cuya producción se sitúa en la difusa línea entre la fotografía, el diseño gráfico y la pintura. Algunas de sus obras son difíciles de catalogar e incluso de reconocer; confieso que me costó un rato decidir en qué sección debía encuadrar esta imagen que ―de eso no me cabía ninguna duda― quería comentar en mi blog. El sustrato clásico del tema y su inspiración pictórica vinieron a aumentar, sin duda, mi desconcierto inicial. La manzana dorada de la discordia es una reinterpretación de la historia de las tres diosas griegas dispuestas a todo con tal de ser elegidas como la más bella, y se trata, en efecto, de una fotografía; eso sí, una fotografía con un grado de artificiosidad y elaboración que la entronca con nuestro concepto habitual de pintura. La textura nacarada de la piel de las modelos, su pose delicada y casi dancística, nos remiten de inmediato a los maestros del Renacimiento o a sus émulos de siglos posteriores, como Ingres. Karto ilumina la escena con el cuidado de un pintor en su estudio o de un diseñador de luces en un escenario teatral. Consigue así crear un ámbito sobrenatural, bello y maligno, en el que probablemente muchos sentimos el irrefrenable impulso de perdernos. Invito a los que hayan leído hasta aquí a que exploren el universo de esta artista fascinante. Está poblado de seres hermosos e inquietantes, en actitudes estudiadas, grandiosas, con cierto toque malsano. Es el territorio propicio para los que sienten un profundo desapego de la fealdad y el prosaísmo del mundo real.

domingo, 21 de agosto de 2016

LOS OJOS ABIERTOS

De las pinturas que decoran el tramo más largo que queda en pie del muro de Berlín, esta es mi preferida. Se titula Los ojos abiertos y es obra de la artista francesa Muriel Raoux.
 
 

jueves, 18 de agosto de 2016

LIBRETA DE LECTORA (II)

«Triste pero forzoso es admitir que los besos no recibidos han hecho más por la literatura que los besos recibidos».

Eloy Tizón, Merecía ser domingo (relato del libro Técnicas de iluminación)

lunes, 15 de agosto de 2016

POESÍA Y SILENCIO

Rindámonos a la evidencia: casi nadie lee poesía. Muchos de mis amigos y conocidos son asiduos lectores y, sin embargo, me sobran dedos de una mano para contar a los que en alguna ocasión abandonan otros terrenos más transitados ―el de la narrativa, sobre todo, pero también el del ensayo, la biografía o el texto periodístico― para adentrarse en ese otro territorio resbaladizo, evanescente, de las palabras que no siempre quieren decir lo que parecen pero que nos acercan a honduras que de otra forma serían inexpresables. Las que nacen de impulsos libres e inaprensibles, pero están medidas con la precisión que solo puede tener una palabra cuando se convierte en única y necesaria. Nadie lee poesía, es verdad. Y, sin embargo, he tenido a lo largo de mi vida sobradas muestras de su poder.

sábado, 13 de agosto de 2016

LA ESQUINA DEL CUADRO (V)

Hace más de dos años que no añado ninguna entrada a esta serie. Fue en febrero de 2014 la última vez que exploré la esquina de un cuadro, a la búsqueda de un detalle revelador. Desde entonces, he encontrado alguna obra que me habría gustado incluir en esta sección, pero que, por cuestiones técnicas (no siempre es posible conseguir una imagen con definición aceptable de un sector de una pintura), se me ha quedado en el tintero. Lo curioso del caso es que hoy añado una quinta parte a la serie y lo hago con una obra que no he llegado a ver.

martes, 9 de agosto de 2016

LAS VOCES DE BOLZANO

Con su habitual estilo demorado y majestuoso, Sándor Márai toma la figura del hombre de acción por excelencia y lo convierte en una excusa para reflexionar sobre el amor, sus recovecos y paradojas. Junto a él, sitúa a dos figuras que le sirven de complemento y contrapunto: un viejo que ama sin correspondencia y la esposa de este, una joven a la que nuestro protagonista estuvo a punto de seducir años atrás. Ellos son Giacomo Casanova, el conde de Parma y su esposa Francesca, los tres puntales sobre los que se apoya La amante de Bolzano.

viernes, 5 de agosto de 2016

FRAGMENTOS DEL MURO

Llegué frente al muro de Berlín ―el Muro por antonomasia― con la cámara preparada y cierta confusión de sentimientos. Es lo habitual cuando los monumentos o restos históricos remiten a un pasado demasiado cercano y, por ello, doloroso. Se puede perdonar, si no olvidar, el esfuerzo sobrehumano impuesto a centenares de campesinos para la construcción de las Pirámides; varios milenios de distancia se encargan de suavizar el efecto que ese detalle causa en la posteridad. Pero cómo retratar con curiosidad de turista una pared que supuso una gigantesca cicatriz abierta de extremo a extremo en el rostro de una sociedad durante casi treinta años.

martes, 2 de agosto de 2016

LOS CUADROS DE JULIO (2016)

Me maravilla la forma en que trabajan los grandes dibujantes: su proceso de creación recuerda al del escultor que va sacando de la piedra la forma que adivina en ella, dejando ciertas zonas de material en bruto para que recordemos el desorden original del que ha sabido extraer su criatura. Dicha técnica resulta evidente en este prodigioso Retrato de Maria Kolb, del pintor y grabador austriaco Christian Wilhelm Allers (1857-1915). En la línea tantas veces explotada de los retratos clásicos, deudores de las efigies de las monedas, Allers coloca a su modelo de perfil en una actitud que nada tiene de forzada ni solemne, sino que recoge la frescura y naturalidad de sus pocos años. Los cabellos que se escapan del primoroso peinado, la mirada seria y concentrada y las mejillas sonrosadas que se adivinan a pesar de la monocromía, dotan de extraordinaria vitalidad a este retrato infantil. El cuidadoso realismo con que se reproducen los detalles (los pliegues de la oreja, la trenza, las pestañas…) se va disolviendo con elegancia cuello abajo, hasta resolverse en una simple línea que marca el final del vestido sobre el escote, en un recordatorio de que este prodigio de vida que contemplamos es únicamente el producto de un lápiz sobre un papel.