domingo, 26 de junio de 2016

CORRESPONDENCIAS (y II)


«En vano trato de convencerme de que el Polo es la morada de los hielos y la desolación; la imaginación siempre me lo presenta como la región de la belleza y el deleite. Allí, Margaret, el sol es eternamente visible, con su ancho disco orillando justo el horizonte y difundiendo un constante resplandor. Allí —pues, con tu permiso, hermana, quiero depositar alguna confianza en los anteriores navegantes— no existen la nieve ni las heladas; y, navegando por un mar en calma, podemos arribar a una tierra que supera en maravillas y belleza a todas las regiones del globo habitable hasta ahora descubiertas. .»

(Texto: Frankenstein o El moderno Prometeo de Mary Shelley. Imagen: El mar de hielo de Caspar David Friedrich)

jueves, 23 de junio de 2016

LA NOCHE BREVE

Duermo mal desde hace años. Quizá por eso algunos personajes de las últimas historias que he escrito tienen serios problemas para conciliar el sueño. He hablado acerca de esto con mucha gente y he encontrado un poco de todo: solidaridad, casos más graves que el mío, una pizca de compasión, un repertorio de soluciones varias. Las he probado todas; algunas me han dado más resultado que otras. Pero no he vuelto a recuperar la paz, esa sensación de fuerzas que se renuevan, que trae aparejada una noche dormida de un tirón. La límpida, hermosa certeza de que la vida vuelve a empezar por la mañana y todo entra dentro de lo posible.

miércoles, 22 de junio de 2016

LECTURAS DE LA PASADA PRIMAVERA (2016)

El otro día hablaba yo con una compañera de trabajo de lo difícil que es acertar con los gustos lectores de los demás, incluso en el caso de las personas a las que conocemos bien. Me contó entonces que le había prestado un libro a alguien muy cercano a ella y que la experiencia había sido un completo fracaso. Se trataba, lo reconocía, de una obra singular y no apta para todos los gustos. Esto último despertó de inmediato mi curiosidad; le pedí que me la prestara y así lo hizo. De esta forma he entrado en contacto con el universo sorprendente, poético y brutal del uruguayo Rafael Courtoisie. El título del libro, Tajos, es el de la primera de las tres obras que lo componen. A primera vista parece una compilación de textos poéticos: la disposición tipográfica causada por las frases cortas dispuestas en líneas distintas así parece presagiarlo. Pero no; Tajos es una novela breve, un delirante viaje en compañía de un personaje que da rienda suelta a su incontrolable ira destruyendo cuanto encuentra a su paso, blandiendo navajas, agujas y martillos, repartiendo por doquier esos “tajos” que dan título a la historia. Courtoisie es también poeta, o más bien diré que nunca deja de serlo aunque se dedique a narrar, porque esta aventura estrambótica está contada con un lenguaje contundente y depurado, lleno de imágenes sorprendentes que plasman a la perfección el cerebro perturbado del protagonista. Ha sido para mí todo un descubrimiento. Y es que cada vez tengo más clara la utilidad ―y el placer― que entrañan esas charlas sobre lectura que mantenemos los que amamos los libros.

lunes, 20 de junio de 2016

TIEMPO AL TIEMPO

Tengo tan poco últimamente, que no paro de pensar en él: el que se me escapa, el que no se estira lo suficiente para dar cabida a tanta actividad, el que parece haber menguado de repente, el que tiene una textura distinta al de momentos más plácidos y felices. El tiempo, esa palabra polivalente que lo mismo usamos para hablar del paso de las horas, de las épocas que hemos vivido o de la sustancia que compone nuestra existencia.

domingo, 5 de junio de 2016

LOS CUADROS DE MAYO (2016)


En 1797, con sólo veintidós años y décadas antes de convertirse en el increíble innovador que se situó a escasa distancia de la abstracción con un siglo de adelanto, William Turner hizo esta maravillosa incursión en el manido tema de los nocturnos con luna. El genio se detecta tan claramente en las obras sorprendentes como en las versiones propias de lo que otros muchos han plasmado o plasmarán más adelante. Soy muy aficionada a las atmósferas mágicas, a los juegos de luces y sombras que pintores de variadas épocas han creado en escenas semejantes, y entre las obras que me vienen a la memoria, este Luz de luna. Estudio en Millbank, de título nada pretencioso, ocupa un puesto especial.  La corporeidad de las pinceladas hace que no perdamos de vista en ningún momento que nos encontramos frente a un cuadro, que no pretende ser un simulacro de la realidad sino crear la suya propia por medio de las líneas, los colores e incluso el grosor de la pintura acumulada sobre el lienzo. Turner renuncia a lo anecdótico y al tono melodramático o espectral que suele presidir este tipo de paisajes; los seres humanos se reducen a figuras diminutas, cuya actitud ignoramos, y que son una pieza más en el conjunto, en este hermoso juego entre lo luminoso y lo oscuro, lo que se puede ver a simple vista y lo que hay que completar con el vuelo de la imaginación.

miércoles, 1 de junio de 2016

MIRAR Y SER MIRADO

Un domingo, hará cosa de mes y medio, visité la exposición del Thyssen dedicada a los realistas madrileños que terminó su andadura la semana pasada. Como ocurre siempre con los eventos culturales ampliamente publicitados o sobre un tema que goza de popularidad (en este caso, se juntaban ambos factores), la afluencia de público a la hora en que yo tenía fijada la entrada era notable. Accedí pues a la primera sala en tan abundante compañía que parecía imposible atisbar siquiera los cuadros a través de la marea humana.