domingo, 15 de mayo de 2016

JARDINES QUE NO VOLVEREMOS A PISAR

Una casa que se despereza y cobra vida es el hermoso comienzo de Todo ese fuego, la biografía novelada de las hermanas Brontë escrita por Ángeles Caso. Los sonidos de la mañana que envuelven el sobrio edificio de la rectoral donde habitan el reverendo Brontë y su familia ―los golpes de un carpintero, los graznidos de los cuervos, los cantos de gorriones y zorzales, los cascos de un caballo, los cacareos de las gallinas― se erigen por un momento en el centro de atención y relegan a un segundo plano a los protagonistas humanos.

miércoles, 4 de mayo de 2016

LOS CUADROS DE ABRIL (2016)


Mi descubrimiento más reciente es el de una pléyade de pintores realistas chinos contemporáneos de notable calidad e interés. Entre ellos, me llama especialmente la atención Kuang Jian, nacido en 1961, autor del cuadro que encabeza estas líneas y cuyo título no he sido capaz de localizar en mi búsqueda por la red. Kuang Jian ocupa un lugar especial en este grupo de artistas debido a su tendencia a conjugar lo real con lo imaginario. Las figuras humanas, normalmente solitarias, que protagonizan sus cuadros, están pintadas con un realismo casi fotográfico, pero se inscriben en un ámbito abstracto en el que se juega con las texturas, o bien aparecen rodeadas de elementos inquietantes que producen la sensación de estar contemplando una imagen extraída del subconsciente. Este cuadro en concreto es un ejemplo de lo segundo. La peculiar composición es ya un motivo de sorpresa: la posición de la modelo, desplazada hacia la derecha, y su mirada fija en algo que queda más allá del lienzo, dan la impresión de que en la escena está pasando algo que está fuera de nuestro alcance descifrar. El entorno dista mucho de ser un interior rural al uso: hay una cierta aberración de la perspectiva en la plasmación de la mesa y la jarra, como si se nos invitara a adoptar varios puntos de vista simultáneos en su contemplación. Y qué decir de la ventana que se abre al exterior y que muestra un paisaje despojado, con un árbol solitario y una vaca de representación extrañamente simplificada. Frente a ese mundo onírico, el extraordinario realismo en la recreación de las texturas: las grietas de la pintura, las prendas que cubren a la mujer, las vetas de la madera. Kuang Jian nos invita a la vez a sentirnos cómodos y a extrañarnos, a reconocer el mundo real y a sorprendernos frente a lo desconocido, en un constante movimiento de vaivén que integra con perfecta solvencia en una obra sin fisuras.

domingo, 1 de mayo de 2016

LIBROS QUE TIRÓ EL AZAR

No era esta la entrada que me disponía a escribir, pero a veces el camino que nos conduce hasta el ordenador está lleno de azares y de sugerencias, de hermosas casualidades, de señales en las que atisbamos un significado. De libros caídos al suelo por azar.