jueves, 28 de enero de 2016

GRAMÁTICA DEL CORAZÓN

Los que enseñamos gramática estamos tan acostumbrados a hacerlo a golpe de manual que perdemos de vista la profunda humanidad que entraña. Hemos olvidado el abismo que separa un plural de un singular, la emoción contenida en una primera persona o la misteriosa imprecisión que aporta un subjuntivo.

miércoles, 20 de enero de 2016

CREO, LUEGO EXISTO

Soy consciente de la ambigüedad del título de esta entrada. Aclaro que la forma verbal que lo encabeza se refiere a la acción de crear, no a la de creer; la posibilidad de un equívoco me molestaba (especialmente, por mi condición de persona absolutamente descreída en materias espirituales) hasta el punto de que pensé en desecharlo. Y, sin embargo, aquí está. No sólo no encontré otro más adecuado para lo que pretendía contar, sino que por alguna razón la ambivalencia en principio molesta llegó con el tiempo incluso a seducirme. ¿La acción de sacar algo de la nada y la de tener fe, unidas en una misma palabra? No estaba mal la coincidencia: al fin y al cabo, la capacidad artística del ser humano es de las pocas cosas en las que sigo creyendo.

sábado, 9 de enero de 2016

CORRESPONDENCIAS (I)

Charles Baudelaire puso el título de Correspondencias a uno de los poemas iniciales de su libro Las flores del mal. En él, plantea la idea del mundo físico como un conjunto de estímulos que son símbolos de realidades ocultas que el poeta debe interpretar. Concibe nuestra existencia como el tránsito por un bosque lleno de olores y sonidos que establecen misteriosas conexiones ―correspondencias, en definitiva― entre sí.

miércoles, 6 de enero de 2016

EL PRIMER LIBRO DE MI VIDA

No guardo recuerdo alguno de la época en que aprendí a leer; es la laguna de mi memoria que más lamento. Tengo imágenes precisas del día en que fui al colegio por primera vez, del aula y su mobiliario de colores, de la maestra que me recibió y de los niños que se sentaban conmigo a la mesa. De las dificultades y los miedos, de las travesuras y los disgustos, de la camaradería y los juegos. Incluso de pequeños accidentes y heridas. Y, sin embargo, no consigo recuperar ni una sola de las sensaciones que acompañaron a ese portentoso proceso de aprender a descifrar los signos desplegados sobre un papel.

lunes, 4 de enero de 2016

LOS CUADROS DE DICIEMBRE (2015)


Siento tanta añoranza de la lluvia, que busco consuelo en la contemplación de cuadros como este del pintor sueco Carl Larsson (1853-1919), que lleva como título el nombre de la población francesa en la que levantó el vuelo la carrera de su autor: Grez-sur-Loing. Afincado en una colonia de artistas de dicha localidad, Larsson dejó numerosos testimonios de la belleza natural que lo rodeaba, en la mejor línea de los paisajistas franceses de finales del XIX. Todas las vistas rurales y urbanas que produjo me resultan sugerentes, pero he elegido esta por el extraordinario tratamiento del suelo mojado, que tanta atracción ejerce sobre mí, dada la pertinaz sequía en la que estamos inmersos por estos lares. No me canso de contemplar esta brillante superficie en la que se duplican los árboles y construcciones que flanquean la calle, ejemplo de la capacidad portentosa de algunos artistas de transmutar el lienzo en otras materias. El empleo del color dota al cuadro de un singular encanto: frente al predominio de los grises, esas notas brillantes en el verde de la vegetación y en el vestido rojo de la protagonista, que son reclamos que atrapan nuestra atención de forma irremediable. Este humilde escenario de las afueras del pueblo se ha visto transformado por el agua en un espacio singular, en el que el suelo es un espejo y los colores resplandecen. Refugiada en el cobertizo, la joven protagonista es testigo, al igual que nosotros, del poder embellecedor de la lluvia.