sábado, 21 de noviembre de 2015

LIBRETA DE LECTORA (I)

Luchar contra la labor del olvido, buscar un anclaje en el curso constante de las palabras, tender un puente hacia los territorios del pensamiento ajeno que sentimos como propios; tales son los objetivos de todas esas marcas físicas que pueblan los libros que ya hemos leído: frases subrayadas, adhesivos pegados al borde de las hojas, papeles, pétalos y marcapáginas dispuestos en puntos estratégicos. Los volúmenes que componen mi biblioteca están repletos de esas señales del empeño más vano del lector: el de retener en la cabeza el mayor número de palabras, ideas y emociones fruto de la lectura.

lunes, 16 de noviembre de 2015

PERDÓN POR EL DOLOR

Como hace bastante que no escribo entrada alguna en este blog, tengo una larga lista de temas pendientes a la espera de ser abordados. Es una retahíla de cabos sueltos cuyo recuerdo me causa desazón, igual que me sucede con la lista de tareas sin hacer que, por diversos motivos, ha ido aumentando en los últimos tiempos en distintas facetas de mi vida. Pero hago oídos sordos a ambos reclamos ―el de las entradas por escribir y el del trabajo atrasado― para sentarme un rato frente al ordenador con la única intención de ordenar mis ideas. Es una de las funciones principales que tiene para mí la escritura: su capacidad de organizar la mente, de servir de desahogo, de limpiar lo que nos impide pensar con claridad.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

LOS CUADROS DE OCTUBRE (2015)


El pintor estadounidense Andrew Wyeth es autor de paisajes plasmados con extraordinario realismo en los que se cuela con frecuencia un ingrediente de inquietud. Sus escenas suelen estar habitadas por una figura solitaria, como sucede en este caso con el perro erguido sobre la roca que mira hacia la espesura. Me detendré en primer lugar en el sugerente título, que posee un indudable carácter literario: El intruso. Como sucede en tantas obras narrativas y teatrales, todo gira aquí en torno a un personaje misterioso al que no llegamos a conocer más que a través de lo que nos cuentan o del efecto que causa en los demás. No sabemos todavía si la presencia de ese recién llegado que provoca el interés de nuestro protagonista canino es o no una amenaza; la actitud del perro sólo transmite alerta y una fija atención, e ignoramos si se trata del preludio de una escena de reconocimiento o de peligro. La obra recoge plásticamente esta dualidad: los tonos marrones del horizonte cerrado por la vegetación frente a la figura blanca del can; la oscuridad de la espesura frente al brillo del agua que cae y de la roca en la que se yergue el improvisado vigía. El conjunto es de una armonía y de una simpleza sobrecogedoras. Como les sucede a los grandes, este artista capaz de extraer la trascendencia de la realidad más inmediata ha creado una de sus fascinantes visiones con una absoluta economía de medios.