lunes, 31 de agosto de 2015

PUNTOS DE REFERENCIA

Un personaje de En el café de la juventud perdida de Patrick Modiano dice lo siguiente: «En esa vida que, a veces, nos parece como un gran solar sin postes indicadores, en medio de todas las líneas de fuga y de los horizontes perdidos, nos gustaría dar con puntos de referencia, hacer algo así como un catastro para no tener ya esa impresión de navegar a la aventura». Los personajes de Modiano encuentran esos puntos de referencia, sobre todo, en los espacios. Los cafés que sirven de lugar de reunión, las casas a las que se regresa a lo largo de la vida o cuyo recuerdo les persigue en los sueños o en las fotografías. Las calles cuyos nombres parecen estar lanzando mensajes que hay que descifrar. El plano de la ciudad se convierte así en un territorio sembrado de hitos que marcan la dirección posible a unos seres inevitablemente a la deriva.

viernes, 21 de agosto de 2015

PROHIBIDA LA FELICIDAD

Permitidme que plantee un cuento al estilo tradicional. Algo así como: «Érase una vez un reino en el que habitaba gente feliz y gente desgraciada, como suele suceder en todos los lugares del mundo. También se producía el hecho de que la misma persona fuera feliz unos días y desgraciada otros. Pero había un solo habitante de ese reino que había sido desgraciado todos y cada uno de los instantes de su vida. Dicho habitante era el rey, que sentía envidia de la felicidad que hasta el último de sus súbditos era capaz de alcanzar en algún momento. Así que, como tenía poder para hacerlo, decidió prohibir la felicidad en los confines de su reino. Para conseguir lo cual, claro está, tuvo que prohibir unas cuantas cosas. Y lo primero que prohibió aquel monarca perpetuamente desdichado fue…»

martes, 18 de agosto de 2015

LOS NIÑOS DE ZURBARÁN

Hace algo más de un mes, con motivo de mi entonces reciente visita a la exposición Zurbarán, una nueva mirada del Museo Thyssen-Bornemisza, escribí en este espacio una entrada con el título de Aproximaciones a Zurbarán. Al final de ella planteaba mi propósito de escribir otra sobre un descubrimiento que había hecho contemplando los cuadros allí reunidos. Sin embargo, otros temas se han ido “colando” desde entonces, algunos por estar vinculados a sucesos de actualidad, y la entrada en cuestión se había quedado aguardando pacientemente en la lista de espera ―por otro lado, cada vez más larga― de este blog. Hace unos pocos días, una conversación con un amigo me ha hecho rescatarla. Se me ocurrió preguntarle si había ido a ver la exposición del Thyssen. Resultó que sí, pero que no compartía mi entusiasmo por Zurbarán. «A mí es un pintor que me resulta antipático», me dijo a guisa de explicación.

domingo, 16 de agosto de 2015

SE VA UN MAESTRO

Supongo que  a lo largo de la vida uno se define por multitud de detalles, incluida la forma de abandonarla. Así ha sido, al menos, en este caso. Esta mañana, al encender la radio del coche, me he enterado de que hoy iba a ser incinerado el novelista Rafael Chirbes. La noticia ha sonado en mis oídos como una detonación y me ha dejado una profunda sensación de irrealidad. ¿Incinerado? Pero, ¿cuándo había muerto? Yo había escuchado la radio el día anterior, había leído el periódico en una edición digital de la noche, y no tenía la menor información al respecto. Me cabe la duda de si se trata de una casualidad o un despiste por mi parte, pero prefiero pensar que este novelista bronco y discreto ha salido de escena como antes había permanecido en ella durante sesenta y seis años: haciendo lo que tenía que hacer, sin gesticulaciones ni alharacas.

jueves, 13 de agosto de 2015

NI CON NIÑOS, NI CON ANIMALES...

Es fama que Alfred Hitchcock, cuando terminó de rodar La posada de Jamaica, manifestó que era mejor no trabajar ni con niños, ni con animales, ni con Charles Laughton. La frase, que era originalmente un comentario ácido sobre las dificultades que había encontrado para dirigir al actor en la mencionada película, se ha utilizado con posterioridad para aludir a los peores compañeros de reparto posibles, aquellos que sin duda se llevarán la atención de los espectadores y robarán el protagonismo a los otros miembros del reparto. Porque, ¿quién va a mirarle a uno si tiene al lado a un monstruo de la escena como Laughton… o, en su defecto, a un encantador niño o una entrañable mascota?

lunes, 10 de agosto de 2015

PRIMEROS PLANOS (y VIII)

En el año 2010, el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes recayó en una cinta dirigida por Xavier Beauvois que relata los últimos tiempos de un pequeño grupo de monjes franceses establecidos en las montañas de Argelia, donde vivieron en armonía con la población musulmana hasta su secuestro y asesinato durante la guerra civil de los años noventa. De dioses y hombres es una película de ritmo lento y reflexivo, llena de silencios y sobrentendidos, como conviene al retrato de la vida en una comunidad trapense. Hay un momento extraordinario, que es el que traigo hoy a esta sección: avisados del peligro que corren y puestos en la tesitura de aceptar la protección del gobierno argelino o de regresar a su país, los monjes acuerdan finalmente quedarse y continuar con su pacífica rutina, desarrollando sus labores y ayudando a la población local en sus necesidades. Una vez tomada tan difícil decisión, vemos a los nueve protagonistas reunidos en el refectorio y dispuestos a cenar; uno de ellos enciende un transistor que deja escapar las notas de El lago de los cisnes de Tchaikovsky. La cámara se pasea entonces de un lado a otro de la mesa, acercándose a los rostros de los personajes, a través de los cuales descubrimos cómo el agradable clima inicial va evolucionando hacia la inquietud y la tristeza, a medida que se impone en todos la certeza del peligro que afrontan. Los primeros planos son cada vez más cercanos y denotan un cúmulo de sentimientos encontrados: júbilo, compañerismo, serenidad, aceptación del destino, miedo al futuro, desconsuelo. Recuerdo el enorme impacto emocional que causó en mí esta secuencia cuando la vi por primera vez y que no difiere mucho del que me sigue causando a día de hoy, después de múltiples visionados. Sin mediar una sola palabra, y con la colaboración inestimable de la música del gran maestro ruso, Beauvois nos hace transitar con increíble intensidad por el territorio que media entre la alegría de estar vivo y el temor ante la cercanía de la muerte.

viernes, 7 de agosto de 2015

ESCULTURAS IMPERFECTAS

Dicen que una escultura es perfecta cuando puede ser contemplada desde cualquier punto de vista sin perder nada de su belleza o emoción. O dicho de otro modo: cuando ofrece tantas visiones como perspectivas posibles, igual que un gran libro está lleno de sugerencias e interpretaciones que cambian con cada tipo de lector. Es algo que uno estudia en los manuales de Arte y que luego se esfuerza en comprobar en la práctica caminando en círculo por plazas públicas y museos, rodeando y contemplando con ojo crítico a los personajes detenidos para siempre por obra de la piedra, la madera o el metal.

martes, 4 de agosto de 2015

SIMETRÍA CASUAL

No pensaba hablar de lo que todo el mundo comenta en los últimos tiempos. Pretendía que el verano pasara de largo sin mencionar siquiera en este blog las altas temperaturas. Ya es un tema omnipresente desde hace cosa de un mes en los medios de comunicación, en las charlas en bares, colas de supermercados y ascensores. A mí me cabe la duda de si tanta conversación al respecto le habrá hecho adquirir una dimensión todavía mayor, si los grados reflejados en los termómetros callejeros no irán aumentando al ritmo de nuestro incesante parloteo. Me planteo también si este caldo de cultivo, este incansable intercambio de asfixias y sudores, este alarde de abanicos y bebidas frías nos habrá llevado a perder la perspectiva a los que por razones geográficas hemos vivido siempre veranos sofocantes. Hablamos de calentamiento global, culpamos a los gobiernos, lanzamos visiones apocalípticas sobre los infiernos estivales que sufrirán nuestros descendientes. Hacemos memoria y no recordamos haber padecido ni por asomo noches tan agobiantes, mediodías tan castigados por el sol. Y, con todo este despliegue verbal, el resultado es que cada vez sentimos más calor.

sábado, 1 de agosto de 2015

LOS CUADROS DE JULIO (2015)

El pintor italiano Matteo Massagrande (nacido en 1959) cuenta que de niño pasó muchas horas curioseando en el Museo Cívico y en las iglesias de su ciudad natal, Treviso, y que en más de una ocasión se quedó encerrado por la noche entre tan vetustos muros por error. Este recuerdo es mucho más que una divertida anécdota de infancia: es una señal de la prematura fascinación de este artista por los edificios antiguos y llenos de historia. Massagrande es un pintor escrupuloso y detallista que pone su impecable técnica al servicio de la creación de espacios a los que el paso de los años ha dotado de un aura decadente y misteriosa. Las habitaciones que son el motivo central de su obra están vacías y abandonadas, carecen casi por completo de mobiliario y nunca cuentan con la presencia de seres humanos, pero transmiten una profunda sensación de vida e historias acumuladas. Siendo como soy una enamorada de lo viejo y decadente, era inevitable que un artista como este me resultara fascinante. Me ha costado elegir entre sus cuadros, pero me he quedado al fin con el que encabeza estas líneas, que responde al título de Interior 12. Los puntos de vista adoptados por este pintor son con frecuencia forzados; en este caso, uno tiene la sensación de estar sobrevolando la escena, como si la visitara en el transcurso de un sueño. Los signos de deterioro nos rodean por doquier: los cuadros descolgados y vueltos contra la pared, las manchas de la pintura, las muescas en la madera de las puertas, ese maravilloso suelo desgastado que nos remite inevitablemente a algún otro similar sobre cuyo dibujo dejamos pasar las horas muertas cuando éramos niños. Frente a nosotros se abre un paisaje urbano gris y crepuscular, a tono con la melancolía que se desprende del entorno. Pero ―detalle que vuelve inolvidable la escena― al otro lado de la calle hay una ventana iluminada, tras la que imaginamos una mirada como la nuestra que tal vez nos observa y acompaña en medio de la tristeza de los espacios abandonados.