lunes, 28 de diciembre de 2015

PINTANDO HISTORIAS

Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a ponerme navideña. Lo voy a hacer de la mano de uno de mis últimos descubrimientos, el ilustrador italiano Roberto Innocenti, que con sus fantásticas creaciones ha dado corporeidad, entre muchos otros, a los personajes y escenarios del Cuento de Navidad de Charles Dickens.

viernes, 25 de diciembre de 2015

SOL INVICTUS

Recibo felicitaciones de Navidad de todos los pelajes; supongo que a la mayoría nos pasa. Las redes sociales bullen de creaciones de contenido navideño sobre cuya autoría nadie se pregunta y que todo el mundo usa de forma indiscriminada. Hay material para elegir: por un lado están las tiernas, las que explotan el componente sentimental o abren la compuerta a una riada de buenos sentimientos que muchas veces uno ignoraba inspirar al remitente. Por otro lado las divertidas, las ingeniosas, las que se aprovechan del encanto naíf de pequeñas criaturas reales o de animación y las que juegan con el doble sentido y el equívoco, sin llegar a caer en lo irreverente. También están las iconoclastas, las que entran de lleno en el terreno de la gamberrada o de la obscenidad, o aprovechan la coyuntura para lanzar mensajes de protesta de tinte político. O las trascendentes, las que transmiten palabras cargadas de significado que pretenden despertar profundas resonancias en el que las recibe. Elegir una u otra dice mucho de la personalidad del que la envía, aunque es frecuente recibir felicitaciones de muy variado signo procedentes de un solo contacto. Una misma persona puede manifestarse así entrañable y chistosa, ingenua y traviesa, bienintencionada y soez.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

LECTURAS DEL PASADO OTOÑO (2015)

España, finales del siglo XVIII. En un Siglo de las Luces que no siempre hace honor a su nombre, en un país sometido aún a poderosas influencias que lo sumen en el atraso y el oscurantismo, los componentes de la Real Academia de la Lengua deciden traer la obra prohibida por antonomasia, aquella que se ha gestado en el hervidero ideológico que es la Francia previa a la revolución. Para ir a buscarla ―no se trata, precisamente, de una rápida compra por Internet de nuestros días―, es necesario seleccionar a dos de ellos, que habrán de enfrentarse a las previsibles dificultades que supone la adquisición de un libro tan cuestionado. El grupo no está compuesto por hombres de acción: son poetas, estudiosos de la lengua, bibliotecarios. El viaje promete ser largo y azaroso. Un acta refleja cómo los académicos deciden por mayoría elegir «a dos hombres buenos que, provistos de los correspondientes viáticos para transporte y subsistencia, viajen a París para adquirir la obra completa conocida como Encyclopédie». De dicha acta de la época extrae Pérez-Reverte el precioso título de su última novela, Hombres buenos. No valientes, ni desenvueltos, ni experimentados. La bondad como valor supremo capaz de llevar a buen puerto una causa justa. Un hermoso adjetivo que hoy nos resulta ingenuo y superado, y que parece extraído de un vocabulario infantil. A mí el simple título de esta novela me ha dado mucho que pensar: tal vez deberíamos revisar los supuestos de esta sociedad rápida y sofisticada nuestra; quizá descubriríamos que la salvación, la única posibilidad de construir un mundo más habitable, reside precisamente en las buenas personas.

viernes, 11 de diciembre de 2015

INVOCAR LA LLUVIA

Hace tanto tiempo que no vemos llover, que ya apenas nos acordamos. Esa agua que se niega a caer de lo alto nos hace infinita falta para muchas cosas (aquí admito casi todo y este paréntesis corre el riesgo de volverse demasiado largo: me valen las razones del agricultor y las del ciudadano que encuentra cada vez más trabajoso el acto de respirar, pero también las del paseante con alma de niño que añora saltar en los charcos o las del espíritu melancólico que se solidariza con la inerte soledad de los paraguas): para nutrir la tierra cuarteada, para alimentar los embalses que languidecen, para limpiar las calles, para arrullar nuestros sueños, para hacer música golpeando los cristales, para cubrir el mundo con la belleza regeneradora de la humedad.

sábado, 5 de diciembre de 2015

LOS CUADROS DE NOVIEMBRE (2015)


Una de las razones por las que lamento carecer de aptitudes para la pintura es la posibilidad que tienen los artistas plásticos de reflejar de forma directa e impactante el mundo de los sueños. Siento por ello una gran atracción por los cuadros que plasman ambientes irreales, sobre todo aquellos en los que el elemento arquitectónico cobra especial relevancia. Ya lo saben los que me siguen con cierta asiduidad: con frecuencia sueño con edificios, que presentan siempre un carácter oscuro e inquietante, como si estuvieran animados por una fuerza que capto pero cuyo significado y origen soy incapaz de descifrar. Recientemente he descubierto a un pintor que plasma a la perfección ese carácter misterioso de los escenarios de mis sueños: el holandés Carel Willink (1900-1983), que aúna un depurado realismo con la creación de climas oníricos. El cuadro que precede a estas líneas tiene el aséptico título de Vista urbana, pero nada menos frío y neutral que esta calle desprovista de toda presencia humana en la cual, sin embargo, misteriosas fuerzas parecen estar acechándonos. Cuando lo vi por primera vez, me sentí de inmediato inmersa en una de esas pesadillas que no terminan de serlo del todo porque nada malo llega a ocurrir, aunque en su transcurso sentimos que una angustia indeterminada nos atenaza. La combinación del ordenado pavimento iluminado y del cielo tormentoso forma un conjunto amenazador; nos sentimos solos en este escenario vacío y silencioso, de iluminación irreal, como solas y aisladas se encuentran estas casas separadas entre sí. En este pulcro paisaje urbano parece estar a punto de suceder algo terrible. Observar largamente este cuadro es penetrar en una pesadilla: somos conscientes del peligro, pero ignoramos de dónde procede ni cómo evitar que caiga sobre nosotros. Tal vez antes consigamos despertar. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

CONVERSACIONES CON EXTRAÑOS

Como soy una persona más bien tímida, me fascina la facilidad de ciertos individuos para trabar conversación con gente a la que acaban de conocer. Los extraños son, por definición, seres que suscitan mi desconfianza y mi recelo; soy incapaz de recordar que aquellos a quienes he llegado a querer mucho pertenecieron en algún momento a ese amenazador grupo.

sábado, 21 de noviembre de 2015

LIBRETA DE LECTORA (I)

Luchar contra la labor del olvido, buscar un anclaje en el curso constante de las palabras, tender un puente hacia los territorios del pensamiento ajeno que sentimos como propios; tales son los objetivos de todas esas marcas físicas que pueblan los libros que ya hemos leído: frases subrayadas, adhesivos pegados al borde de las hojas, papeles, pétalos y marcapáginas dispuestos en puntos estratégicos. Los volúmenes que componen mi biblioteca están repletos de esas señales del empeño más vano del lector: el de retener en la cabeza el mayor número de palabras, ideas y emociones fruto de la lectura.

lunes, 16 de noviembre de 2015

PERDÓN POR EL DOLOR

Como hace bastante que no escribo entrada alguna en este blog, tengo una larga lista de temas pendientes a la espera de ser abordados. Es una retahíla de cabos sueltos cuyo recuerdo me causa desazón, igual que me sucede con la lista de tareas sin hacer que, por diversos motivos, ha ido aumentando en los últimos tiempos en distintas facetas de mi vida. Pero hago oídos sordos a ambos reclamos ―el de las entradas por escribir y el del trabajo atrasado― para sentarme un rato frente al ordenador con la única intención de ordenar mis ideas. Es una de las funciones principales que tiene para mí la escritura: su capacidad de organizar la mente, de servir de desahogo, de limpiar lo que nos impide pensar con claridad.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

LOS CUADROS DE OCTUBRE (2015)


El pintor estadounidense Andrew Wyeth es autor de paisajes plasmados con extraordinario realismo en los que se cuela con frecuencia un ingrediente de inquietud. Sus escenas suelen estar habitadas por una figura solitaria, como sucede en este caso con el perro erguido sobre la roca que mira hacia la espesura. Me detendré en primer lugar en el sugerente título, que posee un indudable carácter literario: El intruso. Como sucede en tantas obras narrativas y teatrales, todo gira aquí en torno a un personaje misterioso al que no llegamos a conocer más que a través de lo que nos cuentan o del efecto que causa en los demás. No sabemos todavía si la presencia de ese recién llegado que provoca el interés de nuestro protagonista canino es o no una amenaza; la actitud del perro sólo transmite alerta y una fija atención, e ignoramos si se trata del preludio de una escena de reconocimiento o de peligro. La obra recoge plásticamente esta dualidad: los tonos marrones del horizonte cerrado por la vegetación frente a la figura blanca del can; la oscuridad de la espesura frente al brillo del agua que cae y de la roca en la que se yergue el improvisado vigía. El conjunto es de una armonía y de una simpleza sobrecogedoras. Como les sucede a los grandes, este artista capaz de extraer la trascendencia de la realidad más inmediata ha creado una de sus fascinantes visiones con una absoluta economía de medios.

sábado, 31 de octubre de 2015

UNA HISTORIA DE MIEDO

Hace ya unos cuantos años, estaba yo en una habitación de hospital acompañando a un familiar convaleciente de una operación. En esas circunstancias suelo entretener el tiempo leyendo, y guardo buena memoria de los libros que me han aliviado las largas horas de espera. En aquella ocasión, tenía entre mis manos una antología de relatos clásicos de terror. El médico que supervisaba la recuperación de mi familiar enfermo entró en la habitación y, una vez cumplida su tarea, se interesó por conocer el título de mi lectura. Se lo enseñé. Recuerdo su sonrisa cuando comentó: «Por mucho que nos esforcemos en inventar fantasías aterradoras, nunca crearemos algo más terrible que la realidad».

miércoles, 28 de octubre de 2015

OTOÑOS (y II)


Van Gogh, antes y después del extraordinario viaje al interior de su mente que lo convirtió en uno de los más originales renovadores de la pintura moderna. Entre el cuadro de la izquierda (Avenida de los álamos en otoño) y el de la derecha (Les Alycamps) median sólo cuatro años, pero también una distancia abismal en el tratamiento del color, la libertad de la pincelada y el concepto mismo de la pintura. Es un lujo contar con imágenes tan similares en tema y que reflejan dos posiciones tan alejadas entre sí. El artista que se aproxima a la realidad con mirada atenta en el primero de los dos cuadros se ha transformado en el segundo en el creador de un mundo propio extraído de su visión alucinada y única. Las líneas se curvan, las pinceladas cobran vida propia, las figuras se esquematizan, los colores enloquecen. El otoño de tonos delicados y mortecinos del cuadro realista se ha transformado en un incendio cromático, plasmación visual de una mente visionaria, en perpetua efervescencia.

sábado, 24 de octubre de 2015

PROCRASTINACIÓN

Desde que sé que tener una larga lista de tareas pendientes que no me decido a afrontar no es caer en las garras de la más vergonzosa holgazanería sino de la procrastinación, me siento enormemente aliviada. No es lo mismo ser un vago o un gandul que procrastinar: hermosa palabra polisílaba que les da altura a nuestras imperdonables omisiones cotidianas y las trata sin juzgarlas, con asepsia profesional. Ya lo sabía bien Valle-Inclán: qué importantes son las palabras. Una frase en latín que nadie entiende puede sobrecoger a la multitud con su poderosa sonoridad. Divinas palabras.

sábado, 17 de octubre de 2015

OTOÑOS (I)

Dentro del privilegiado espectáculo que es la sucesión de las estaciones, mi momento preferido es este en el que nos encontramos: el consuelo a los calores estivales, las primeras lluvias tras la sequía, los cielos recuperados para las nubes, las primicias de la oscuridad.

sábado, 10 de octubre de 2015

MIS FOTÓGRAFOS (X)


Christophe Jacrot es un director de cine y fotógrafo francés aficionado a captar la influencia en el paisaje natural y urbano de las condiciones atmosféricas que en el lenguaje coloquial englobamos bajo la etiqueta de “mal tiempo”. Ha realizado varias series fotográficas en las que la nieve, la lluvia y la niebla transforman el entorno o se erigen en auténticas protagonistas. A mí me gusta especialmente la serie titulada In the mood for rain, que reúne fotografías tomadas en puntos variados del planeta y que tienen como nexo de unión la presencia de la lluvia. Jacrot sitúa su cámara al aire libre, en plena naturaleza o en la ciudad; se deleita en la captación de los paisajes lavados por el agua, dirige su objetivo hacia el juego de los reflejos sobre el suelo mojado o lo sitúa tras un cristal cubierto de gotas que ejerce la función de filtro transformador de la realidad. Algunas de estas fotografías son extremadamente artificiosas por el tratamiento de la luz y del color; es el caso de la que encabeza estas líneas, titulada La ventana (Lisboa), en la que el acentuado cromatismo y el contraste entre la iluminación de la calle y la del interior crean un ambiente irreal y lleno de misterio. El punto de vista elevado contribuye a aumentar la sensación de que estamos sobrevolando el escenario de un sueño. Los que defienden que la fotografía debe ceñirse a la captación estricta de la realidad denostarán sin duda el carácter artificial de esta imagen, su condición de producto modificado por medio de una intervención posterior. Yo no pienso entrar en esa controversia; esta obra salida de la cámara de Jacrot posee para mí la autenticidad de ser capaz de expresar en toda su plenitud el componente mágico que hay en una simple noche de lluvia.

miércoles, 7 de octubre de 2015

LA DOBLE MUERTE

El pasado lunes, me escribió un amigo con el que no tenía contacto desde hacía meses. Comenzaba su mensaje diciendo que se había acordado de mí al enterarse de la muerte del novelista Henning Mankell; a continuación me preguntaba cómo estaba yo. Leído por una persona ajena, el mensaje parecería probablemente una muestra de preocupación y solidaridad con alguien que ha perdido a un familiar o a un amigo. En el fondo, tal impresión no está del todo alejada de la realidad.

domingo, 4 de octubre de 2015

LOS CUADROS DE SEPTIEMBRE (2015)

Con su elegancia habitual, el pintor francés Jean Siméon Chardin nos ha dejado esta enternecedora imagen del aprendizaje de las primeras letras bajo el título de La joven maestra de escuela. El artista recreó este mismo motivo en varias ocasiones; la versión que encabeza estas líneas es la de la National Gallery de Londres. Chardin es un pintor de sensibilidad exquisita, que plasmó la vida cotidiana de su época con viveza y sin caer en sentimentalismos. Ya lo he comentado en más de una ocasión: me asombra la capacidad de ciertos artistas para captar el encanto de la infancia sin derivar hacia el terreno de lo fácil. La impresión dominante que se deriva de la contemplación de esta obra es la de equilibrio, presente tanto en la armonía de los colores como en la expresión atenta y contenida de los modelos. A mí me gusta especialmente el juego de las miradas: la de la maestra fija en el alumno y la del niño dirigida hacia la cartilla que señala con un delicioso gesto infantil. El entorno de la escena se difumina en un fondo neutro que crea una sensación de atemporalidad. Este niño que aprendía a leer hace casi tres siglos es idéntico a otros tantos que se enfrentan a sus primeros encuentros con la letra escrita en las aulas de nuestros tiempos, bajo la atenta mirada de sus maestros. A todos ellos va dedicada esta imagen ―una de mis favoritas― en este mes de renovación y comienzos.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

QUERIDOS BLOGUEROS

Hace un mes comprobé con disgusto que había cerrado uno de los blogs que yo leía con asiduidad desde hacía años. Su título es Con L mayúscula; conocí a su autor, Carlos F. Romero, cuando a comienzos de 2012 me hizo una entrevista para la publicación digital Culturamas con motivo de la condición de finalista del premio Setenil de mi libro de relatos Los muertos, los vivos. No es extraño que dicha circunstancia lo hiciera ponerse en contacto conmigo: Carlos F. Romero ha estado entregado durante mucho tiempo a la loable tarea de dar difusión a autores al margen de los grandes circuitos comerciales. Su  blog estaba en esa misma onda.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

LECTURAS DEL PASADO VERANO (2015)

Desde hace meses, tenía sobre la mesilla de noche las fotocopias de un par de relatos de Alice Munro. Cuando esta escritora recibió el premio Nobel hace ya casi dos años, me llegaron textos suyos por diversas vías: enlaces a páginas web, copias impresas de cuentos que circulaban por la red. Yo nunca había leído nada de esta autora, lo confieso. Pero mi primer contacto con uno de sus textos ―un relato perteneciente a su libro Demasiada felicidad, que un amigo me envió para conocer mi opinión― me impulsó a subsanar tan imperdonable vacío y a leer obras completas. En cambio, estos dos cuentos de los que hablo se traspapelaron. Anduvieron rondando por mi casa hasta que los rescaté y los coloqué sobre la mesilla de noche, en ese abultado montón de los que esperan a ser leídos. A ellos les tocó esperar mucho. Hará un par de semanas, en medio del maremágnum de final de curso, me encontré con un rato libre inesperado y busqué algo breve para leer. ¿Relatos independientes? Nada mejor. Me sumergí así de nuevo en el mundo turbio, inquietante, de esta escritora peculiar. Personajes que bajo su plácida apariencia arrastran el pesado lastre de una culpa, de un secreto inconfesable. Confortables rutinas domésticas en las que se abren fisuras que conducen directamente al malestar, a las pasiones malsanas, al horror. Los cuentos de Alice Munro son como la vida: uno tiene siempre la sensación de que no comprende del todo, de que hay algo más allá de lo que aparentemente sucede. Cuando terminé con las fotocopias, me informé de a qué libro pertenecían los dos relatos que acababa de leer. Ya lo tengo en mi mesilla, aguardando a ser leído: El amor de una mujer generosa. Esta vez, la espera será mucho más breve.

lunes, 21 de septiembre de 2015

AMIGO EINAUDI

Me sorprende darme cuenta de que, en este espacio que voy poblando con todo aquello que me interesa o agrada, todavía no he hecho mención alguna a Ludovico Einaudi.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

DEJAR PARTIR

Llevo unos cuantos años siendo tutora de grupos de alumnos de 1º de ESO. Para los que no estén familiarizados con el tema, diré que se trata de los recién llegados al instituto, los que acaban de abandonar el colegio ―normalmente, un centro de dimensiones más reducidas, en el que se les dispensa un trato familiar― para incorporarse a la enseñanza secundaria y enfrentarse a una serie de elementos que son un simulacro a pequeña escala de la vida adulta: el anonimato de ser uno más entre cientos de estudiantes, la desorientación que produce un edificio con múltiples dependencias, la convivencia con compañeros mayores ―algunos de ellos adultos de verdad― y el elevado número de profesores a los que parece imposible llegar a conocer y, más aún, que lo conozcan a uno y se interesen por sus problemas. Si no han tenido ningún contratiempo en su vida escolar, estos alumnos llegan a nosotros con doce años o, en caso de ser nacidos en el último trimestre, con once. Son los más jóvenes del centro. Se les distingue de inmediato, no tanto por su tamaño como por su actitud de asombro o de franco recelo. A mí me encanta trabajar con ellos. Conservan aún todo el encanto de la infancia. Son espontáneos, imaginativos, ingenuos, divertidos. Ruidosos e inquietos, también. Pero yo no los cambiaría por nada: ni siquiera por el mejor grupo de Bachillerato del mundo.

lunes, 7 de septiembre de 2015

CABALLOS EN EL AGUA

Sueño mucho con el mar. En mis sueños, las olas rompen al pie mismo de mi balcón y lamen las paredes de la casa que habito. Suele ser un mar negro, nocturno, que me produce inquietud. Otras veces es una superficie acerada, de una calma casi sobrenatural, que parece presagiar un hecho extraordinario e inminente. A lo largo de mi vida he tenido temporadas en las que otros motivos ocupaban mis sueños de forma habitual: edificios laberínticos, persecuciones por la ciudad, escaleras de caracol que hay que bajar a la carrera, repentina sensación de ingravidez que me lleva a levantar el vuelo. Algunos de estos temas hace mucho que no se repiten. El mar, en cambio, está siempre ahí, desde mi infancia.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

LOS CUADROS DE AGOSTO (2015)


La expectativa es el cuadro más conocido del surrealista alemán Richard Oelze (1900-1980). En él, el pintor da un paso más allá del sugerente recurso de pintar una escena desde su parte posterior: los hombres y mujeres que la protagonizan no solo nos dan la espalda, con la consiguiente indeterminación de sus rasgos y expresiones faciales, sino que miran con interés algo cuya naturaleza también se nos escapa. Solo dos de ellos nos permiten ver su cara, que aparece reducida a sus líneas esenciales, como un rostro-tipo carente de individualidad. Del resto de los personajes solo vemos el abrigo y el sombrero que los cubre: no hay manos, ni apenas piel ni cabello a la vista. Nos da la impresión de que este grupo humano que ve o espera ver algo que ignoramos está formado por seres que han perdido su carácter singular para fundirse en una masa con la voluntad común de aguardar a que algo suceda. Son varios los elementos que añaden misterio a esta escena ya de por sí inquietante: el carácter antinatural del colorido, circunscrito a distintas gamas del pardo y el verde, y la presencia de un cielo tormentoso que no parece augurar nada bueno. Sería fácil encontrarle una interpretación existencial a la imagen de este colectivo que explora un horizonte amenazador, pero si hay algo que me atrae de esta obra es su misma imprecisión, el juego de incertidumbres creado por la gente que observa y espera mientras es observada a su vez por el que espera en el exterior del cuadro.

lunes, 31 de agosto de 2015

PUNTOS DE REFERENCIA

Un personaje de En el café de la juventud perdida de Patrick Modiano dice lo siguiente: «En esa vida que, a veces, nos parece como un gran solar sin postes indicadores, en medio de todas las líneas de fuga y de los horizontes perdidos, nos gustaría dar con puntos de referencia, hacer algo así como un catastro para no tener ya esa impresión de navegar a la aventura». Los personajes de Modiano encuentran esos puntos de referencia, sobre todo, en los espacios. Los cafés que sirven de lugar de reunión, las casas a las que se regresa a lo largo de la vida o cuyo recuerdo les persigue en los sueños o en las fotografías. Las calles cuyos nombres parecen estar lanzando mensajes que hay que descifrar. El plano de la ciudad se convierte así en un territorio sembrado de hitos que marcan la dirección posible a unos seres inevitablemente a la deriva.

viernes, 21 de agosto de 2015

PROHIBIDA LA FELICIDAD

Permitidme que plantee un cuento al estilo tradicional. Algo así como: «Érase una vez un reino en el que habitaba gente feliz y gente desgraciada, como suele suceder en todos los lugares del mundo. También se producía el hecho de que la misma persona fuera feliz unos días y desgraciada otros. Pero había un solo habitante de ese reino que había sido desgraciado todos y cada uno de los instantes de su vida. Dicho habitante era el rey, que sentía envidia de la felicidad que hasta el último de sus súbditos era capaz de alcanzar en algún momento. Así que, como tenía poder para hacerlo, decidió prohibir la felicidad en los confines de su reino. Para conseguir lo cual, claro está, tuvo que prohibir unas cuantas cosas. Y lo primero que prohibió aquel monarca perpetuamente desdichado fue…»

martes, 18 de agosto de 2015

LOS NIÑOS DE ZURBARÁN

Hace algo más de un mes, con motivo de mi entonces reciente visita a la exposición Zurbarán, una nueva mirada del Museo Thyssen-Bornemisza, escribí en este espacio una entrada con el título de Aproximaciones a Zurbarán. Al final de ella planteaba mi propósito de escribir otra sobre un descubrimiento que había hecho contemplando los cuadros allí reunidos. Sin embargo, otros temas se han ido “colando” desde entonces, algunos por estar vinculados a sucesos de actualidad, y la entrada en cuestión se había quedado aguardando pacientemente en la lista de espera ―por otro lado, cada vez más larga― de este blog. Hace unos pocos días, una conversación con un amigo me ha hecho rescatarla. Se me ocurrió preguntarle si había ido a ver la exposición del Thyssen. Resultó que sí, pero que no compartía mi entusiasmo por Zurbarán. «A mí es un pintor que me resulta antipático», me dijo a guisa de explicación.

domingo, 16 de agosto de 2015

SE VA UN MAESTRO

Supongo que  a lo largo de la vida uno se define por multitud de detalles, incluida la forma de abandonarla. Así ha sido, al menos, en este caso. Esta mañana, al encender la radio del coche, me he enterado de que hoy iba a ser incinerado el novelista Rafael Chirbes. La noticia ha sonado en mis oídos como una detonación y me ha dejado una profunda sensación de irrealidad. ¿Incinerado? Pero, ¿cuándo había muerto? Yo había escuchado la radio el día anterior, había leído el periódico en una edición digital de la noche, y no tenía la menor información al respecto. Me cabe la duda de si se trata de una casualidad o un despiste por mi parte, pero prefiero pensar que este novelista bronco y discreto ha salido de escena como antes había permanecido en ella durante sesenta y seis años: haciendo lo que tenía que hacer, sin gesticulaciones ni alharacas.

jueves, 13 de agosto de 2015

NI CON NIÑOS, NI CON ANIMALES...

Es fama que Alfred Hitchcock, cuando terminó de rodar La posada de Jamaica, manifestó que era mejor no trabajar ni con niños, ni con animales, ni con Charles Laughton. La frase, que era originalmente un comentario ácido sobre las dificultades que había encontrado para dirigir al actor en la mencionada película, se ha utilizado con posterioridad para aludir a los peores compañeros de reparto posibles, aquellos que sin duda se llevarán la atención de los espectadores y robarán el protagonismo a los otros miembros del reparto. Porque, ¿quién va a mirarle a uno si tiene al lado a un monstruo de la escena como Laughton… o, en su defecto, a un encantador niño o una entrañable mascota?

lunes, 10 de agosto de 2015

PRIMEROS PLANOS (y VIII)

En el año 2010, el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes recayó en una cinta dirigida por Xavier Beauvois que relata los últimos tiempos de un pequeño grupo de monjes franceses establecidos en las montañas de Argelia, donde vivieron en armonía con la población musulmana hasta su secuestro y asesinato durante la guerra civil de los años noventa. De dioses y hombres es una película de ritmo lento y reflexivo, llena de silencios y sobrentendidos, como conviene al retrato de la vida en una comunidad trapense. Hay un momento extraordinario, que es el que traigo hoy a esta sección: avisados del peligro que corren y puestos en la tesitura de aceptar la protección del gobierno argelino o de regresar a su país, los monjes acuerdan finalmente quedarse y continuar con su pacífica rutina, desarrollando sus labores y ayudando a la población local en sus necesidades. Una vez tomada tan difícil decisión, vemos a los nueve protagonistas reunidos en el refectorio y dispuestos a cenar; uno de ellos enciende un transistor que deja escapar las notas de El lago de los cisnes de Tchaikovsky. La cámara se pasea entonces de un lado a otro de la mesa, acercándose a los rostros de los personajes, a través de los cuales descubrimos cómo el agradable clima inicial va evolucionando hacia la inquietud y la tristeza, a medida que se impone en todos la certeza del peligro que afrontan. Los primeros planos son cada vez más cercanos y denotan un cúmulo de sentimientos encontrados: júbilo, compañerismo, serenidad, aceptación del destino, miedo al futuro, desconsuelo. Recuerdo el enorme impacto emocional que causó en mí esta secuencia cuando la vi por primera vez y que no difiere mucho del que me sigue causando a día de hoy, después de múltiples visionados. Sin mediar una sola palabra, y con la colaboración inestimable de la música del gran maestro ruso, Beauvois nos hace transitar con increíble intensidad por el territorio que media entre la alegría de estar vivo y el temor ante la cercanía de la muerte.

viernes, 7 de agosto de 2015

ESCULTURAS IMPERFECTAS

Dicen que una escultura es perfecta cuando puede ser contemplada desde cualquier punto de vista sin perder nada de su belleza o emoción. O dicho de otro modo: cuando ofrece tantas visiones como perspectivas posibles, igual que un gran libro está lleno de sugerencias e interpretaciones que cambian con cada tipo de lector. Es algo que uno estudia en los manuales de Arte y que luego se esfuerza en comprobar en la práctica caminando en círculo por plazas públicas y museos, rodeando y contemplando con ojo crítico a los personajes detenidos para siempre por obra de la piedra, la madera o el metal.

martes, 4 de agosto de 2015

SIMETRÍA CASUAL

No pensaba hablar de lo que todo el mundo comenta en los últimos tiempos. Pretendía que el verano pasara de largo sin mencionar siquiera en este blog las altas temperaturas. Ya es un tema omnipresente desde hace cosa de un mes en los medios de comunicación, en las charlas en bares, colas de supermercados y ascensores. A mí me cabe la duda de si tanta conversación al respecto le habrá hecho adquirir una dimensión todavía mayor, si los grados reflejados en los termómetros callejeros no irán aumentando al ritmo de nuestro incesante parloteo. Me planteo también si este caldo de cultivo, este incansable intercambio de asfixias y sudores, este alarde de abanicos y bebidas frías nos habrá llevado a perder la perspectiva a los que por razones geográficas hemos vivido siempre veranos sofocantes. Hablamos de calentamiento global, culpamos a los gobiernos, lanzamos visiones apocalípticas sobre los infiernos estivales que sufrirán nuestros descendientes. Hacemos memoria y no recordamos haber padecido ni por asomo noches tan agobiantes, mediodías tan castigados por el sol. Y, con todo este despliegue verbal, el resultado es que cada vez sentimos más calor.

sábado, 1 de agosto de 2015

LOS CUADROS DE JULIO (2015)

El pintor italiano Matteo Massagrande (nacido en 1959) cuenta que de niño pasó muchas horas curioseando en el Museo Cívico y en las iglesias de su ciudad natal, Treviso, y que en más de una ocasión se quedó encerrado por la noche entre tan vetustos muros por error. Este recuerdo es mucho más que una divertida anécdota de infancia: es una señal de la prematura fascinación de este artista por los edificios antiguos y llenos de historia. Massagrande es un pintor escrupuloso y detallista que pone su impecable técnica al servicio de la creación de espacios a los que el paso de los años ha dotado de un aura decadente y misteriosa. Las habitaciones que son el motivo central de su obra están vacías y abandonadas, carecen casi por completo de mobiliario y nunca cuentan con la presencia de seres humanos, pero transmiten una profunda sensación de vida e historias acumuladas. Siendo como soy una enamorada de lo viejo y decadente, era inevitable que un artista como este me resultara fascinante. Me ha costado elegir entre sus cuadros, pero me he quedado al fin con el que encabeza estas líneas, que responde al título de Interior 12. Los puntos de vista adoptados por este pintor son con frecuencia forzados; en este caso, uno tiene la sensación de estar sobrevolando la escena, como si la visitara en el transcurso de un sueño. Los signos de deterioro nos rodean por doquier: los cuadros descolgados y vueltos contra la pared, las manchas de la pintura, las muescas en la madera de las puertas, ese maravilloso suelo desgastado que nos remite inevitablemente a algún otro similar sobre cuyo dibujo dejamos pasar las horas muertas cuando éramos niños. Frente a nosotros se abre un paisaje urbano gris y crepuscular, a tono con la melancolía que se desprende del entorno. Pero ―detalle que vuelve inolvidable la escena― al otro lado de la calle hay una ventana iluminada, tras la que imaginamos una mirada como la nuestra que tal vez nos observa y acompaña en medio de la tristeza de los espacios abandonados. 

jueves, 30 de julio de 2015

UN LAUREL QUE LLORA

En mi opinión, los lugares más mágicos del planeta son los bosques. Son, al menos, los espacios en que mi radical escepticismo en materia religiosa y espiritual se queda en suspenso y tengo la sensación de que fuerzas y presencias cuya índole no consigo calibrar me rodean por doquier. Otros entornos naturales ejercen sobre mí un efecto poderoso: el mar, el cielo estrellado, las montañas me hacen reflexionar, me empequeñecen, me tranquilizan a fuerza de hacerme sentir mi propia insignificancia. Los bosques no. Cuando entro en un bosque, tengo la impresión de estar ingresando en un espacio aparte, de estarme conectando a una parte de mí misma que apenas conozco.

miércoles, 22 de julio de 2015

OFICIALMENTE PERDIDOS

Supongo que nos pasa a todos: de vez en cuando, en el aluvión de fotografías, mensajes ingeniosos, carteles y vídeos que nos asaltan a diario a través de las redes sociales, hay alguno que prende nuestra atención. No hablo de aquellos que se dirigen exactamente a nuestra forma de ver el mundo ni de los que reflejan un aspecto de la realidad que nos conmueve o nos indigna de forma especial; esos lo tienen muy fácil para sobresalir de la maraña que los rodea y hacerse notar. Me refiero a los que, sin razón aparente, mueven alguna tecla en nuestro interior y ponen en funcionamiento nuestro cerebro. A mí me sucedió hace unos días con una serie de dibujos dedicados al tema de la amistad. Estaban firmados por un tal Ajit Johnson y reproducían escenas cotidianas: parejas y tríos charlando, compartiendo la comida o un paraguas, abrazándose, riéndose. Cada imagen iba acompañada por un mensaje nada original ―y bastante mal traducido del inglés, en algún caso― que pretendía ser una definición de la amistad y que decía cosas del tipo: «Es saber que nos tenemos el uno al otro», o «Es saber cada pequeño detalle de nuestras vidas». Me gustan poco esas reducciones de los grandes sentimientos a fórmulas manidas; habría pasado por encima sin más si uno de los dibujos no hubiera llamado mi atención de forma poderosa.

sábado, 18 de julio de 2015

EL VALS DE LORCA, EL VALS DE COHEN

Cuando yo era una aplicada estudiante universitaria que navegaba con fruición por las distintas corrientes de crítica literaria, aprendí muchas cosas que he olvidado. No es grave: tengo la teoría de que el tiempo hace una maravillosa labor de criba y conserva en nuestra memoria solo lo realmente importante. Entre los nombres que recuerdo de aquella época de almacenamiento memorístico está el de un eminente hispanista llamado Leo Spitzer, encuadrado en lo que se conocía como “crítica idealista”. Supongo que estudié ingentes cantidades de conceptos y características e incluso citas literales de tan reputado autor, pero lo que se me quedó grabado es que este hombre, a diferencia de estudiosos que reducían la obra literaria a un esquema de flechas, recuadros y subrayados, sostenía que la aproximación a la literatura es, en última instancia, un asunto de intuición. Creo recordar que acuñó incluso un término de carácter onomatopéyico, sumamente expresivo, para expresar ese no-se-qué imposible de reducir a fórmulas que hace que una obra literaria tenga una calidad superior. Lamento haber olvidado la expresión concreta. He realizado una infructuosa búsqueda por Internet y solo me queda internarme en mis apuntes de carrera, labor que me llenaría, me temo, de nostalgia.

jueves, 16 de julio de 2015

APROXIMACIONES A ZURBARÁN

Como la pintura es probablemente la pasión que primero llegó a mi vida, he tenido sobrado tiempo para que mis gustos en ese sentido experimenten todo tipo de oscilaciones. Es curioso comprobar cómo el artista al que en un momento dado rechazamos o no supimos comprender se convierte con el paso de los años en una presencia imprescindible para nosotros. Me gusta especialmente recordar los pintores que me eran muy queridos de niña y aquellos otros por los que sentía rechazo. Los primeros los recuerdo con especial cariño, pero casi ninguno ha conservado con el tiempo ese puesto de privilegio en mis preferencias. Unos cuantos de los segundos, de los que provocaban mi más rotunda incomprensión infantil, han pasado a estar entre mis favoritos. Es el caso de Francisco de Zurbarán.

viernes, 10 de julio de 2015

LAS LLAVES DEL AYER

Hace unos días, sostuve con unos compañeros de trabajo una conversación en la que no había vuelto a pensar hasta que la última de mis lecturas, La hierba de las noches de Patrick Modiano, me la ha traído a la cabeza. Hablábamos sobre la edad. El motivo era el cumpleaños de la más joven de los tres, que se acerca a los cuarenta años. Tanto ella como mi otro compañero, que pasa ya de los cincuenta, afirmaron tajantemente sentirse a gusto con el momento de sus vidas en que se encontraban y no desear volver atrás en el tiempo, si es que esto fuera posible. Yo, que por edad me encuentro entre ambos, tardé algo más en formular mi postura. Durante unos segundos, guardé silencio mientras echaba la vista atrás. Como atraída por un imán, mi memoria se detuvo en los años de la Facultad. Me deslumbró la imagen de los cielos diáfanos de mis veinte años, de la luz inigualable de aquellos días de mi juventud, que nada tiene que ver con una luz física y susceptible de ser medida. Mi postura quedó clara de inmediato: ¿volver atrás en el tiempo? Por supuesto que me gustaría.

sábado, 4 de julio de 2015

LOS CUADROS DE JUNIO (2015)

La artista alemana Anja Millen es la creadora de un universo oscuro y perturbador al que ha dado forma primero a través de la pintura y más adelante por medio de la fotografía y la manipulación digital de la imagen. Sea cual sea la técnica empleada, el resultado es una obra llamativa e inquietante, que se adentra en el terreno de la pesadilla y nos conecta con nuestros miedos y deseos más ocultos. El título del cuadro que traigo hoy aquí se inscribe en la más pura tradición clásica: Vanitas. La poderosa personalidad de Millen realiza una reinterpretación del tema tradicional de la futilidad de lo humano, que no está representado aquí, como es habitual, por medio de un repertorio de objetos simbólicos, sino por una figura humana de extraordinaria expresividad. Esta mujer que se encoge sobre sí misma en un gesto teatral parece literalmente estarse deshaciendo delante de nosotros. Todo en ella nos habla de decadencia: su espalda descarnada, su vestido ajado, las hojas muertas que caen sobre ella. La elección de los colores dota al conjunto de una extraordinaria fuerza visual; en medio del sombrío panorama creado por medio de tonos grises y pardos, destaca como un puñetazo el rojo del pelo y de las hojas que revolotean, últimos signos de vida de un mundo que se desmorona.

miércoles, 1 de julio de 2015

LECTURAS COMPULSIVAS

Supongo que es lo que les ocurre a los compradores compulsivos. Me figuro que hay mucha literatura ―y mucho cine― en torno a dicha adicción, pero no puedo evitar imaginarme a los afectados por ella experimentando un hormigueo en el estómago ante la cercanía de una zona comercial, intentando huir sin conseguirlo y lanzándose finalmente a una vorágine de etiquetas, perchas y probadores. A mí me pasa con los libros.

lunes, 22 de junio de 2015

LECTURAS DE LA PASADA PRIMAVERA (2015)

«Luis van Beethoven murió en mil ochocientos veintisiete / (es lo que piensan los desinformados), / pero yo lo he visto en el Lincoln Center». Estos versos pertenecen a Beethoven ante el televisor, uno de los sorprendentes poemas que componen este libro emocionante y original. Es un ejemplo perfecto de la alianza entre lo antiguo y lo nuevo que es la base de Cuaderno de Nueva York. En las calles de esta ciudad evocada por el poeta, resuenan los ecos del castellano del gran Francisco de Quevedo; los edificios vertiginosos tienen su referente en otros construidos al otro lado del océano; bajo las notas de la música reciente late el pulso de los grandes compositores europeos. En el poema que antes he citado, el sordo más universal se sienta frente a un televisor con el sonido apagado para contemplar una retransmisión de su Novena Sinfonía y poder así, una vez más, oír la música que habita en el silencio. Como no podría ser de otro modo, en el libro se alternan las formas estróficas clásicas con otras de factura más moderna, los poemas escritos con un lenguaje claro y casi conversacional con las referencias culturales y las imágenes de difícil comprensión. Lo remoto y lo último, lo de ahora y lo de siempre, se dan así la mano en un mundo urbano abigarrado y sonoro, lleno de vida y de ecos de lo que ya no está, frente a la mirada asombrada del poeta.

viernes, 19 de junio de 2015

EL LATIDO DEL BLOG

Tengo un amigo al que veo muy de vez en cuando que bromea diciendo que, cuando quiere saber que estoy bien, se asoma a este blog y comprueba que se ha renovado alguna de sus secciones. Si ve que hay material nuevo, variaciones con respecto a la última vez, se queda tranquilo. Mientras haya vida en el blog, no hay que preocuparse, es su conclusión. Supongo que, si ese amigo se ha acercado a este espacio durante el último mes, habrá encontrado un único rastro de actividad en la sección de El cuadro de la semana. Ha sido el leve latir que ha conservado este blog, aunque muy tenuemente, con vida.

jueves, 4 de junio de 2015

LOS CUADROS DE MAYO (2015)

El australiano Troy Ruffels (nacido en 1972) es un artista de difícil clasificación; en su obra utiliza diversos medios gráficos, incluida la fotografía, para crear imágenes que oscilan entre la minuciosa reproducción de la realidad y la creación de un mundo aparte. La primera vez que vi la que precede a estas líneas, que responde al título de Bramble (zarza), pensé que, en caso de encontrarme frente a ella en una sala de exposiciones, me vería en un serio aprieto con el vigilante, dado el irrefrenable impulso de tocar su superficie que despertaba en mí. Es como si la mirada no bastara en este caso para captar el mensaje transmitido por el autor, como si hubiera que corroborar la impresión inicial de dureza con la intervención del tacto. Esta obra de Ruffels está articulada sobre un violento contraste: el que se establece entre la zarza y el horizonte, lo cercano y lo inalcanzable, lo áspero y enredado frente a lo suave y volátil. O entrando en un terreno metafórico, lo laberíntico frente al espacio abierto, el encierro frente a la libertad.  Hay algo en este apretado nudo vegetal del primer término que lo asemeja en un primer vistazo a una alambrada; atrapados tras ella, solo podemos alzar los ojos hacia el cielo surcado de nubes, del que parece aislarnos para siempre la maraña oscura y amenazadora de nuestro cautiverio.

lunes, 25 de mayo de 2015

ADIÓS AL JILGUERO

Termino de leer la novela de Donna Tartt en la que ―no podía ser de otro modo, con las apreturas horarias de esta época del año― he estado inmersa durante mucho más tiempo de lo esperable y lo primero que me asalta es un sentimiento de orfandad. Supongo que es lo que tienen las obras muy largas y absorbentes. Llevo cosa de mes y medio buscando un hueco en mis obligaciones diarias para compartir los sinsabores del joven Theodore Decker, su abandono infantil, sus amistades peculiares y en algún caso peligrosas, su amor no correspondido, su pasión por los objetos bellos, su dificultad para simplemente vivir. La superficie en blanco que me asaltó al pasar la última página del libro el pasado jueves me indica que ya no habrá más horas con Theo. Lo conocí con trece años, lo abandono a los veintitantos. Ya no sabré más de los quiebros de su existencia llena de vaivenes. Los sucesivos obstáculos que se interpongan en su camino, los solucionará ―o no― sin mi muda compañía.

miércoles, 13 de mayo de 2015

TRAZOS ANÓNIMOS

Como ocurría con los viejos maestros que no firmaban sus obras y de los cuales la posteridad apenas conoce el nombre de pila o su lugar de origen, existen en la actualidad artistas cuya identidad permanece oculta. Realizan sus obras furtivamente y las firman con nombres ficticios; corren teorías encontradas sobre sus personalidades, lo cual acrecienta el interés en torno a ellos. No se trata, como en el caso de los antiguos pintores medievales, de humildes artesanos sin ansia de gloria que desarrollaban su tarea en el más modesto de los anonimatos. Son oscuros pero gustan de saltar a la palestra, son un enigma y a la vez un espectáculo, son estelares a su opaca manera. En su momento formaron parte de un movimiento marginal pero en los últimos años han entrado con fuerza en el mercado del arte, lo cual choca frontalmente con su esencia primera. Son los antiguos grafiteros, reconvertidos en estrellas. Habrá que cambiarle el nombre a su actividad. Démosle la bienvenida al arte urbano.

lunes, 4 de mayo de 2015

LOS CUADROS DE ABRIL (2015)

Vencido es el título de este cuadro del pintor estadounidense George Hitchkock (1850-1913). Sería imposible encontrar otro título mejor: la obra recoge toda la tristeza del fracaso, el profundo desaliento del que abandona la lucha tras contemplar el naufragio de sus expectativas. Lo que presta singularidad al cuadro y atrajo mi atención de inmediato cuando hace unos pocos días lo contemplé en una exposición es lo inesperado del emplazamiento en el que se desarrolla la escena: esa hermosa extensión cubierta de flores que es la antítesis de un campo de batalla y que contrasta por su colorido con el desconsuelo del protagonista. Por la información que he reunido sobre este pintor al que desconocía hasta ahora, Hitchkock desarrolló gran parte de su carrera en Europa, especialmente en Holanda, como resulta obvio por la ambientación y la indumentaria del soldado, que nos remite a una imprecisa guerra de la antigüedad. Este pintor fue además un excelente paisajista, y es precisamente su sabiduría en la plasmación de la naturaleza lo que dota a este cuadro de un encanto especial. No me caracterizo precisamente por mi ardor patriótico, pero aun así me conmueve este joven desesperanzado que hunde la cabeza en el pecho y arrastra por el suelo su estandarte en un gesto de melancólica derrota. A mí esta escena me habla de un fracaso que va más allá de lo puramente bélico: el hermoso campo que es testigo de su retirada me parece un símbolo de lo inalcanzable, de la felicidad por cuya consecución se ha luchado y a la que finalmente no queda más remedio que renunciar. 

domingo, 3 de mayo de 2015

DÍAS DE LIBROS

Para mí, el mes de abril suele ser un mes de locos. Siento por ello gran simpatía por la fiesta dedicada a las bromas y la celebración de lo absurdo que ciertos países, especialmente los de la órbita anglosajona, sitúan el primero de abril. Me parece una fecha mucho más adecuada que la de su equivalente en los países hispanos, el 28 de diciembre, festividad asociada a esa truculenta matanza de niños que es, en mi opinión, la historia más terrible ―y eso que hay donde elegir― que contiene la Biblia. Por razones derivadas de mi trabajo y mis circunstancias personales, abril es para mí el mes de las carreras, los agobios, los despistes y las anécdotas divertidas; de la actividad frenética y de la falta de tiempo para pensar. No es extraño que, con semejante panorama, se me pasara el Día del Libro de este año sin escribir ni una línea al respecto en este blog.

lunes, 13 de abril de 2015

COMPAÑEROS DE VIAJE

La muerte, igual que lo hace la vida, crea curiosos compañeros de viaje. No lo pensamos con respecto a esa masa anónima que parte a diario con un rumbo desconocido que pretendemos olvidar los que aplazamos idéntico viaje para otra jornada, a poder ser de un futuro muy lejano. Solo cuando los viajeros nos son conocidos, la coincidencia de fechas nos lleva a reflexionar.

sábado, 11 de abril de 2015

MIS FOTÓGRAFOS (IX)


No puedo eludir mi condición de narradora y con frecuencia me descubro a mí misma poniendo en pie historias que se sustentan sobre una imagen o una melodía. En algunas ocasiones, me parece que esta tendencia mía es inevitable, dado el poder de sugerencia de la obra en cuestión; tal es el caso de la fotografía que traigo hoy aquí, debida al objetivo del fotógrafo eslovaco Martin Martinček (1913-2004). Por la mañana es, quién lo duda, una prueba de la pericia técnica y el exquisito acabado de las obras de su autor. El horizonte alto, que hace que el mar de tejados parezca salirse de los límites de la imagen; el contraste entre el fondo difuminado y la nitidez de la silueta del hombre que desciende hacia el pueblo: nada hay casual en esta imagen impactante, que atrapa de inmediato nuestra atención. Pero a mí me parece que hay otra razón para el efecto que esta fotografía causa en el que la contempla. El cotidiano regreso a su casa de un campesino madrugador se convierte, por obra y gracia de la cámara de Martinček, en una causa de inquietud: la figura negra que porta una guadaña se nos antoja una encarnación de la muerte; el pueblo envuelto en la bruma matutina, un conjunto abigarrado de destinos humanos entre los que se encuentra uno que está a punto de llegar a su fin, por obra y gracia del siniestro personaje que desciende la ladera.

domingo, 5 de abril de 2015

LOS CUADROS DE MARZO (2015)

En estos tiempos de extremado culto a la propia imagen, me resulta tentador asomarme a la visión del propio rostro que nos han transmitido los pintores de otras épocas. El resultado no puede ser más gratificante: frente a la proliferación, la gratuidad y el carácter efímero de las actuales autofotos bautizadas con un anglicismo que me resisto a emplear, uno se encuentra con la reflexión larga y profunda sobre los propios rasgos, la expresión facial y lo que todo ello delata de la personalidad del que es simultáneamente modelo y autor. Este Autorretrato de un joven que emerge de la oscuridad para clavar en nosotros una mirada intensa y melancólica está atribuido al gran Eugène Delacroix, que lo habría pintado en torno a 1816, a una edad que rondaría los dieciocho años. Dejo aparte el prodigio de madurez pictórica que este dato implica; a mí este retrato me atrae por el eficaz juego de luces y sombras, la sobriedad con la que está compuesto y el carácter enormemente expresivo de los pocos elementos con los que el autor lo ha construido. Como sucede siempre en los grandes retratos, uno puede jugar a sostenerle la mirada al modelo y caer en la fantasía de que está realmente asomándose al interior de una persona de carne y hueso. Estos ojos que nos miran desde el oscuro cobijo de sus cuencas son una mezcla de juventud y sabiduría, de melancolía y fuerza vital. Este joven que sabe pintar como un artista experimentado nos transmite la impresión de saber ya mucho de la vida. No son ajenas a ello, pienso yo, las largas horas de contemplación de la propia imagen que subyacen a esta obra, con su carga de reflexión y de conocimiento de uno mismo.

jueves, 2 de abril de 2015

LO MÁS IMPORTANTE

The most importan thing es el título de una serie de fotografías en las que el estadounidense Brian Sokol retrata a refugiados que muestran ante la cámara lo que pudieron salvar de su hogar cuando lo tuvieron que abandonar de forma precipitada. Con el subtítulo de Retratos de una huida, es también el título de la exposición en la que hasta el mes de mayo se exhiben veinticuatro de estas imágenes, acompañadas por las historias de sus protagonistas, en CaixaForum de Madrid.

sábado, 28 de marzo de 2015

MATAR EL TIEMPO

Es increíble el número de relojes que se llegan a almacenar en una casa. De pared, de sobremesa, despertadores, de pulsera. Analógicos o digitales, prácticos y sencillos o decorativos y de diseño caprichoso. Algunos exactos y puntuales, otros perpetuamente atrasados, alguno muerto sin remisión y conservado por tratarse de un recuerdo sentimental o de familia. Digo esto porque acabo de repasarlos todos para adecuarlos al cambio horario fijado para esta madrugada: el que hará que a las dos viajemos meteóricamente hasta la hora siguiente. El que traerá consigo, a partir de mañana, atardeceres más tardíos y una indudable sensación de que el verano se acerca, imparable. El que nos robará esta madrugada sesenta minutos de descanso o de diversión; sesenta minutos, en cualquier caso, de este singular veintinueve de marzo que va a tener solo veintitrés horas.

lunes, 23 de marzo de 2015

LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2015)

Soy poco amiga de las obras literarias en las que el trasfondo histórico o político se impone con mucha fuerza, a menos que los hechos se narren a través de una experiencia profundamente individual. Un buen ejemplo de esto último es esta novela de Sofi Oksanen, directa y estremecedora como su conciso título. La acción de Purga recoge distintos hitos de la historia del siglo XX en Letonia, uno de esos territorios asolados por sucesivos huracanes políticos: la invasión alemana, el dominio soviético, la lucha por la independencia. La represión, la barbarie de los dominadores, el miedo de los dominados, las delaciones, el rencor y el abuso de la fuerza son el terrible panorama que sirve de telón de fondo a la acción. Pero nada tan oscuro y desesperanzador como el corazón de la protagonista, Aliide, a la que conocemos desde su adolescencia hasta la vejez, y cuyo sentimiento de envidia hacia su hermana mayor la arrastra hasta las simas más negras de la infamia. Purga es una novela brutal y que deja pocos resquicios para la esperanza, porque en ella no vemos al individuo enfrentado a la adversidad colectiva, sino que entendemos que los grandes conflictos que arrasan el mundo tienen una base mínima e imposible de erradicar, la inmensa capacidad para el mal que se alberga en el alma humana.

domingo, 15 de marzo de 2015

CAMINO A LA ESCUELA

Desde que vi esta película, hace algo más de una semana, ha desaparecido de la sala en la que se proyectaba en versión original en Madrid y probablemente de algunas más en España. Es difícil hacer recomendaciones sobre cine en estos tiempos, sobre todo si se refieren a cierto tipo de cine: un estreno sucede a otro, apenas vemos la publicidad de una película cuando ya nos la encontramos en sesión de madrugada; lo que despierta expectación un día cae en el olvido al siguiente. Todo pasa muy deprisa. Justo lo contrario de lo que les sucede a los pequeños protagonistas de esta cinta en su trayecto cotidiano al colegio.

jueves, 5 de marzo de 2015

LOS CUADROS DE FEBRERO (2015)

El polaco Józef Pankiewicz (1866-1940) es el pintor nocturno por excelencia. Sus cuadros captan las formas que se adivinan en la oscuridad hasta extremos tales que algunos deben ser contemplados en vivo y no admiten reproducción por medios gráficos ni digitales. Mercado de la ciudad vieja, Varsovia, de noche se mueve dentro de límites más convencionales y por eso es posible traerlo a esta sección. En un alarde técnico, Pankiewicz une a la falta de luz natural la presencia de la humedad que difumina los contornos de los edificios y cubre el suelo de una hermosa capa brillante. En ese ámbito impreciso de la plaza, tiemblan las luces de las ventanas y de las farolas y deambulan figuras de viandantes y vehículos cuya naturaleza no llegamos a captar del todo y que se nos manifiestan, por ello, llenos de misterio y sugerencias; se trata de un cuadro que posee la belleza de la indefinición. El artista consigue con su pericia realizar una eficaz conexión entre nuestros sentidos: lo que captan nuestros ojos nos hace sentir el frío de la noche varsoviana. Por lo que he podido averiguar, el posterior contacto con el fauvismo llevó a este maestro de lo nocturno a llenar su paleta de colores brillantes, en una curiosa evolución a un arte nítido y diurno. Ignoro qué proceso mental o emocional acompañó ese viaje de la noche al día, en el que Pankiewicz abandonó este estilo sugerente que juega a medias con lo que muestra al espectador y lo que le obliga a imaginar.

domingo, 1 de marzo de 2015

CONTRASTES

Hace unos días fui al Museo Arqueológico de Madrid con mis alumnos de 1º de ESO. O para ser más precisos: yo era la encargada de hacer el recorrido con mis alumnos una vez en el museo, pero hasta allí se movilizó un autobús de los grandes cargado de chiquillos de distintos grupos, incluidos algunos de educación especial. No es la primera vez que participo en esta actividad, que todos los años viene cargada de anécdotas variadas (problemas con el número de entradas solicitadas, que por alguna extraña razón nunca coincide con el número real de alumnos que se personan en el museo el día de autos; comentarios idénticos de los chavales que invariablemente se producen frente a determinadas piezas, generación tras generación; llamadas de atención de los vigilantes, alguno de los cuales manifiesta amablemente su admiración por la labor de los que nos encargamos de movilizar a semejante tropa…). Pero nunca olvidaré mi visita al museo del 26 de febrero de este 2015 que avanza ya por su primer tercio con más rapidez de la prevista.

miércoles, 25 de febrero de 2015

178 AÑOS Y UN DÍA

Hoy Rosalía de Castro cumpliría ciento setenta y ocho años y un día. Rectifico: los cumple. La tajante separación entre la vida y la muerte se tambalea un tanto en el caso de los personajes que habitan en el recuerdo de muchos.

jueves, 12 de febrero de 2015

SER HUMANO ES DIFÍCIL

«A veces ser humano es difícil. Se nació casi al borde», dice Vicente Aleixandre en su poema dedicado al Niño de Vallecas de Velázquez, que es, dentro de la serie de retratos de bufones realizados por el gran maestro, el que inmortaliza al ser más desvalido y conmovedor de todos, al más desposeído de dones por la naturaleza; al más, como dice certeramente el poeta, a duras penas humano. Ese enano que nos observa desde el lienzo con la expresión bobalicona de su mirada vacía es uno de los seres más tristes en los que se ha detenido la atención de un artista genial, que es, por eso mismo, genial por partida doble.

miércoles, 4 de febrero de 2015

LOS CUADROS DE ENERO (2015)

Con frecuencia la literatura se convierte en una fuente de conocimiento de obras artísticas. Ya en alguna ocasión he comentado la alegría que me produce descubrir a un pintor o un fotógrafo por medio de la imagen usada en la cubierta de un libro. En el caso al que me voy a referir hoy, dicha imagen guarda además una estrecha relación con el contenido de la obra a la que precede. Hace unos días, recibí el regalo de una novela de una autora para mí desconocida: El jilguero, de la escritora estadounidense Donna Tartt. Fue toda una sorpresa, a pesar de que se trata de una obra galardonada con el premio Pulitzer y que, en consecuencia, ha gozado de repercusión en los medios en los últimos meses. Pero nada de esto me resulta tan atrayente como la imagen que aparece en la cubierta del libro: la frágil figurilla de un pájaro pintada con la precisión y esmero de los viejos maestros. El pintor holandés Carel Fabritius (1622-1654), autor de El jilguero atado, desarrolló su breve carrera a la sombra de dos monstruos de la pintura, ya que fue discípulo de Rembrandt y maestro de Vermeer. Nos ha dejado cuadros que denotan una notable pericia, pero ninguno en mi opinión tan extraordinario en su sencillez como esta conmovedora plasmación de un ave en su cautiverio. Es un ejemplo claro de cómo una obra sin pretensiones puede alcanzar una enorme trascendencia. El artista ha operado por reducción: ha elegido el más humilde de los temas y ha simplificado el entorno, reduciéndolo a un muro blanco sobre el que la figura del protagonista, trazada con cuidado y delicadeza, encuentra su máximo realce. Y sin embargo ―o gracias a todo ello― el cuadro produce una impresión inolvidable en el que lo contempla. Yo no dudaría en calificar de retrato esta imagen del jilguero que mira directamente hacia nosotros, haciéndonos sentir todo el peso de su prisión y su soledad.

sábado, 24 de enero de 2015

DEBERÍAMOS HABERNOS QUEDADO SIEMPRE ALLÍ

Nunca se puede saber por dónde van a discurrir los senderos de la memoria, pero tengo la impresión de que, cuando dentro de muchos años recuerde mi primer contacto con la obra de Patrick Modiano, me vendrá a la cabeza el pasaje de En el café de la juventud perdida que voy a relatar a continuación.

sábado, 17 de enero de 2015

GUÍAS Y ACOMPAÑANTES

Hay autores que nos sorprenden y deslumbran con sus puntos de vista inusitados, con su capacidad para discernir aquello en lo no que seríamos capaces de reparar por nosotros mismos. Otros se limitan a dar formulación a las ideas que nos rondan desde que tenemos conciencia de los propios pensamientos. Los primeros nos sirven de guía, van por delante de nosotros y tenemos que caminar con premura para ponernos a su nivel. Los segundos nos acompañan hablándonos al oído. Cumplen, estos últimos, esa maravillosa función de la literatura que es dinamitar la soledad.

sábado, 10 de enero de 2015

REGALOS EQUIVOCADOS

Ya he hablado alguna vez aquí de la impresión que me producen los días siguientes a las fiestas, con toda su parafernalia de restos abandonados en los contenedores de basura y de adornos por quitar que resultan, de repente, profundamente tristes. Pero en el caso de la Navidad, ese día siguiente tiene un componente añadido del que las otras fiestas carecen.

lunes, 5 de enero de 2015

LOS CUADROS DE DICIEMBRE (2014)


Me confieso completamente rendida ante mi último descubrimiento pictórico, el noruego Harald Sohlberg (1869-1935), hábil transformador de la realidad en un mundo personal y sugerente. Me ha costado elegir entre sus obras, pero al final me he dejado vencer por el hechizo de este paisaje urbano bautizado con el conciso título de Noche. Hay algo perturbadoramente animado en la iglesia que ocupa el lugar central de la composición y que parece observarnos con el único ojo de su ventana iluminada. En torno a ella se extiende un panorama que es una síntesis de la existencia: los muertos representados por las lápidas y las cruces en desorden se prolongan hasta fundirse con los vivos, encarnados en las viviendas y las fábricas que se pierden en el entorno natural. La luz y el uso del color son, como siempre ocurre en los cuadros de este autor, bazas fundamentales para lograr que la simple contemplación de un paisaje se transforme en una experiencia extraordinaria. La negrura del cementerio en primer término parece una advertencia para los que aún habitan el abarrotado cúmulo de casas del segundo plano. Pero no hay nada lúgubre en esta noche que nos ofrece Sohlberg y que resulta luminosa como solo puede serlo una noche nórdica. La vida y la muerte, en estrecha convivencia y bajo un hermoso cielo azul que nos recuerda que, en última instancia, todos somos parte de la bella indiferencia del planeta.

sábado, 3 de enero de 2015

PRIMEROS PLANOS (VII)

A mí me interesa todo lo que rueda ese cineasta inquietante llamado Roman Polanski. Sus películas consiguen siempre removerme por dentro; me provocan miedo, angustia, fascinación, tristeza. Pero si tuviera que elegir la más puramente emotiva, me quedaría sin duda con El pianista, conmovedora crónica de la supervivencia de un judío polaco durante la invasión alemana y el horror nazi. Traigo hoy aquí la que es tal vez la escena más conocida de la película, aquella en que el protagonista, que vive de forma clandestina en las más duras condiciones de miseria y soledad, se encuentra al salir de su escondite con un oficial alemán. Esta confrontación entre dos personajes que encarnan dos mundos antagónicos habría dado materia por sí sola para una película. Recuerdo los sentimientos que me produjo la primera vez que la vi: el temor inicial ante la presencia del enemigo que va dando paso, poco a poco, a la confortante sensación de que dos seres humanos pueden sentirse unidos por encima de las ideologías y las contingencias históricas que los dividen. La maravillosa música de Chopin que el protagonista interpreta al piano a petición del alemán es ese puente tendido por encima del odio y la atrocidad. Es interesante constatar cómo una secuencia en la que el componente sentimental es tan alto está construida con la precisión de un reloj. Sólo resaltaré dos detalles: los primeros planos del rostro del protagonista y de sus manos sobre el teclado, muestra de la vinculación entre dicho personaje y el espectador, en alternancia con los planos medios en que se nos muestra al oficial nazi que escucha, más alejado de nosotros, aún una presencia amenazadora para el personaje principal. Los objetos cobran un evidente papel simbólico cuando, al final de la escena, la cámara nos muestra sobre el piano la lata de conservas que el protagonista no ha podido abrir junto al abrigo y la gorra militar del oficial: la materialización de la más cruda supervivencia frente a los símbolos del poder. El débil y el poderoso, el fugitivo y su perseguidor, la víctima y el verdugo, unidos por la belleza de la música. En tiempos agitados como los que vivimos ―tal vez debería decir como los que siempre vivimos― me gusta soñar gracias al cine con que es posible semejante milagro de concordia.

jueves, 1 de enero de 2015

SE VAN LAS GRULLAS

Desconozco los hábitos migratorios de las grullas. El caso es que las que me han estado acompañando durante todo un año emigraron anoche con dirección desconocida, poco antes de que se extinguiera el 2014. Llevaban exactamente 365 días desplegadas frente a mis ojos en una hermosa formación aérea que no las conducía a ninguna parte; era, pues, el momento oportuno de partir. Pero que no se asusten los naturalistas ante tal despropósito ornitológico: eran unas grullas pintadas.