lunes, 29 de diciembre de 2014

EL HOMBRE DEL INVIERNO

Ayer, al salir de casa por la mañana, me encontré con que por fin el día tenía cara de invierno. No era sólo el cielo plomizo que se cernía sobre la ciudad, ni las gotas de aguanieve que se estrellaron contra el parabrisas de mi coche; eran un olor, una atmósfera especial, una quietud extraña, como si la naturaleza toda estuviera sobrecogida, expectante, frente al inevitable y algo demorado cambio de estación. Entonces me acordé de un sueño que tuve hace ya muchos años y que daba corporeidad a ese momento en que el buen tiempo queda definitivamente atrás.

jueves, 25 de diciembre de 2014

LOS AUSENTES

No sé si será mi espíritu de contradicción, presente sobre todo a la hora de disentir de hábitos sociales fuertemente instalados, lo que me lleva a afrontar estos días navideños con una alta dosis de melancolía. Me convierto, en medio de las luces y estrecheces de las zonas comerciales, en un personaje entre atónito y apenado, que observa sin comprender del todo el ruidoso alarde de felicidad colectiva y que con frecuencia cataliza los comentarios negativos de otros navideños melancólicos que se le acercan para hacer frente común.

lunes, 22 de diciembre de 2014

LECTURAS DEL PASADO OTOÑO (2014)

El título de esta recopilación de ensayos sobre arte de Antonio Muñoz Molina es el más inmediato de sus múltiples aciertos. Se refiere en primera instancia a Goya, pionero del arte moderno por su valentía para enfrentarse a la realidad y por su decisión de otorgar al pueblo llano un papel predominante en sus crudas visiones de la sociedad de su tiempo, pero en definitiva se extiende a la capacidad de mirar con atención y perspicacia cualquier obra del ingenio humano y establecer con ella una comunicación lo más fructífera y placentera posible. Muñoz Molina está dotado sin duda de esa sabiduría a la hora de mirar; podría achacarse a su formación en Historia del Arte, pero la experiencia nos enseña que no siempre los avales universitarios respaldan las cualidades de sensibilidad y agudeza que él posee a raudales. Si a eso se une su talento para plasmar en palabras las ideas más sutiles, el resultado es un conjunto de textos en el que se nos ayuda a ver por primera vez o a revisar con una nueva perspectiva la obra de pintores y fotógrafos de épocas diversas. Por sus páginas desfilan el brutal testimonio de Goya sobre la guerra y la angustia de vivir, los austeros y atrayentes personajes de Georges de la Tour, los inquietantes paisajes urbanos de Hopper. Gracias a la pluma de Muñoz Molina, reconocemos sensaciones que hemos tenido frente a las obras de estos artistas y que tal vez no hemos acertado a explicitar, formuladas con belleza y precisión por un maestro en el arte de contar.

jueves, 18 de diciembre de 2014

ENCUENTROS CASUALES

Nada como intentar explicar un adelanto técnico a alguien que no lo conoce para captar en toda su dimensión el asombroso mundo en que nos desenvolvemos a diario con perfecta indiferencia. Hace poco, me vi en la situación de ilustrar a una persona de avanzada edad sobre la naturaleza de ese ente intangible y eficaz llamado “buscador”. La persona en cuestión no había manejado nunca Internet y me escuchaba con una mezcla de admiración e incredulidad. ¿Un recurso que nos permite obtener al instante la información que necesitamos, introduciendo pistas tan vagas como un par de palabras inconexas o un apellido escrito de forma aproximada? ¿Una especie de genio de la lámpara que, cobijado tras la pantalla de nuestro ordenador, traza instantáneas conexiones entre los datos que le hemos proporcionado, o nos corrige si hemos cometido alguna falta con la cortés fórmula de “quizás quisiste decir…”?

sábado, 6 de diciembre de 2014

LOS CUADROS DE NOVIEMBRE (2014)


Los pintores hiperrealistas, a fuerza de explorar al milímetro la apariencia de las cosas, consiguen con frecuencia el curioso y contradictorio efecto de extraer a la superficie lo que resulta invisible a los ojos. Este óleo del pintor español de origen chileno Guillermo Muñoz Vera, que responde al conciso título de 37, es en mi opinión un claro ejemplo de ello. El espacio vacío y las paredes deterioradas por el uso dan corporeidad a abstracciones como la soledad y el paso del tiempo. Las puertas que conducen a otras puertas, las escaleras que pueden ser el fin de un descenso o el comienzo de una subida, crean un ámbito de fuerte carga simbólica: este espacio que es una encrucijada me habla de la necesidad de elegir, de los caminos divergentes de la vida. Podrá aducir un contemplador de temperamento realista que todas estas divagaciones están en mi cerebro y que este óleo es solamente ―que no es poco― una depurada reconstrucción de un escenario cotidiano con tan impresionante dominio técnico y una captación de las texturas tan precisa que nos parece factible la acción de irrumpir en él. Es posible. Yo respondería que también tienen una apariencia de intensa realidad los sueños, y en ellos, con frecuencia, nos inquieta la inexplicable sensación de que está sucediendo algo importante más allá de lo que vemos.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

LAS CALLES DE MODIANO

Hay cosas que suceden cada vez con menos frecuencia a medida que se cumplen años. Una de ellas es descubrir a un escritor que se nos revela como imprescindible y hacerse la mágica pregunta: ¿cómo he podido vivir hasta ahora sin conocerlo? Ese proceso de deslumbramiento, que durante la adolescencia sucede con la misma imprudente insistencia que el enamoramiento, se va haciendo más esporádico con el paso del tiempo. Siempre están, por supuesto, un Paul Auster o una Irène Némirovsky que nos aguardan en alguna esquina de nuestra vida de lectores y nos arrollan con la misma vehemencia que un amor de juventud. Uno los conoce, se asombra y se lamenta de no haberlos leído antes, se devora su obra, comprende que después de entablar contacto con ellos es una persona un poco diferente. Y piensa, no sin cierta melancolía, que esa amorosa relación no se va a repetir nunca más. Pero está equivocado: se repite tarde o temprano. Lo cual es una prueba de que el lector voraz es un personaje perpetuamente joven.