jueves, 30 de octubre de 2014

SI ME ROBAN EL AMANECER

A fuerza de tener poder sobre nuestras personas, los innumerables dirigentes, organismos oficiales, instituciones, consejos y comités que rigen nuestras vidas son los dueños también de nuestro tiempo. Todos los años por estas fechas asistimos asombrados a un fenómeno no por repetido menos sorprendente: la madrugada del último domingo de octubre recibe el regalo de una hora más. Hay que acoplarse al horario de invierno para ahorrar, aducen las autoridades pertinentes. Y esas mismas autoridades deciden renovar anualmente el milagro de alargar un día, en la estela de los personajes míticos que detenían el curso del sol para culminar una hazaña o vencer a un ejército enemigo.

sábado, 18 de octubre de 2014

UN PAÍS DE LENGUA DESCONOCIDA

Una de las grandes ventajas de la literatura, de las artes en general, es que dejan fijados para la eternidad ―o para ese simulacro de eternidad que es un periodo de tiempo más largo que el de una vida humana― los instantes de especial relevancia. No sé si los que me están leyendo compartirán una angustia mía que no acierto a disipar: la de no ser capaz de traer al recuerdo momentos de mi pasado que me pasaron inadvertidos y que luego se revelaron de gran trascendencia. La última conversación con alguien que desapareció poco después, la primera vez que vi a quien ocuparía un puesto fundamental en mi vida, el segundo mágico en que una persona pasó de ser un simple “otro” a convertirse en ese alguien en torno al cual parece girar la existencia toda.

sábado, 11 de octubre de 2014

MIS FOTÓGRAFOS (VIII)

El fotógrafo estadounidense nacido en Luxemburgo Edward Steichen (1879-1973) formó parte del movimiento denominado Pictorialismo, que pretendía elevar la fotografía a la altura de las otras artes y apartarse de la mera reproducción de la realidad por medios mecánicos. Eso llevó a los integrantes de este movimiento a captar imágenes con frecuencia difuminadas por la presencia de agentes atmosféricos o la utilización de filtros, así como a intervenir posteriormente durante el proceso del positivado. Aunque el objetivo de los pictorialistas era el de crear un arte independiente de la pintura, la influencia de esta última resulta evidente en esta fotografía tomada en 1902 y titulada El espejo. Son obvias las resonancias velazqueñas de esta figura femenina cuyo rostro se pierde en la sombra y cuyas facciones sólo podemos imaginar. La imagen es de una sensualidad extrema: la escasa zona de la anatomía que queda al descubierto nos habla más de la belleza de la modelo y posee mayor poder de sugestión que una pose más explícita. La iluminación que cae de pleno sobre el hombro desnudo y el punto de vista adoptado por el fotógrafo, que otorga el lugar de honor en el reflejo a la hermosa y delicada línea del cuello, operan el resto del milagro. Esta Venus del espejo moderna y recatada que deja tanto a la imaginación del espectador es un prodigio de sugerencias. Uno no puede evitar preguntarse qué pensaría el maestro Velázquez si le fuera posible contemplarla.

sábado, 4 de octubre de 2014

LETRA PEQUEÑA

Supongo que mi temprano amor por los libros se debe en buena parte a su abrumadora presencia en la casa donde transcurrió mi infancia. Muchos de los ejemplares que atestaban armarios y estanterías tenían el atractivo añadido de ser muy antiguos; para mí, todo lo procedente de otros tiempos era ya sólo por ello digno de mi atención. Lo antiguo siempre ha poseído a mis ojos una capacidad de sugerencia inigualable; por eso me cuesta tanto entender esa actitud adolescente tan al uso de despreciar lo que no está a la última.

jueves, 2 de octubre de 2014

LOS CUADROS DE SEPTIEMBRE (2014)


Desde hace un par de años, procuro que el primer cuadro del mes de septiembre guarde relación con la enseñanza y con el cercano retorno a las aulas. Esta vez la obra elegida nos obliga a viajar doblemente en el tiempo, ya que nos lleva hasta un artista italiano del Quattrocento que a su vez está evocando una época muy anterior a él. En 1464, el exquisito pintor Benozzo Gozzoli, autor de delicados y coloridos frescos que decoran numerosos edificios de Florencia, abandonó la ciudad que fue marco preferente de su actividad artística para trasladarse a San Giminiano. Allí realizó las pinturas del coro de la iglesia de San Agustín, en las que recogió episodios de la vida de dicho personaje, salpicadas con elementos más anecdóticos y ligeros. Estamos ante uno de estos últimos: la plasmación de la escuela de gramática dirigida por el santo le da pie a Gozzoli para crear una escena dinámica y divertida. Desde el niño que es felicitado cariñosamente por un adulto hasta el que está a punto de recibir golpes por su mal comportamiento, desde el que está concentrado en su trabajo hasta el que atisba por encima del hombro de un compañero, esta pintura mural es un repertorio de encantadoras actitudes infantiles. Casi nos parece oír el bullicio del abigarrado grupo de alumnos que abarrota los soportales. Todas estas figuras gráciles y llenas de movimiento se inscriben en un fondo arquitectónico de líneas rectas y serenas, creando un conjunto ordenado y a la vez bullente, equilibrado y pletórico de vida, como es característico de su autor. Y es que Benozzo Gozzoli pertenece a ese grupo de creadores que nos transmiten la idea de que el mundo puede ser un lugar hermoso y tranquilizador, siempre que haya un artista capaz de ordenarlo con su mirada.