sábado, 26 de abril de 2014

COMPRAR UN LIBRO

Por una serie de motivos en los que se mezclan la cuestión económica, la falta de espacio y una irritante tendencia a las mudanzas, desde muy jovencita he buscado con más frecuencia saciar mi afán lector en bibliotecas públicas o de mis lugares de estudio que por medio de la compra en librerías. Hay, además, una razón psicológica: me resisto a adquirir un libro que ignoro si va a ser de mi agrado y a guardarlo luego en una estantería, tal vez con la penosa impresión de que no voy a volver a abrirlo nunca más. Mi biblioteca se iría transformando así, me parece, en un museo de letras muertas, en un almacén de cadáveres. Cuánto mejor es hacerse con esa obra que ya hemos leído y que nos ha emocionado, conmovido, aportado nuevos puntos de vista o confortado por reforzar los nuestros. En ese caso, uno se trae a casa un invitado querido, con el que se tiene la certeza de que se compartirán buenos ratos en el futuro.

miércoles, 23 de abril de 2014

LOS CHICOS LISTOS LEEN LIBROS

Hace unos días, un compañero de instituto tuvo que dirigirse a mí por motivos laborales en plenas vacaciones. Debió de considerar que su gesto era una intromisión intolerable en mi tiempo libre, así que para granjearse mi benevolencia adjuntó a su mensaje una fotografía sacada por él mismo y que juzgó que sería de mi agrado. En ella se ve un cartel pegado al escaparate de una librería. El cartel en cuestión es el primer plano en blanco y negro de un graciosísimo niño que sonríe a la cámara y que, a juzgar por la textura de la imagen, debió de abandonar el feliz territorio de la infancia hace ya mucho. El crío tiene una expresión vivaz encantadora y lleva unas gafas redondas que, como suele suceder en esas edades, no están precisamente derechas. Al pie de la foto aparece un mensaje contundente: «Los chicos listos leen libros».

viernes, 18 de abril de 2014

EL DÍA EN QUE CONOCIMOS MACONDO

Siempre que desaparece un gran artista, se produce la inevitable cadena de comunicados oficiales, el coro de gerifaltes compitiendo con sus exaltadas y curiosamente intercambiables manifestaciones de aprecio y consternación. «Qué gran hombre, qué gran mujer, enorme pérdida, maravillosa obra, hueco irreemplazable», y uno tiene la inevitable sospecha de que el que habla tal vez denostara la obra del arquitecto, avanzara trabajosamente y por obligación por las páginas del literato, sintiera indiferencia frente a las creaciones del cineasta o el trabajo del pintor hasta que el personaje alcanzó la condición de muerto glorioso. Ayer se terminó de extinguir la llama de Gabriel García Márquez, esa que llevaba ya tiempo sobrecogiéndonos con su débil titilar, y hoy los titulares de periódicos y telediarios se pueblan de grandilocuentes recordatorios, las redes sociales tiemblan de emoción. Jefes de estado, ministros, miembros de familias reales, periodistas, escritores, figuras públicas y famosos varios: ¿alguien da más, en esta competición por formular el más redondo homenaje póstumo?

jueves, 17 de abril de 2014

EL GÉNESIS SEGÚN SALGADO

Si tuviera que hacer una lista de los personajes vivos a los que más admiro, sin duda estaría incluido en ella este fotógrafo brasileño que lleva décadas viajando cámara al hombro para dejar testimonio de lo más sublime y lo más abyecto de nuestro planeta. Con su limpio y expresivo uso del blanco y negro, este hombre consigue obtener imágenes hermosísimas incluso en las situaciones más extremas y terribles; pero eso no quiere decir que su objetivo mienta, ni que sea un piadoso enmascarador de realidades dolorosas. Gracias a Sebastiao Salgado, sabemos de las intolerables condiciones de vida de los trabajadores de Serra Pelada, nos hemos estremecido con la sonrisa de pequeños amputados por las minas, hemos buscado la mirada amorosa de un bebé hacia su madre como único asidero en medio del horror de un campo de refugiados. Ahora Salgado nos asombra con su sabia mirada sobre un mundo virginal, anterior a la civilización, lleno de bellezas primigenias pero también de la dureza de lo salvaje. Se trata de su último proyecto, titulado Génesis, una muestra del cual se expone estos días en CaixaForum de Madrid.

lunes, 14 de abril de 2014

SUEÑOS DE PIEDRA

Es curioso cómo funcionan los archivos de la memoria: ante la imposibilidad de mantener todos los datos disponibles y en perpetuo estado de alerta, estos van siendo alojados en capas sucesivas, algunas tan profundas que se parecen demasiado al olvido. Los detalles, los nombres y fechas que habitan esos estratos tan hondos están fuera de nuestro alcance voluntario. No podemos sacarlos a nuestro antojo y exhibirlos, no podemos hacer uso de ellos en muchas ocasiones en que nos serían útiles. Pero basta un estímulo exterior para dar un tirón del hilo al que están conectados y traerlos de golpe a nuestro universo consciente. A mí esto me ocurre muy a menudo (se conoce que he alcanzado ya esa edad en que las capas almacenadas exceden con mucho mi capacidad de recordar). La última vez me sucedió el pasado martes, cuando oí por la radio la noticia de la muerte del escultor Josep Maria Subirachs.

jueves, 10 de abril de 2014

PRIMEROS PLANOS (V)

Si tuviera que hacer la lista de las películas más vinculadas a mi vida, sin duda incluiría esta. La lista no estaría probablemente compuesta por las obras más interesantes o las que más me han aportado, sino por aquellas que se cruzaron en mi camino en el momento justo. Yo tenía veintipocos años cuando reestrenaron en España esta cinta impactante, excesiva, visceral. La había rodado una década antes el director polaco Andrzej Zulawski y se titulaba Lo importante es amar. Es una historia de un romanticismo que tal vez resulte insoportable para quien ha dejado atrás la primera juventud; yo no lo he comprobado, porque nunca he reunido valor para volver a verla. Conservo como un tesoro la impresión que me produjo la historia de amor entre una actriz en horas bajas y un fotógrafo que trabaja para jefes nada recomendables. Traigo hoy aquí la secuencia del encuentro entre los dos protagonistas. El fotógrafo, interpretado por Fabio Testi, se ha colado en el rodaje de una película de dudosa calidad, buscando obtener imágenes escabrosas de la actriz protagonista, a la que encarna Romy Schneider. Cuando ella se percata de la presencia del intruso, interrumpe el rodaje para suplicar que no se le hagan fotos. Es un primer plano maravilloso: todo el dolor de una mujer que vive la decadencia en los terrenos personal y profesional, reflejado en uno de los rostros más bellos y expresivos de la historia del cine. El cruce de miradas de los dos personajes queda subrayado por la envolvente banda sonora del gran compositor George Delerue. Nada mejor que esta secuencia inicial intensa y desgarrada para reiniciar esta sección de primeros planos.

sábado, 5 de abril de 2014

ALIMENTAR LA ILUSIÓN

Uno de los grandes misterios de la historia de la literatura es, en mi opinión, lo que se estaría pasando por la cabeza de un ex combatiente de menguada fortuna cuando durante una de sus estancias en la cárcel comenzó a gestar la historia de un loco maravilloso que creía que la realidad y las novelas eran una misma cosa. Me gustaría pensar que don Miguel de Cervantes albergaba pensamientos profundos cuando empezó a escribir El Quijote y no únicamente la intención de crear un juguete cómico a base de las decepciones de un pobre iluso. En cualquier caso, lo que está fuera de toda duda es que ni en sus más optimistas previsiones pudo imaginar que el tándem don Quijote-Sancho seguiría pleno de vigencia cuatro siglos después de que él lo creara. Yo acabo de reconocer su huella en Nebraska, la última película del director estadounidense Alexander Payne.

jueves, 3 de abril de 2014

LOS CUADROS DE MARZO (2014)

Las ocasiones en que los grandes artistas se fijan en aspectos humildes de la realidad producen con frecuencia resultados especialmente atrayentes. Sucede así con este Retrato de Gonella, bufón de Ferrara del pintor francés Jean Fouquet (1420-1481). El artista hace un hueco en su habitual galería de nobles y Vírgenes y pone sus pinceles al servicio de un personaje de inferior categoría, carente de distinción; un personaje divertido, sencillo, entrañable. Es toda una experiencia cruzar la mirada con la de este modelo que no nos contempla desde la altura inaccesible de un trono o una corte celestial. La expresión cansada de sus ojos, la sonrisa triste, el gesto de conformidad: estamos viendo a un tipo que vive de hacer reír pero que apenas oculta ante su retratista la melancolía de una existencia ya larga. La obra es, por otra parte, un alarde de pericia técnica. Fouquet capta con extraordinaria precisión las distintas texturas, la piel que ribetea el gorro, la barba canosa que aflora, la dura tela del jubón. Pero insisto una vez más en los ojos. Esos ojos cansados, acuosos, que contienen experiencia, comprensión y una profunda humanidad. Como sucede siempre en los grandes retratos, uno desearía trabar conversación con el buen Gonella, que lleva pintado más de cinco siglos pero nos parece tan vivo como nosotros mismos. Rectifico: al contemplar este retrato suyo, es como si ya estuviéramos charlando con él.