jueves, 27 de marzo de 2014

INSIGNIFICANCIAS

En 1989, dos años antes de sorprender al mundo con su primer largometraje, el original e irreverente Delicatessen, el guionista y director francés Jean-Pierre Jeunet rodó un corto que es un prodigio de atención a los pequeños detalles de la vida. Su título, Foutaises (en castellano, "insignificancias" o "bagatelas") lo deja bien claro desde el principio.

lunes, 24 de marzo de 2014

LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2014)

De vez en cuando, me gusta dejarme guiar a la hora de elegir una lectura por las sugerencias que despierta en mí un título. Es un juego que me encanta: un autor desconocido, una trama sin precisar, y el irresistible deseo de leer provocado por una breve combinación de palabras. El de esta novela me llamó la atención de inmediato: Algún día este dolor te será útil. Esa frase entre terrible y consoladora que todos hemos oído en algún momento de nuestras vidas; esa promesa de que el sufrimiento aparentemente inasumible tiene una justificación y un sentido. Lo siguiente que hice fue buscar información sobre el libro y su autor, y me encontré con una reseña que empezaba así: «James Sveck, el narrador de esta novela, es un adolescente inteligente y precoz, ha terminado el colegio y durante el verano trabaja en la galería de arte que su madre tiene en Manhattan y en la que casi nunca entra nadie. Pese a haber sido admitido en la prestigiosa Universidad de Brown no está seguro de querer ir; lo que de verdad le gustaría es comprarse una casa en el campo y pasarse el día leyendo, sin ser molestado; detesta relacionarse con gente de su edad, a la que evita y con la que piensa que no tiene nada en común». Mi primer pensamiento fue que este libro me estaba destinado y que su sugerente título había cumplido a la perfección la tarea de llevarme hasta él. Lo he encontrado en una biblioteca pública de mi barrio y ahora lo tengo en mi poder. Se termina el juego y comienza, pues, la lectura.

viernes, 21 de marzo de 2014

OTRO DÍA MUNDIAL MÁS

En este mundo nuestro organizado y global, faltan días en el calendario para todas las conmemoraciones que consideramos necesarias. El globo terráqueo debió tal vez preverlo y trazar una órbita más amplia en torno al sol. Tenemos días dedicados a la prevención y el conocimiento de las enfermedades más dañinas, a la lucha contra distintas lacras sociales, a la solidaridad con víctimas de múltiples males, a la toma de conciencia de problemas ocultos. Algunos tienen hermosas denominaciones que nos conectan con nuestro sustrato más ancestral, como el Día Internacional de la Madre Tierra. Otros parecen ellos mismos un haiku, como el Día del Vesak, que lleva el subtítulo aclaratorio de Día del plenilunio del mes de mayo, festividad más importante para los budistas. Hoy es el Día Mundial de la Poesía. También el de los bosques, el de la eliminación de la discriminación racial y el del Síndrome de Down. Con todos esos elementos mezclados tal vez nos saliera un curioso poema.

jueves, 20 de marzo de 2014

DANZA DE LA PRIMAVERA

En diciembre de 1990, aires nuevos irrumpieron con fuerza en la Compañía Nacional de Danza. Vinieron de la mano de un bailarín y coreógrafo que pasaba por poco de los treinta años y que con pulso firme supo tender el puente entre la danza clásica, la reina hasta aquel momento, y la contemporánea. Yo tuve la suerte de asistir a dos de las representaciones de aquel programa formado por cuatro coreografías originales del flamante y recién estrenado director. A la primera me invitó una persona muy cercana a la que nunca agradeceré lo bastante su generoso gesto: una entrada de patio de butacas del teatro de la Zarzuela no es un regalo cualquiera. Repetí la experiencia al poco, esta vez por mi cuenta y riesgo, porque sentía la imperiosa necesidad de contemplar de nuevo aquel descubrimiento maravilloso. Como era muy pobre por aquella época, solo pude comprar una localidad de la zona más alta del teatro, de esas que aparecen señaladas como “de escasa visibilidad”. Asistí así de nuevo a la función, encaramada en franca proximidad con el techo y literalmente volcada sobre la barandilla para poder ver lo que tenía lugar en el escenario. No me importó la incomodidad: era feliz. Acababa de descubrir la danza de Nacho Duato.

martes, 18 de marzo de 2014

LA CASA ESTÁ ENCENDIDA

Aun a riesgo de no resultar original en absoluto, diré que dos de los objetos cotidianos que más me fascinan son los espejos y las ventanas. Me atraen, es evidente, por su condición de puertas de acceso: hacia lo más hondo de uno mismo, hacia el mundo exterior o hacia el interior de los otros. Pasada la época infantil y adolescente de autoexamen constante en el espejo, en mi estado actual soy más proclive a asomarme a ventanas (y no estoy sola en mi afición, a juzgar por la actitud de gran parte de mi alumnado, en especial ahora que se acerca la primavera). Cuando hablo de asomarme a ventanas me refiero en una doble dirección: de dentro hacia fuera, de fuera hacia dentro. Dominar un paisaje, una calle, un horizonte, desde el puesto de vigilancia tras el cristal. Atisbar el interior de las casas, la vida que late tras los muros, a través de una ventana iluminada.

domingo, 9 de marzo de 2014

FINAL DE FIESTA

Oigo por la radio referencias al último día del Carnaval de Tenerife y me vienen a la cabeza un sinfín de imágenes asociadas a los finales de fiesta. Las luces de Navidad ya fuera de uso, esperando a ser descolgadas. Los escenarios vacíos y silenciosos, a punto de convertirse en meras tablas que es necesario trasladar. Los envoltorios y papeles de los regalos de Reyes, desbordando las basuras. Las imágenes de las procesiones vueltas a sus respectivos templos, solitarias en la oscuridad de sus capillas. El traje de la ocasión especial lleno de arrugas, abandonado de cualquier forma en una silla del dormitorio. El estruendo de los envases de vidrio arrojados a los contenedores de reciclaje. Los restos de serpentinas, espumillones, banderas de papel, que arrastra el viento, se enredan en los muebles, se refugian en los rincones. La inutilidad y tristeza de los objetos que deben esperar un año para tener sentido de nuevo o que ya no lo tendrán nunca más. La profunda melancolía de los finales de fiesta.

lunes, 3 de marzo de 2014

LOS CUADROS DE FEBRERO (2014)

Por un lado está la pintura figurativa, en la que podemos juzgar hasta qué punto el artista ha embellecido, transformado, dotado de emoción o sugerencia un elemento reconocible de la realidad. Por otro, la pintura abstracta ―esa que, admitámoslo, tanto nos ha desconcertado en algún momento de nuestra trayectoria de aficionados al arte―, en la que se nos pide que degustemos el producto sin plantearnos su referente real. Y luego existe ese territorio fronterizo de las obras situadas en el fiel de la balanza, que según los ojos que las contemplan, pueden inclinarse hacia el lado de la pura creación o hacia el de la evocación de un modelo que no siempre resulta fácil de precisar. Así sucede con este cuadro fascinante del pintor estadounidense James Abbott McNeill Whistler (1834-1903). Ya sus dos títulos nos dan cuenta de su doble condición: Nocturno en negro y oro o La caída del cohete. El que así lo desee, puede disfrutar con una sinfonía de colores, con el verde intenso y acariciador, con el amarillo que salpica la oscuridad. Quien prefiera descifrar el enigma que plantea el artista, recibe una pista definitiva: no se trata de un volcán, ni de un edificio en llamas, sino de unos fuegos artificiales que estallan sobre el agua. Aun así, nada nos impide ir por libre y ver en este lienzo incendios y desastres naturales y ciudades fantasmagóricas y cuanto nos permita contemplar el vuelo de nuestra imaginación. A Whistler esta maravillosa osadía le costó la incomprensión y la repulsa de sus contemporáneos, e incluso verse inmerso en un juicio por difamación que lo llevó a la ruina. Desde nuestra confortable posición de espectadores modernos, nos podemos permitir el lujo de soñar con ella sin perturbaciones. Valientes como Whistler nos han allanado el camino que conduce a su comprensión.

sábado, 1 de marzo de 2014

TRES HISTORIAS DE INFANCIA

Durante el pasado mes de febrero me llegaron por variadas vías tres noticias que llamaron poderosamente mi atención. De hecho, aunque luego he comprobado que saltaron a los medios con unos quince días de diferencia, yo conocí las tres al mismo tiempo, cuando, charlando con una persona muy cercana, le conté una de ellas, que acababa de escuchar en la radio, y ella me contó las otras dos. ¿Por qué pusimos en común esas historias? Muy sencillo: las tres están relacionadas con la infancia. Transcurren en lugares del planeta alejados entre sí, en circunstancias muy distintas, pero tienen a niños como protagonistas. Su carácter es también diametralmente opuesto; nos hablan de asuntos tan distintos como la ternura, la enfermedad, la crueldad infantil, el valor, la soledad, la guerra, la inconsciencia, el humor.