lunes, 29 de diciembre de 2014

EL HOMBRE DEL INVIERNO

Ayer, al salir de casa por la mañana, me encontré con que por fin el día tenía cara de invierno. No era sólo el cielo plomizo que se cernía sobre la ciudad, ni las gotas de aguanieve que se estrellaron contra el parabrisas de mi coche; eran un olor, una atmósfera especial, una quietud extraña, como si la naturaleza toda estuviera sobrecogida, expectante, frente al inevitable y algo demorado cambio de estación. Entonces me acordé de un sueño que tuve hace ya muchos años y que daba corporeidad a ese momento en que el buen tiempo queda definitivamente atrás.

jueves, 25 de diciembre de 2014

LOS AUSENTES

No sé si será mi espíritu de contradicción, presente sobre todo a la hora de disentir de hábitos sociales fuertemente instalados, lo que me lleva a afrontar estos días navideños con una alta dosis de melancolía. Me convierto, en medio de las luces y estrecheces de las zonas comerciales, en un personaje entre atónito y apenado, que observa sin comprender del todo el ruidoso alarde de felicidad colectiva y que con frecuencia cataliza los comentarios negativos de otros navideños melancólicos que se le acercan para hacer frente común.

lunes, 22 de diciembre de 2014

LECTURAS DEL PASADO OTOÑO (2014)

El título de esta recopilación de ensayos sobre arte de Antonio Muñoz Molina es el más inmediato de sus múltiples aciertos. Se refiere en primera instancia a Goya, pionero del arte moderno por su valentía para enfrentarse a la realidad y por su decisión de otorgar al pueblo llano un papel predominante en sus crudas visiones de la sociedad de su tiempo, pero en definitiva se extiende a la capacidad de mirar con atención y perspicacia cualquier obra del ingenio humano y establecer con ella una comunicación lo más fructífera y placentera posible. Muñoz Molina está dotado sin duda de esa sabiduría a la hora de mirar; podría achacarse a su formación en Historia del Arte, pero la experiencia nos enseña que no siempre los avales universitarios respaldan las cualidades de sensibilidad y agudeza que él posee a raudales. Si a eso se une su talento para plasmar en palabras las ideas más sutiles, el resultado es un conjunto de textos en el que se nos ayuda a ver por primera vez o a revisar con una nueva perspectiva la obra de pintores y fotógrafos de épocas diversas. Por sus páginas desfilan el brutal testimonio de Goya sobre la guerra y la angustia de vivir, los austeros y atrayentes personajes de Georges de la Tour, los inquietantes paisajes urbanos de Hopper. Gracias a la pluma de Muñoz Molina, reconocemos sensaciones que hemos tenido frente a las obras de estos artistas y que tal vez no hemos acertado a explicitar, formuladas con belleza y precisión por un maestro en el arte de contar.

jueves, 18 de diciembre de 2014

ENCUENTROS CASUALES

Nada como intentar explicar un adelanto técnico a alguien que no lo conoce para captar en toda su dimensión el asombroso mundo en que nos desenvolvemos a diario con perfecta indiferencia. Hace poco, me vi en la situación de ilustrar a una persona de avanzada edad sobre la naturaleza de ese ente intangible y eficaz llamado “buscador”. La persona en cuestión no había manejado nunca Internet y me escuchaba con una mezcla de admiración e incredulidad. ¿Un recurso que nos permite obtener al instante la información que necesitamos, introduciendo pistas tan vagas como un par de palabras inconexas o un apellido escrito de forma aproximada? ¿Una especie de genio de la lámpara que, cobijado tras la pantalla de nuestro ordenador, traza instantáneas conexiones entre los datos que le hemos proporcionado, o nos corrige si hemos cometido alguna falta con la cortés fórmula de “quizás quisiste decir…”?

sábado, 6 de diciembre de 2014

LOS CUADROS DE NOVIEMBRE (2014)


Los pintores hiperrealistas, a fuerza de explorar al milímetro la apariencia de las cosas, consiguen con frecuencia el curioso y contradictorio efecto de extraer a la superficie lo que resulta invisible a los ojos. Este óleo del pintor español de origen chileno Guillermo Muñoz Vera, que responde al conciso título de 37, es en mi opinión un claro ejemplo de ello. El espacio vacío y las paredes deterioradas por el uso dan corporeidad a abstracciones como la soledad y el paso del tiempo. Las puertas que conducen a otras puertas, las escaleras que pueden ser el fin de un descenso o el comienzo de una subida, crean un ámbito de fuerte carga simbólica: este espacio que es una encrucijada me habla de la necesidad de elegir, de los caminos divergentes de la vida. Podrá aducir un contemplador de temperamento realista que todas estas divagaciones están en mi cerebro y que este óleo es solamente ―que no es poco― una depurada reconstrucción de un escenario cotidiano con tan impresionante dominio técnico y una captación de las texturas tan precisa que nos parece factible la acción de irrumpir en él. Es posible. Yo respondería que también tienen una apariencia de intensa realidad los sueños, y en ellos, con frecuencia, nos inquieta la inexplicable sensación de que está sucediendo algo importante más allá de lo que vemos.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

LAS CALLES DE MODIANO

Hay cosas que suceden cada vez con menos frecuencia a medida que se cumplen años. Una de ellas es descubrir a un escritor que se nos revela como imprescindible y hacerse la mágica pregunta: ¿cómo he podido vivir hasta ahora sin conocerlo? Ese proceso de deslumbramiento, que durante la adolescencia sucede con la misma imprudente insistencia que el enamoramiento, se va haciendo más esporádico con el paso del tiempo. Siempre están, por supuesto, un Paul Auster o una Irène Némirovsky que nos aguardan en alguna esquina de nuestra vida de lectores y nos arrollan con la misma vehemencia que un amor de juventud. Uno los conoce, se asombra y se lamenta de no haberlos leído antes, se devora su obra, comprende que después de entablar contacto con ellos es una persona un poco diferente. Y piensa, no sin cierta melancolía, que esa amorosa relación no se va a repetir nunca más. Pero está equivocado: se repite tarde o temprano. Lo cual es una prueba de que el lector voraz es un personaje perpetuamente joven.

sábado, 22 de noviembre de 2014

DOS VECES BUENO

Aprecio extraordinariamente el don de la brevedad. En la vida, en las relaciones personales, en el arte. Nada más aburrido que esas personas que cuentan exhaustivamente sus anécdotas, segundo a segundo, en tiempo real. Nada más decepcionante en términos artísticos que la película o la obra literaria que está bien, tiene interés, provoca emociones, pero a la que le sobran un número considerable de páginas o de minutos de metraje. Amo las palabras; precisamente por ello, me irritan su derroche y su banalización. ¿Por qué utilizar una decena de ellas cuando se puede decir lo mismo de forma más eficaz y contundente con la mitad? Esta preferencia mía por lo breve me hace celebrar con alborozo propuestas como la que traigo aquí hoy.

jueves, 13 de noviembre de 2014

MIEDOS DIFERENTES

Me acuerdo mucho de los pintores impresionistas cada vez que afronto mi paseo semanal por la Gran Vía madrileña. No puedo, como Monet, usar los pinceles para reflejar incansablemente el mágico juego de la luz y las circunstancias atmosféricas sobre una misma fachada, pero me gusta recrearme en los cambios que experimenta un paisaje urbano que recorro a idéntica hora todos los viernes del año. A falta de colores, dispongo de palabras; mis versiones de la Gran Vía no se plasman en lienzos, pero quedan fijadas humildemente en entradas dispersas en este blog.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

LOS CUADROS DE OCTUBRE (2014)


La obra del artista británico Mike Worrall es una bajada sin frenos al mundo del subconsciente. Serán muchos los que reconozcan en los cuadros de este autor contemporáneo alguno de los elementos que pueblan sus sueños: el agua que se desborda e inunda espacios inesperados, arquitecturas imposibles, damas misteriosas emergidas de un pasado que no existió jamás. Como les sucede a los grandes clásicos del Surrealismo, Worrall ha desarrollado un estilo meticuloso y detallista que produce una ilusión de realidad en franco contraste con el carácter onírico de sus escenas. Entre todos los productos de su desbordada imaginación que he podido contemplar, me atrae especialmente este que traigo hoy aquí, bautizado con el sugerente título de Forever lost. Esta figura femenina perdida para siempre en un laberinto tiene mucho de la Alicia de Lewis Carroll y, cómo no, de nuestra propia consciencia adentrándose en sus zonas más recónditas y oscuras. Las paredes pintadas minuciosamente hoja a hoja poseen a la vez una tremenda inmediatez y un carácter abstracto, igual que la muchacha carente de rasgos personales, reducida a una melena y un vestido rojo, bajo los cuales tenemos la impresión de que se puede albergar nuestro yo más profundo, embarcado en una indagación sin retorno. El cuadro en sí tiene ese mismo poder de atracción: cuesta apartar la mirada del entramado vegetal que ocupa y desborda el lienzo y que amenaza con engullirnos mientras lo contemplamos.

jueves, 30 de octubre de 2014

SI ME ROBAN EL AMANECER

A fuerza de tener poder sobre nuestras personas, los innumerables dirigentes, organismos oficiales, instituciones, consejos y comités que rigen nuestras vidas son los dueños también de nuestro tiempo. Todos los años por estas fechas asistimos asombrados a un fenómeno no por repetido menos sorprendente: la madrugada del último domingo de octubre recibe el regalo de una hora más. Hay que acoplarse al horario de invierno para ahorrar, aducen las autoridades pertinentes. Y esas mismas autoridades deciden renovar anualmente el milagro de alargar un día, en la estela de los personajes míticos que detenían el curso del sol para culminar una hazaña o vencer a un ejército enemigo.

sábado, 18 de octubre de 2014

UN PAÍS DE LENGUA DESCONOCIDA

Una de las grandes ventajas de la literatura, de las artes en general, es que dejan fijados para la eternidad ―o para ese simulacro de eternidad que es un periodo de tiempo más largo que el de una vida humana― los instantes de especial relevancia. No sé si los que me están leyendo compartirán una angustia mía que no acierto a disipar: la de no ser capaz de traer al recuerdo momentos de mi pasado que me pasaron inadvertidos y que luego se revelaron de gran trascendencia. La última conversación con alguien que desapareció poco después, la primera vez que vi a quien ocuparía un puesto fundamental en mi vida, el segundo mágico en que una persona pasó de ser un simple “otro” a convertirse en ese alguien en torno al cual parece girar la existencia toda.

sábado, 11 de octubre de 2014

MIS FOTÓGRAFOS (VIII)

El fotógrafo estadounidense nacido en Luxemburgo Edward Steichen (1879-1973) formó parte del movimiento denominado Pictorialismo, que pretendía elevar la fotografía a la altura de las otras artes y apartarse de la mera reproducción de la realidad por medios mecánicos. Eso llevó a los integrantes de este movimiento a captar imágenes con frecuencia difuminadas por la presencia de agentes atmosféricos o la utilización de filtros, así como a intervenir posteriormente durante el proceso del positivado. Aunque el objetivo de los pictorialistas era el de crear un arte independiente de la pintura, la influencia de esta última resulta evidente en esta fotografía tomada en 1902 y titulada El espejo. Son obvias las resonancias velazqueñas de esta figura femenina cuyo rostro se pierde en la sombra y cuyas facciones sólo podemos imaginar. La imagen es de una sensualidad extrema: la escasa zona de la anatomía que queda al descubierto nos habla más de la belleza de la modelo y posee mayor poder de sugestión que una pose más explícita. La iluminación que cae de pleno sobre el hombro desnudo y el punto de vista adoptado por el fotógrafo, que otorga el lugar de honor en el reflejo a la hermosa y delicada línea del cuello, operan el resto del milagro. Esta Venus del espejo moderna y recatada que deja tanto a la imaginación del espectador es un prodigio de sugerencias. Uno no puede evitar preguntarse qué pensaría el maestro Velázquez si le fuera posible contemplarla.

sábado, 4 de octubre de 2014

LETRA PEQUEÑA

Supongo que mi temprano amor por los libros se debe en buena parte a su abrumadora presencia en la casa donde transcurrió mi infancia. Muchos de los ejemplares que atestaban armarios y estanterías tenían el atractivo añadido de ser muy antiguos; para mí, todo lo procedente de otros tiempos era ya sólo por ello digno de mi atención. Lo antiguo siempre ha poseído a mis ojos una capacidad de sugerencia inigualable; por eso me cuesta tanto entender esa actitud adolescente tan al uso de despreciar lo que no está a la última.

jueves, 2 de octubre de 2014

LOS CUADROS DE SEPTIEMBRE (2014)


Desde hace un par de años, procuro que el primer cuadro del mes de septiembre guarde relación con la enseñanza y con el cercano retorno a las aulas. Esta vez la obra elegida nos obliga a viajar doblemente en el tiempo, ya que nos lleva hasta un artista italiano del Quattrocento que a su vez está evocando una época muy anterior a él. En 1464, el exquisito pintor Benozzo Gozzoli, autor de delicados y coloridos frescos que decoran numerosos edificios de Florencia, abandonó la ciudad que fue marco preferente de su actividad artística para trasladarse a San Giminiano. Allí realizó las pinturas del coro de la iglesia de San Agustín, en las que recogió episodios de la vida de dicho personaje, salpicadas con elementos más anecdóticos y ligeros. Estamos ante uno de estos últimos: la plasmación de la escuela de gramática dirigida por el santo le da pie a Gozzoli para crear una escena dinámica y divertida. Desde el niño que es felicitado cariñosamente por un adulto hasta el que está a punto de recibir golpes por su mal comportamiento, desde el que está concentrado en su trabajo hasta el que atisba por encima del hombro de un compañero, esta pintura mural es un repertorio de encantadoras actitudes infantiles. Casi nos parece oír el bullicio del abigarrado grupo de alumnos que abarrota los soportales. Todas estas figuras gráciles y llenas de movimiento se inscriben en un fondo arquitectónico de líneas rectas y serenas, creando un conjunto ordenado y a la vez bullente, equilibrado y pletórico de vida, como es característico de su autor. Y es que Benozzo Gozzoli pertenece a ese grupo de creadores que nos transmiten la idea de que el mundo puede ser un lugar hermoso y tranquilizador, siempre que haya un artista capaz de ordenarlo con su mirada.

sábado, 27 de septiembre de 2014

LECTURAS DEL PASADO VERANO (2014)

«Nuestros autores preferidos son no los que nos cuentan cosas sorprendentes o desconocidas, sino los que explican con palabras aquello que nosotros nos habíamos limitado a sentir», afirma Antonio Muñoz Molina en el primero de los ensayos sobre literatura que se reúnen en este volumen de título conciso y afortunado. Y es eso precisamente lo que experimento leyendo las reflexiones sobre la escritura de este autor que me gusta como novelista pero que me gusta todavía más cuando busca en su experiencia, cuando exhibe los mecanismos de su ficción o pasea su lúcida mirada sobre creaciones ajenas. Leer esta obra de Muñoz Molina está representando para mí encontrarme con mis propias ideas sobre el acto de escribir expuestas con la mejor de las formulaciones. De dónde surgen las historias, cómo se crean los personajes, la elección de la voz narrativa, qué parte de lector hay en todo el que escribe. Los textos de diverso origen que componen este conjunto ―conferencias, artículos, discursos― proporcionan una lectura fluida y llena de contenido; su título, extraído de una cita de Paul Theroux sobre la ficción, podría aplicarse también a la acción de enfrentarse a ellos: en efecto, leerlos es una pura alegría.

lunes, 22 de septiembre de 2014

VERANOS SOÑADOS

No hay estación que se disuelva más deprisa que el verano. Bastan un día nublado, una semana de trabajo, la simple acción de levantarse cuando aún no ha amanecido o la de meter los pies en un zapato cerrado, para que las largas jornadas de calor se alejen en el tiempo a increíble velocidad e ingresen en ese lugar mítico que ocupan los veranos pasados.

sábado, 13 de septiembre de 2014

PÁGINAS AL VIENTO

William Joyce es un escritor e ilustrador estadounidense, autor de numerosos libros infantiles, que ha participado en el mundo de la animación de la mano de Pixar (colaboró, por ejemplo, en la creación de los divertidísimos personajes de Toy Story y Bichos). Brandon Oldeburg es un dibujante y experto en efectos visuales que ha trabajado para Disney, Pixar y DreamWorks. En 2009 se juntaron para fundar Moonbot Studios, con la intención de disponer de un espacio donde dar rienda suelta a su creatividad en distintos formatos: películas, libros, juegos, aplicaciones informáticas. Fruto de su colaboración es un hermoso cortometraje que ganó en 2001 el Óscar al mejor corto de animación y que es un emocionante homenaje al poder de la lectura.

sábado, 6 de septiembre de 2014

GARABATOS EN EL DICCIONARIO

En los tiempos ―no tan lejanos como nos parecen ahora― de la bonanza económica, uno de los signos de que el nuevo curso se acercaba era el olor de los libros recién comprados. El delicioso, inconfundible pero imposible de definir, aroma que desprende el libro al que se libera de su precinto de plástico y que se abre por primera vez. Los alumnos acudían a clase con sus mochilas repletas de ellos, yo me dedicaba a abrir cajas que dejaban salir su maravilloso contenido de ejemplares adquiridos para la biblioteca del instituto. El olor a papel recién estrenado y a páginas por descubrir nos envolvía a todos.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

LOS CUADROS DE AGOSTO (2014)


El pintor polaco Stanisław Masłowski (1853-1926) es autor de paisajes y escenas de género realizadas con un estilo delicado y colorista cercano al impresionismo. Por lo que conozco de él, sus cuadros suelen producir una sensación grata y tranquilizadora en el que los contempla: son hermosos sin estridencias, armónicos, de cuidada factura. Nunca este artista apacible alcanzó un grado de emoción como el que logra en la obra que encabeza estas líneas, titulada Amanecer. Este cuadro produce una primera impresión de realismo fotográfico que una mirada más atenta consigue disipar. El disco solar con su mágico sendero trazado sobre las aguas es el foco principal de atención, y en torno a él se encuentran las siluetas trazadas de forma más precisa, las que tejen las ramas de los árboles en su complejo entramado. A medida que nos alejamos de ese eje central, las pinceladas se van haciendo más largas e inconexas, hasta llegar a la zona de imprecisión y oscuridad de la derecha del lienzo. El efecto es de enorme eficacia: el sol en su ascenso va arrebatándoles a las tinieblas los elementos de la naturaleza y volviendo nítidos los contornos. Desde que descubrí este cuadro en una de mis vagabundeos cibernéticos, no me canso de contemplar la riqueza de matices de una escena en apariencia monocromática, el increíble juego de las pinceladas que varían de consistencia y dirección. El pincel de Masłowski unas veces se desliza sobre el lienzo y otras veces lo puntea con precisión para crear las distintas texturas: la liviandad de las nubes frente al peso de las aguas, la belleza instantánea de un cielo en constante cambio frente a la realidad inmóvil de los árboles. Pero pese a todas estas consideraciones técnicas, sigo preguntándome por qué esta recreación de un tema archimanido me conmueve mucho más que las infinitas plasmaciones de amaneceres y puestas de sol que abarrotan la red. Y también ―es inevitable― qué misterio del arte hizo que un pintor discreto y correcto se alzara de repente hasta tocar cimas tan altas. De momento, no he encontrado explicación. Casi diría que me alegro.

domingo, 31 de agosto de 2014

FINAL DE VERANO

Por más que los cálculos astronómicos afirmen que la entrada del otoño se producirá por estas latitudes el próximo 23 de septiembre, es inevitable que la fecha de hoy suene a final. Los medios de comunicación se están encargando de recordárnoslo desde hace días: nos llegan noticias sobre los problemas en los aeropuertos y en las carreteras, consejos para afrontar con dignidad el retorno al trabajo, primicias sobre la programación de radios y televisiones para la próxima temporada. Los carteles de cierre por vacaciones se retirarán en breve de negocios y comercios. Todos hemos asistido a la tradicional escena de regreso al hogar de las familias del vecindario: padres, niños, abuelos y mascotas bajándose del coche con un despliegue de equipaje y un aire de cansancio digno de un ejército que se bate en retirada. Hoy he pasado frente a un café madrileño del que soy clienta habitual y que ha estado cerrado por reforma durante todo el mes de agosto. Aunque aún no estaba abierto al público, he captado un bullir de actividad a través de sus cristaleras: los empleados colocaban mobiliario, limpiaban, ultimaban detalles para la inminente reapertura. No cabe duda de que algo se nos escapa de entre las manos de forma irremisible en este 31 del mes cuyo nombre nos evoca calor y ciudades desiertas.

sábado, 23 de agosto de 2014

COSAS QUE NO VI EN EL LOUVRE

En el cuento titulado Austin, incluido en su libro Velocidad de los jardines, Eloy Tizón describe así la pasión de su protagonista por el arte: «El profesor Austin amaba los museos, y en otro tiempo no le había importado caminar durante varios días, durmiendo en hangares o cobertizos de distintos países, para visitar el cuadro que al llegar le decían que estaban restaurando, o alguna Piedra famosa que de todos modos se encontraba cubierta de andamios.» Este cuentista extraordinario posee la capacidad de hacer que mi memoria se ponga a funcionar. No sé si tendrá algo que ver el hecho de que compartamos año de nacimiento y que, a juzgar por la ambientación de sus relatos, hayamos vivido en un entorno similar en la infancia y la adolescencia. El caso es que leyendo Velocidad de los jardines me he detenido muchas veces a recordar anécdotas de mi propia vida, o simplemente asombrada porque las palabras de un extraño me produjeran tal sensación de familiaridad. Pero volvamos a los museos.

miércoles, 20 de agosto de 2014

VACACIONES PAGADAS

En 1936, el gobierno del Frente Popular instauró en Francia quince días de vacaciones pagadas para todos los trabajadores. La medida supuso una auténtica revolución: el obrero dejaba de ser una perpetua máquina de producir, el estado se preocupaba por su bienestar, por su condición de ser humano necesitado de ocio y de relaciones sociales. Los parques, las montañas, las orillas de los ríos y del mar se llenaron de turistas y paseantes dispuestos a disfrutar de sus días de asueto, maravillados por la nueva posibilidad que se les brindaba de disponer de tiempo libre sin el resquemor de estar perdiendo días de salario. La maldición bíblica de ganarse el pan con el sudor de la frente se tomaba una tregua anual de dos semanas.

domingo, 17 de agosto de 2014

EL VERANO DE GRAHAM GREENE

Desde hace unos años, aprovecho los veranos para subsanar lo que me parecen imperdonables lagunas en mi trayectoria de lectora. Este rescate estival está marcado por dos condiciones: el libro elegido debe tener unas dimensiones considerables, que lo hagan poco adecuado para el ajetreo del resto del año, y pertenecer a uno de esos autores reconocidos unánimemente como clásicos. Siguiendo estas pautas que no recuerdo haber marcado de una forma consciente, sino que más bien se me han impuesto solas como algo natural, el verano pasado fue el de Suave es la noche de F. Scott Fitzgerald, el anterior fue el de Grandes esperanzas de Charles Dickens, y este que empieza a declinar hacia su final ha sido el verano de Graham Greene.

jueves, 14 de agosto de 2014

EN EL BOSQUE

El fotógrafo español Antoni Arissa realizó en 1929 una sugerente serie de fotografías que responde al título de En el bosque. Se suele inscribir esta primera etapa de su actividad en el movimiento denominado “pictorialismo”, que aspiraba a conseguir para la fotografía una categoría parangonable a la de otras artes como la pintura. Los fotógrafos pictorialistas no querían limitarse a reproducir la realidad por medios mecánicos; por ello preparaban cuidadosamente las escenas que iban a captar con su cámara y acudían a la ayuda de filtros e iluminaciones artificiosas para crear imágenes alejadas de lo cotidiano.

sábado, 9 de agosto de 2014

TANTEOS MACABROS

Todas las mañanas desayuno rodeada de cifras. Es una costumbre a la que no puedo renunciar: encender la radio para saber qué ha sido de este alocado planeta durante mis horas de sueño. Como cada vez me cuesta más acceder a la lucidez al levantarme ―será cosa de la edad―, durante un rato me encuentro oyendo la voz del locutor sin escucharla realmente, como si se tratara de una letanía formulada en una lengua desconocida para mí. Luego, poco a poco ―será cosa del café―, la letanía va cobrando sentido. Entonces me doy cuenta, mañana tras mañana: el discurso que sale de la radio está plagado de números.

jueves, 7 de agosto de 2014

PRIMEROS PLANOS (VI)

En 2005, el camaleónico director taiwanés Ang Lee nos sobrecogió con la impresionante historia de amor y desencuentro de una pareja inesperada, la compuesta por dos hombres hechos a la dura vida del campo y poco inclinados a sutilezas sentimentales. Los protagonistas de Brokeback Mountain se juntan y separan a lo largo de los años, experimentan la presión de un medio hostil que hace inviable su relación, se arrepienten y buscan vías alternativas para ajustarse a lo que se espera de ellos, pero se sienten atraídos el uno hacia el otro de forma irresistible. Esta pasión a la vez prohibida e imparable encuentra su más ajustada expresión en una secuencia imposible de olvidar. Se ha impuesto la normalidad, los dos protagonistas se han casado y llevan unas vidas convencionales, y uno visita al otro en su casa. La chispa que se creía extinguida resurge en un instante y lo que parecía el reencuentro de dos antiguos colegas deriva hacia una escena de amor que es espiada desde lo alto de la escalera por la esposa de uno de ellos. La cámara de Ang Lee se deleita en los rostros de los actores, nos coloca a escasa distancia de sus gestos y de su emoción. La banda sonora, mezcla de las respiraciones agitadas y de los intensos acordes de guitarra de la música de Gustavo Santolalla, recoge la turbación de los personajes. A mí me parece que este cineasta posee un don especial a la hora de plasmar en imágenes la pasión amorosa. En mi modesta opinión, no se ha rodado otro beso como este en el cine de los últimos tiempos.

lunes, 4 de agosto de 2014

LOS CUADROS DE JULIO (2014)


Contemplar en vivo un cuadro de la pintora española Remedios Varo (1908-1963) debe de ser como adentrarse en los recovecos de un sueño. Es una experiencia que, de momento, no he podido disfrutar, porque el grueso de la obra de esta autora poco conocida en nuestro país y afincada en México se encuentra fuera de mi alcance. Sus pinturas están llenas de detalles en cuya contemplación uno podría perderse largas horas, de la misma forma que en las páginas de un relato que con cada nueva lectura adquiere significados distintos. El cuadro que traigo hoy a esta sección tiene un doble título cargado de sugerencias: Revelación o El relojero. Confieso que lo conocí hace años, cuando no tenía noticias de su autora, y que lo he guardado desde entonces en mi memoria asociado a la novela de un autor francés contemporáneo cuya cubierta adornaba (y cuyos detalles he olvidado por completo; el continente en este caso se impuso al contenido). Como en la mayor parte de las creaciones de Varo, se podría elucubrar interminablemente sobre el sentido de la escena que aquí se nos presenta. Ignoramos cuál es el carácter de esa “revelación” que con forma de gigantesco péndulo interrumpe la tarea del enigmático personaje central, el hombre en cuyas manos parecen estar los engranajes del tiempo. Cada vez que me detengo a mirar esta obra descubro un nuevo detalle maravilloso: la vegetación que aflora por las esquinas de la sala, el juego de colores de las baldosas, las ruedas dentadas que caen al suelo en ordenada fila, como guiadas por una voluntad propia. Dentro de los relojes que rodean a nuestro protagonista habitan misteriosos personajes que parecen atrapados en épocas distintas. Qué no daría yo por tener la oportunidad de acercarme para verlos con detalle: sueño con asomarme a este cuadro que duerme su sueño maravilloso al otro lado del océano.

jueves, 31 de julio de 2014

UNA LARGA SERIE DE PUESTAS DE SOL

Hoy se cumplen setenta años del día en que un avión Lockheed P-38 desapareció entre Córcega y Francia, llevando a los mandos a un tipo de mediana edad que se disponía a realizar una misión de reconocimiento sobre la posición de las tropas alemanas. No sería una gran noticia (cuántos aviones de guerra más verían truncadas sus trayectorias en aquellas complicadas fechas) de no ser porque ese tipo de aspecto poco intrépido, ese perfecto Monsieur Tout-le-Monde, como dirían sus compatriotas, nos había dejado escrito poco antes de desaparecer en el mar que lo esencial es invisible a los ojos y que una vida se justifica simplemente por el hecho de tener una flor que cuidar.

sábado, 26 de julio de 2014

LA POETA Y EL PINTOR

Hacia 1660, el pintor holandés Johannes Vermeer creó una de sus obras más célebres. Como en todas las humildes maravillas salidas de su paleta, el tema no tiene nada de excepcional: una mujer de atuendo sencillo concentra su atención en la tarea de pasar la leche de un recipiente a otro. Unos pocos utensilios de cocina la rodean; la habitación en la que se encuentra es de una sobria desnudez. Pero la luz procedente de una ventana lateral envuelve la escena con su mágica blancura y le otorga un carácter casi sobrenatural: el tiempo parece haberse detenido, los ruidos de la vida se han quedado en suspenso, alargándose, como una orquesta silenciosa antes de volcarse en la apoteosis final. Nada hay de sorprendente ni de original en lo plasmado sobre el lienzo y, sin embargo, el que se asoma a él tiene la sensación de estar contemplando un milagro, la esencia de la cotidianeidad, la belleza absoluta que yace en el fondo de las pequeñas cosas.

lunes, 21 de julio de 2014

A LOS PIES DE CARAVAGGIO

Me encanta comprobar cómo los artistas dejan constancia de su personalidad en sus obras, tanto por lo que reflejan como por lo que omiten. El pintor francés Henri Rousseau, por ejemplo, era un empleado de aduanas que no salió nunca de su país pero que pobló sus lienzos de extraordinarios paisajes exóticos que no conoció. Sus deliciosos cuadros de tigres en la selva y de encantadoras de serpientes nos desvelan al intrépido viajero que solo pudo ser mediante el vuelo de su imaginación. Opuesto es el caso del pintor sobre el que trata esta entrada; basta ponerles la vista encima a la mayoría de sus obras para percibir una corriente de energía desbocada, una violencia que salta por encima de las convenciones y que se acerca de forma peligrosa al límite de lo permitido. Y echando un vistazo a la biografía de su autor, uno se encuentra una personalidad en consonancia con ese despliegue de pasiones: un tipo visceral, de vida breve y tumultuosa, tan amigo de los pinceles como de las reyertas, frecuentador de tabernas y compañero de tipos atrabiliarios a los que solía utilizar como modelo para los hombres santos que eran el principal tema de su pintura.

sábado, 12 de julio de 2014

LO QUE VEO DESDE MI TERRAZA

Una de las más certeras presentaciones de un personaje que recuerdo haber leído la realiza Clarín en la archiconocida escena inicial de La Regenta. En ella nos introduce la figura de Fermín de Pas, el Magistral ambicioso que oculta bajo sus vestimentas clericales pulsiones demasiado humanas, y nos lo muestra encaramado a la torre de la catedral de Vetusta, oteando la ciudad como si de una posesión se tratara, meditando sobre su trayectoria ascendente y despreciando a los vetustenses igual que a insectos sometidos a su inspección. El novelista no gasta palabras para retratar la altanería y el afán de dominar de su protagonista; al lector le queda tan claro, que almacenará en el recuerdo esta imagen del Magistral mirando sus dominios desde el campanario y la conservará mucho tiempo después de que la mayoría de los detalles de esta novela densa y terrible se hayan borrado de su memoria.

sábado, 5 de julio de 2014

DIÓGENES EN EL ASCENSOR

Ya he comentado alguna vez en este espacio mi limitada capacidad para el pensamiento abstracto, que cuando era estudiante me causó no pocos problemas con la asignatura de Filosofía. Los grandes conceptos me sumían en el desconcierto y con frecuencia echaba mano de la memoria para almacenarlos sin necesidad de acudir al filtro de la razón. Como me resultaba una tarea bastante penosa, guardo un recuerdo agradecido de los personajes peculiares que salpicaban las ―para mí― abstrusas páginas de mi libro de Historia de la Filosofía y me permitían fantasear con sus anécdotas y sus comportamientos originales. Entre todos ellos, brillaba de forma especial un tipo pintoresco que vivía en una gigantesca tinaja y que recorría las calles de Atenas lanzando verdades ingratas a la cara de sus habitantes.

jueves, 3 de julio de 2014

LOS CUADROS DE JUNIO (2014)

La pintora estadounidense Georgia O’Keeffe (1887-1986) es autora de una obra que reduce la realidad que la circunda a un juego de ritmos y colores en el que el tema pasa a ser un elemento secundario y las formas se adueñan por completo del lienzo. El mundo vegetal y los edificios son los principales motivos de su inspiración, pero sus plantas y paisajes adquieren una extraña condición, a medio camino entre lo animado y lo inanimado, como si el universo fuera un gigantesco organismo de cuyos miembros esta artista fuera dando cuenta en cuadros sucesivos. A mí me agrada especialmente éste titulado Calle de Nueva York con luna. Una sucesión de círculos ―el semáforo, la farola, la luna― forman la línea central en torno a la cual se articula esta representación esencial de la noche. Los rascacielos reducidos a sus formas básicas, la vertiginosa perspectiva, el cielo recortado con diáfana perfección y el mar de nubes trazado con detalle casi infantil: O’Keeffe ha hecho una síntesis de un nocturno urbano. Este cuadro me gustó tanto la primera vez que lo vi en el Museo Thyssen que compré a la salida un póster que desde entonces adorna mi salón. No me canso de contemplar su certera composición, la preciosa gradación de colores del cielo que va desde el azul intenso hasta el halo rojizo de la luz eléctrica. Incluirlo aquí me produce más que nunca la sensación de que este blog es una prolongación de mi casa.

martes, 24 de junio de 2014

NOCHES DE SAN JUAN

Tengo recuerdos variados, algunos bastante atractivos, de la noche de San Juan. Uno de los más antiguos me obliga a retroceder veinte años. Acababa de terminar mis estudios de Arte Dramático y el profesor de interpretación nos invitó a todos sus alumnos a pasar el día en su casa de la sierra de Madrid. Como el profesor en cuestión es levantino y la excursión coincidió con la víspera de San Juan, a la puesta de sol encendió una hoguera en el jardín y se puso a saltar por encima de ella. Aunque he tenido contacto posterior con algunos de mis compañeros, es mi último recuerdo de aquel grupo con el que había compartido tres intensos años de mi vida reunido en su totalidad: el profesor y varios valientes saltando por encima de las llamas. No todos los colectivos de los que he formado parte tienen la suerte de haber quedado fijados en mi recuerdo con una imagen tan hermosa.

sábado, 21 de junio de 2014

LECTURAS DE LA PASADA PRIMAVERA (2014)

Lo he confesado en más de una ocasión: no leo tanta poesía como debiera. La tentación de abrir un libro de narrativa para escuchar una voz que me cuente una historia es demasiado grande y casi siempre me cuesta vencerla. Pese a ello, la poesía sale a mi encuentro en sitios inesperados. Así me ha sucedido con este libro de relatos de Eloy Tizón que responde al título ―tan cortazariano― de Velocidad de los jardines. Eloy Tizón es un escritor del que he oído hablar en los últimos tiempos con auténtica fascinación. Basta meter su nombre en un buscador de Internet para encontrar reseñas y comentarios de sus libros, escritos por lectores rendidos ante su originalidad. Velocidad de los jardines fue su primera obra publicada y es un libro de cuentos breves que esconden constantes sorpresas. Nada parecido a una narración convencional con su línea argumental y sus personajes definidos. Las voces narrativas se superponen, los límites del tiempo se vulneran con total libertad. El lenguaje es de un preciosismo y una precisión propios de un poeta. Tizón no es un autor para lectores convencionales; sus relatos desconciertan, aturden, juegan a despistar, recompensan siempre con la belleza de su prosa y la alucinante capacidad de sugerencia de sus imágenes. Dejo aquí como ejemplo un precioso pasaje extraído del relato Los viajes de Anatalia, que habla del amor a los libros surgido en la infancia: «De pequeño soy Julio Verne. Mi soledad y mi cuarto se van poblando de mástiles y planisferios, de planetas sumergidos y resacas, de maderas encalladas. En mi escritorio suceden furiosísimos motines, naufragan los batiscafos, mi cama es una isla que se desplaza. El correo del zar cruza la estepa, no hay tiempo, van a matarlo, y la primera comunión, estarás contento, ya está tan cerca».

viernes, 20 de junio de 2014

SOLTAR LASTRE

Todos los finales de curso me acuerdo mucho de Robert De Niro. No interpretando al patriarca de la familia Corleone ni al taxista justiciero que quiere limpiar las calles de Nueva York, ni caracterizado de Al Capone ni de monstruo de Frankenstein. Lo recuerdo con el pelo largo y una vestimenta ligera, arrastrando trabajosamente por ríos y pendientes una cesta que contiene los instrumentos de su vida anterior.

miércoles, 11 de junio de 2014

DURANTE LA TORMENTA

El mundo se desmantela un tanto cuando en la placidez de una tarde como la de hoy, casi de verano, se produce una tormenta. Es un momento de desconcierto. El paseante salió de casa con indumentaria ligera y los pies al aire, los muchachos andaban celebrando por las calles la inminente llegada de la libertad, familias con niños pequeños habían tomado posesión de los parques. Y de repente, los signos del descalabro: el cielo de color plomo, el viento que arrastra objetos inesperados, el horizonte cerrado, el olor a humedad en el aire. Los viandantes se miran, sorprendidos. Revolotean los tejidos de sus ropas y el pelo revuelto les azota la cara. Es como si un ser superior diera la señal desde arriba: hay que echar a correr. La mayoría no consigue salvarse de la cortina de lluvia.

miércoles, 4 de junio de 2014

LOS CUADROS DE MAYO (2014)

Con frecuencia me sucede reconocerme en las creaciones ajenas cuando leo, pero dicho fenómeno es mucho menos habitual cuando me enfrento a obras pictóricas. Será tal vez porque me cuesta imaginarme como autora en esta última faceta artística. Pero en este caso lo tengo claro: la primera vez que vi un cuadro del pintor francés Sam Szafran, pensé que, si yo supiera pintar, sin duda sería ese el producto de mis pinceles. Se trataba del lienzo titulado L’escalier, 54 rue de Seine, el cual, a  pesar de la precisa localización de su título, refleja un espacio que más parece pertenecer al ámbito del pensamiento que al de la realidad. Es una de las incontables escaleras que pueblan el imaginario de este artista sugerente, todas ellas caracterizadas por la perspectiva aberrada, por la multiplicidad de puntos de vista simultáneos, que producen la sensación de estar a la vez dentro y por encima del espacio físico representado, como si lo sobrevoláramos en un sueño. Yo llevo toda la vida soñando con escaleras de caracol; por eso me apresto a subir a torres, a sacarles fotografías, a coleccionar imágenes que las contengan. Me gustan como elemento estético pero también por la sensación de tránsito que transmiten, de acceso a algo distante o de regreso a lo profundo de uno mismo. Si tuviera el más mínimo talento plástico, sin duda las pintaría. Me encantaría saber de dónde salen estas escaleras vertiginosas e inquietantes de los cuadros de Szafran; tal vez él también las haya soñado. Busco información sobre este artista y descubro que nació en 1934 y sigue vivo; no pierdo la esperanza de que algún día me lo cuente en persona.

miércoles, 28 de mayo de 2014

MIS FOTÓGRAFOS (VII)

Hay imágenes que cuentan toda una historia. El fotógrafo ruso Dmitri Baltermants (1912-1990) documentó con valentía y sensibilidad las campañas militares de su país durante la II Guerra Mundial. En 1945 capta esta singular escena de un grupo de compatriotas unidos por la música en las ruinas de un edificio y la bautiza con un título que lo dice todo con una sola palabra: Tchaikovsky. El inusitado contraste entre lo desolado del escenario y la plácida actividad de los soldados; la iluminación lateral, de carácter claramente pictórico; la presencia de objetos hermosos ―el piano, el jarrón con flores―que remiten a una vida apacible, en las antípodas de la guerra; las resonancias que despierta en nuestra mente el apellido del gran compositor: todo contribuye a dotar a esta imagen de una fuerte carga emotiva. Los soldados reunidos en torno al instrumento musical nos parecen un oasis en medio de la barbarie y el horror. Es increíble que aún conserven su capacidad para dedicarse a una de las más hermosas manifestaciones del ser humano, igual que lo es que el piano haya sobrevivido al hundimiento de la casa que lo albergaba. Estos hombres que aparcan un instante las armas y este piano milagrosamente intacto son unos supervivientes en medio de un mundo que se desmorona.

sábado, 24 de mayo de 2014

PAN Y FÚTBOL

No me gusta el fútbol. Casi siento miedo de decirlo en voz alta y tal vez por eso lo escribo. No es que me moleste o lo rechace; es que en mi universo no existe, ni siquiera como simple espectáculo. Hay demasiadas cosas que me gustan y llenan mi tiempo. Los libros, el arte, la danza, el teatro. Los animales, el cine, los viajes. Las plantas, las puestas de sol, el maravilloso vaivén del mar. Las historias que me cuentan los niños. Las que me cuenta la gente en general. Pasear por la ciudad y por los parques. El dibujo de las aves por el cielo. Los cuerpos celestes y sus misteriosos nombres. El día tiene 24 horas que se repiten un número ―me parece a mí― no demasiado elevado de veces a lo largo de una vida. No tengo tiempo para contemplar las evoluciones de dos formaciones de individuos musculados que se disputan una esfera como si no hubiera mañana. Y mucho menos tengo tiempo de convertirlos en tema central de mi conversación ni de mis pensamientos. Todo lo anterior es una simple cuestión de preferencias y no tiene importancia alguna, pero en días como hoy, en que parece que la realidad y el destino universal se circunscriben al dibujo trazado por veintidós pares de piernas sobre un campo de césped, me produce una indescriptible sensación de soledad.

lunes, 19 de mayo de 2014

EL DON DE VOLAR

Si el proverbial genio de la lámpara se me apareciera para ofrecerme uno de sus dones, seguramente una avalancha de deseos produciría un cortocircuito en mi cerebro. ¿Qué pedir? ¿El talento de Rembrandt? ¿La facilidad para fabular de García Márquez? ¿La felicidad (suponiendo que sea posible)? O tal vez todo sería más sencillo si me dejara llevar por la niña que aún habita en mí y buscara satisfacer el más temprano de mis afanes: el deseo de volar.

miércoles, 14 de mayo de 2014

EL INSTANTE DE LA FELICIDAD

Decía mi profesora de literatura de B.U.P. que para escribir sobre un hecho o un sentimiento hay que tener la perspectiva que proporciona una larga distancia de años. Aquella afirmación se daba de bruces con la imagen, tan querida para mi imaginación de adolescente romántica, del escritor desmelenado sobre el papel, dando salida a las emociones que le atenazan el alma en ese preciso momento. Era, además, pedirme demasiado: ¿tenía que esperar años largos como eternidades para que mis vivencias alcanzaran forma literaria? Resultaba un aplazamiento inconcebible para la joven vehemente que era yo (¿quién no lo es a esa edad?).

sábado, 10 de mayo de 2014

CEMENTERIOS

Hace unos meses, una conocida me contó que acababa de regresar de un viaje a Praga. ¡Praga! Mi mente se llenó de imágenes que me hicieron perder por un instante el contacto con la realidad que me rodeaba. El Callejón Dorado con sus casitas inverosímiles. El Moldava saliendo al encuentro a cada instante, con su curso majestuoso y su aliento helado. Las innumerables sinagogas en las que husmear. El ruido de pasos sobre la nieve de los soldados que venían a relevar a sus compañeros de guardia en el castillo… Pero, cosa curiosa, lo que me salió decir fue: «¡Ah, el Cementerio Judío! ¡Es lo que más me gustó de Praga!» Regresé de golpe al mundo real y me encontré con la cara de estupor de mi interlocutora. «¿Un cementerio?”, repitió, descolocada. «¿Eso es lo que más te gustó? ¿Los muertos?»

sábado, 3 de mayo de 2014

LOS CUADROS DE ABRIL (2014)


En estos días primaverales de frecuentes chubascos, me acuerdo a menudo de esta archiconocida obra de Gustave Caillebotte, la más deliciosa plasmación que conozco de la lluvia en el entorno urbano. Poco se puede decir de un alarde tal de armonía cromática, de semejante despliegue de destreza por parte del artista. La plasmación del velo sobre el rostro de la mujer en primer término es una auténtica proeza; cualquiera de los adoquines mojados del suelo podría ser un cuadro por sí solo. Es un maravilloso entretenimiento observar los detalles que componen esta escena ciudadana, comparar las figuras de los viandantes, todo un muestrario de actitudes frente al clima adverso: el que camina con cuidado mirando al suelo, el que ha olvidado el paraguas, el que traslada una escalera y no se puede ocupar de cubrirse, la que se recoge la falda para bajar la acera, el que pasea en pareja con la placidez de quien disfruta de una jornada espléndida. Iba a decir que este Día de lluvia en París es de esos cuadros que invitan al espectador a saltar a su interior e incorporarse al paisaje, pero rectifico sobre la marcha: basta detenerse a contemplarlo unos instantes para tener la sensación de ser ya parte de él, de estar caminando por la acera del bulevar parisino tras el hombre corpulento que se escapa por el ángulo derecho, de ir a intercambiar miradas y saludos con la pareja joven que camina hacia nosotros mirando de momento en otra dirección, pero que sin duda está a punto de reconocernos y dedicarnos una sonrisa y una inclinación cortés de cabeza.

jueves, 1 de mayo de 2014

TRENES A PUNTO DE PARTIR

La última película del director danés Bille August es un maravilloso periplo hacia el pasado, hacia el secreto de las vidas ajenas y hacia el conocimiento de uno mismo. Ya el título anuncia ese trayecto que el espectador puede emprender si, como el protagonista, está dispuesto a subirse a un tren que se encuentra a punto de partir en los primeros fotogramas del film. La perspectiva que se abre es la de un viaje nocturno, un misterio que resolver y una hermosa ciudad. Todo ello, de la mano del actor Jeremy Irons. Supongo que no seré la única: a mí no se me ocurre un plan mejor.

sábado, 26 de abril de 2014

COMPRAR UN LIBRO

Por una serie de motivos en los que se mezclan la cuestión económica, la falta de espacio y una irritante tendencia a las mudanzas, desde muy jovencita he buscado con más frecuencia saciar mi afán lector en bibliotecas públicas o de mis lugares de estudio que por medio de la compra en librerías. Hay, además, una razón psicológica: me resisto a adquirir un libro que ignoro si va a ser de mi agrado y a guardarlo luego en una estantería, tal vez con la penosa impresión de que no voy a volver a abrirlo nunca más. Mi biblioteca se iría transformando así, me parece, en un museo de letras muertas, en un almacén de cadáveres. Cuánto mejor es hacerse con esa obra que ya hemos leído y que nos ha emocionado, conmovido, aportado nuevos puntos de vista o confortado por reforzar los nuestros. En ese caso, uno se trae a casa un invitado querido, con el que se tiene la certeza de que se compartirán buenos ratos en el futuro.

miércoles, 23 de abril de 2014

LOS CHICOS LISTOS LEEN LIBROS

Hace unos días, un compañero de instituto tuvo que dirigirse a mí por motivos laborales en plenas vacaciones. Debió de considerar que su gesto era una intromisión intolerable en mi tiempo libre, así que para granjearse mi benevolencia adjuntó a su mensaje una fotografía sacada por él mismo y que juzgó que sería de mi agrado. En ella se ve un cartel pegado al escaparate de una librería. El cartel en cuestión es el primer plano en blanco y negro de un graciosísimo niño que sonríe a la cámara y que, a juzgar por la textura de la imagen, debió de abandonar el feliz territorio de la infancia hace ya mucho. El crío tiene una expresión vivaz encantadora y lleva unas gafas redondas que, como suele suceder en esas edades, no están precisamente derechas. Al pie de la foto aparece un mensaje contundente: «Los chicos listos leen libros».

viernes, 18 de abril de 2014

EL DÍA EN QUE CONOCIMOS MACONDO

Siempre que desaparece un gran artista, se produce la inevitable cadena de comunicados oficiales, el coro de gerifaltes compitiendo con sus exaltadas y curiosamente intercambiables manifestaciones de aprecio y consternación. «Qué gran hombre, qué gran mujer, enorme pérdida, maravillosa obra, hueco irreemplazable», y uno tiene la inevitable sospecha de que el que habla tal vez denostara la obra del arquitecto, avanzara trabajosamente y por obligación por las páginas del literato, sintiera indiferencia frente a las creaciones del cineasta o el trabajo del pintor hasta que el personaje alcanzó la condición de muerto glorioso. Ayer se terminó de extinguir la llama de Gabriel García Márquez, esa que llevaba ya tiempo sobrecogiéndonos con su débil titilar, y hoy los titulares de periódicos y telediarios se pueblan de grandilocuentes recordatorios, las redes sociales tiemblan de emoción. Jefes de estado, ministros, miembros de familias reales, periodistas, escritores, figuras públicas y famosos varios: ¿alguien da más, en esta competición por formular el más redondo homenaje póstumo?

jueves, 17 de abril de 2014

EL GÉNESIS SEGÚN SALGADO

Si tuviera que hacer una lista de los personajes vivos a los que más admiro, sin duda estaría incluido en ella este fotógrafo brasileño que lleva décadas viajando cámara al hombro para dejar testimonio de lo más sublime y lo más abyecto de nuestro planeta. Con su limpio y expresivo uso del blanco y negro, este hombre consigue obtener imágenes hermosísimas incluso en las situaciones más extremas y terribles; pero eso no quiere decir que su objetivo mienta, ni que sea un piadoso enmascarador de realidades dolorosas. Gracias a Sebastiao Salgado, sabemos de las intolerables condiciones de vida de los trabajadores de Serra Pelada, nos hemos estremecido con la sonrisa de pequeños amputados por las minas, hemos buscado la mirada amorosa de un bebé hacia su madre como único asidero en medio del horror de un campo de refugiados. Ahora Salgado nos asombra con su sabia mirada sobre un mundo virginal, anterior a la civilización, lleno de bellezas primigenias pero también de la dureza de lo salvaje. Se trata de su último proyecto, titulado Génesis, una muestra del cual se expone estos días en CaixaForum de Madrid.

lunes, 14 de abril de 2014

SUEÑOS DE PIEDRA

Es curioso cómo funcionan los archivos de la memoria: ante la imposibilidad de mantener todos los datos disponibles y en perpetuo estado de alerta, estos van siendo alojados en capas sucesivas, algunas tan profundas que se parecen demasiado al olvido. Los detalles, los nombres y fechas que habitan esos estratos tan hondos están fuera de nuestro alcance voluntario. No podemos sacarlos a nuestro antojo y exhibirlos, no podemos hacer uso de ellos en muchas ocasiones en que nos serían útiles. Pero basta un estímulo exterior para dar un tirón del hilo al que están conectados y traerlos de golpe a nuestro universo consciente. A mí esto me ocurre muy a menudo (se conoce que he alcanzado ya esa edad en que las capas almacenadas exceden con mucho mi capacidad de recordar). La última vez me sucedió el pasado martes, cuando oí por la radio la noticia de la muerte del escultor Josep Maria Subirachs.

jueves, 10 de abril de 2014

PRIMEROS PLANOS (V)

Si tuviera que hacer la lista de las películas más vinculadas a mi vida, sin duda incluiría esta. La lista no estaría probablemente compuesta por las obras más interesantes o las que más me han aportado, sino por aquellas que se cruzaron en mi camino en el momento justo. Yo tenía veintipocos años cuando reestrenaron en España esta cinta impactante, excesiva, visceral. La había rodado una década antes el director polaco Andrzej Zulawski y se titulaba Lo importante es amar. Es una historia de un romanticismo que tal vez resulte insoportable para quien ha dejado atrás la primera juventud; yo no lo he comprobado, porque nunca he reunido valor para volver a verla. Conservo como un tesoro la impresión que me produjo la historia de amor entre una actriz en horas bajas y un fotógrafo que trabaja para jefes nada recomendables. Traigo hoy aquí la secuencia del encuentro entre los dos protagonistas. El fotógrafo, interpretado por Fabio Testi, se ha colado en el rodaje de una película de dudosa calidad, buscando obtener imágenes escabrosas de la actriz protagonista, a la que encarna Romy Schneider. Cuando ella se percata de la presencia del intruso, interrumpe el rodaje para suplicar que no se le hagan fotos. Es un primer plano maravilloso: todo el dolor de una mujer que vive la decadencia en los terrenos personal y profesional, reflejado en uno de los rostros más bellos y expresivos de la historia del cine. El cruce de miradas de los dos personajes queda subrayado por la envolvente banda sonora del gran compositor George Delerue. Nada mejor que esta secuencia inicial intensa y desgarrada para reiniciar esta sección de primeros planos.

sábado, 5 de abril de 2014

ALIMENTAR LA ILUSIÓN

Uno de los grandes misterios de la historia de la literatura es, en mi opinión, lo que se estaría pasando por la cabeza de un ex combatiente de menguada fortuna cuando durante una de sus estancias en la cárcel comenzó a gestar la historia de un loco maravilloso que creía que la realidad y las novelas eran una misma cosa. Me gustaría pensar que don Miguel de Cervantes albergaba pensamientos profundos cuando empezó a escribir El Quijote y no únicamente la intención de crear un juguete cómico a base de las decepciones de un pobre iluso. En cualquier caso, lo que está fuera de toda duda es que ni en sus más optimistas previsiones pudo imaginar que el tándem don Quijote-Sancho seguiría pleno de vigencia cuatro siglos después de que él lo creara. Yo acabo de reconocer su huella en Nebraska, la última película del director estadounidense Alexander Payne.

jueves, 3 de abril de 2014

LOS CUADROS DE MARZO (2014)

Las ocasiones en que los grandes artistas se fijan en aspectos humildes de la realidad producen con frecuencia resultados especialmente atrayentes. Sucede así con este Retrato de Gonella, bufón de Ferrara del pintor francés Jean Fouquet (1420-1481). El artista hace un hueco en su habitual galería de nobles y Vírgenes y pone sus pinceles al servicio de un personaje de inferior categoría, carente de distinción; un personaje divertido, sencillo, entrañable. Es toda una experiencia cruzar la mirada con la de este modelo que no nos contempla desde la altura inaccesible de un trono o una corte celestial. La expresión cansada de sus ojos, la sonrisa triste, el gesto de conformidad: estamos viendo a un tipo que vive de hacer reír pero que apenas oculta ante su retratista la melancolía de una existencia ya larga. La obra es, por otra parte, un alarde de pericia técnica. Fouquet capta con extraordinaria precisión las distintas texturas, la piel que ribetea el gorro, la barba canosa que aflora, la dura tela del jubón. Pero insisto una vez más en los ojos. Esos ojos cansados, acuosos, que contienen experiencia, comprensión y una profunda humanidad. Como sucede siempre en los grandes retratos, uno desearía trabar conversación con el buen Gonella, que lleva pintado más de cinco siglos pero nos parece tan vivo como nosotros mismos. Rectifico: al contemplar este retrato suyo, es como si ya estuviéramos charlando con él.

jueves, 27 de marzo de 2014

INSIGNIFICANCIAS

En 1989, dos años antes de sorprender al mundo con su primer largometraje, el original e irreverente Delicatessen, el guionista y director francés Jean-Pierre Jeunet rodó un corto que es un prodigio de atención a los pequeños detalles de la vida. Su título, Foutaises (en castellano, "insignificancias" o "bagatelas") lo deja bien claro desde el principio.

lunes, 24 de marzo de 2014

LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2014)

De vez en cuando, me gusta dejarme guiar a la hora de elegir una lectura por las sugerencias que despierta en mí un título. Es un juego que me encanta: un autor desconocido, una trama sin precisar, y el irresistible deseo de leer provocado por una breve combinación de palabras. El de esta novela me llamó la atención de inmediato: Algún día este dolor te será útil. Esa frase entre terrible y consoladora que todos hemos oído en algún momento de nuestras vidas; esa promesa de que el sufrimiento aparentemente inasumible tiene una justificación y un sentido. Lo siguiente que hice fue buscar información sobre el libro y su autor, y me encontré con una reseña que empezaba así: «James Sveck, el narrador de esta novela, es un adolescente inteligente y precoz, ha terminado el colegio y durante el verano trabaja en la galería de arte que su madre tiene en Manhattan y en la que casi nunca entra nadie. Pese a haber sido admitido en la prestigiosa Universidad de Brown no está seguro de querer ir; lo que de verdad le gustaría es comprarse una casa en el campo y pasarse el día leyendo, sin ser molestado; detesta relacionarse con gente de su edad, a la que evita y con la que piensa que no tiene nada en común». Mi primer pensamiento fue que este libro me estaba destinado y que su sugerente título había cumplido a la perfección la tarea de llevarme hasta él. Lo he encontrado en una biblioteca pública de mi barrio y ahora lo tengo en mi poder. Se termina el juego y comienza, pues, la lectura.

viernes, 21 de marzo de 2014

OTRO DÍA MUNDIAL MÁS

En este mundo nuestro organizado y global, faltan días en el calendario para todas las conmemoraciones que consideramos necesarias. El globo terráqueo debió tal vez preverlo y trazar una órbita más amplia en torno al sol. Tenemos días dedicados a la prevención y el conocimiento de las enfermedades más dañinas, a la lucha contra distintas lacras sociales, a la solidaridad con víctimas de múltiples males, a la toma de conciencia de problemas ocultos. Algunos tienen hermosas denominaciones que nos conectan con nuestro sustrato más ancestral, como el Día Internacional de la Madre Tierra. Otros parecen ellos mismos un haiku, como el Día del Vesak, que lleva el subtítulo aclaratorio de Día del plenilunio del mes de mayo, festividad más importante para los budistas. Hoy es el Día Mundial de la Poesía. También el de los bosques, el de la eliminación de la discriminación racial y el del Síndrome de Down. Con todos esos elementos mezclados tal vez nos saliera un curioso poema.

jueves, 20 de marzo de 2014

DANZA DE LA PRIMAVERA

En diciembre de 1990, aires nuevos irrumpieron con fuerza en la Compañía Nacional de Danza. Vinieron de la mano de un bailarín y coreógrafo que pasaba por poco de los treinta años y que con pulso firme supo tender el puente entre la danza clásica, la reina hasta aquel momento, y la contemporánea. Yo tuve la suerte de asistir a dos de las representaciones de aquel programa formado por cuatro coreografías originales del flamante y recién estrenado director. A la primera me invitó una persona muy cercana a la que nunca agradeceré lo bastante su generoso gesto: una entrada de patio de butacas del teatro de la Zarzuela no es un regalo cualquiera. Repetí la experiencia al poco, esta vez por mi cuenta y riesgo, porque sentía la imperiosa necesidad de contemplar de nuevo aquel descubrimiento maravilloso. Como era muy pobre por aquella época, solo pude comprar una localidad de la zona más alta del teatro, de esas que aparecen señaladas como “de escasa visibilidad”. Asistí así de nuevo a la función, encaramada en franca proximidad con el techo y literalmente volcada sobre la barandilla para poder ver lo que tenía lugar en el escenario. No me importó la incomodidad: era feliz. Acababa de descubrir la danza de Nacho Duato.

martes, 18 de marzo de 2014

LA CASA ESTÁ ENCENDIDA

Aun a riesgo de no resultar original en absoluto, diré que dos de los objetos cotidianos que más me fascinan son los espejos y las ventanas. Me atraen, es evidente, por su condición de puertas de acceso: hacia lo más hondo de uno mismo, hacia el mundo exterior o hacia el interior de los otros. Pasada la época infantil y adolescente de autoexamen constante en el espejo, en mi estado actual soy más proclive a asomarme a ventanas (y no estoy sola en mi afición, a juzgar por la actitud de gran parte de mi alumnado, en especial ahora que se acerca la primavera). Cuando hablo de asomarme a ventanas me refiero en una doble dirección: de dentro hacia fuera, de fuera hacia dentro. Dominar un paisaje, una calle, un horizonte, desde el puesto de vigilancia tras el cristal. Atisbar el interior de las casas, la vida que late tras los muros, a través de una ventana iluminada.

domingo, 9 de marzo de 2014

FINAL DE FIESTA

Oigo por la radio referencias al último día del Carnaval de Tenerife y me vienen a la cabeza un sinfín de imágenes asociadas a los finales de fiesta. Las luces de Navidad ya fuera de uso, esperando a ser descolgadas. Los escenarios vacíos y silenciosos, a punto de convertirse en meras tablas que es necesario trasladar. Los envoltorios y papeles de los regalos de Reyes, desbordando las basuras. Las imágenes de las procesiones vueltas a sus respectivos templos, solitarias en la oscuridad de sus capillas. El traje de la ocasión especial lleno de arrugas, abandonado de cualquier forma en una silla del dormitorio. El estruendo de los envases de vidrio arrojados a los contenedores de reciclaje. Los restos de serpentinas, espumillones, banderas de papel, que arrastra el viento, se enredan en los muebles, se refugian en los rincones. La inutilidad y tristeza de los objetos que deben esperar un año para tener sentido de nuevo o que ya no lo tendrán nunca más. La profunda melancolía de los finales de fiesta.

lunes, 3 de marzo de 2014

LOS CUADROS DE FEBRERO (2014)

Por un lado está la pintura figurativa, en la que podemos juzgar hasta qué punto el artista ha embellecido, transformado, dotado de emoción o sugerencia un elemento reconocible de la realidad. Por otro, la pintura abstracta ―esa que, admitámoslo, tanto nos ha desconcertado en algún momento de nuestra trayectoria de aficionados al arte―, en la que se nos pide que degustemos el producto sin plantearnos su referente real. Y luego existe ese territorio fronterizo de las obras situadas en el fiel de la balanza, que según los ojos que las contemplan, pueden inclinarse hacia el lado de la pura creación o hacia el de la evocación de un modelo que no siempre resulta fácil de precisar. Así sucede con este cuadro fascinante del pintor estadounidense James Abbott McNeill Whistler (1834-1903). Ya sus dos títulos nos dan cuenta de su doble condición: Nocturno en negro y oro o La caída del cohete. El que así lo desee, puede disfrutar con una sinfonía de colores, con el verde intenso y acariciador, con el amarillo que salpica la oscuridad. Quien prefiera descifrar el enigma que plantea el artista, recibe una pista definitiva: no se trata de un volcán, ni de un edificio en llamas, sino de unos fuegos artificiales que estallan sobre el agua. Aun así, nada nos impide ir por libre y ver en este lienzo incendios y desastres naturales y ciudades fantasmagóricas y cuanto nos permita contemplar el vuelo de nuestra imaginación. A Whistler esta maravillosa osadía le costó la incomprensión y la repulsa de sus contemporáneos, e incluso verse inmerso en un juicio por difamación que lo llevó a la ruina. Desde nuestra confortable posición de espectadores modernos, nos podemos permitir el lujo de soñar con ella sin perturbaciones. Valientes como Whistler nos han allanado el camino que conduce a su comprensión.

sábado, 1 de marzo de 2014

TRES HISTORIAS DE INFANCIA

Durante el pasado mes de febrero me llegaron por variadas vías tres noticias que llamaron poderosamente mi atención. De hecho, aunque luego he comprobado que saltaron a los medios con unos quince días de diferencia, yo conocí las tres al mismo tiempo, cuando, charlando con una persona muy cercana, le conté una de ellas, que acababa de escuchar en la radio, y ella me contó las otras dos. ¿Por qué pusimos en común esas historias? Muy sencillo: las tres están relacionadas con la infancia. Transcurren en lugares del planeta alejados entre sí, en circunstancias muy distintas, pero tienen a niños como protagonistas. Su carácter es también diametralmente opuesto; nos hablan de asuntos tan distintos como la ternura, la enfermedad, la crueldad infantil, el valor, la soledad, la guerra, la inconsciencia, el humor.

domingo, 23 de febrero de 2014

LA ESQUINA DEL CUADRO (IV)

Llevo más de una semana sin acercarme a este espacio por falta de tiempo. La causa ha sido la última revisión de una novela que me ha ocupado los dos últimos años y a la que el jueves pasado logré ―llegué a pensar que no lo conseguiría nunca; supongo que todos los novelistas lo temen, en algún momento de su labor― poner el punto final. Mientras estaba dedicada a la tarea de dar la última relectura, comprobar que las piezas de la trama encajaban, localizar erratas pertinaces, limar asperezas de estilo que se habían resistido a las innumerables relecturas precedentes, me sucedía con frecuencia que mi cerebro se veía asaltado por alguna idea para una entrada de este blog. Era algo parecido a la imagen liberadora que se ve a través de una ventana cuando se está terminando de preparar un examen importante. Tan prometedora, pero tan inoportuna. Tuve que espantar esas ideas de mi cabeza, igual que moscas molestas, porque me restaban concentración. Libre al fin para retomar mi labor de bloguera, empiezo con una entrada sobre pintura que guarda estrecha relación con la novela que acabo de terminar. La razón no resultará extraña para los que hayan leído alguna de mis obras precedentes: en esta última, hay un cuadro que desempeña un puesto importante en la trama.

miércoles, 12 de febrero de 2014

JULIO CORTÁZAR, QUE ESTÁS EN LOS CIELOS

Hoy se cumplen treinta años de la muerte de Julio Cortázar. Recuerdo con mucha vividez el momento en que recibí la noticia, aquel lejano 12 de febrero de 1984. Yo había accedido hacía muy poco a los narradores del Boom latinoamericano y me parecía que un mundo deslumbrante se había abierto frente a mi ávida mirada de lectora inexperta. Y entre todos ellos, este cuentista prodigioso ocupaba un puesto de excepción. Mi hermana, que compartía mi simpatía, fue quien vino corriendo a darme la noticia; acababa de oírla por la televisión. Recuerdo mi reacción inesperada: me enfadé. Me enfadé mucho. Le solté incluso un desplante a la mensajera. Se llevó, la pobre, la consecuencia de mi gigantesco enojo con la vida. Porque yo acababa de descubrir a ese tipo largo e insólito, y apenas había empezado a observar el mundo desde su perspectiva, cuando una muerte prematura me lo arrebataba. Todos los escritores a los que había amado y admirado hasta ese momento ―Bécquer, Poe, Wilde, Emily Brontë― habían llegado a mí ya con su condición de ilustres difuntos. Pero Julio Cortázar estaba vivo mientras yo aprendía de su mano a jugar con el lenguaje y con las cosas más solemnes. Fue como enterarse de que un amigo se marchaba de viaje para no regresar nunca.

sábado, 8 de febrero de 2014

POEMAS EN EL SÓTANO

La biblioteca pública que visito con más frecuencia tiene un sótano para almacenar libros. Supongo que es algo habitual en las bibliotecas de cierta envergadura: lo que está a la vista y al alcance de la mano de los lectores es una parte limitada de los fondos, cuyo grueso está guardado en un lugar de más difícil acceso. Sería imposible ―salvo en un edificio inmenso como la mítica Biblioteca de Babel de Borges― tener expuesto, en estantes a disposición del público, todo el conjunto bibliográfico.

martes, 4 de febrero de 2014

LOS CUADROS DE ENERO (2014)


Mi último descubrimiento en materia pictórica es el artista estadounidense Robert Vickrey (1926-2011). Utilizando como técnica la pintura al temple al estilo de los antiguos maestros, Vickrey creó un universo personal, a medio camino entre lo cotidiano y lo mágico. Sus cuadros se caracterizan por los puntos de vista sorprendentes, por los juegos de luces y sombras, por la vistosidad que elementos habituales de nuestro entorno (diseños de baldosas y ladrillos, carteles pegados en las paredes) adquieren cuando son contemplados desde una perspectiva inesperada. Traigo hoy aquí una obra suya que me cautivó a primera vista: El cazamariposas. Este paisaje casi naif tiene para mí un carácter hipnótico; no puedo dejar de contemplar la ladera que asciende hasta alcanzar el horizonte, la casa iluminada bajo el cielo poblado de nubarrones, la figura infantil que avanza despreocupadamente entre la hierba. Hay algo a la vez hermoso y amenazador en esta escena en la que se presiente el final de la calma y el inicio del temporal. El hondo impacto que causa el cuadro se debe sobre todo al colorido, al verde esplendoroso que satura nuestra retina y al blanco que lo salpica sutilmente a través de las pequeñas flores y del vestido de la modelo. Es la belleza en su más alto grado, a punto de ser tragada por la tormenta. A mí esta niña que avanza hacia el cielo tempestuoso armada con su frágil cazamariposas me parece una heroína de cuento de hadas saliendo al encuentro de su destino.

sábado, 1 de febrero de 2014

LA VOZ RECUPERADA

Releer un libro al cabo de los años supone, entre otras cosas, releerse a uno mismo: descubrir que nuestras impresiones han variado, que lo que sorprendió en su momento ya no lo consigue tanto, que donde predominaba la identificación con los personajes, o la ternura, o la simpatía, ahora priman el malestar o la tristeza. Es lo que me ha sucedido estos días al reencontrarme después de una década, a causa de mi club de lectores, con La voz dormida de Dulce Chacón.

sábado, 25 de enero de 2014

TRÁFICO FELINO

Este constante tráfico de imágenes y mensajes prefabricados que se produce en los últimos tiempos en la red ha llenado nuestras vidas de un incontenible afán por compartir. Es un proceso que afrontamos varias veces a lo largo de la jornada: recibimos una presentación con imágenes de una hermosa ciudad, o un chiste sobre el panorama político nacional, o un vídeo de un cachorrito captado en actitud encantadora. De inmediato, pensamos en tal o cual persona a la que le encanta la arquitectura o que está justamente indignada o que palmotea de alborozo frente a la visión de un tierno animalito. Se produce entonces nuestra intervención en la cadena y reenviamos la presentación por correo, subimos el vídeo a Whatsapp, colgamos el chiste en nuestro muro de Facebook; si carecemos de tiempo, hacemos una difusión general a toda la agenda de contactos, y a otra cosa. En cualquier caso, esta posibilidad de regalar lo que no nos ha costado nada conseguir nos está convirtiendo en seres extraordinariamente pródigos.

domingo, 19 de enero de 2014

ENTRAR EN UN CUADRO

Desde niña he albergado el loco deseo de entrar en un cuadro. Mirar a mi alrededor hasta cerciorarme de que estoy sola en la sala del museo, concentrarme de nuevo en el lienzo, dar un salto de fe y encontrarme, al fin, del otro lado del marco. Paseando sobre las baldosas bicolores del Lavatorio de Tintoretto, recorriendo las suntuosas arquitecturas de Veronés, escuchando el canto de las aves que sin duda poblarán los paisajes de Claudio de Lorena. Otras veces, más modesta en mis pretensiones, fantaseaba con la idea de esconderme de la vigilancia de guardias y conserjes para permanecer en el museo después de la hora de cierre, paseando a mis anchas por las salas solitarias, única observadora de los fenómenos que, sin duda, ocurrirían durante la noche. Porque para mi imaginación infantil resultaba evidente que los habitantes de los cuadros, cuando nadie los observa, se mueven.

miércoles, 15 de enero de 2014

MIS FOTÓGRAFOS (VI)


En este mundo nuestro presidido por lo visual, entramos en contacto con la fotografía por múltiples vías; una de ellas, y no la menos importante, es su utilización en las cubiertas de los libros. La preciosa edición en Siruela del libro de relatos de Amos Oz Entre amigos me ha dado la oportunidad de conocer al fotógrafo estadounidense de origen alemán Erich Hartmann (1922-1999). Esta imagen titulada Casa de inmigrantes. Pan y mesa aparece en la portada de la citada edición de la obra del narrador israelí. Era difícil hacer una elección mejor: Hartmann, que a lo largo de su carrera se preocupó sobre todo por explorar las actitudes del ser humano y la huella de este en su entorno, realizó en 1958 una serie de fotografías que retrataban los asentamientos judíos en Israel. Frente a su objetivo desfilaron inmigrantes de distintas nacionalidades, con sus problemas y actividades diarias, y también, como en este caso, los objetos que conformaban su pequeño mundo cotidiano. Esta imagen sobria y despojada es de extraordinaria expresividad: el autor ha elegido fijarse en los elementos esenciales de una vivienda y les ha dotado de enorme relieve. En un sutil juego de tonalidades, contemplamos todos los matices del blanco y negro, desde el muro viejo y ennegrecido hasta la blancura impoluta de platos y mantel. Como sucede siempre en las grandes naturalezas muertas de la historia del Arte, esta Casa de inmigrantes está llena de vida. A Hartmann no le hace falta retratar a sus habitantes para que el espectador saque conclusiones sobre la dureza y dignidad de la vida de estas gentes sencillas.

sábado, 11 de enero de 2014

AMIGOS A LOS QUE NO TENGO EL GUSTO DE CONOCER

La primera obra editada por Libros del Asteroide que llegó a mis manos fue Los vagabundos de la cosecha, una recopilación de reportajes periodísticos de John Steinbeck. Ya he hablado aquí alguna vez de este extraordinario libro: en él se alían las certeras palabras del escritor y las imágenes captadas por la fotógrafa Dorothea Lange. El resultado es un retrato descarnado y lleno de sensibilidad de la dura vida de los campesinos estadounidenses que durante la Gran Depresión abandonaron sus tierras como consecuencia de una terrible sequía para trabajar como temporeros. En marzo de 2012 le dediqué en este blog una entrada titulada La lente y la pluma. Pero hoy no voy a referirme a él, sino a la editorial que hizo posible en 2007 su aparición en España.

lunes, 6 de enero de 2014

REGALOS DE IDA Y VUELTA

Eric Emmanuel Schmitt hace decir al protagonista de su hermosa novela El señor Ibrahim y las flores del Corán que lo que mejor retrata la esencia de un barrio son sus contenedores de basura. Su presencia o ausencia durante el día, su estado de deterioro o pulcritud, la inexistencia o proliferación de desechos que rebosan sus límites e inundan las aceras. Yo añadiría que esos elementos familiares del mobiliario urbano delatan también la cercanía de fechas señaladas. Hoy, por ejemplo, es ese día del año en que los contenedores se pueblan desde media mañana de cajas vacías, de embalajes vistosos y coloridos, de papeles de regalo. Es el día de Reyes. En torno a esos mismos contenedores, los más pequeños circulan con sus recién estrenadas bicicletas.

viernes, 3 de enero de 2014

CABECERAS

Una de las cosas fascinantes de un blog es la forma en que refleja –incluso cuando no se pretende dejar constancia de ello― los vaivenes de la vida de su autor. Un mes carente casi de entradas puede implicar mucho trabajo o problemas personales; o tal vez, lo olvido en mi pesimismo, una época de diversión, entregada a distracciones menos intelectuales. Por el contrario, una renovación constante de las entradas y las secciones fijas responde a tiempo libre y a una cierta efervescencia de la mente, que proporciona motivos de inspiración por doquier. Y un cambio en su aspecto formal, a un deseo de pasar página. Ojalá la vida nos concediera formas tan evidentes y fáciles de dejar atrás el pasado como lo hace un blog: se modifica la combinación de colores, la disposición de los espacios, la imagen de la cabecera, y al entrar en él se tiene la impresión de estarse adentrando en un territorio renovado. Quién pudiera hacer lo propio con su mundo interior.

jueves, 2 de enero de 2014

LOS CUADROS DE DICIEMBRE (2013)


El nombre de Pieter Brueghel el Viejo (hacia 1525-1569) se suele asociar a abigarradas escenas plagadas de personajes en actitudes divertidas y burlescas, o a apocalípticas visiones de la muerte y el final de los tiempos. Pero este artista flamenco es también autor de delicadísimos paisajes como el que responde al doble título de Cazadores en la nieve o Invierno. La escena que recogen aquí los pinceles de Brueghel me hace pensar en el final de un largo travelling cinematográfico: tras seguir entre los árboles el avance del grupo que regresa de una cacería, la cámara se eleva sobre el valle nevado, que se abre así frente a nosotros en todo su esplendor. El cuadro se articula sobre el eficaz contraste entre el blanco y el negro: las figuras oscuras que marchan trabajosamente y las siluetas de los árboles despojados de hojas, frente a la capa inmaculada que cubre el paisaje. Como ocurre siempre en las obras de este autor, uno no se cansa de curiosear en los detalles que pueblan el cuadro, los perros con sus diversas alzadas y pelajes, los campesinos que alimentan una hoguera, las huellas de humanos y animales sobre la nieve, los pájaros posados en las ramas desnudas, y toda esa pléyade de pequeños personajes, maravillosamente individuales, que juegan, se deslizan y caen sobre el estanque helado. Si la vista y la situación lo permiten ―y, privilegios de Internet, es posible husmear por los recovecos de esta pintura sin despertar la alarma de los encargados de su seguridad―, se puede llegar al edificio más lejano, solitario al pie de un risco, y a los árboles diminutos que adornan el valle con el delicioso diseño de sus ramas, trazadas una a una, en un alarde de paciencia y virtuosismo del viejo maestro.