jueves, 31 de octubre de 2013

FUSIONES

Al igual que los adolescentes piensan que han estrenado el mundo y que los adultos que los rodean están por completo ignorantes de las sensaciones y sentimientos que ellos acaban de descubrir, la humanidad en general tiene una cierta tendencia a creerse inventora de conceptos y actitudes que son cíclicos y se limitan a repetirse desde tiempos inmemoriales. Ocurre así que algunos términos se ponen de moda asociados a la más absoluta modernidad, cuando en realidad basta echar la vista atrás para descubrir sus equivalentes en otros momentos de la historia.

domingo, 27 de octubre de 2013

LA ESQUINA DEL CUADRO (III)

Cuando yo era una estudiante de COU, tuve una profesora de Historia Contemporánea cuyo nombre he olvidado, pero de la que guardo dos recuerdos muy concretos. Uno es el frecuente empleo de la muletilla “horror y pavor”, con la que recalcaba los momentos de especial intensidad de los hechos que nos relataba en sus clases. Nos decía así, por ejemplo: “Y entonces Napoleón III comprendió, horror y pavor, que había perdido la batalla”, y los casi cuarenta alumnos adolescentes que abarrotábamos el aula escondíamos la cabeza en los apuntes para disimular la risa.

sábado, 26 de octubre de 2013

EL SUEÑO DEL COLEGIAL

Es el sueño de cualquier estudiante: el regalo de una hora más de asueto, la mágica prolongación del fin de semana sesenta minutos por encima de lo esperado. Un don sólo equiparable al que se nos otorgaba de niños cuando nuestros padres se retrasaban al venir a buscarnos a una fiesta de cumpleaños, cuando la maestra tenía una obligación inaplazable y se nos permitía prolongar el recreo en el patio. O al que obteníamos de adolescentes cuando, tras múltiples tácticas de persuasión, la autoridad familiar nos fijaba una hora más tardía para regresar a casa por la noche.

sábado, 19 de octubre de 2013

VÍSPERAS DE LLUVIA

Desde comienzos de este curso, dedico las tardes de los viernes a una actividad muy grata para mí cuya naturaleza ahora no viene al caso, pero sí su ubicación, porque me obliga a adentrarme en el mismo centro de Madrid. Suelo aparcar en una zona a media hora de distancia a pie de mi destino y acercarme dando un paseo. Es una especie de ritual que acompaña a la semana que termina: me relajo caminando tranquilamente, doy vueltas a lo sucedido durante los días anteriores, me entretengo observando a personas y edificios, en un anticipo del tiempo libre del fin de semana, que está ya a punto de empezar.

sábado, 12 de octubre de 2013

UN MUSEO VACÍO

Hace cosa de un mes, publiqué en este blog una entrada que, bajo el título de Pintar con palabras, hablaba de la difícil y apasionante tarea de utilizar el lenguaje para describir lo que otros han plasmado en imágenes. Al final mencionaba una obra de teatro en la que dicha tarea tenía un protagonismo especial, y prometía escribir en breve otra entrada sobre ella. Cuestiones de índole variada me han impedido cumplir antes tal compromiso, pero he aquí finalmente el texto anunciado. La obra a la que me refería es El guía del Hermitage, del escritor peruano Herbert Morote, que tuve ocasión de conocer a través de la versión estrenada en Madrid hace cinco años, con dirección de Jorge Eines y la interpretación del actor argentino Federico Luppi.

jueves, 3 de octubre de 2013

LOS CUADROS DE SEPTIEMBRE (2013)


El pintor e ilustrador checo Ota Janeček (1919―1996) es el creador de un universo imaginativo y delicado, en el que objetos inanimados, paisajes y animales se funden con naturalidad y alcanzan un idéntico grado de vida para el que los contempla. Es además un maestro de la armonía cromática: sus colores se dan la mano entre sí, se disuelven hasta transformarse unos en otros con suavidad extraordinaria. Me ha costado elegir una sola de las obras de este autor para traerla a este espacio, y me he decidido finalmente por este Atardecer de impactante colorido. El artista nos sitúa a ras de suelo, en la posición de las criaturas más sencillas; contemplamos así admirados unas plantas que, desde nuestra perspectiva, son tan grandes como el sol poniente que amenaza con tragarse las casas, frágiles como cajas de cerillas. Es el triunfo de lo mínimo, lo vulnerable, lo fugaz, que, mientras dura, alcanza una trascendencia extraordinaria: la magia de las cosas pequeñas. Janeček ilustró a lo largo de su carrera muchos cuentos en los que lo maravilloso ocupaba un lugar primordial; tal vez por ello, al enfrentarse a lo cotidiano, parecía estar plasmando sobre el lienzo la más sorprendente de las historias.