sábado, 6 de abril de 2013

CERRADO POR CREACIÓN

Una señal de fraternidad y de buen encuentro con los que nos rodean es recibir muestras de interés por los problemas e incertidumbres de nuestro día a día. Un simple: “¿Qué tal va tu garganta?” o “¿Te localizaron la avería del baño?” es como una lucecita en medio del complicado rompecabezas, de la carrera de obstáculos en que a veces se transforma el devenir cotidiano. Yo siento especial gratitud hacia las personas con buena memoria para recordar mis pequeños o grandes contratiempos (y buena voluntad para interesarse por ellos). Tengo la suerte de vivir rodeada por un buen puñado de ellas. Y desde hace cosa de año y medio, esas personas bienintencionadas se interesan una y otra vez no por la salud de un familiar ni por el estado de una reforma doméstica, sino por la novela que estoy escribiendo.

miércoles, 3 de abril de 2013

LOS CUADROS DE MARZO (2013)


El pintor italiano Giorgio Morandi (1890-1964) poseía la capacidad de otorgar trascendencia a los elementos más sencillos. A lo largo de su carrera creó innumerables obras en las que exploró con exquisitez la simplicidad de líneas de objetos cotidianos organizados en composiciones limpias, cuidadas, de suaves colores. Contemplar sus cuadros supone emprender un viaje hacia la esencia de las cosas. En esta Naturaleza muerta, seis recipientes de variadas formas se exponen plácidamente a nuestra mirada en pulcra formación, como listos para pasar revista. Nuestros ojos se recrean en el contraste entre sus diseños, el cuerpo esbelto, la base ancha, el cuello alargado, el asa, la tapadera cónica. Las gradaciones de color son tan sutiles que apenas apreciamos un salto entre uno y otro: los blancos, los verdes claros, el azul pálido, el marrón, se amalgaman hasta formar una sola impresión cromática. Los componentes de este grupo inanimado  contrastan y hacen juego, se contraponen y armonizan con extraordinaria delicadeza. A pesar de su título, a mí esta Naturaleza muerta me parece llena de vida; es como una foto de familia, en la que seis personajes diversos pero unidos por una raíz común nos observan desde el lienzo, detenidos para siempre en la inmovilidad de lo eterno.