jueves, 28 de febrero de 2013

PEQUEÑAS HAZAÑAS COTIDIANAS

En alguna otra entrada de este blog he comentado mi curiosa inclinación a meditar en los supermercados. Es uno de los ámbitos cotidianos que me ofrece más motivos para la reflexión: las personas aisladas o en pequeños grupos, deambulando concentradas entre las estanterías y rimeros de productos, seleccionando lo adecuado para la subsistencia de los próximos días. Las expresiones de cansancio, las discusiones de pareja, las broncas a pequeños revoltosos, los gestos mínimos, que tan significativos resultan, de arañar la calderilla de un monedero o revisar hasta la extenuación la nota con los precios. La espera en la cola de las cajas, mientras el comprador que nos precede despliega sin pudor sobre la cinta transportadora una serie de elementos que nos dicen mucho sobre su intimidad y su vida familiar. Observando con atención, podemos deducir por lo que adquiere si ese desconocido vive solo o acompañado, si tiene niños o mascotas, si entre sus aficiones está el darse a la bebida o atiborrarse de dulces, si es un fanático de la comida ligera y los productos macrobióticos, hipocalóricos y esdrújulos que abarrotan nuestras estanterías de consumidores modernos. La existencia entera, con sus problemas, sus placeres y dificultades, parece estar encerrada entre los muros de ese habitual de nuestras vidas que es el supermercado.

sábado, 23 de febrero de 2013

LA MIRADA DEL OTRO


Hace unos días terminé de leer Siempre hemos vivido en el castillo, de la autora estadounidense, para mí hasta ese momento desconocida, Shirley Jackson. Se trata de una novela que consigue sumergir al lector en un mundo aparte, el de la narradora-protagonista, la joven de buena familia Mary Katherine Blackwood (Merricat, para los más cercanos), que cuenta su día a día como en realidad lo hacemos todos ante nosotros mismos y los demás: percibiendo el mundo desde una perspectiva sesgada, revelando sólo lo que le interesa, buscando la justificación de sus actos. Lo que tiene de especial esta historia es que la perspectiva adoptada es la de un ser con una psicología realmente peculiar, con lo que este viaje hacia la vida cotidiana de una familia acomodada de la América rural se convierte en una alucinante incursión en los dominios de la locura, la soledad y la muerte.

jueves, 14 de febrero de 2013

DE NUEVO YEATS

Cuando empecé a dar clases, hace ya mucho más tiempo de lo que me gustaría, trabajé durante un par de años en varias academias como profesora de español para extranjeros. Entre todos los alumnos a los que tuve oportunidad de conocer –y los hubo de muy variadas condiciones y nacionalidades-, recuerdo especialmente a un grupo de militares de países de la OTAN que estaban destinados en Madrid y a los que debo una de las más gratificantes experiencias de mi carrera docente. Aquellos hombres cultos, atentos y divertidos se encargaron de dinamitar todos los prejuicios con los que atravesé el primer día las duras medidas de seguridad de las instalaciones del ejército donde se impartían las clases.

jueves, 7 de febrero de 2013

OTRO MILAGRO DE LA PRIMAVERA

Corre la primavera de 1912. En uno de sus paseos por Soria, don Antonio Machado contempla una imagen que le llama la atención y a la que él sabe dotar de extraordinaria trascendencia, como sólo son capaces de hacerlo los elegidos de las musas. Se trata de un árbol seco y aparentemente destinado al hacha de un leñador, pero que, en un alarde de apego a la vida y de celebración de la naciente primavera, todavía es capaz de producir un puñado de hojas verdes. La contemplación del viejo coloso que se resiste a morir remueve algo muy profundo en el interior del poeta y da origen a una de sus composiciones más celebradas, la titulada A un olmo seco. Los tres versos finales se encuentran entre los más gloriosos de nuestras letras. Tras describir el profundo contraste entre la decadencia general del árbol y sus pequeños síntomas de renovación, el poeta evoca a su esposa enferma, la jovencísima Leonor, aquejada de tuberculosis, y dice con estremecedora concisión:

sábado, 2 de febrero de 2013

LOS CUADROS DE ENERO (2013)


Con indudable influencia de los pintores simbolistas, la artista contemporánea argentina Sol Halabi crea escenas oscuras, difusas, inquietantes, en las que figuras casi siempre infantiles o femeninas se desenvuelven en un mundo a medio camino entre la vigilia y los sueños. En este Sueño de Gustave, el personaje envuelto sobre sí mismo en posición fetal clava sus ojos en nosotros y parece invitarnos a bucear en nuestro yo más oculto, en el pasado remoto, en las pulsiones íntimas que no siempre sabemos reconocer. El azul intenso y acariciador del fondo nos remite al cielo nocturno o quizá a las profundidades marinas; en definitiva, a un ámbito solitario y silencioso, en el que el protagonista de la escena parece estar suspendido o flotar con placidez extraordinaria. La autora se confiesa enormemente interesada por lo que Jung escribió sobre el poder del inconsciente y cómo este rebasa las barreras de lo individual y nos une al resto de los seres humanos. A ese Gustave está tal vez dedicado el título de la obra, aunque cabría leer entre líneas un homenaje a otro personaje de idéntico nombre, el maestro Gustave Klimt.