viernes, 28 de diciembre de 2012

UN RECUERDO NAVIDEÑO

La más tierna y emocionante historia de Navidad que conozco la escribió un caballero estrafalario, brillante y perfeccionista hasta el extremo llamado Truman Capote, y lleva el título de Un recuerdo navideño. En la antología Cuentos inolvidables según Julio Cortázar, que recoge los diez relatos que más fascinaron al autor argentino, esta breve obra de Capote se codea con otras de maestros de la narración corta como Borges o Edgar Allan Poe.

martes, 25 de diciembre de 2012

LECTURAS DEL PASADO OTOÑO (2012)

Un anónimo elaborado con recortes de periódico, un personaje amenazado de muerte, una jornada de caza que acaba trágicamente. A partir de ahí, las hipótesis, comadreos y comentarios no siempre piadosos sobre los difuntos se suceden vertiginosamente. Estamos en la Sicilia rural, claro está. Sciascia aprovecha el caso policíaco para pasar revista a las debilidades de una sociedad a la que disecciona sin concesiones pero sin perder el humor. En esta novela de crímenes, la policía tiene un papel escaso. Los carabineros nos parecen de lentas reacciones, incapaces de atar cabos, interesados apenas en el caso que les toca investigar. En cambio, la comunidad entera palpita al son del misterio que amenaza con quedar sin resolución: todo el mundo opina, todos conocen a un pariente o amigo o testigo que les ha contado algo; ríos de sospechas corren por las calles y se diluyen por las esquinas. El papel protagonista en esta investigación atípica se lo atribuye el profesor Laurana, un hombre anodino, carente de energía en su vida privada pero con capacidad intelectual para afrontar el misterio. El lector teme desde el principio por el destino de este investigador accidental que no es fuerte ni valeroso ni tiene recursos para esquivar el peligro, y que simplemente pretende, como quien resuelve un crucigrama o se enfrenta a un rival de ajedrez, ordenar las piezas del rompecabezas y que a cada cual le corresponda lo suyo.

lunes, 24 de diciembre de 2012

TARJETAS DE NAVIDAD

Los que me conocen bien saben de mi poca afición a la Navidad y de la escasa paciencia con la que sobrellevo las aglomeraciones en zonas céntricas, los villancicos en el supermercado y los extraños adminículos dotados de cuernos y espirales con que los humanos de todas las edades suelen adornar sus cabezas en lugares públicos. No en vano el sombrío y gruñón Mr. Scrooge es uno de mis personajes favoritos.

viernes, 21 de diciembre de 2012

HAIKUS DE OTOÑO

Vente conmigo
que también marcho solo,
tarde de otoño

(Buson)


Viento viajero
acompaña a la luna,
rueda en el cielo
(Bonchô)

miércoles, 19 de diciembre de 2012

UNA LLAMADA, UNA ESTACIÓN

Las buenas y las malas noticias quedan inevitablemente asociadas en nuestra mente a las circunstancias en que las recibimos. Aquel encuentro con un viejo conocido, aquella visita médica, aquella carta que nos aguardaba en el buzón. Los amenazadores telegramas de antaño. La llamada telefónica que interrumpió una reunión familiar, una tarde tranquila, una mañana laboriosa, y a la vez torció en un sentido o en otro el curso de nuestra vida. Más adelante, al evocar el momento en que llegó a nosotros la información que nos conmocionó para bien o para mal, el recuerdo trae aparejados un montón de detalles banales que cobran de repente una inesperada trascendencia. Lo he oído comentar muchas veces: “Llevaba yo puesto ese vestido…” “Iba cargado con las bolsas del supermercado…” “Estaba leyendo aquel libro…”

jueves, 13 de diciembre de 2012

ROSTROS, MANOS

Hace unos meses, incluí en este blog el enlace a un vídeo titulado Rostros, compuesto por más de cien primeros planos considerados por el autor, miembro de la redacción de la revista cultural Flavorwire, como merecedores de figurar entre los más bellos de la historia del cine. Empecé entonces a darles vueltas mentalmente a los que yo elegiría para hacer mi propia selección. Se inició así un largo proceso que termina hoy con la presentación en este blog del vídeo titulado Rostros, manos. Primeros planos de cine.

jueves, 6 de diciembre de 2012

QUÉ FUE DE AQUEL MUCHACHO

Los que trabajamos con gente muy joven fantaseamos de vez en cuando con los derroteros que seguirán en el futuro sus vidas. En ocasiones lo hacemos con preocupación: nos cuesta ver en el muchachito despistado y completamente perdido para las cuestiones prácticas el germen de una persona que deberá enfrentarse a los problemas de la existencia y resolverlos por sí solo. Otras, con enormes expectativas: qué no será capaz de hacer ese chico o chica dotado de talento, don de gentes, agudeza, tenacidad. Casi nunca llegamos a averiguarlo. Nuestros pequeños desastrillos, nuestros alumnos brillantes, los niños con los que compartimos disgustos y dificultades y risas y pequeños éxitos, se diseminan por el mundo y siguen siendo para nosotros las figuras juveniles que nos miraban atentas o distraídas, con frecuencia en posturas inverosímiles, desde su puesto en el aula.

lunes, 3 de diciembre de 2012

LOS CUADROS DE NOVIEMBRE (2012)


El pintor gaditano Guillermo Pérez Villalta refleja con frecuencia en su obra la nostalgia de los tiempos perdidos. En este Fin de fiesta explora el mundo preciosista y artificioso del arte rococó: en el teatral escenario de un canal veneciano, se van desvaneciendo las sombras a la llegada del alba y el cielo se puebla con el resplandor de los fuegos artificiales. Es la traca final, la despedida de una noche de refinamiento, lujo y disipación. Unas góndolas iluminadas por faroles surcan las aguas como mágicas criaturas nocturnas. En la simetría de las pequeñas ondas del canal se refleja el fastuoso decorado arquitectónico, síntesis de una ciudad y una época. Los espectadores de este cuadro ocupamos una posición de privilegio: por un momento, nos creemos asomados al balcón de un palacio, sobre cuya balaustrada de mármol se ven las copas vacías y las flores que empiezan a marchitarse, símbolo de la felicidad que se acaba. Es una pintura de excepcional delicadeza, todo un gozo para el sentido de la vista. Y está, también, poblada de melancolía, ya desde su mismo título. Y es que no hay nada más triste que una fiesta que termina.