lunes, 5 de noviembre de 2012

EL NIÑO ROBADO

En otoños lluviosos como el que estamos viviendo, resulta más fácil recorrer de la mano del gran poeta irlandés William Butler Yeats los mágicos y umbríos bosques que pueblan algunas de sus composiciones más célebres. Es el caso de The stolen child, poema escrito en 1886, en el que un jovencísimo Yeats de apenas veintiún años deja volar su imaginación siguiendo la estela de las leyendas de su tierra sobre niños robados por las hadas.

The stolen child es una obra a la vez sugerente y estremecedora. El poeta renuncia a todo elemento narrativo y cede su voz a las hadas, que son quienes toman la palabra para convencer a un pequeño humano de que abandone su mundo cotidiano –el mugido de los terneros, el bullir del caldero sobre el fuego del hogar- para internarse con ellas en una espesura poblada de seres básicos y misteriosos. A mí es un poema que siempre me ha producido una mezcla de fascinación y temor, desde que llegó a mí por una doble vía: una antología poética que me regaló un alumno inglés al que tuve la suerte de dar clases de español hace ya unos cuantos años y una preciosa versión musical de la cantante canadiense Loreena McKennitt, que he escuchado hasta la extenuación.

Hace unos días, he encontrado en la red una sorprendente traslación al mundo de las imágenes de este poema de Yeats. Se trata de un corto de animación firmado por Lainy Voom, seudónimo adoptado en el espacio virtual por la artista británica Trace Anderson. En él contrasta el extraordinario realismo de las imágenes con la lograda creación de un ambiente sobrenatural. El resultado es, en mi opinión, absolutamente impactante. Os animo a todos a verlo: no es necesario saber inglés para disfrutar del inquietante clima y de la musicalidad de los versos. En cualquier caso, añado a continuación el original y la traducción castellana del estribillo, cuatro versos que se repiten hipnóticamente a lo largo del poema, como un conjuro de las hadas destinado a vencer la resistencia del niño al que se disponen a raptar.

Come away, O human child!
To the waters and the wild
With a faery, hand in hand,
For the world's more full of weeping than you can understand.

¡Ven, oh pequeño humano!
A las aguas y la espesura
Con un hada de la mano,
Porque hay en el mundo más llanto del que tú puedes comprender.


3 comentarios:

  1. Es una maravillosa historia y un maravilloso poema. He leído, recientemente varios libros en los que los niños son protagonistas. El último te lo debo a ti. Cuando vi la portada me impresionó. Es una foto magnífica que refleja una carita interrogante, curiosa, sensible, tierna y... preciosa. No reconocí al modelo. Me lo tuvo que decir esa amiga que compartimos. La historia capta desde el principio. En ella se mezcla realidad-irrealidad con tanta inocencia ... Y lo que más me ha impresionado es la capacidad de lamente humana para desconectar, para fabular y para "escaparse" de este mundo porque hay en él mas lágrimas de las que podemos comprender. L.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Realmente, el verso de Yeats es impresionante: "Porque hay en el mundo más llanto del que tú puedes comprender". Y sí, hay veces en que la fabulación y la mentira son la única escapatoria. Precisamente ese es el tema central de la novela en la que estoy embarcada ahora, y que espero que en algún momento pueda llegar a tus manos igual que acaba de llegar "La voz de los extraños". Gracias por leerme siempre con tanta ilusión.

      Eliminar
  2. Internet tiene... que caminando y caminando, a veces llegas a cosas tan bonitas como esta...

    ResponderEliminar