lunes, 29 de octubre de 2012

UNA VOZ LEJANA

Guardo un recuerdo preciso del momento en que surgió en mi cabeza la idea germinal de esta novela que ahora publico. De hecho, creo que guardo recuerdos precisos del germen de casi todas las obras que he escrito. Es un muestrario de imágenes antiguas que me encanta repasar, igual que otros miran y remiran fotos de viajes o de encuentros sociales. A mí las fotografías de tiempos pasados me conducen inevitablemente a la melancolía y por eso suelo huir de ellas; disfruto, en cambio, trayendo a la memoria los momentos en que se encendieron en mi cabeza pequeñas chispas que luego se desarrollaron hasta cristalizar en unos personajes y una trama. Con frecuencia se trata de sueños, a veces un comentario de alguien, un pensamiento propio o ajeno, una frase de un escritor, una noticia en la prensa. La idea de La voz de los extraños, que es mi última novela en ver la luz, me surgió escuchando la radio.

martes, 23 de octubre de 2012

PINCELADAS DE MILÁN

Si los recuerdos fueran un cuadro, el Milán que guardo en la memoria desde hace muchos años estaría formado por pinceladas de color gris. Sería, sin duda, una pintura impresionista, compuesta por trazos rápidos e inacabados: fue aquella una visita fugaz, con carrera incluida por las calles para llegar a la plaza del Duomo justo a tiempo de sacarle una foto a la catedral cuando empezaba ya a hundirse en las sombras de la noche. Recuerdo que la fachada tenía por aquel entonces el tono lóbrego de los edificios muy castigados por los años y los humos de la ciudad. He vuelto a pasar por Milán hace diez días y esta vez el recuerdo que atesoraré en la memoria está lleno de luz y de colores. Aunque no tanto como en la primera ocasión, ha sido esta también una visita breve: definitivamente, Milán está condenada a dejar en mi recuerdo trazos intensos y abocetados, a la espera de esa estancia demorada que tal vez algún día tenga ocasión de dedicarle.

sábado, 20 de octubre de 2012

IMPRESIONES DE VIAJE

De todos los lujos de los que uno puede prescindir en estos tiempos difíciles, viajar es el que me parece más complicado de eliminar. Tal vez porque, en el fondo, no es exactamente un lujo: no debería ser considerado como tal algo que contribuye de semejante forma a limpiar la mente, que enriquece y aporta perspectivas nuevas, que ayuda a seguir con la vida diaria tras tan vivificador paréntesis.

viernes, 12 de octubre de 2012

VIAJE A LO ESENCIAL

Viajar en avión se está convirtiendo en los últimos tiempos en una curiosa experiencia de retorno a la esencialidad. Como me ocurre a menudo con las cuestiones cotidianas, es un hecho que a mí me da pie para reflexionar. No cabe duda de que soy una mujer concreta, poco dada a las grandes abstracciones.

sábado, 6 de octubre de 2012

FUTUROS ESCRITORES (y III)


Los seguidores de la escritora belga Amélie Nothomb conocen de sobra su costumbre de utilizar sus propias imágenes como portada de sus libros. No les será desconocido, por tanto, este encantador rostro infantil de ojos enormes y expresión asombrada frente a los enigmas de la vida. Los primeros años de la existencia son una fuente inagotable de inspiración para esta autora de actitud excéntrica y de escritura compleja y original. No en vano, escribió las siguientes palabras en El sabotaje amoroso, novela que refleja sus propias experiencias cuando a los siete años se instaló con su familia en Pekín: “Siempre fui consciente de que la edad adulta no contaba: a partir de la pubertad, la existencia es sólo un epílogo”.

martes, 2 de octubre de 2012

LOS CUADROS DE SEPTIEMBRE (2012)

Hay cuadros que nos enganchan ya desde su misma temática. A mí me sucede con Un chiquillo sentado, conocido también como Estudiante pobre, obra del pintor madrileño de extraordinaria técnica y breve vida Víctor Manzano (1831-1865). Los ecos velazqueños de este retrato de impecable factura son evidentes: los tonos cálidos, el fondo neutro que envuelve al personaje, la penetrante mirada de este, clavada en el espectador. Es inevitable recordar los estremecedores retratos de bufones del gran Velázquez. Aquí el artista se permite soñar con una realidad impensable en su momento histórico: el acceso de un niño humilde a la educación. Este chiquillo descalzo de vestiduras raídas sostiene un libro sobre sus piernas; por la grave expresión de sus ojos, nos resulta evidente que sabe el tesoro que tiene entre sus manos, que comprende la dignidad que le confiere a su dura vida el acceso al saber. Nosotros lo sabemos también. Sirva este enternecedor retrato como homenaje a todos los que en este mes de septiembre estarán en breve inmersos en la hermosa tarea de enseñar.