lunes, 20 de agosto de 2012

ROSTROS

A comienzos de este mes, la revista cultural Flavorwire colgó en su página web un vídeo que responde al sugerente título de Rostros: 105 de los más bellos primeros planos del cine. El vídeo se abre con una escena de Sunset Boulevard, la impresionante película de Billy Wilder sobre el ocaso de una estrella del cine mudo. En dicha escena, la vieja gloria en decadencia encarnada por Gloria Swanson está proyectando para su acompañante (un joven William Holden) una de las películas que interpretó cuando era una gran figura del celuloide. Las palabras que pronuncia la actriz son un encendido elogio del cine mudo: “Aún es hermoso, ¿verdad? Y sin diálogo. No necesitábamos diálogos. Teníamos rostros”.

Rostros: 105 de los más bellos primeros planos del cine es una recopilación de breves momentos cinematográficos en los que el ser humano y sus expresiones se erigen como protagonistas. Como toda recopilación es discutible, aunque sus autores se ponen a resguardo de posibles críticas ya desde el título, que nos habla de un número limitado entre los múltiples primeros planos llenos de belleza e intensidad que todo aficionado al cine guarda en su memoria. Puestos a ser puntillosos, yo añadiría que se incluyen algunos que no son exactamente primeros planos. Pero hasta aquí las reticencias, porque el resultado de Rostros es en mi opinión hermoso y conmovedor. Los buenos aficionados pueden aceptar el reto de contabilizar cuántas películas reconocen; los que no lo sean o tengan mala memoria pueden disfrutar igualmente con esta sucesión de rostros serenos y crispados, alegres, enérgicos, sufrientes, de distintas razas y edades, bellos o especiales, unidos todos ellos por la profunda emoción que producen en nosotros al transformar por unos instantes la pantalla en un espejo en el que vemos reflejado nuestro interior. Parte del impacto que se deriva de las imágenes viene dado por la música de Clint Mansell, perteneciente a la banda sonora de la película The fountain.

Incluyo a continuación el enlace al artículo de Flavorwire donde se puede ver Rostros. En él se explica además la génesis del proyecto y se adjunta una lista de todas las películas cuyos planos aparecen en el vídeo, con el nombre de sus respectivos directores de fotografía. Una última ventaja de asomarse a esta recopilación: inevitablemente, uno echa de menos ese primer plano que lo conmocionó en su momento desde la pantalla y lo dejó planchado en su butaca. Cuando se termina de ver el vídeo es casi seguro que se pondrá en marcha la maquinaria de la memoria para crear la propia lista de planos favoritos. Yo llevo varios días dándole vueltas a la mía.

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