miércoles, 18 de julio de 2012

LUMBRE DEL CORAZÓN

En la Biblioteca de Castilla-La Mancha se conserva un manuscrito del siglo XI en escritura visigótica al que se conoce como Codex Miscellaneus debido al carácter variado de sus contenidos. Entre ellos se encuentra un conocido texto que, bajo el título de Quid est liber?, da una emocionante definición de lo que para su autor se esconde bajo la simple denominación de “libro”. Es un texto muy hermoso: habla de conocimiento, de inspiración, de modelos para la vida, de guía en la oscuridad. Nos podría estar hablando de un amigo fiel. Y es que, en definitiva, un libro es exactamente eso.

Las dos imágenes que incluyo a continuación corresponden, respectivamente, a la página original del códice y a la traducción realizada por el latinista y medievalista Manuel Díaz y Díaz. Un dato para la reflexión: ante la pregunta de “¿qué es un libro?” la mayoría incluiríamos referencias al aspecto formal. El autor de este texto no lo hace; para él, poco importa si se escribe sobre papel o pergamino, si el libro tiene forma de rollo o de volumen, si la encuadernación es de cartón o de piel. Sospecho que este enamorado de la letra escrita habría admitido con idéntico entusiasmo la existencia del libro electrónico o de cuantas formas posibles de libro nos depare el futuro.

2 comentarios:

  1. Romper las barreras del tiempo, eso es lo que hacen los libros. Esta mañana he hecho a un gran amigo caer en la cuenta de la edad que ambos tendremos dentro de quince años. Creo que doce horas más tarde aún no me ha perdonado. Le pediré que lea esta entrada, para que se consuele.

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    1. Yo añadiría que un libro es el encuentro de dos espíritus por encima de las barreras del tiempo y del espacio. A mí una de las cosas que más me gusta de leer es la posibilidad de reconocerme en personas que vivieron hace siglos o que lo hacen ahora mismo en puntos alejados del planeta. En estos momentos estoy terminando de leer "Grandes esperanzas" de Dickens y me sorprende como, por debajo de la trama folletinesca tan típica de su época, me reconozco una y otra vez en estos personajes que esperan demasiado de la vida, que se autoengañan constantemente para no ver la realidad. Leer es una de las mejores maneras que conozco de sentirse comprendido y acompañado. Ah, por cierto, que se consuele tu amigo con eso de la edad: Dickens acaba de cumplir doscientos años y goza de excelente salud.

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