martes, 24 de julio de 2012

CANCIÓN DE CUNA

El pasado domingo visité la exposición de obras del artista británico William Blake que hasta octubre podrá verse en CaixaForum de Madrid. Paseando entre las alucinadas visiones de este hombre singular, mientras intentaba asomarme al interior de su espíritu único y atormentado, me vino de pronto el recuerdo de una pieza musical que en tiempos escuché e incluso canté hasta la extenuación (me recuerdo a mí misma tarareando la melodía incansablemente, en las más variadas circunstancias), pero en la que no había vuelto a pensar hace años. Es un proceso curioso y que solo se produce a partir de cierta edad: las canciones, las películas, los libros que marcaron nuestra juventud se refugian en un rincón apartado del cerebro, dejando espacio para las adquisiciones de los nuevos tiempos, y nos asaltan por sorpresa cuando alguna circunstancia del presente nos los trae a la memoria. Ni que decir tiene que, cuando comparecen de esa manera, lo hacen trayendo consigo el aroma y las imágenes de la época en que fueron tan importantes para nosotros, y el proceso por el que se los recupera está teñido de una inevitable nostalgia.

La canción que me asaltó de esa manera el domingo pasado frente a las pinturas de William Blake lleva el título de Lullaby (Canción de cuna), es de la compositora canadiense Loreena McKennitt y pertenece a su primer álbum, Elemental, publicado en 1985. No es una canción al uso. En ella, tras una hermosa introducción vocal de la compositora y cantante, se incluye un poema de William Blake, perteneciente a su libro Poetical Sketches, de 1783, y que responde al peculiar título de Prologue Intended for a Dramatic Piece of King Edward the Fourth.

En este proyecto de prólogo para una obra de teatro que no llegó a escribir, Blake realiza un encendido alegato en contra de la guerra. Con su habitual lenguaje simbólico, traza un estremecedor panorama de la tierra como un campo de batalla en el que los pueblos se lanzan unos contra otros y se destrozan siguiendo las consignas de los poderosos. Es una visión apocalíptica: las almas de los oprimidos son arrastradas al fuego, el destino bate sus alas inmensas sobre la contienda y Dios, en su elevado trono, lanza sobre sus criaturas el peso de su ira. No es difícil imaginarse esta terrible visión plasmada a través de las figuras perturbadoras y los colores encendidos de la pintura del mismo Blake.

Incluyo a continuación la canción de Loreena McKennitt y el texto del poema de Blake, en su versión original y traducido. La voz que lo recita en la grabación con grandilocuencia y brío shakespearianos es la del actor de origen escocés Douglas Campbell. Los que la escuchen podrán apreciar el llamativo contraste entre las visionarias palabras de Blake y la melodía cantada por McKennitt, de una placidez y delicadeza infinitas. La pieza oscila así entre la dulzura y la barbarie, es simultáneamente un toque de alarma y un bálsamo tranquilizador. Es como si la cantante estuviera, realmente, interpretando una canción de cuna, pero dirigida al planeta entero, que sufre y no puede dormir, aquejado por la más terrible de las pesadillas.

William Blake, Prologue Intended for a Dramatic Piece
of King Edward the Fourth (from Poetical Sketches, 1783)

O for a voice like thunder, and a tongue
To drown the throat of war! - When the senses
Are shaken, and the soul is driven to madness,
Who can stand? When the souls of the oppressed
Fight in the troubled air that rages, who can stand?
When the whirlwind of fury comes from the
Throne of God, when the frowns of his countenance
Drive the nations together, who can stand?
When Sin claps his broad wings over the battle,
And sails rejoicing in the flood of Death;
When souls are torn to everlasting fire,
And fiends of Hell rejoice upon the slain,
O who can stand? O who hath caused this?
O who can answer at the throne of God?
The Kings and Nobles of the Land have done it!

Hear it not, Heaven, thy Ministers have done it!

William Blake, Proyecto de prólogo para una pieza dramática
sobre el rey Eduardo IV (de Esbozos poéticos, 1783)

¡Oh, quien tuviera voz de trueno, y una lengua
capaz de ahogar la garganta de la guerra! Cuando los sentidos
se debilitan y el alma es conducida a la locura…
¿Quién puede resistir? Cuando las almas de los oprimidos
luchan en medio de aires turbulentos, ¿quién puede resistir?
Cuando el torbellino de la furia procede
del trono de Dios, cuando la ira de su rostro
lanza las naciones unas contra otras, ¿quién puede resistir?
Cuando el destino bate sus inmensas alas sobre la batalla
y navega con regocijo sobre esa marea de muerte;
Cuando las almas son arrastradas al fuego eterno
 y los demonios del Infierno se deleitan con la matanza,
oh, ¿Quién puede resitir? Oh, ¿quién el culpable?
Oh, ¿Quién puede responder ante el Trono de Dios?
¡Los Reyes y los Nobles de la Tierra lo han hecho!
¡No lo escuches, Cielo, tus sacerdotes lo han hecho!

6 comentarios:

  1. He llegado por casualidad a este lugar que no había leido previamente. Qué maravilla¡ L

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    1. A mí también me impresiona: el poema de Blake, la música de McKennitt y la interpretación de Campbell. Es una canción que en tiempos escuché hasta la extenuación y que me encanta recuperar ahora. Y compartir, claro está.

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  2. Yo he llegado al blog buscando información sobre el poema de Blake y me he encontrado con más de lo que quería. Emocionante y genial, que gran sensibilidad.

    Muchas gracias por compartirlo.

    Saludos desde Martos (Jaén)

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    1. Me alegro de que este espacio te haya ofrecido algo digno de tu interés. Por mi parte, he de decir que me encantan los lectores que llegan por casualidad y que se toman la molestia de dejarme un comentario de aliento. Muchas gracias y hasta pronto.

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  3. He llegado hasta aquí precisamente siguiendo esta canción, que ya conocía desde hace ya muchos años, pero que me quedó grabada de una forma especial. También la he tarareado hasta la saciedad, incluso utilizándola como nana para mis hijas cuando eran bebés.... A veces me asalta su recuerdo y otras veces necesito escucharla...
    Gracias

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    1. Me encantan los caminos sinuosos que conducen a nuevos lectores hasta mi blog.

      Haber tarareado con insistencia la misma melodía es una bonita forma de conexión. Gracias por dejar constancia de tu paso por este espacio.

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