viernes, 29 de junio de 2012

GLORIA EN LOS INFIERNOS

Leí por primera vez El lápiz del carpintero de Manuel Rivas hace más de una década, y acabo de releerla para comentarla en el club de lectores que coordino. He tenido así ocasión de experimentar una vez más ese curioso juego de selección que realiza la memoria a lo largo de los años. Había olvidado casi todo de la novela, excepto que en su momento me impresionó vivamente; recordaba apenas, de forma muy vaga, a dos personajes antitéticos unidos por una peculiar relación. Y, sobre todo, me venía a la mente una escena en la que alguien hacía uso del lápiz que da título a la obra. Más de diez años después, en esta reciente relectura, dicha escena sigue siendo lo que más me atrae de las páginas de Rivas.

domingo, 24 de junio de 2012

LECTURAS DE LA PASADA PRIMAVERA (2012)

Los tiempos muertos pueden ser en ocasiones increíblemente fructíferos. Para el joven Daniel, recién salido del colegio y a la espera de incorporarse al puesto de aprendiz de joyero que su madre le ha buscado, esos meses de tregua suponen un viaje en una triple dirección. De la mano del lunático capitán Blay, el pobre viejo al que acompaña en su deambular por el barrio, aprende el difícil camino del ideal y las empresas imposibles. Su relación con la joven Susana, confinada en su alcoba por la tisis, le hará salir al encuentro del amor y de la edad adulta. Y oyendo las historias que les cuenta a ambos el misterioso Forcat, miembro de una red de opositores al régimen, emprenderá el vuelo hacia un Shanghai mítico, de tintes cinematográficos, plagado de aventureros, villanos y mujeres que encarnan la perdición. Todo ello, sin abandonar la Barcelona triste y gris de la posguerra. Marsé escribe una deliciosa novela sobre la aventura y la necesidad de la fantasía, y que nos habla, más que nunca, de la dureza del mundo real, del que solo se puede escapar gracias a la imaginación.

viernes, 22 de junio de 2012

HAIKUS DE PRIMAVERA

La luz debuta
en primavera
en alas de las aves
que vuelan
(Chora)

Se alarga el día
como mis ojos
que se extravían
escrutando el mar
(Taigi)

miércoles, 6 de junio de 2012

PARA NO ESTAR MUERTO

En el prólogo a su libro de relatos El hombre ilustrado, Ray Bradbury narra una conversación mantenida por él con el camarero que le sirve habitualmente en un restaurante. Este le cuenta que todas las noches se va a bailar cuando termina su turno, y que lo hace hasta altas horas de la madrugada, a pesar de que al día siguiente le espera otra dura jornada de trabajo. Duerme muy pocas horas, pero no le importa. La razón es muy sencilla: “Dormir es estar muerto. Es como la muerte”, explica. Entonces el escritor se interesa por la edad del camarero bailarín, y este le responde que tiene veintitrés años.

lunes, 4 de junio de 2012

LOS CUADROS DE MAYO (2012)


Dicen que Picasso comentó sobre Marc Chagall: “Cuando Chagall pinta, no se sabe si está durmiendo o soñando. Debe de tener un ángel en algún lugar de su cabeza”. No cabe mejor definición para este productor infatigable de imágenes oníricas y encantadoras. Entre 1938 y 1942, años en que vive a caballo entre Francia y Estados Unidos, Chagall pinta esta Virgen de la aldea. En contraposición al terrible panorama del momento, el pintor bielorruso da vida a una esperanzadora imagen de un mundo sobrevolado por seres alados y mágicos, por ángeles y animales músicos que se dirigen hacia una figura femenina que lo mismo podría ser una representación religiosa que un hada. Como siempre en este artista, los colores son una fuente de gozo para el espectador: los azules intensos, el blanco radiante, el amarillo que juega a transmutarse en verde. Toda la humanidad parece concentrarse en esa aldea de casitas dibujadas con ingenuidad infantil. Sobre ellas se elevan las criaturas voladoras y se enciende una gigantesca vela: la llama de una esperanza que no se agota, la que se mantiene viva cuando artistas como Chagall son capaces de soñar y crear mundos mejores.