domingo, 29 de enero de 2012

LIBROS QUE HABLAN DE LIBROS

Leí La historia interminable de Michael Ende cuando ya había alcanzado sobradamente la edad adulta. Iba a decir que fue una lástima, pero no estoy segura: de niña tenía mucha prisa por acceder a las lecturas de adultos, y de adolescente me lancé a la conquista de los clásicos en cuanto dispuse de las mínimas armas para entenderlos. Tal vez con veintitantos años estuviera en mejor disposición para apreciar el mundo fantástico, envolvente, seductor, en el que se sumerge Bastian Baltasar Bux, el pobre muchacho gordo que huyendo de la crueldad de sus compañeros entra en el ámbito mágico de una librería y encuentra el libro que siempre había buscado.

sábado, 21 de enero de 2012

INSTRUCCIONES PARA VIVIR

Hace unos días oí por la radio una noticia que me llamó poderosamente la atención: a los funcionarios recién incorporados a su trabajo en el Ayuntamiento de Madrid se les suministran unos planos para que puedan orientarse por el laberíntico Palacio de Telecomunicaciones, y sean así más cortos y efectivos sus desplazamientos de despacho a despacho, o sus incursiones a la cafetería o los servicios. De inmediato, acudió a mi mente un libro leído hace poco, El Palacio de los Sueños de Ismaíl Kadaré, en el que el protagonista se pierde una y otra vez en sus evoluciones por el Tabir Saray, nombre turco del edificio que da título a la novela.

lunes, 16 de enero de 2012

LOS LECTORES DE KERTÉSZ (I)

El fotógrafo húngaro André Kertész (1894-1985) era hijo de un librero judío que murió cuando él era un adolescente, y del que heredó la pasión por los libros. Durante más de setenta años, se dedicó a fotografiar personas de las más variadas condiciones abstraídas en la lectura. La imagen más antigua data de 1912; la más moderna, de 1984. Este emocionante homenaje visual al mundo de la palabra se conoce bajo el título de On Reading, y ha dado origen a exposiciones y a un hermoso libro que recoge una selección de sesenta y seis fotografías. Desde que el pasado mes de octubre llegó a mis manos, procedente del Reino Unido, un ejemplar de dicho libro, he adoptado la costumbre de que los lectores de Kertész ocupen un lugar de honor en este blog. Hasta ahora han sido seis los que se han ido pasando el testigo: al muchacho lector de cómics sucedió el caballero venerable, y a este la bailarina en reposo, y a ella los monjes en oración, la mujer que se solaza al sol y el muchachito que duda frente al quiosco. Todos encontraremos sin duda un punto de conexión con alguno o varios de ellos: con su concentración total, con su amorosa atención al libro, con su placentero abandono, con su gozosa vacilación a la hora de elegir la siguiente lectura.

miércoles, 11 de enero de 2012

LOS VERSOS DEL NOVELISTA

Me entero leyendo el prólogo a mi edición de Novelas cortas de Turguénev de que este autor, al que siempre había tenido exclusivamente por novelista, comenzó y terminó su carrera literaria escribiendo poesía. Su última obra es, de hecho, una colección de textos breves de carácter lírico que reunió bajo el título de Poemas en prosa. Entre todos ellos, el traductor y autor del prólogo, Víctor Gallego Ballestero, selecciona una composición estremecedora, que no me resisto a traer a este espacio. En ella, un Turguénev que acaba de iniciar su sexta y última década vuelca toda la pesadumbre de vivir que le atenaza: a cinco años de su propia muerte, el escritor pasa revista a la frágil, endeble, patética condición humana, en la que no encuentra ningún posible asidero. Es difícil dar una visión más desoladora del hecho de estar vivo. El poema se titula Me da pena y dice así:

martes, 10 de enero de 2012

UNA ENTREVISTA

Acaba de publicarse en la revista digital Culturamas la entrevista que recientemente me ha hecho el escritor Carlos F. Romero. A mí la experiencia me ha agradado sobremanera y me ha servido, aparte de para establecer contacto con alguien singularmente interesado por el mundo del relato, para ponerme a reflexionar sobre temas que me había planteado infinitas veces pero sin llegar nunca a una conclusión seria. Las preguntas lanzadas por un entrevistador que conoce su oficio pueden resultar en ocasiones esclarecedoras no solo para los lectores, sino también para el propio entrevistado.

viernes, 6 de enero de 2012

LAS OLAS DE MURAKAMI

Hace un par de semanas, terminé de leer el libro de relatos Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami. En uno de los cuentos, que responde al misterioso título de El séptimo hombre, el narrador, un hombre maduro, cuenta una terrible experiencia de infancia frente a un auditorio cuya naturaleza no se explicita (¿un grupo de autoayuda para personas que intentan superar un suceso traumático?). Cuando era niño, este hombre que habla en séptimo lugar en esa reunión de carácter impreciso, presenció cómo una terrible ola se llevaba a su mejor amigo. Él mismo consiguió salvarse milagrosamente. Así lo explica el personaje: “No logró, por muy poco, arrastrarme consigo. Pero, a cambio, engulló lo que yo más quería y se lo llevó a otro mundo. Y yo tardé muchísimo tiempo en volver a encontrarlo, en poder recuperarlo. Un largo y precioso tiempo que jamás me será devuelto”.

lunes, 2 de enero de 2012

LOS CUADROS DE DICIEMBRE


Entusiasta cantor de la fuerza del trabajo y de la energía imparable del proletariado, el pintor soviético Aleksandr Deineka (1899-1969) hace un paréntesis en su exaltación de una nueva sociedad para fijarse en Desempleadas en Berlín en el lado más triste y desvalido de la condición humana. Un fondo ocre y apagado parece ir a tragarse los cuerpos de estas tres mujeres cuyo rostro y postura nos hablan de la impotencia del individuo para luchar contra los grandes mecanismos que rigen su día a día. A las protagonistas del cuadro ni siquiera les queda el consuelo de la solidaridad: sus miradas son divergentes, se clavan en el espectador, en el bebé cuya seguridad preocupa, en un punto perdido del espacio donde parece encontrarse un futuro nada esperanzador. Estas tres mujeres están unidas por el mismo problema pero aisladas en el pozo oscuro de su propio desamparo.