lunes, 31 de octubre de 2011

EL CABALLERO Y LA MAGA

El caballero Ruggiero llega a lomos de un hipogrifo a la isla dominada por la vieja hechicera Alcina, que conserva la apariencia de juventud y belleza gracias a los poderes que le ha robado al mago Merlín. Alcina se servirá de sus artes mágicas para que el fiel y devoto Ruggiero olvide a su amada Bradamante y caiga en sus brazos. Ludovico Ariosto cuenta este episodio –y otros muchos más- dentro de la compleja, fantástica y descabellada trama de su Orlando furioso, poema narrativo por el que desfilan caballeros enamorados, damas raptadas, magos y brujas, doncellas guerreras, extraños seres voladores, terribles monstruos marinos y héroes desdeñados capaces de la mayor atrocidad para desahogar sus celos. El encantado mundo de la isla de Alcina, habitada por jóvenes cuyos únicos empeños y batallas son los de amor, ha servido de inspiración a artistas posteriores: dos siglos después, los compositores Vivaldi y Haendel pusieron música a este episodio en sendas óperas, Orlando furioso y Alcina. Ya en el XIX, el genial Gustavo Doré animó con sus vibrantes grabados a los personajes de Ariosto, y representó entre otros al heroico Ruggiero volando sobre su hipogrifo.

sábado, 29 de octubre de 2011

BUSCAR UN TÍTULO

Me encuentro ahora mismo en los momentos previos a esa aventura, a ese viaje de consecuencias imprevisibles, que es embarcarse en escribir una novela. Como viajera previsora que soy, tengo preparados el equipaje y la documentación necesaria: la trama está más que pergeñada en mi cabeza (y en mis notas), los personajes están definidos e impacientes, pugnando por venir al mundo. Solo falta atar algún cabo suelto, cerrar los últimos detalles y, sobre todo, encontrarle un título. Esto último complica un poco la situación: estoy a punto de partir de viaje, pero ignoro el nombre del país al que me dirijo.

miércoles, 26 de octubre de 2011

OS PRESENTO A KATIE LEWIS

La lectora que desde hace unos días preside este blog, tumbada plácidamente frente a un libro y con un perrito enroscado a sus pies, se llama Katie Lewis y es aún más joven de lo que aparenta: tenía apenas ocho años cuando fue inmortalizada en tan serena pose. Era el año 1886 y habían pasado cuatro desde que el pintor Edward Burne-Jones, amigo íntimo de la familia Lewis, empezó este retrato, que fue modificando a medida que su modelo crecía. El resultado, una sinfonía de colores dorados y un canto al poder transportador de la lectura.

domingo, 23 de octubre de 2011

LOS QUE LEEN DENTRO DEL LIENZO

A nosotros nos acompañan desde la creación de este blog, el pasado mes de diciembre, pero llevan años, décadas e incluso siglos leyendo en el lienzo, el muro o el papel que les sirven de cobijo. Muchos son niños, varios jóvenes o adultos, alguno de edad avanzada. Los hay concentradísimos y somnolientos, extasiados con la lectura y dispuestos a dejarse distraer por nuestra presencia. Leen periódicos, cartas, escritos propios y, sobre todo, libros: ilustrados, de texto, científicos, de poesía, piadosos, de cuentos, de amor. Lo hacen a solas o en parejas, al aire libre o en la intimidad de un interior, pero siempre abiertos a nuestra mirada. Os los presento ahora todos juntos. Son hijos de artistas que, sin duda, amaban también la lectura. Que los disfrutéis.

miércoles, 19 de octubre de 2011

UNA IMAGEN, MIL PALABRAS

Acabo de abrir un paquete remitido por una librería del Reino Unido a la que encargué hace algo más de quince días un libro inencontrable por estos lares. Todo el que haya vivido una situación semejante conoce las emociones que produce: la satisfacción de haber hallado un tesoro inaccesible, el ritual de abrir el embalaje que por unos instantes demora el dulce encuentro, la torpeza con la que se consigue finalmente retirar el precinto que nos separa de nuestro nuevo amigo, llegado de lejos para quedarse a vivir en nuestras estanterías. En este caso, se trata del libro On reading, recopilación de sesenta y seis fotografías en las que André Kertész inmortalizó a gente de la más variada condición absolutamente embebida en el acto de leer. Kertész, que era hijo de librero y un lector ávido, aplica su habitual sensibilidad exquisita para descubrir el detalle revelador en el abigarrado mundo humano que le rodea, y nos regala una galería fotográfica en la que todos los amantes de los libros podemos reconocernos.

domingo, 16 de octubre de 2011

HALLAZGOS

Uno de los encantos de trabajar en una biblioteca –y para mí tiene muchos- es la posibilidad de encontrarse con cierta frecuencia abriendo paquetes llenos de libros. En la época de bonanza económica, esa que ahora nos parece perdida en la noche de los tiempos e irrecuperable como el jardín del Edén, llegaban con frecuencia pedidos realizados por distintos departamentos del instituto o por la misma biblioteca, que contaba con un presupuesto envidiable para tratarse de la de un centro escolar. Os podéis figurar mi alegría mientras, tijera en mano, abría los precintos de las cajas de cartón e iba sacando de su embalaje los libros nuevos, relucientes, olorosos a papel recién estrenado. Era para mí una continua reedición de las mañanas de Reyes de mi infancia.  

martes, 11 de octubre de 2011

LLEVADAS POR LAS AGUAS

El invierno de 1852, un joven pintor inglés requirió los servicios de una modelo para realizar un cuadro. La labor tenía su dificultad, porque la muchacha debía permanecer medio sumergida en una bañera llena de agua durante las largas sesiones de pintura. El artista colocaba velas debajo del recipiente para elevar la temperatura, pero cuentan que en una ocasión, abstraído en su tarea, no se dio cuenta de que las llamas se habían apagado y el agua se había quedado helada. Aun así, la joven no se quejó. Enfermó como consecuencia del descuido del pintor y su familia pidió a este una indemnización, pero el cuadro llegó a buen puerto. Artista y modelo tenían la misma edad, veintitrés años, y acababan de entrar para siempre en la historia de la pintura. La obra que con tanto esfuerzo habían culminado mostraba la imagen de Ofelia arrastrada por las aguas, la modelo se llamaba Elizabeth Siddal y el pintor era el gran John Everett Millais, probablemente el más lleno de talento de ese grupo de artistas originales, vitales y excesivos que fueron los prerrafaelitas.

sábado, 8 de octubre de 2011

GATOS Y ESCRITORES (II)


Cuentan que no bajaban de la veintena los gatos con los que el pequeño Samuel Langhorne Clemens compartió su infancia en su casa de Missouri. Aquí lo tenemos décadas después, convertido en el inefable Mark Twain, con su habitual traje claro, perpetuando esa inclinación de sus primeros años. Queda clara la preferencia del novelista por los seres diminutos.

martes, 4 de octubre de 2011

NADIE ACABARÁ CON LOS LIBROS

Dos gloriosos octogenarios se reúnen a departir larga y amistosamente. Uno de ellos es semiólogo, escritor y apasionado coleccionista de libros; el otro, guionista de cine, dramaturgo y también bibliófilo. Son Umberto Eco y Jean-Claude Carrière, y el tema de su larga charla no podía ser otro que el de los libros. Su origen y evolución, sus ventajas frente a otros formatos, su belleza y atractivo, la posibilidad de su desaparición. Todo ello, salpicado por infinitas anécdotas sacadas del fondo de la memoria –y de las estanterías- de estos dos hombres de letras y no solo de letras, constituye la columna vertebral de Nadie acabará con los libros. La charla es moderada por el ensayista y editor Jean-Phillipe de Tonnac, que sigue atentamente el hilo del discurso de ambos interlocutores y que de repente, cuando parece que la conversación corre el riesgo de languidecer, sale de su discreto segundo plano para lanzar el jugoso anzuelo de un nuevo tema que reavive la discusión.

sábado, 1 de octubre de 2011

LOS CUADROS DE SEPTIEMBRE

El encargo estaba claro: había que inmortalizar a Giovanni, uno de los vástagos de la todopoderosa familia Médicis, en una imagen que hiciera justicia a su elevada posición social. Pero resultó que el modelo tenía solo dos años. El pintor italiano Bronzino (1503-1572) dispone sobre un fondo neutro al modelo ataviado con un lujoso traje rojo que es el símbolo de su estatus, le coloca un jilguero en la mano y realiza el más encantador y espontáneo retrato infantil de su tiempo. Confieso que la primera vez que lo vi temí por la suerte del pajarillo, pero en seguida me convencí de que las intenciones de este gordito jovial son inofensivas. En la Galería de los Uffizi lo tienen expuesto en una sala pequeña y abarrotada de pinturas; con frecuencia hay que hacer cola para pasar frente a este cuadro y los que lo rodean. En todas mis visitas he esperado turno pacientemente para saludar al pequeño Giovanni, que tiene la virtud de hacerme reír siempre. Eso, me parece a mí, compensa de cualquier espera.