martes, 2 de agosto de 2011

LOS CUADROS DE JULIO

Desde que vi por primera vez Mujeres en la ventana, de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), me sedujo por el juego de miradas cruzadas: el espectador que se asoma al cuadro, las mujeres asomadas a la ventana, y las miradas de uno y otras encontrándose en algún lugar intermedio, que no corresponde al museo ni al espacio que habitan los personajes retratados. Y luego hay otros misterios, como la razón del gesto de las mujeres: qué estarán viendo que les resulta tan divertido, desde su habitáculo en el lienzo. Y el misterio de la técnica: cómo se puede pintar con tal rotundidad la risa de la mujer mayor, oculta tras una tela. Pero este cuadro albergaba aún un misterio más que acabo de desvelar. Me he enterado hoy de que las modelos eran dos mujeres de origen gallego que alcanzaron fama como cortesanas en Sevilla. No una tía y su sobrina, no una criada y la niña de la casa, como llevaba yo años imaginando. Por un momento, me ha parecido que el frescor y la ingenuidad que emanaban del cuadro se esfumaban (perdonadme el chiste fácil) por la ventana. Pero he vuelto a mirarlo y me ha resultado inevitable sonreír. Es el eterno juego de esta pintura: las mujeres que observan y ríen asomándose a la calle, y el espectador que, siglos después, no puede hacer otra cosa que sonreír ante su desparpajo.

Cuenta un crítico de arte contemporáneo del pintor Henri Rousseau (1844-1910) que este acudía con frecuencia a los jardines botánicos y, cuando se metía en los invernaderos para ver las plantas exóticas, tenía “la sensación de entrar en un sueño”. Lo mismo le sucede al espectador frente a los cuadros de este creador de atmósferas encantadas, al que su ordenada vida de agente de aduanas ha hecho pasar a la posteridad con el sobrenombre de “El aduanero Rousseau”. Cuando contemplo una de sus obras, disfruto imaginando al metódico funcionario que jamás abandonó tierras francesas escapando de la rutina de sus días con la magia de sus pinceles. En Una noche de carnaval, nos trasladamos a un paisaje de nubes bajas que sería de una oscuridad total de no ser por la luna llena. Sobre un fondo de árboles sin hojas que parece un decorado teatral, se recortan las entrañables figuras de Pierrot y Colombina, cogidos del brazo. Están ahí parados, en medio de la noche, posando para nosotros, como animándonos a entrar en su mundo infantil de siluetas y colores planos, invitándonos a que olvidemos nosotros también la rutina de nuestros días.

Los personajes que nos dan la espalda desde un cuadro ejercen una especial fascinación sobre nosotros. Cabe jugar a imaginar su rostro, cabe elucubrar acerca de sus motivos para ocultarnos su expresión. En Interior, del pintor danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916), a esas incógnitas se une el misterio de las puertas abiertas que nos invitan a entrar en un ámbito desconocido, y esa luz blanca, sobrenatural, que se filtra por la cristalera del fondo. Frente al interior sombrío y desnudo, nos asalta la sospecha de un exterior de claridad cegadora. Podemos también hacer conjeturas sobre la actividad que ocupa a la joven, única habitante de ese austero mundo de grises y negros. Tal vez se inclina sobre un bordado con el que entretiene sus horas. A mí me gusta más pensar que está leyendo.

Uno de los aspectos más conocidos de las leyendas artúricas es la historia de los amores culpables de Ginebra, la esposa del rey, con el mejor de sus caballeros, Lanzarote del Lago. El pintor irlandés Frederic William Burton (1816-1900) capta en El encuentro en las escaleras de la torre toda la intensidad y el dolor de esa pasión imposible. Un mundo de sentimientos contrapuestos queda reflejado en la actitud de los personajes: los brazos cruzados del caballero reteniendo la mano derecha de la dama, sus ojos cerrados, concentrados en el fugaz beso; el gesto esquivo de la mujer, su cabeza inclinada, su mano izquierda que busca el apoyo de la pared. Los colores de las vestimentas se contraponen, el rojo y el azul, la pasión y la inocencia, la culpa y la pureza. En este cuadro en el que las figuras humanas lo inundan todo, los personajes apenas caben en el estrecho y claustrofóbico espacio: están prisioneros en ese rincón de la torre, igual que no pueden escapar de la pasión que los atenaza.

6 comentarios:

  1. HOLA!! ME ENCANTA COMO HAS PUESTO EL BLOG. CUANTO TIEMO, ESPERO QUE LO ESTES PASANDO MUY BIEN EN VERANO, YA QUEDA ALGO MENOS PARA VOLVER AL INSTITUTO EH?
    BUENO, ESTA ENTRADA ES MUY INTERESANTE, BEATRIZ, NO SOLO POR LO BELLOS QUE SON LOS CUADROS, SINO PORQUE TU FORMA DE VERLOS Y ENTENDERLOS ES..FASCINANTE, SE NOTA QUE ESTO TE GUSTA. ¿SABES? YO CREO QUE LAS DAMAS DEL PRIMER CUADRO SE RÍEN DE ALGUN HOMBRE DE ABAJO. ALO MEJOR SON RISAS COQUETAS. PERO MI PREFERIDO ES EL SEGUNDO, LA FANTASIA ME ENCANTA, ADEMAS ESE CUADRO ME TRAE UNA SENSACION DE LIBERTAD...
    POR CIERTO, ME GUSTARIA RECOMENDARTE UNA SAGA, TAL VEZ YA LA HAYAS LEIDO, SE TRATA DE "La cuidad de las bestias" DE ISABEL ALLENDE (una de mis escritoras favoritas), "El reino del dragon de oro" y "El bosque de los pigmeos". LOS VI EN LA BIBLIOTECA DEL INSTITUTO, PERO COMO YA LOS TENIA EN CASA...SINCERAMENTE ME HAN ENCANTADO, ESTAN LLENOS DE FANTASIA Y AVENTURAS. TAMBIEN TE RECOMIENDO "La casa de los espiritus" DE LA MISMA AUTORA. BUENO, HASTA LUEGO, ESPERO VERTE PRONTO, PORUQE AL FINAL DEL CURSO NO PUDE, ESPERO NO HABERTE DECEPCIONADO. POR CIERTO, LLEVO 7 LIBROS LEIDOS EN EL VERANO. QUE LO PASES BIEN, BEATRIZ.

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  2. Elu Bellator Corvus: Qué alegría, volver a saber de ti, después de tanto tiempo. Temía haberte ahuyentado con mi última respuesta, que, si no recuerdo mal, exponía mi opinión sobre la saga de "Star Wars". Me alegra mucho también saber que estás dedicando tanto tiempo a la lectura. Y que te gusten los cuadros que he reunido en esta entrada. A mí también me atrae el mundo mágico de la pintura de Rousseau; si no conoces otras obras suyas, te recomiendo que las busques por Internet. En cuanto a Isabel Allende, es de mis escritoras más queridas. "La saga de los espíritus" la leí hace mucho tiempo, cuando era, si no tan joven como tú, casi. No sé si sabrás que algunos personajes de esa saga familiar aparecen en otras dos novelas de la autora, "Hija de la fortuna" y "Retrato en sepia". Si no las conoces, es una buena excusa para acercarte a la biblioteca del instituto, donde tenemos ambas. Pasa también tú un buen verano. Y sigue leyendo, claro.

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  3. GRACIAS! Y EN ABSOLUTO ME HAS AUYENTADO, EN CAMBIO VALORO LAS OPINIONES AJENAS, POR ESO PREGUNTO. LOS LIBROS QUE ME HAS RECOMENDADO ME LLAMAN LA ATENCION, PERO PRIMERO DESEO LEER "LOS MUERTOS, LOS VIVOS" TIENE PINTA DE SER EMOCIONANTE. LEER ES...UNA PASION, SINCERAMENTE, CON DECIRTE QUE LLORO CON ELLOS, ME EMOCIONO, QUIERO LO QUE LOS PROTAS QUIEREN, ODIO LO QUE ELLOS. ES UNA FORMA DE ESCAPAR DEL MUNDO REAL Y VIVIR CON OTRAS PERSONAS O SERES Y VER SITIOS NUEVOS. Y ESCRIBIR TUS PROPIAS HISTORIAS TIENE QUE SER...FASCINANTE. ESPERO QUE PUBLIQUES MAS, YO TE DARE MI OPINION, SI TE INTERESA LA OPINION DE UNA NIÑA, CLARO. HASTA LUEGO!

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  4. Suscribo todo lo que has escrito en tu comentario sobre lo que supone la lectura, y añado un aspecto más: es una manera única de conectar con personas a las que, de otra manera, nunca llegaríamos a conocer. Una maravillosa forma, en definitiva, de sentirnos menos solos en este mundo superpoblado en el que, sin embargo, tan difícil nos resulta con frecuencia hablar de lo que realmente importa. ¿No es una increíble forma de solidaridad humana reconocerse en los sentimientos de alguien que vive en las antípodas o que lleva varios siglos muerto? Espero seguir leyendo tus opiniones (aunque sean "las de una niña", como tú dices). La gente interesante siempre tiene algo que aportar, sea cual sea su edad.

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  5. Hola. Esta vez para darte algo de lo mucho que tú me has regalado. No se si conoces las pinturas de Josephine Wall. Mezcla el surrealismo, con lo mítico, la fantasía etc. Te dejo una que me gusta mucho. http://www.josephinewall.co.uk/flight_of_wonders.html
    Gracias
    Angélica

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  6. Muchas gracias, Angélica. No conocía a esta pintora. ¡Cuántas cosas se pueden compartir!

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