sábado, 21 de mayo de 2011

ALGUIEN QUE AGUARDA, VERDADERAMENTE


Es una cosa curiosa, esto de los títulos. Hay libros que uno se lleva a casa sin apenas referencias, simplemente porque el título le resulta atrayente. Hay otros que nos resistimos a leer sin un motivo claro, y, cuando alguien de fiar nos canta sus bondades, condescendemos tal vez, aunque con un “bueno, si tú lo dices; pero con ese título…”

A la hora de bautizar una obra, también la cuestión es peculiar. Hay historias que nacen con el título colgado del cuello, como canes dóciles y domesticados; las hay, incluso, que parecen irse alimentando de su propio nombre, evolucionando y tomando ideas de él. Otras se resisten como gato panza arriba (perdonad la abundancia de símiles del reino animal) a ser reducidas a una fórmula. A mí me pasó con la novela de la que voy a hablaros, y que está a punto de salir de las mágicas entrañas de una imprenta convertida, al fin, en libro.

La terminé de escribir hace más de tres años, pero la idea se gestó en mi cabeza mucho antes. Durante largo tiempo fue uno de esos gérmenes de historia con los que convivo, que me asaltan mientras conduzco o preparo la comida, que me rondan y se van modificando como organismos vivos, hasta que llegan a un grado de evolución que les permite pasar a una nueva existencia de papel. Atravesó muchas fases: relato breve, relato algo más largo y finalmente novela corta (si es que se puede trazar una frontera estricta entre estas modalidades). La reescribí varias veces, ya no recuerdo cuántas. Ha sido un hijo al que ha costado mucho darle forma definitiva, este del que os estoy hablando.

Con el título, la cosa tampoco fue más fácil. Tuvo varios, que no voy a desvelar aquí por si resulta que al verlos al cabo del tiempo me parecen mejores que el que elegí en su momento (suele ocurrirnos a los indecisos con las opciones que descartamos). Se tituló, finalmente, Alguien aguarda en el sueño. La envié a varios certámenes de novela corta y en pocos meses ganó uno. Suspiré, aliviada. Misión cumplida; ya podía ponerme a pensar con tranquilidad en otras historias. Eso creía yo.

Alguien aguarda en el sueño ganó un premio literario en el peor momento posible para hacerlo: mayo de 2008. Es complicado que se asuman los compromisos de publicación de una novela cuando la cuestión económica hace agua por todas partes y hay que acudir a tapar mil agujeros. Cualquier cosa pasa a ser más importante que una simple pieza literaria, aunque se trate de una que está premiada y que se tiene la obligación de publicar tarde o temprano. El caso fue que esa obligación se posponía siempre. El título que tanto trabajo me había costado encontrar resultó ser una especie de premonición: a mis personajes les ha tocado esperar hasta mayo de 2011 para alcanzar ese estado que toda criatura de ficción ansía, el de libro impreso dispuesto a alejarse de su creador en manos ajenas. Si nada falla, dentro de dos días Alguien aguarda en el sueño tendrá esa forma definitiva. Está editada por Renacimiento, una editorial sevillana que crea libros exquisitos, cuidadísimos. En un alarde de suspense, ha llegado por los pelos a la Feria del Libro de Madrid, que comienza el próximo día 27. Tras tanto tiempo en estado latente, se ve que ha nacido con ganas de acción.

Así pues, amigos lectores, os presento a esta criatura azarosa que tantos quebraderos de cabeza me ha dado desde el mismo instante de su concepción. Es para mí casi un ser vivo al que he llegado a amar y a detestar a partes iguales, como se ama a las propias criaturas y se detesta las cuentas pendientes. Alguien que se resistió primero a cobrar forma y que, tras permanecer años en el limbo de los planes que no se realizan, ahora apenas puede refrenar sus deseos de llegar hasta vosotros. Alguien que, verdaderamente, os aguarda.

3 comentarios:

  1. Mis mejores deseos para "Alguien aguarda en el sueño" y su creadora. Que disfrutes de este día tan especial. Por fín termina la espera para vosotros dos y también para los lectores. Muchas felicidades, Bea. Hoy es un día de fiesta en este blog.

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  2. Te deseo lo mejor para este día,aunque sería bueno que esta noche tuvieras agujetas en la mano de tanto firmar ejemplares....¡Muchas felicidades!

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  3. Muchas gracias a ambos. Como me sucede con cierta frecuencia, un resfriado inoportuno ha venido a poner dificultades y un puntito de irrealidad (la medicación, ya se sabe) a este día que se ha hecho esperar tanto. Con todo, intentaré aprovecharlo de la mejor forma posible. Si al final de la tarde tengo agujetas, serán bienvenidas, desde luego.

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