viernes, 11 de marzo de 2011

MARAVILLAS DE UN BLOG

Yo de niña quería ser la Alicia de Lewis Carroll: perseguir a un conejo con chaqueta y chaleco, caer al vacío en una madriguera sin fin, iniciar un viaje a través de un espejo, saltar de episodio en episodio encontrando personajes a cuál más extraordinario. Han pasado muchos años de aquello, y aunque al llegar a la edad adulta seguía sin tenerlas todas conmigo respecto a lo que ocultan los espejos, sí tenía claro que lo demás pertenecía al mundo de la fantasía. Hasta que la pasada Navidad decidí crear este blog y me encontré con que frente a mí se abría una madriguera cuyo final se perdía en el infinito, un espejo a través del cual podía emprender un viaje increíble.

Creé este blog buscando organizar mis ideas, comunicarme con otras personas, compartir gustos y opiniones. Un amigo me comentó el otro día que un amigo suyo –una de esas cadenas a través de las cuales se transmite la sabiduría más cotidiana- dice que un blog sirve, sobre todo, para que uno descubra qué es lo que le interesa realmente. No le falta razón. El mío me ha servido para todo eso, pero ha traído otras ventajas añadidas que no me había planteado y que a diario me maravillan. Un ejemplo: uno conecta el ordenador, ansioso por saber si durante la noche alguien ha entrado en ese espacio que tiene algo de casa propia abierta a todos, y descubre que el contador da fe de la incursión de un desconocido que proviene de un lejano lugar que responde al sugerente nombre de Escondido, California. Es muy fácil ponerse a fantasear, adjudicarle a ese lector anónimo una edad y un sexo y hasta un rostro, imaginárselo leyendo nuestros pensamientos desde su remota morada al otro extremo del mundo. En otras ocasiones la sorpresa es mayor, y nos encontramos con un comentario escrito por un desconocido que aprovecha para presentarse y dar su opinión e invitarnos a su vez a visitar su propia casa abierta a todos, es decir, su blog. Ya tenemos ahí al Conejo Blanco, incitándonos a la aventura. Es entonces cuando la pantalla del ordenador cobra la apariencia de la superficie de un espejo, y nos ponemos de puntillas para asomarnos a su interior, y finalmente saltamos a través del marco y entramos de lleno en el País de las Maravillas.

Invito a todo el que no lo haya probado a ese viaje alucinante de blog en blog. Saltando cual moderna Alicia de una morada digital a otra, he dado con los personajes más peculiares, con espacios divertidos, sugerentes, llenos de contenido o completamente locos. A través de una ruta que sería incapaz de reproducir llegué en su día al blog de un fotógrafo colombiano que exponía unas imágenes impresionantes del mundo contemporáneo; no sabría volver a él, porque el camino que me llevó a su encuentro era sinuoso como bosque de Lewis Carroll. Otra vez me encontré husmeando en la vida privada de unos mormones estadounidenses, rubios e inquietantes a fuerza de sonreír a la cámara y lanzar mensajes de imperturbable concordia familiar. He visto blogs de amantes de las letras, de enamorados de su mascota, de padres entusiastas que nos invitan a ser testigos de los logros diarios de su retoño, de artistas plásticos que exponen sus obras, de sentimentales incurables que sueltan frases románticas en un constante intento de conectar con el lado más humano del universo. Un blog amigo lleva a otro que a su vez lleva a otro; cuando uno quiere darse cuenta, está perdido en las procelosas aguas de la red, entrando en íntimo contacto con personajes con los que en su rutina diaria no se habría cruzado nunca, leyendo reflexiones y pensamientos gestados al otro lado del océano o en la calle vecina, tras el infranqueable muro de las vidas ajenas. Y si alguien nos reclama del lado de acá, un simple clic y toda esa construcción se desmorona, y volvemos a estar en el mundo real, el de las cosas que se tocan y las personas a las que conocemos y con las que nos rozamos al cruzarnos por un pasillo o en la calle. Nadie diría al vernos que regresamos de un viaje tan agitado. Maravillas de un blog.

4 comentarios:

  1. yo, que nunca he querido ser Alicia porque los abismos me aterran, que me muevo en lo posible, en lo concreto, siento que este blog me abre, me permite tomar contacto con experiencias mágicas, con la creatividad, con la asociación libre psicoanalítica. Porque se navega por él con una fascinación que sería imposible crear sin la ayuda de las locuras y las posibilidades que se presentan con tanta naturalidad. Qué importancia tienen las pequeñas cosas de cada día, el cuadro que se descubre, la búsqueda de una edicción concreta, la sugerencia de una lectura,... gracias. Lola

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  2. Lola: me gusta mucho tu interpretación psicoanalítica de este espacio. Realmente, es así como me siento, saltando con total libertad de una cosa a otra, construyendo una realidad ilusoria que amueblo con todo aquello que me gusta y de la que expulso lo que me molesta. Esa libertad de la que se disfruta en los sueños (más bien en los ensueños) y que tienen los niños cuando juegan. Por cierto, parte del encanto de ser Alicia es dar de vez en cuando con personajes juiciosos y con los pies en la tierra como tú. Gracias por estar siempre aguardando, en cada recodo de este blog.

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  3. En este pais de las maravillas que tanto me gusta visitar, todas las versiones de uno mismo pueden salir a la luz. No obstante, la comunicación siempre es compleja, en todos los aspectos.
    A veces tengo suerte y el humor se apodera de mí, de tal forma que puedo reirme de mí misma en el sentido sano y positivo de no tomarme excesivamente en serio. Suele ocurrir después de un momento más difícil, pero la mayoría de las veces, simplemente ocurre. Lo cierto es que en este blog me siento muy libre, tanto, que a veces me veo un cierto parecido con el personaje del dibujante Manuel Vázquez que hoy te he comentado, Bea. Una y otra vez contaba sus batallitas y todos cuantos estaban alrededor de repente recordaban multitud de ocupaciones y compromisos urgentes. Pero a él no le importaba, seguía tan feliz con sus historias, esperando de la llegada de nuevos incautos para extenderse en sus explicaciones. A diferencia de él, yo me siento absolutamente escuchada en este blog.
    Quien pudiera volver a esas eternas tardes de verano de la infancia leyendo comics. Está claro que se impone vuestra visión psicoanalítica del blog.

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  4. Hola Beatriz, yo hace poco también me hice un blog para comentar lecturas y demas.
    Te sigo con este perfil de Laura Literatura.
    Y también te sigo con el perfil de Magica Hilda, porque en realidad, ambas somos la misma persona, lo que pasa es que me hice dos perfiles, cada uno con un blog diferente.
    Mi nombre verdadero es Pilar Lou, y me gusta escribir desde siempre. Un saludo.

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