sábado, 31 de diciembre de 2011

DÍAS POR VENIR

Hay acciones cotidianas que esconden un fondo de una trascendencia insospechada. Como comprar un calendario.

Rindámonos a la evidencia: es necesario hacerlo. Sin él, llega el nuevo año y uno se siente perdido, sin saber en qué día vive. Hay que armarse de valor, entrar en la tienda y elegir entre los modelos disponibles. Es más fácil si uno se entretiene con los pequeños detalles. Como preocuparse de que se amolde al espacio con el que se cuenta en la mesa de despacho, o en la pared junto al ordenador, o en el cuarto del niño, que siempre se olvida de las fechas de exámenes y de los cumpleaños de los padrinos. O procurar que sea lo más práctico posible, con los días festivos señalados en rojo, con un amplio espacio para apuntar citas con el dentista y plazos de Hacienda. O que le alegre a uno la monótona sucesión de sus días con imágenes de lugares exóticos o tiernos animalitos.

martes, 27 de diciembre de 2011

LOS MIL MATICES DEL BLANCO

En su genial obra de teatro Arte, la dramaturga Yasmina Reza utiliza un cuadro completamente blanco como detonante de la crisis que está a punto de romper la amistad de años que une a los tres protagonistas. Yo no llego a los extremos de uno de ellos, que se gasta una cifra importante de dinero en adquirir un lienzo inmaculado que le fascina con su riqueza de matices, pero sí he de decir que este es un color que me atrae especialmente cuando aparece en un cuadro. Y, como decía el personaje de Yasmina Reza para defender su compra, lo que nos parece blanco a secas en realidad no lo es del todo. Probablemente tenía razón cuando afirmaba, ante los que se reían de su ingenuidad o se enfadaban por su imprudencia, que el cuadro en el que se había gastado una fortuna no era completamente blanco: había muchos matices en él.

viernes, 23 de diciembre de 2011

LO QUE EL BLOG REVELA

Hoy hace un año, me asomé tímidamente a un par de páginas web que ofrecen herramientas para que cualquiera, hasta el más profano en la materia (así lo aseguran en su publicidad) sea capaz de crear un blog donde verter sus opiniones, creaciones e ideas. Me asomé con cierto recelo y con la resignada certeza de que hacer efectiva semejante empresa, a la que llevaba bastante tiempo dándole vueltas, iba a ocuparme buena parte de las vacaciones de Navidad. No recuerdo a qué hora me senté frente al ordenador y empecé a trastear entre plantillas y formatos variados. Lo que sí puedo afirmar, porque tengo constancia de ello, es que a las diez y pocos minutos de la noche del 23 de diciembre de 2010, el esqueleto de este blog estaba creado y ya se había publicado en él la primera entrada, la titulada Bienvenidos. No cabía duda: la publicidad no era engañosa. Crear un blog, al menos en su aspecto formal, es fácil. Luego viene la segunda parte: dotarlo de contenido.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

LECTURAS DEL PASADO OTOÑO

Leo en la página web del Ministerio de Fomento que el inicio astronómico del invierno de 2011 en el hemisferio norte se producirá el 22 de diciembre a las 6:30, hora oficial peninsular. Va a ser, al parecer, el invierno más corto desde hace algunos siglos: durará exactamente 88 días y 23 horas. Me pregunto cuántas lecturas cabrán en ese periodo de tiempo. De momento, hago recuento de las que han tenido cabida en este otoño –no sé si especialmente largo o breve- que está a punto de acabar. En mi percepción subjetiva y acientífica, llevo varias mañanas rascando el hielo del parabrisas del coche y sintiendo al abandonar el portal un frío vivificador que me despierta de inmediato. Para mí, el invierno lleva ya unos días entre nosotros.                                 

sábado, 10 de diciembre de 2011

EL LADO DEL ÁNGEL

Hace dos semanas, tuve al fin la oportunidad de visitar los Grecos que se exhiben en el Hospital de la Caridad de Illescas. Estaba contemplando uno de ellos, abstraída en esa sensación que consigue crear siempre este pintor de estar abriendo una ventana hacia una realidad diferente, cuando me llegó, como amortiguada por la distancia, la voz de la guía. “Esta es la única Anunciación en que la Virgen y el ángel aparecen colocados de esa forma, ella a la derecha y él a la izquierda”. El comentario, que sin duda estaba incompleto, me sacó de mi contemplación y me desconcertó mucho. ¿La única Anunciación con la Virgen a la derecha y el ángel a la izquierda del cuadro? No me parecía posible.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

GATOS Y ESCRITORES (III)


La pasión por los gatos es una constante en la vida y la obra de la escritora italiana Elsa Morante. Los hizo aparecer en sus novelas y les dedicó poemas, especialmente a Álvaro, su minino favorito. El amor por los animales en general, como encarnación de la inocencia y la indefensión, anima los escritos de esta autora. Ignoro si será Álvaro el gato que en la fotografía de la izquierda posa tan majestuosamente en brazos de la escritora, haciendo juego con el perfil y la mirada felina de esta. Ignoro también si la simpática caricia de Alberto Moravia, marido de Elsa Morante, dirigida al plácido gatazo de la imagen de la derecha, es un gesto espontáneo o una manera de contribuir a la buena armonía del matrimonio. De ser así, la cosa no le funcionó mal del todo: estuvieron casados veinte años. Una última duda: ¿será Álvaro este gato enorme al que se le permite tumbarse sobre los libros?

martes, 6 de diciembre de 2011

PEQUEÑOS OLVIDADOS

Culturamas es el título de una revista digital dedicada a la cultura. Aparte de reseñas de libros, incluye numerosas e interesantes entrevistas, noticias, artículos sobre cine, arte, música y, lo que me ha llegado al alma, sobre esos dos hermanos pequeños y con frecuencia olvidados de la literatura que son la poesía y el cuento. 

sábado, 3 de diciembre de 2011

LOS CUADROS DE NOVIEMBRE


La soledad del pintor belga Paul Delvaux (1897-1994). No hay nada declaradamente surrealista en esta escena, y sin embargo todo en ella nos produce la inquietud de los sueños: la estación vacía, la luna llena asomando entre los cables, las ventanas iluminadas a la derecha y la misteriosa figura femenina de melena rubia y abrigo rojo que nos da la espalda. El cuadro rezuma la melancolía de esas estaciones desiertas que dejamos atrás cuando viajamos en tren por la noche. Tal vez es la simple consecuencia de la fascinación que el pequeño Delvaux sintió cuando vio los primeros tranvías eléctricos en Bruselas, y que le acompañó toda la vida. Os invito a hacer una prueba: mirad fijamente el andén empedrado que se abre a los pies de la protagonista y se escapa hacia el horizonte. Apenas unos segundos, y la perspectiva vertiginosa os habrá llevado al interior del cuadro, dentro del sueño.

domingo, 27 de noviembre de 2011

POLIZONES, BUMERANES Y DEMÁS PESADILLAS DEL ESCRITOR

Hace unos días, recibí un correo electrónico de una antigua compañera que además de dedicarse a la enseñanza es escritora. El motivo era ciertamente alegre: me anunciaba que ya estaban en su poder los primeros ejemplares de su última novela. En medio de su satisfacción y alivio (el libro impreso es la materialización de un proceso largo y lleno de exigencias, no siempre literarias), me comentaba con resignación que al hojear un ejemplar se había encontrado con algunas erratas y que le había dado mucha rabia. Me sentí de inmediato solidaria y arrugué la nariz como si me hubieran mencionado algún insecto de aspecto repugnante. Fue una reacción instintiva, y creo que pocos de los que bregamos con las letras podríamos sustraernos a ella.

viernes, 18 de noviembre de 2011

HABLANDO DE SUEÑOS

En la última reunión de nuestro club de lectores, se produjo un momento portentoso. De pronto, sin previo aviso, varios de los asistentes empezaron a relatar sus sueños. Bien es verdad que el libro que servía de base a la tertulia daba pie para ello, pero aun así fue una situación inesperada, que trajo consigo un clima de confidencia, de intimidad. Hubo quien confesó que, a pesar de ser una persona absolutamente pacífica, ha tenido épocas en que sus sueños albergaban una carga de violencia insospechada. Hubo quien nos habló de los terrores nocturnos de sus noches de infancia; hubo quien contó un sueño en el que se desahogaba de una traumática experiencia real. Me encantó oír esas intervenciones; realmente, no es algo que se produzca todos los días. La gente habla en público de sus trabajos, de sus familias, de sus recuerdos de infancia. Habla, sobre todo, de las dificultades cotidianas, de esos pequeños escollos que nos hermanan frente a la adversidad diaria: la hipoteca, el coche que se avería, el niño al que no hay forma de hacer estudiar. Rara vez se bucea en lo realmente personal, en las imágenes que pueblan lo más escondido de nuestro yo, lo más auténtico e imposible de adulterar, porque con frecuencia ni nosotros mismos conocemos su procedencia y su auténtico sentido.

viernes, 11 de noviembre de 2011

CELEBRACIÓN DEL PRESENTE

Conocí lo que era un haiku hace ya bastantes años, gracias a Julio Cortázar; es una de las muchas cosas que le debo al gran escritor argentino. El hermoso título de su libro de poemas más famoso, Salvo el crepúsculo, es el último verso de una composición de Matsuo Bashō, maestro por excelencia de este género poético japonés, que vivió en la segunda mitad del siglo XVII. El poema completo es apenas un poco más largo, y supone una maravillosa plasmación de la melancolía de los objetos y los lugares abandonados. Dice así, en la preciosa traducción de Octavio Paz:

sábado, 5 de noviembre de 2011

CAMBIAR DE PIEL

El próximo lunes, me toman el relevo en la coordinación del club de lectores de Valmojado. La encargada será una compañera muy querida que este curso trabaja lejos de nosotros, pero de la que nos sentimos cerca por razones cibernéticas y sentimentales. Es una experiencia grata esta de delegar: nada de preocupaciones, nada de leer tomando notas ni preparar materiales en los días previos a la cita. Pero también tiene su parte inquietante, derivada del hecho de que el libro que servirá de base a la tertulia es mi novela Alguien aguarda en el sueño. No estoy segura de que vaya a resultar muy tranquilizadora la experiencia de presenciar cómo un conjunto de lectores debate sobre una de las criaturas de mi imaginación que más me ha costado traer al mundo. Pero lo que sí tengo claro desde hace días es que la idea de volver a leer uno de mis escritos me intranquiliza profundamente.

jueves, 3 de noviembre de 2011

LOS CUADROS DE OCTUBRE

Esta Dama del armiño es uno de los cuadros más misteriosos de la historia de la pintura. Sobre ella se ignoran todos esos datos que tanto les gusta tener bien amarrados a los estudiosos: no se sabe quién es la retratada ni el nombre de su autor. Durante mucho tiempo se le ha atribuido a El Greco, y se ha elaborado una romántica teoría sobre la identidad de la protagonista, que sería Jerónima de las Cuevas, la mujer con la que el pintor mantuvo una relación amorosa y que fue la madre de su hijo. Otros defienden la autoría de un artista del círculo de Sánchez Coello, o incluso la de Tintoretto. En cualquier caso, esas incógnitas no son nadas comparadas con el misterio de los hermosos ojos negros que parecen brillar llenos de vida, con la increíble maestría en el trazado del manto de armiño que nos oculta el cuerpo de la retratada. Por cierto: a mí la teoría que más me gusta, por razones sentimentales, es la que afirma que la autora del cuadro es Sophonisba Anguissola, la gran olvidada del arte del siglo XVI.

lunes, 31 de octubre de 2011

EL CABALLERO Y LA MAGA

El caballero Ruggiero llega a lomos de un hipogrifo a la isla dominada por la vieja hechicera Alcina, que conserva la apariencia de juventud y belleza gracias a los poderes que le ha robado al mago Merlín. Alcina se servirá de sus artes mágicas para que el fiel y devoto Ruggiero olvide a su amada Bradamante y caiga en sus brazos. Ludovico Ariosto cuenta este episodio –y otros muchos más- dentro de la compleja, fantástica y descabellada trama de su Orlando furioso, poema narrativo por el que desfilan caballeros enamorados, damas raptadas, magos y brujas, doncellas guerreras, extraños seres voladores, terribles monstruos marinos y héroes desdeñados capaces de la mayor atrocidad para desahogar sus celos. El encantado mundo de la isla de Alcina, habitada por jóvenes cuyos únicos empeños y batallas son los de amor, ha servido de inspiración a artistas posteriores: dos siglos después, los compositores Vivaldi y Haendel pusieron música a este episodio en sendas óperas, Orlando furioso y Alcina. Ya en el XIX, el genial Gustavo Doré animó con sus vibrantes grabados a los personajes de Ariosto, y representó entre otros al heroico Ruggiero volando sobre su hipogrifo.

sábado, 29 de octubre de 2011

BUSCAR UN TÍTULO

Me encuentro ahora mismo en los momentos previos a esa aventura, a ese viaje de consecuencias imprevisibles, que es embarcarse en escribir una novela. Como viajera previsora que soy, tengo preparados el equipaje y la documentación necesaria: la trama está más que pergeñada en mi cabeza (y en mis notas), los personajes están definidos e impacientes, pugnando por venir al mundo. Solo falta atar algún cabo suelto, cerrar los últimos detalles y, sobre todo, encontrarle un título. Esto último complica un poco la situación: estoy a punto de partir de viaje, pero ignoro el nombre del país al que me dirijo.

miércoles, 26 de octubre de 2011

OS PRESENTO A KATIE LEWIS

La lectora que desde hace unos días preside este blog, tumbada plácidamente frente a un libro y con un perrito enroscado a sus pies, se llama Katie Lewis y es aún más joven de lo que aparenta: tenía apenas ocho años cuando fue inmortalizada en tan serena pose. Era el año 1886 y habían pasado cuatro desde que el pintor Edward Burne-Jones, amigo íntimo de la familia Lewis, empezó este retrato, que fue modificando a medida que su modelo crecía. El resultado, una sinfonía de colores dorados y un canto al poder transportador de la lectura.

domingo, 23 de octubre de 2011

LOS QUE LEEN DENTRO DEL LIENZO

A nosotros nos acompañan desde la creación de este blog, el pasado mes de diciembre, pero llevan años, décadas e incluso siglos leyendo en el lienzo, el muro o el papel que les sirven de cobijo. Muchos son niños, varios jóvenes o adultos, alguno de edad avanzada. Los hay concentradísimos y somnolientos, extasiados con la lectura y dispuestos a dejarse distraer por nuestra presencia. Leen periódicos, cartas, escritos propios y, sobre todo, libros: ilustrados, de texto, científicos, de poesía, piadosos, de cuentos, de amor. Lo hacen a solas o en parejas, al aire libre o en la intimidad de un interior, pero siempre abiertos a nuestra mirada. Os los presento ahora todos juntos. Son hijos de artistas que, sin duda, amaban también la lectura. Que los disfrutéis.

miércoles, 19 de octubre de 2011

UNA IMAGEN, MIL PALABRAS

Acabo de abrir un paquete remitido por una librería del Reino Unido a la que encargué hace algo más de quince días un libro inencontrable por estos lares. Todo el que haya vivido una situación semejante conoce las emociones que produce: la satisfacción de haber hallado un tesoro inaccesible, el ritual de abrir el embalaje que por unos instantes demora el dulce encuentro, la torpeza con la que se consigue finalmente retirar el precinto que nos separa de nuestro nuevo amigo, llegado de lejos para quedarse a vivir en nuestras estanterías. En este caso, se trata del libro On reading, recopilación de sesenta y seis fotografías en las que André Kertész inmortalizó a gente de la más variada condición absolutamente embebida en el acto de leer. Kertész, que era hijo de librero y un lector ávido, aplica su habitual sensibilidad exquisita para descubrir el detalle revelador en el abigarrado mundo humano que le rodea, y nos regala una galería fotográfica en la que todos los amantes de los libros podemos reconocernos.

domingo, 16 de octubre de 2011

HALLAZGOS

Uno de los encantos de trabajar en una biblioteca –y para mí tiene muchos- es la posibilidad de encontrarse con cierta frecuencia abriendo paquetes llenos de libros. En la época de bonanza económica, esa que ahora nos parece perdida en la noche de los tiempos e irrecuperable como el jardín del Edén, llegaban con frecuencia pedidos realizados por distintos departamentos del instituto o por la misma biblioteca, que contaba con un presupuesto envidiable para tratarse de la de un centro escolar. Os podéis figurar mi alegría mientras, tijera en mano, abría los precintos de las cajas de cartón e iba sacando de su embalaje los libros nuevos, relucientes, olorosos a papel recién estrenado. Era para mí una continua reedición de las mañanas de Reyes de mi infancia.  

martes, 11 de octubre de 2011

LLEVADAS POR LAS AGUAS

El invierno de 1852, un joven pintor inglés requirió los servicios de una modelo para realizar un cuadro. La labor tenía su dificultad, porque la muchacha debía permanecer medio sumergida en una bañera llena de agua durante las largas sesiones de pintura. El artista colocaba velas debajo del recipiente para elevar la temperatura, pero cuentan que en una ocasión, abstraído en su tarea, no se dio cuenta de que las llamas se habían apagado y el agua se había quedado helada. Aun así, la joven no se quejó. Enfermó como consecuencia del descuido del pintor y su familia pidió a este una indemnización, pero el cuadro llegó a buen puerto. Artista y modelo tenían la misma edad, veintitrés años, y acababan de entrar para siempre en la historia de la pintura. La obra que con tanto esfuerzo habían culminado mostraba la imagen de Ofelia arrastrada por las aguas, la modelo se llamaba Elizabeth Siddal y el pintor era el gran John Everett Millais, probablemente el más lleno de talento de ese grupo de artistas originales, vitales y excesivos que fueron los prerrafaelitas.

sábado, 8 de octubre de 2011

GATOS Y ESCRITORES (II)


Cuentan que no bajaban de la veintena los gatos con los que el pequeño Samuel Langhorne Clemens compartió su infancia en su casa de Missouri. Aquí lo tenemos décadas después, convertido en el inefable Mark Twain, con su habitual traje claro, perpetuando esa inclinación de sus primeros años. Queda clara la preferencia del novelista por los seres diminutos.

martes, 4 de octubre de 2011

NADIE ACABARÁ CON LOS LIBROS

Dos gloriosos octogenarios se reúnen a departir larga y amistosamente. Uno de ellos es semiólogo, escritor y apasionado coleccionista de libros; el otro, guionista de cine, dramaturgo y también bibliófilo. Son Umberto Eco y Jean-Claude Carrière, y el tema de su larga charla no podía ser otro que el de los libros. Su origen y evolución, sus ventajas frente a otros formatos, su belleza y atractivo, la posibilidad de su desaparición. Todo ello, salpicado por infinitas anécdotas sacadas del fondo de la memoria –y de las estanterías- de estos dos hombres de letras y no solo de letras, constituye la columna vertebral de Nadie acabará con los libros. La charla es moderada por el ensayista y editor Jean-Phillipe de Tonnac, que sigue atentamente el hilo del discurso de ambos interlocutores y que de repente, cuando parece que la conversación corre el riesgo de languidecer, sale de su discreto segundo plano para lanzar el jugoso anzuelo de un nuevo tema que reavive la discusión.

sábado, 1 de octubre de 2011

LOS CUADROS DE SEPTIEMBRE

El encargo estaba claro: había que inmortalizar a Giovanni, uno de los vástagos de la todopoderosa familia Médicis, en una imagen que hiciera justicia a su elevada posición social. Pero resultó que el modelo tenía solo dos años. El pintor italiano Bronzino (1503-1572) dispone sobre un fondo neutro al modelo ataviado con un lujoso traje rojo que es el símbolo de su estatus, le coloca un jilguero en la mano y realiza el más encantador y espontáneo retrato infantil de su tiempo. Confieso que la primera vez que lo vi temí por la suerte del pajarillo, pero en seguida me convencí de que las intenciones de este gordito jovial son inofensivas. En la Galería de los Uffizi lo tienen expuesto en una sala pequeña y abarrotada de pinturas; con frecuencia hay que hacer cola para pasar frente a este cuadro y los que lo rodean. En todas mis visitas he esperado turno pacientemente para saludar al pequeño Giovanni, que tiene la virtud de hacerme reír siempre. Eso, me parece a mí, compensa de cualquier espera.

domingo, 25 de septiembre de 2011

LECTURAS DEL PASADO VERANO

Parece que hace un siglo, pero no es así: llegaba a su fin el mes de junio, se acercaban las vacaciones, y yo me disponía a relajarme, cómo no, con una novela negra. Escribí entonces las siguientes líneas, dedicadas a la que iba a ser la primera de las lecturas del verano. No sé por qué me pone melancólica leer estas reseñas; será un sentimiento obligado, ahora que el otoño se ha instalado entre nosotros.

Estrenamos el verano, llega el final de curso, y el cansancio acumulado se impone. Es el momento de una pausa. Y resulta que ahí está Kurt Wallander, esperando prudentemente en una esquina de la estantería, como un novio fiel que nos perdona las veleidades porque sabe que, tarde o temprano, regresaremos a él. Este es mi momento de volver al punto de la saga donde había dejado las aventuras del inspector sueco, con sus pesadumbres cotidianas, sus problemas domésticos, su inquieta conciencia y su constante sensación de fracaso sentimental. Pisando los talones. Qué relax, una de crímenes, para inaugurar el verano.

sábado, 24 de septiembre de 2011

GRACIAS, JIM

Es de las personas que más me han hecho reír a lo largo de mi vida. Teniendo en cuenta lo que valoro el sentido del humor, con eso está dicho todo. Él creó personajes que me han acompañado desde niña y que forman parte de mis recuerdos como si de gente de carne y hueso se tratara: la rana Gustavo, Epi y Blas, la cerdita Peggy, el Monstruo de las Galletas y muchas otras deliciosas criaturas le deben su existencia. Hoy Jim Henson cumpliría setenta y cinco años si una neumonía no se lo hubiera llevado hace más de una década.

viernes, 23 de septiembre de 2011

INSTRUCCIONES PARA PERDERSE EN EL PRADO

Una joven lectora de este blog me informó ayer de que este sábado visitaría por primera vez el Museo del Prado. Desde el momento en que me comunicó la noticia, un montón de ideas acudieron a mi cerebro. Por encima de todas ellas, lo confieso, una cierta envidia; estar en vísperas de semejante momento de privilegio me parece un instante único, irrepetible. Multitud de recuerdos empezaron también a agolparse en mi memoria: las visitas de niña en compañía de mi padre, que fue la primera persona –es el mejor de todos los regalos que me ha hecho, y me ha hecho muchos- que se preocupó de enseñarme las salas del Prado; las visitas posteriores, a solas y acompañada, en grupo algunas veces y casi siempre en pareja. Mis autores favoritos de cada momento, mi enamoramiento infantil de Murillo, mi fascinación por el desbordamiento escenográfico de Rubens y sus acólitos, mi asombro frente a las pinturas negras de Goya, mi gusto por esos magos del color que son los venecianos del XVI. La joven lectora me pide alguna recomendación para su primera visita, y no he podido evitar la tentación de escribir esta entrada. Ahí van mis instrucciones para perderse gozosamente en el Museo del Prado, la primera vez y todas las sucesivas.

martes, 20 de septiembre de 2011

EL CUENTO DEL LOBO

A mí de niña me encantaba la historia del pastor mentiroso a quien sus paisanos castigan precisamente la única vez que dice la verdad. Mis mayores me la contaban con cierta frecuencia, quizá porque distinguían en mí cierta tendencia fabuladora que les parecía un poco peligrosa. No sé si llegué a aplicarme a mí misma la moraleja del cuento, pero disfrutaba de lo lindo viendo cómo nadie acudía a ayudar al muchacho que se desgañitaba pidiendo auxilio, a cuenta de las veces que había movilizado en falso a la aldea en pleno. Ni siquiera me echaba para atrás la sangrienta pitanza del lobo exterminador de ovejas. Era yo por aquel entonces –los niños suelen serlo- un pequeño monstruo justiciero.

jueves, 15 de septiembre de 2011

RELECTURAS

Hay libros que, al ser abiertos, dejan caer de entre sus páginas mucho más que arena de una playa lejana o un pétalo ajado de una rosa que en su momento nos pareció digna de ser conservada. Hay libros que nos traen aromas de otras épocas, del momento de nuestra vida en que los leímos por primera vez y llegamos quizá a conclusiones, sentimientos y reflexiones bien distintos a los que nos producen ahora.

domingo, 11 de septiembre de 2011

DÓNDE ESTÁBAMOS HACE DIEZ AÑOS

Por más que me repita a mí misma que es inmoral esta sobrevaloración de las catástrofes del Primer Mundo y que las tragedias calladas, diarias, repetidas, de otros puntos menos afortunados del planeta merecen idéntica atención; por más que insista en que no hay muertos ni víctimas ni dramas personales ni pérdidas que pesen más que otras, tengo que rendirme a la evidencia: recuerdo con singular precisión dónde estaba, en compañía de quién, e incluso lo que estaba comiendo, mientras un silencioso televisor de un restaurante mostraba las inquietantes imágenes de unos edificios en llamas, hace hoy exactamente diez años. Solo tiene para mí idéntica fijeza en el recuerdo otro hecho abominable y mucho más cercano en el espacio, del que se cumplirán ocho años el próximo 11 de marzo.

jueves, 8 de septiembre de 2011

UNA SORPRESA

Me gustan especialmente las buenas noticias cuando eligen para llegar uno de esos días ocupados en que, al cerrar la puerta de casa por la mañana, pensamos con cierto fastidio en que nos faltan muchas horas para el momento del regreso. Resulta que uno entra en el ascensor y no ha llegado a salir del portal cuando se está cruzando con su buena fortuna, que irrumpe en esos instantes en forma de llamada de teléfono o de correo electrónico, pero uno no sabe nada aún y se sube al coche o al metro o camina y se va a trabajar, dándoles vueltas a esos pequeños problemas diarios que tanto le trastornan. Esa mañana, casualmente, no hay tiempo en el trabajo para echarle un vistazo a la cuenta de correo. Luego toca un trayecto con tráfico abundante, y comer fuera, y hacer un par de gestiones más. Y mientras, la buena noticia agazapada en el contestador o en ese limbo informático de los mensajes no recibidos, sin duda muerta de risa al pensar en la sorpresa que va a causar. Al fin regresa uno a casa, cansado como no podría ser menos, y al descolgar el teléfono o encender el ordenador, se la encuentra. Lo primero que sucede es una cierta incredulidad. Se procede a escuchar de nuevo o a leer con más calma, a poder ser con las gafas de cerca puestas. Finalmente, la certeza: es así. Se trata de una buena noticia, y va dirigida a uno, y al comprobar su hora de llegada, nos parece que ese día anodino y ocupado adquiere una nueva luz.

martes, 6 de septiembre de 2011

PENSAR EN TI

Qué buscamos en la persona amada. Con qué soñamos. Cómo sobrellevamos la frustración de nuestros deseos, y cómo –no siempre es lo más fácil- la materialización de los que se cumplen. De todo esto habla el cortometraje titulado Thought of you, realizado por el dibujante y animador estadounidense Ryan Woodward: una de esas perlas con las que me encuentro navegando por la red. A mí sus escasos tres minutos de duración me han dado, como ya figura en su mismo título, mucho que pensar. Aparte de regalarme, claro está, la belleza de sus imágenes. Meditad, si queréis, o simplemente disfrutadlo.

sábado, 3 de septiembre de 2011

LAS FOTOS QUE NO HICE

Cada vez que salgo de viaje me asombro de la creciente obsesión del turista moderno por dejar constancia gráfica de lo que está visitando. Soy hija de fotógrafo y sé lo que es ir por la vida cargada con trípodes y cambiando filtros y objetivos a la cámara, pero aun así no deja de sorprenderme esta escalada de viajeros que salen de caza armados de máquinas fotográficas y de vídeo, empeñados en la loca tarea de inmortalizar cada monumento, cada paisaje, cada incidente, cada instante. Viéndolos lanzarse a mirar a través de una lente lo que no han llegado a observar directamente con los ojos, contemplando sus complicadas maniobras para llegar antes, para encaramarse en postes y escaleras, para esquivar cabezas, para ser los primeros en tomar la imagen sin que entren en su campo visual esos otros molestos turistas consagrados a idéntica tarea que ellos, me asaltan pensamientos un tanto sombríos.

viernes, 2 de septiembre de 2011

LOS CUADROS DE AGOSTO


La primera vez que vi El mundo de Cristina, del pintor estadounidense Andrew Wyeth (1917-2009), pensé que me encontraba frente a la plasmación de una escena onírica. El paisaje vacío, los edificios inalcanzables y el personaje solitario que lucha por acercarse a su entorno doméstico, familiar, sin conseguirlo: un mundo de pesadilla en el que una acción cotidiana como entrar en la propia casa se vuelve motivo de inquietud. Descubrí luego que la historia del cuadro y de lo que le sirvió de inspiración era mucho más real: el artista tenía una vecina paralítica que no renunciaba a disfrutar a su manera de la naturaleza y solía arrastrarse así por entre la hierba llevando ramitos de flores. En cualquier caso, toda la soledad y el desvalimiento del ser humano están en esta imagen escrupulosamente realista pero que a la vez apela a nuestro lado más oscuro y escondido.

martes, 30 de agosto de 2011

UN TIRÓN DEL HILO

En las obras clásicas, cuando un personaje pretendía localizar a alguien que no conocía o simplemente había partido de viaje, se abría un repertorio de maniobras extraordinarias que constituían una trama en sí y que a veces hacían olvidar al lector el objetivo de dicha búsqueda. Mensajeros a caballo, notas entregadas por sirvientes, telegramas perentorios, cartas llevadas en coches de posta, recados orales de amigos fieles. Y en contrapartida, mensajeros que llegaban tarde, sirvientes olvidadizos, postes de telégrafo derribados, coches de posta atracados por bandidos, amigos fieles que caían víctimas de un imprevisto. No olvidemos que Romeo no se habría suicidado de haberle llegado el mensaje enviado por Fray Lorenzo de que la muerte de Julieta era fingida.

lunes, 29 de agosto de 2011

LAS PIEDRAS DE KADARÉ

Supongo que todos jugamos a fantasear de vez en cuando con lo que habría sido nuestra vida en otras circunstancias. Yo lo hago a menudo: “Y si hubiera nacido en otro país…” “Y si tuviera un trabajo de oficina…” “Y si hubiera nacido hombre…” “Y si mi familia fuera otra…” Es el juego de los “y si”. No siempre llego a una conclusión clara sobre cómo habrían repercutido en mi personalidad unas circunstancias distintas a las que tengo, pero algunos posibles cambios se me antojan trascendentales, demoledores. Uno de ellos: cómo sería yo ahora si desde niña no hubiera sentido, y no se me hubiera fomentado, un enorme amor por la literatura. Porque me resulta evidente que las palabras de los escritores no solo me acompañan y divierten, no solo me enseñan y deslumbran, sino que con frecuencia aportan a mi realidad un matiz especial. Toledo no sería el mismo sin Bécquer. Me resulta imposible pasear en Soria por las orillas del Duero sin que acudan a mi cabeza los versos de Antonio Machado. La Venecia que visité por primera vez de jovencita habría sido distinta de no haber leído antes La muerte en Venecia, de Thomas Mann; cuando conocí la catedral de Notre Dame, habría jurado ver al jorobado de Victor Hugo saltando de pináculo en pináculo. Pero a veces sucede al revés, y la literatura viene a modificar lo que ya se ha vivido, a dar un nuevo sentido a nuestros recuerdos.

sábado, 27 de agosto de 2011

GATOS Y ESCRITORES (I)

No puedo renunciar al placer de verlos a todos juntos: reúno aquí las imágenes de escritores acompañados por sus amigos felinos que han desfilado por este blog desde comienzos del verano. Los hay (los autores) novelistas y poetas, realistas y fantásticos, refinados, irónicos, perversos, desesperados; los hay (los gatos) vulgares y de raza, misteriosos y avispados, sostenidos con cariño o dejados a su libre antojo entre los papeles de su dueño. La relación de hombres y mujeres de letras con los gatos es un tema que da para largo y tendido. De hecho, ya os lo habréis figurado por la numeración junto al título: continuará.


El gran Julio Cortázar con su gato, bautizado como Teodoro W. Adorno en honor del filósofo alemán. No sabemos más de este minino atigrado que mira en lontananza, pero es inevitable imaginarlo tan juguetón como su dueño. De hecho, tengo la impresión de que su seriedad es absolutamente fingida.


jueves, 25 de agosto de 2011

INVITADOS DE HONOR

Este mediodía he hecho una visita rápida al Museo del Prado, de esas que solo son posibles en el mes de agosto: aparcamiento en la puerta, entrada sin colas, público moderado y sin apreturas. He pasado deprisa por las salas de la colección permanente porque tenía un objetivo muy concreto. Siempre que camino sin detenerme por esos espacios que he recorrido tantas veces desde el lejano día en que mi padre me llevó al museo por primera vez, tengo la sensación de pasar frente a viejos conocidos que me saludan desde las paredes alegre o solemnemente, con seriedad o descaro, cada cual según su estilo.

miércoles, 24 de agosto de 2011

UNA INYECCIÓN DE OPTIMISMO

Cuando me informaron de que iba a aparecer una reseña de mi libro de relatos Los muertos, los vivos en el número 89 de la revista Adiós, la noticia me produjo sentimientos ambivalentes. El hecho de que alguien se tome la molestia de comentar  en algún medio de comunicación lo que uno ha escrito es siempre motivo de alegría. ¿Dónde radicaba el problema, entonces? En que la citada revista es editada por una empresa de servicios funerarios, y curiosamente, a pesar de la marcada tendencia de mi imaginación hacia lo lóbrego y funesto, aparecer en una de sus páginas, rodeada de artículos sobre eutanasia y anuncios de urnas y féretros ecológicos, me producía, he de confesarlo, una cierta inquietud. “Esto te pasa por escribir siempre sobre asuntos tan negros”, me reprochó una impertinente vocecita interior.

lunes, 22 de agosto de 2011

VERSIONES DE SAN JORGE

Llevo toda la vida coleccionando imágenes de San Jorge: haciendo fotografías, comprando postales en los museos, descargando archivos de Internet. Por alguna razón que se me escapa, a una persona pacífica y amante de los animales como yo le resulta fascinante la figura del caballero que lucha encarnizadamente contra un dragón. Es una preferencia que me resisto a analizar y cuyas raíces están seguramente en el mismo oscuro rincón de mi conciencia que el gusto por los arcángeles guerreros y los caballeros con armadura. Pero pasemos a hablar de arte, que es un tema bastante más tranquilizador. Recojo en esta entrada las versiones pictóricas que más me agradan del mito del caballero que salva a la princesa de morir destrozada entre las fauces del terrible monstruo. ¿Por qué saco ahora este tema? Porque en mi viaje del pasado mes de julio me encontré por todas partes con la figura del santo guerrero. Su veneración en la Europa del Este es extraordinaria; no hay iglesia ortodoxa sin su imagen de San Jorge. Contemplé iconos, esculturas, pinturas murales... y un mosaico delicioso cuya presentación dejo para el final. Pero hagamos memoria primero.

sábado, 20 de agosto de 2011

UN POCO DE POESÍA

Curioseando por la red encuentro esta hermosa versión del poema When I am dead, my dearest de Christina Rossetti, recitado por la actriz Brigitte Bordeau y dirigido por Julian West. Es un texto estremecedor: la autora imagina lo que sucederá más allá de su muerte, pero a diferencia de otros poetas en obras similares, no canta al curso indiferente del mundo en su ausencia, al triunfo de la vida y a la inexorable sucesión de las estaciones cuando ella no esté. En una mirada íntima y claustrofóbica, se circunscribe al reducido espacio de su tumba, a la oscuridad y el silencio que reinarán dentro, a la persona amada que se acercará a la superficie, dividida entre el recuerdo y el olvido. Pero os dejo ya disfrutar con la sonoridad de los versos en su lengua original. Incurro, eso sí, en la osadía de incluir mi traducción, con el consejo de que, en caso de que vuestro inglés os lo permita, prescindáis de ella.

miércoles, 17 de agosto de 2011

PAISAJES POR LA VENTANILLA

De niña me encantaba salir de viaje. Ya desde el momento de partir me sentía presa de una enorme felicidad: pegaba la nariz a la ventanilla del coche y devoraba el paisaje que iba pasando frente a mis ojos. Nunca fui de esos niños que acribillan a sus padres con apremiantes preguntas sobre lo que falta para llegar. Me cuentan que mi primer trayecto largo lo hice con meses, en un azaroso Madrid-Ginebra que mi familia tuvo el valor de afrontar a bordo de un Seat 600. Al parecer, me pasé el viaje dando saltos de alegría sentada sobre las rodillas de mi madre. Creo que esa primera experiencia me marcó. A mí el hecho de llegar al destino me interesa relativamente; qué auténtico regalo es el trayecto, ese paisaje continuo que se despliega, como un don de los dioses, al otro lado de la ventanilla.

domingo, 14 de agosto de 2011

MINIATURAS

No es necesario conocerme mucho para saber de mi gusto por todo lo pequeño. Me encanta observar a los niños, me enternecen los arbolitos cuando aún no tienen la fuerza de la planta adulta, puedo pasarme horas contemplando los juegos de un cachorro. Cuando estoy delante de una pintura, no es extraño que la atención se me desvíe hacia un detalle oculto en un rincón. Cuántos animalillos, cuántos objetos perdidos, cuántos gestos peculiares de manos y pies, pintados por los grandes maestros, he descubierto con esta costumbre mía de dejar vagar los ojos hacia lo que está en segundo plano. Nada me gusta más que encontrar viejos objetos que solo poseen valor sentimental. Me fijo siempre en los personajes secundarios de películas y obras de teatro, recuerdo con facilidad la anécdota sin importancia de la vida del personaje famoso, la historia menor que no se difundió porque solo afectó a sus protagonistas y no cambió el curso de la otra Historia, la de verdad, la que aparece en letras grandes en las portadas. Por eso me apetece hoy escribir esta entrada, construida a base de detalles, de objetos mínimos, de historias sin importancia que he ido almacenando en mi reciente y meteórico paso por tierras balcánicas.

jueves, 11 de agosto de 2011

HOGAR, TRISTE HOGAR

Cuando dentro de un tiempo recuerde mi visita de este verano a la Galería Nacional de Arte de Tirana, me vendrán a la cabeza varias cosas: en primer lugar, el estado de confusión mental en que me hallaba, fruto de la ingestión de una serie de pastillas contra el mareo que me salvaron de zozobrar en las carreteras albanesas pero a cambio me dejaron sumida en un nivel de lucidez bastante precario. En segundo, la impresión de ver a un guía local golpear repetidas veces la superficie de un lienzo con la mano para señalar a su auditorio los detalles que quería resaltar, sin producir reacción alguna por parte de la seguridad del museo. Yo, que por cuestiones ya explicadas tenía una percepción dudosa de la realidad, pensé por un momento estar soñando. Me puse a meditar amargamente sobre una escena que viví años atrás en Londres y que me avergonzó mucho, cuando un guardia de seguridad de la National Gallery se lanzó hacia mí como una fiera porque le pareció que la distancia entre un autorretrato de Rembrandt y mi cara era más corta de lo recomendable.

sábado, 6 de agosto de 2011

LO QUE LOS SANTOS VIERON

Hace una semana regresé de un viaje de quince días por los Balcanes. Volví agotada, con muchas imágenes en la retina y la sensación de que debía descansar un tiempo antes de intentar colocar en su sitio cada una de las piezas de ese enorme puzle que es siempre el recuerdo de un viaje. Creo que el cansancio no solo se debió en este caso a las apreturas horarias y kilométricas, inevitables cuando se pretende abarcar un territorio amplio en poco tiempo, sino a las características de los sitios visitados en sí: la mezcla de culturas, la sobredosis de datos históricos, las convulsiones políticas, bélicas y sísmicas de una zona del mundo en la que, cuando el factor humano no se pone a temblar, lo hace la misma tierra. Han pasado ya siete días y me atrevo al fin con las primeras piezas del puzle, las que componen las hermosísimas iglesias y monasterios ortodoxos que visité por doquier, sin medida y con enorme disfrute. No encontraréis quizá una persona menos religiosa y que se deje fascinar más por los espacios sagrados.

martes, 2 de agosto de 2011

LOS CUADROS DE JULIO

Desde que vi por primera vez Mujeres en la ventana, de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), me sedujo por el juego de miradas cruzadas: el espectador que se asoma al cuadro, las mujeres asomadas a la ventana, y las miradas de uno y otras encontrándose en algún lugar intermedio, que no corresponde al museo ni al espacio que habitan los personajes retratados. Y luego hay otros misterios, como la razón del gesto de las mujeres: qué estarán viendo que les resulta tan divertido, desde su habitáculo en el lienzo. Y el misterio de la técnica: cómo se puede pintar con tal rotundidad la risa de la mujer mayor, oculta tras una tela. Pero este cuadro albergaba aún un misterio más que acabo de desvelar. Me he enterado hoy de que las modelos eran dos mujeres de origen gallego que alcanzaron fama como cortesanas en Sevilla. No una tía y su sobrina, no una criada y la niña de la casa, como llevaba yo años imaginando. Por un momento, me ha parecido que el frescor y la ingenuidad que emanaban del cuadro se esfumaban (perdonadme el chiste fácil) por la ventana. Pero he vuelto a mirarlo y me ha resultado inevitable sonreír. Es el eterno juego de esta pintura: las mujeres que observan y ríen asomándose a la calle, y el espectador que, siglos después, no puede hacer otra cosa que sonreír ante su desparpajo.

domingo, 31 de julio de 2011

EQUIPAJES

En este tiempo estival tan propicio a los viajes, no puedo evitar ponerme a reflexionar sobre el aparato material que es su inevitable compañero: maletas, bolsos, mochilas, fundas, neceseres; todo ese repertorio de objetos portátiles que englobamos bajo el nombre de “equipaje”. No es una cuestión banal. Ellos son el pedacito de nuestro universo privado que nos acompaña cuando damos tumbos por rincones del planeta moderada o extremadamente alejados de nuestra casa. Son la prolongación de la rutina diaria que desplegamos frente a nosotros al llegar a nuestro destino en ese ambiente provisional, desestabilizador, que son la habitación de hotel o el dormitorio de casa ajena. Ellos trazan un mágico puente hacia nuestra vida normal, esa que ha quedado abruptamente interrumpida por el salto a la aventura que todo viaje supone. Cuando los abrimos, dejan salir nuestra ropa, nuestros libros, nuestros instrumentos de aseo e incluso algún polizonte sin utilidad práctica inmediata pero sin el cual nos resulta impensable vagar por el mundo: esa foto que nos acompaña, ese muñequito absurdo que alguien nos regaló y que es tan fácil dejar colarse por un rincón de la maleta. Qué impresionante efecto, el del equipaje: al deshacerlo, se despliega en torno a nosotros el círculo confortable, protector, de los objetos conocidos.

jueves, 14 de julio de 2011

LOS GATOS DEL BLOG

Como empiezan a ser multitud, he decidido dedicar una entrada a esos seres elásticos y sigilosos que, cada vez más, proliferan por este espacio virtual. Los primeros llegaron tímidamente, hace ya varios meses; los últimos se han incorporado en las pasadas semanas y ocupan un lugar de honor. Como el gato melancólico encaramado a la rama de un árbol que otea el horizonte debajo de la luna llena y debajo, también, del título de este blog. Lo presentaré para los que no lo conozcan: se trata de Gato en el claro de luna de Théophile Alexandre Steinlen, pintor y litógrafo francosuizo de finales del XIX.

domingo, 10 de julio de 2011

GESTOS INFANTILES

La semana pasada fui a ver la exposición de Antonio López que se acababa de inaugurar en el Museo Thyssen. Se podría comentar –y supongo que se estará haciendo- mucho sobre ella; en mi línea, me limitaré a destacar un detalle mínimo que atrajo de forma poderosa mi atención: la capacidad del artista para captar en una escultura uno de los gestos infantiles que más me gustan. La escultura en cuestión se titula “María de pie”, y es una escayola del año 1963 en la que Antonio López representa en tamaño natural a una de sus hijas de corta edad, con ese encantador gesto que comparten todos los seres pequeñitos de alzar la cabeza desde su mínima estatura para escrutar el mundo de los adultos.

domingo, 3 de julio de 2011

LOS CUADROS DE JUNIO


Me gusta la pintura realista cuando por debajo de la precisión fotográfica y el detalle milimétrico se filtra la impresión de que el artista está recogiendo algo que queda más allá de los sentidos. Es lo que sucede en este cuadro del más norteamericano de los artistas europeos, el escocés Jack Vettriano, nacido en 1951. Hay algo de sobrenatural en esta habitación de escaso colorido, en el paisaje urbano velado por un visillo, en la mujer apenas iluminada que descansa, vestida de riguroso negro y con tacones de aguja, sobre un sillón cubierto por una sábana.  Es, sin duda, un momento de privilegio. Por si alguien dudaba del carácter amoroso de la ensoñación de la protagonista, ahí está el título para aclarárnoslo: In thoughts of you. La misteriosa dama vestida de negro está, ya nos lo sospechábamos, pensando en ti.

viernes, 1 de julio de 2011

DESPEDIDAS

Todos los grupos humanos que se disuelven producen una notable carga de melancolía. Para los que nos regimos por la sucesión de los cursos, el mes de junio es especialmente intenso en ese sentido, con los compañeros que parten a trabajar a otros destinos y con los alumnos que han compartido aula durante nueve meses y que ya no volverán a estar todos juntos, porque en septiembre próximo se repartirán, por variadas causas, en grupos distintos. Conjuntos de personas que han formado una unidad durante un tiempo, que han llegado a adquirir rasgos distintivos como si se tratara de organismos vivos con múltiples cabezas y corazones pero con una tendencia común, quedan de pronto expuestos a las circunstancias que los dividen inevitablemente. Cada año por estas fechas, al dar la última clase a mis alumnos, me asalta el mismo pensamiento: “Nunca más estaremos así, todos juntos”.  Por eso, todos los meses de junio me acuerdo de un relato del maestro Cortázar, que supo reflejar como nadie ese drama de los grupos humanos que se diluyen con el paso del tiempo.

sábado, 25 de junio de 2011

PENSAMIENTOS DE COLOR NEGRO

Los que siguen habitualmente este blog saben de mi gusto por la novela negra y de cómo me la autorreceto, como si de un medicamento se tratara, en los momentos de mayor tensión o cansancio. Ya hemos comentado aquí lo que tiene de juego, de desdramatización de la muerte, y lo terapéutico que eso resulta para los que sentimos un respeto más que mediano por esos temas funestos. Pero hoy no voy a hablar de lo mucho que me relaja reconstruir el puzzle que hay detrás de toda historia de crímenes, sino de otra faceta de la novela negra que me la hace especialmente atractiva y que me ha resultado evidente en las dos últimas piezas del género que he leído.

miércoles, 22 de junio de 2011

CINCO AÑOS LEYENDO JUNTOS

Perdonad la imprecisión del título: los profesores, cuando hablamos de años, en realidad queremos decir cursos, porque medimos nuestra vida a través de la sucesión de esos periodos de tiempo que comienzan en septiembre, con los nuevos alumnos y las asignaturas por estrenar, y terminan en junio, cuando el cansancio y el calor se alían para hacernos sentir una y otra vez que, si las clases se alargaran un solo día más, no seríamos capaces de resistirlo. Voy a hablar, por lo tanto, de cinco cursos, los que llevo compartiendo el placer de los libros y la conversación con el animoso grupo de personas que componen el club de lectores de Valmojado.

lunes, 20 de junio de 2011

LECTURAS DE LA PASADA PRIMAVERA

La primavera está dando sus últimos latidos y yo ya le soy infiel y hablo de ella en pasado. Será porque hoy las primeras horas de la tarde tenían ya el aliento cálido y la luz cegadora del verano. Al salir a la calle he pensado: “Ya está aquí”, y me he dado cuenta de que había llegado el momento de hacer balance de los libros que me han acompañado esta primavera.

Caoba, de Boris Pilniak. Comienzo con ilusión y curiosidad este libro del cual oí hablar hace unos días en un programa de radio. Su autor apoyó con entusiasmo la revolución rusa pero luego dio testimonio de la deriva de sus dirigentes y de la pérdida de los ideales primitivos; fue juzgado y condenado a muerte en tiempos de Stalin. El volumen se abre con un relato de título sugerente, Un cuento sobre cómo se escriben los cuentos. Alarde formal, piruetas narrativas y juego de perspectivas. Nada que ver con el realismo socialista. A Stalin, sin duda, le habría desagradado.

martes, 14 de junio de 2011

DE PRESENTACIONES DE LIBROS Y OTROS APUROS

Ya aparece en la web la entrevista sobre mi libro de relatos Los muertos, los vivos que me hicieron el pasado 1 de junio para el portal de Internet "Conocer al Autor". El que desee curiosear por la página web solo tiene que entrar en http://www.conoceralautor.com/. Para los más comodones, incluyo al final de esta entrada los enlaces a dos vídeos: el primero es una breve presentación del libro, y el segundo, la lectura de un fragmento de uno de los relatos que lo componen, el titulado Ángulo muerto

viernes, 10 de junio de 2011

ESOS RÍOS QUE FLUYEN

Cuando explico ante desconocidos a qué me dedico, con frecuencia por el rostro de los que me escuchan cruza un gesto de conmiseración. “Lo que tendrás que aguantar”, es más o menos el comentario que suele acompañarlo, o bien “yo no sería capaz, qué paciencia debes de tener”. A veces consigo incluso arrancar alguna frase admirativa; al parecer, la idea de entrar en un aula llena de adolescentes guarda en el imaginario popular cierta similitud con la irrupción de los cristianos en la arena plagada de leones. No diré que todos los momentos en mi carrera de enseñante hayan sido agradables. Pero lo que sí está claro es que los que me admiran o me compadecen por mi trabajo de profesora desconocen por completo la existencia de ciertos momentos de privilegio como el que he vivido esta mañana y me dispongo a contar.

martes, 7 de junio de 2011

LA PREGUNTA QUE NO ELEGÍ

El pasado miércoles me hicieron una entrevista para el portal de Internet “Conocer al Autor”. Se trataba básicamente de presentar mi libro de relatos Los muertos, los vivos en un vídeo que será colgado en la página web en fecha –espero- no demasiado lejana. Pero había algo más: al parecer, el entrevistador siempre plantea astutamente una pregunta de debate a los autores que pasan frente a la cámara; digo astutamente, porque dicha pregunta se lanza a bocajarro, instantes antes de empezar la grabación y sin apenas tiempo para pensar la respuesta. Está claro que huyen de los discursos preparados, y no se lo reprocho: pocas cosas hay más indigestas que un escritor soltando con pretendida naturalidad las frases que ha ensayado previamente frente al espejo. El caso es que me dieron a elegir entre dos cuestiones. La primera captó mi atención de inmediato: “¿Qué libro fue el que te impulsó a escribir?” Era, sin duda, la más atractiva. Solo había un problema: no conocía la respuesta.

miércoles, 1 de junio de 2011

LOS CUADROS DE MAYO

La construcción de la presa de Asuán amenazaba con sumergir riquísimos monumentos de Nubia. Una expedición de arqueólogos polacos trabajó contrarreloj para rescatar la catedral cristiana de Faras, que llevaba siglos oculta por las arenas del desierto. Al ser sacada a la luz, sus paredes aparecieron cubiertas por frescos en los que personajes blancos y negros, divinos y humanos, se mezclan con deliciosa naturalidad. Uno de ellos representa a esta mujer de ojos grandes y expresivo gesto que parece reclamar el silencio del espectador. Ella es Santa Ana, pintada en el siglo VIII, y que tras su larga existencia en tierras africanas empezó otra –de momento bastante más breve- en las paredes del Museo Nacional de Varsovia. Tras salvarse de la amenaza de la arena y de las aguas, ella se ha convertido en el logotipo del Museo, y con encantadora delicadeza pide a los visitantes, desde reproducciones y carteles dispuestos por doquier, respeto y atención al recorrer las salas.

domingo, 29 de mayo de 2011

ANDANZAS DE LA FERIA

A mí me enseñaron de niña que no se debía hablar bien de uno mismo, ni hacer alarde de los propios logros. Era algo inadmisible, igual que tirar comida o que inventar una excusa relativa a la mala salud de algún familiar. Había, por tanto, que huir como del diablo de la presunción y del autobombo e instalarse en el terreno de la humildad. Qué duda cabe de que en esto las monjas hicieron muy bien su labor, y que yo me lo creí religiosamente (me parece que es lo único que he hecho religiosamente en toda mi vida). Por eso, en memoria de aquellas esforzadas monjitas de mi infancia, jamás habría escrito una entrada como la de hoy, de no ser por las cosas curiosas que uno contempla cuando se mira el mundo desde detrás del mostrador de una caseta de la Feria del Libro.

sábado, 21 de mayo de 2011

ALGUIEN QUE AGUARDA, VERDADERAMENTE


Es una cosa curiosa, esto de los títulos. Hay libros que uno se lleva a casa sin apenas referencias, simplemente porque el título le resulta atrayente. Hay otros que nos resistimos a leer sin un motivo claro, y, cuando alguien de fiar nos canta sus bondades, condescendemos tal vez, aunque con un “bueno, si tú lo dices; pero con ese título…”

A la hora de bautizar una obra, también la cuestión es peculiar. Hay historias que nacen con el título colgado del cuello, como canes dóciles y domesticados; las hay, incluso, que parecen irse alimentando de su propio nombre, evolucionando y tomando ideas de él. Otras se resisten como gato panza arriba (perdonad la abundancia de símiles del reino animal) a ser reducidas a una fórmula. A mí me pasó con la novela de la que voy a hablaros, y que está a punto de salir de las mágicas entrañas de una imprenta convertida, al fin, en libro.

jueves, 19 de mayo de 2011

UN PASEO NOCTURNO

Hace casi cuatro años, viajé a una ciudad del sureste español para recoger un premio de novela corta que otorgaba el casino local en colaboración con el ayuntamiento. El viaje empezó bajo malos augurios, porque dio la casualidad de que estaba yo con un resfriado terrible y hasta arriba de medicación, y además se había dado la circunstancia de tener que conducir sin compañía y bajo la lluvia durante todo el trayecto. Aun así, afronté con más dignidad de la que me creía capaz de reunir los variados compromisos que se me habían preparado: una entrevista en la radio local, la entrega del premio y la cena posterior con los miembros del jurado. Y fue al final de la jornada, tras disolverse la reunión, cuando llegó el momento por el que ahora estoy recordando este episodio: el paseo nocturno por la ciudad.

lunes, 16 de mayo de 2011

UN SUEÑO DE DIEZ AÑOS

Cuando creé este blog, pretendía que se convirtiera en un catalizador de conversaciones, reflexiones y opiniones sobre libros. Llevaba muchos años hablando sobre el mágico acto de leer con personas muy distintas y ajenas entre sí, y con frecuencia tenía la sensación de que parte de una conversación le habría interesado a alguien que no estaba presente. Opiniones, gustos, reflexiones, deseo de acceder a esta o aquella obra que no se encuentra… Cuántas cosas se pueden poder en común. Yo acabo de vivir una de las maravillas de explicitar mis deseos en este espacio al alcance de tantas almas afines. No me resisto a contarlo (mi resistencia a contar cosas, bien es verdad, es bastante escasa).

sábado, 14 de mayo de 2011

ERROR, DULCE ERROR

Ayer a primera hora, al comprobar como de costumbre las visitas recibidas en mi blog durante la noche, me encontré con algo sorprendente, que me mantuvo unos segundos mirando la pantalla sin saber cómo reaccionar. Eso que tenía ante mí no era mi blog tal como lo había dejado el día anterior: algunas de sus secciones (Los que leen dentro del lienzo, Hablando de literatura) habían vuelto a su estado de varios días atrás, y la última entrada, titulada La hora bruja, con sus comentarios, simplemente había desaparecido. Lo que tenía frente a mis ojos no era el blog correspondiente al viernes, 13 de mayo, sino el del martes anterior. Era inexplicable, pero no se podía negar: había vuelto atrás en el tiempo. ¿Me encontraba dentro de un relato de Ray Bradbury?

miércoles, 11 de mayo de 2011

LA HORA BRUJA

Los fotógrafos llaman “hora azul”, “hora mágica” o incluso “hora dorada” a los instantes previos a la salida del sol o a su puesta, y los consideran un momento privilegiado para mirar el mundo a través de su objetivo. Hace años, oí a un célebre fotógrafo de cine referirse a esa parte del día como “la hora bruja”, que es una denominación que me gusta especialmente. Cuando viajo en coche, sobre todo, me encanta ese momento de la tarde en que la luz adquiere un tono cálido y, de pronto, la belleza de las cosas se hace más evidente, como si quedaran realzadas por un barniz dorado que las suaviza y destaca a la vez. En esos instantes, siempre lanzo la misma exclamación gozosa: “¡La hora bruja!”, y me lanzo a observar el paisaje por la ventanilla, con los ojos de par en par. Los que han viajado mucho conmigo ya se han acostumbrado. El espectáculo dura muy poco, y cuando uno quiere darse cuenta, ya las sombras se han instalado alrededor, cubriendo el mundo con sus tonalidades mates, mortecinas. Por eso hay que aprovechar muy bien esa hora bruja que en realidad tiene escasos minutos de vida. No hay paisaje que no se vuelva hermoso bajo su mágico influjo.

domingo, 8 de mayo de 2011

EL FINAL DE LA HISTORIA

Hay cuadros que cuentan historias. Otros se limitan a provocar estados de ánimo, sensaciones: nos intrigan, producen alegría o incomodidad, nos repelen, nos confortan, nos dan paz. Los hay que simplemente existen, con su combinación de colores y de formas, bellos o poco gratos, según el gusto del espectador. Determinar qué es lo más adecuado, lo que le hace más justicia al arte de la pintura, sería una discusión interminable y estéril. Puedo citar cuadros que me encantan y que ejemplifican cada uno de los casos que acabo de mencionar. No creo que un artista que se dedica a explorar texturas y juegos de luces sea superior al que busca la complicidad sentimental del que contempla sus obras. Toda esta reflexión me viene hoy a la cabeza porque el viernes pasado estuve visitando a un pintor que me contó muchas historias, algunas claras y terminadas, otras apenas esbozadas, como enigmas lanzados al espectador.

miércoles, 4 de mayo de 2011

MI QUERIDO SEÑOR SCROOGE

Hay personajes literarios que rebasan su carácter de figuras de ficción y se instalan en nuestro entorno con naturalidad pasmosa. Es el caso del protagonista de Canción de Navidad de Charles Dickens. Yo lo conocí de niña, mucho antes de leer el libro, porque en mi familia se le mencionaba como si se tratase de un vecino o un amigo de toda la vida. Cuando alguien miraba la cuestión económica con un celo que nos parecía excesivo, siempre surgía el comentario: “Ya está aquí el señor Scrooge…”  Luego leí la novela, y vi múltiples adaptaciones de la historia al cine o la televisión, pero aun así sigo refiriéndome a él como a un viejo conocido, cuando alguien –que muy bien puedo ser yo misma- araña los céntimos del bolsillo o hace un comentario malhumorado sobre la Navidad. Entonces surge, inevitable, el viejo chascarrillo familiar: “Scrooge, ya te tenemos aquí”.

martes, 3 de mayo de 2011

LOS CUADROS DE ABRIL

Ahora que repaso los cuadros que nos han acompañado las últimas semanas, me doy cuenta de que el mes se abrió con una escena de lluvia (no en vano era el mes de abril) para instalarse después en una órbita absolutamente femenina. No ha sido una elección consciente, pero el caso es que aquí están: menudas y crecidas, vestidas y desnudas, ascéticas y carnales, decididas y melancólicas; ellas han sido las mujeres del pasado mes de abril, vistas desde la perspectiva de artistas de épocas, estilos y nacionalidades diferentes.

Puro dinamismo: la lluvia convertida en líneas oblicuas que barren la superficie del cuadro, las figuritas humanas dispersándose en direcciones opuestas, la barca que se escapa a toda velocidad cauce abajo. El puente y el río, dos cintas transversales que se cruzan dividiendo el paisaje. Un instante detenido para la eternidad. El título es casi un haiku: El puente Ohashi en Atake bajo una lluvia repentina, del maestro japonés Utagawa Hiroshige (1797–1858). A Van Gogh le gustaba especialmente esta imagen y llegó a pintar un cuadro tomándola como modelo. Puedo entender por qué.


sábado, 30 de abril de 2011

INTERIOR, EXTERIOR

Me encantan los marcapáginas y he reunido una buena colección entre los que compro, los que me regalan y los que me llevo de librerías y ferias del libro. Los tengo guardados en carpetas, pero me gusta dejar fuera unos cuantos para, a la hora de iniciar una nueva lectura, elegir entre ellos el que me parece más adecuado para la ocasión. Es un pequeño ritual que me divierte. Un paisaje nevado, para Irène Némirovsky. Un pequeño tapiz árabe, para Naguib Mahfuz. No siempre es tan fácil ni tan claro: hay veces en que tomar la decisión me lleva un buen rato y no me deja convencida del todo. No fue así en el caso de Espejo roto, de Mercè Rodoreda, cuya relectura acabo de terminar: resultó que tenía un marcapáginas de lujo. Lo elegí sin dudar y lo metí entre la cubierta y la primera página, como hago siempre para indicar que esa será mi siguiente lectura. Cerré la tapa del libro y fue entonces cuando me di cuenta de la coincidencia. La imagen del marcapáginas y la de la cubierta tenían un curioso parecido. Juzgad vosotros mismos:

viernes, 29 de abril de 2011

FRAGMENTOS DE ESPEJO

En uno de los capítulos finales de Espejo roto, de Mercè Rodoreda, un personaje tropieza y cae llevando un espejo en la mano. Cuando lo mira, se encuentra con que solo quedan pedazos, algunos dentro del marco, otros diseminados alrededor. Los va recogiendo pacientemente y los encaja en su sitio. En ese momento dice la autora: “Y de pronto en cada fragmento de espejo vio años de su vida vivida en aquella casa”.

domingo, 24 de abril de 2011

IMÁGENES DE SANT JORDI

Era la primera vez en mi vida que la fiesta de Sant Jordi me pillaba en Barcelona, y me las prometía muy felices. Pensaba demorarme husmeando por los puestos hasta elegir ese ejemplar que, con el paso de los años, recordaría con especial cariño: “Este lo compré el día de Sant Jordi de 2011, en plena Rambla barcelonesa…”. Pero no. Me quedé sin libro. Imponderables de la vida. No fue la lluvia, que andaba rondando amenazadora sobre la ciudad desde el día anterior, la culpable. Fueron los pintores y escultores del Museo Nacional de Arte de Cataluña. Hay sitios de los que, una vez que entro, me resulta muy complicado escapar: los minutos se encadenan, fluyen las horas, y siempre resulta que queda algo por ver y se pospone el momento de la salida. El resultado fue que el horario previsto se desbarató un poco; aun así, al abandonar el museo hice un intento de incursión en la Rambla para acercarme a las casetas. Lucía el sol y una auténtica marea humana adornada de rosas fluía arriba y abajo frente a los puestos de libros. Faltaba poco para la salida de mi tren en dirección a Madrid y cualquier tentativa de compra me habría llevado demasiado tiempo. Tuve que rendirme a la evidencia: era mi primer Sant Jordi en Barcelona, y me iba a quedar sin libro. Pero no estaba en absoluto descontenta. Me llevaba en la retina una larga ristra de hermosas imágenes que también podré recordar en el futuro como asociadas a la fiesta del libro y la rosa. Incluyo una pequeña muestra; creo que ellas solas se bastan para justificar por qué en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, no tuve tiempo para la lectura.

domingo, 17 de abril de 2011

PORTADAS Y PINTURAS

Me pregunto si me gustaría tanto leer si los libros no me parecieran objetos tan hermosos. Me falta aún la experiencia del libro electrónico, pero supongo que el formato en que llega a nosotros un escrito debe de influir de alguna manera en la percepción que de él tenemos. Saco hoy de mis estanterías dos de mis posesiones más preciadas. Tienen muchas cosas en común: ambos son ejemplares de novelas que había leído muchos años antes en otras ediciones, pero los dos atrajeron mi atención de forma irresistible y no pude evitar la tentación de comprarlos. Pero no terminan ahí las coincidencias. Curiosamente, las autoras de las dos novelas eran hermanas, y la imagen de ambas portadas es del mismo pintor. A veces se establecen parentescos entre los habitantes de nuestras bibliotecas, y no cabe duda de que, a mis ojos, estos dos libros son hermanos.

sábado, 16 de abril de 2011

ESCENAS DEL BARRIO

Esta mañana, camino del supermercado, me he encontrado con una bulliciosa familia marroquí. Dos mujeres empujando sillitas de niños, varios chavales de corta edad correteando en torno a ellas. Todos hablaban animadamente con el que les quedaba más cerca; una de las mujeres llevaba, además, enganchado en la sillita del crío un transistor que dejaba salir una música rítmica de tonalidades orientales. Iban delante de mí, a buen paso, pero de pronto ha sucedido algo que los ha dejado a todos clavados en el sitio y me ha dado la posibilidad de alcanzarlos. Una niña de unos seis años había lanzado el grito de alarma y todos se habían detenido, mirando hacia atrás. La niña, que al principio parecía asustada, estaba en realidad presa de una gozosa excitación: señalaba la calle a los lejos y reía y corría al encuentro de alguien. No pude evitar mirar en la misma dirección que todos ellos y descubrí el motivo del alborozo. Era el padre de familia, que se acercaba sorteando el tráfico montado en una bicicleta. Todos se alegraron de verlo, pero ninguno tanto como la hija, que le recibía con carantoñas de cachorro. Me sonreí y seguí mi camino hacia la acera de enfrente. Desde allí me volví una vez más y contemplé el desenlace de la historia.

jueves, 14 de abril de 2011

LIBROS PERDIDOS

Hará cosa de un mes, me dirigí a una biblioteca pública que frecuento con la intención de sacar en préstamo Un hombre en la oscuridad, de Paul Auster. Desde que los catálogos de las bibliotecas abandonaron su encantador formato de cartulinas escritas a mano, primero para digitalizarse y finalmente para hacer acto de presencia en la red, no existe ya esa incertidumbre del lector antiguo que deambulaba entre las estanterías sin saber si encontraría el título deseado o si otro lector de similares gustos o necesidades se le habría adelantado. El acto de sacar un libro en préstamo ha ganado sin duda en eficacia pero, eso sí, ha perdido un punto de emoción.

sábado, 9 de abril de 2011

HISTORIAS ANTIGUAS, MIRADAS NUEVAS

Una lectora asidua de este blog, que pertenece además al grupo de los pioneros que me animaron desde el comienzo con sus comentarios, me reprochaba ayer mi marcada tendencia a lo macabro, que al parecer quedó muy evidente en el repaso que di hace un par de días a mis locos favoritos en la literatura, bajo el título de Locos de papel. Me pide que le dedique una entrada, y es obvio que desea que explore en ella facetas más amables, menos oscuras e inquietantes, del ser humano. Su petición me llegó en un momento muy adecuado: la leí ayer por la tarde, cuando regresaba de conocer a un artista capaz de hacer precisamente eso, convivir con el dolor y la miseria y sin embargo extraer el detalle más digno, bello y entrañable de sus protagonistas. Lo estuvo haciendo a través del objetivo de su cámara, durante más de siete décadas. Se trata del fotógrafo húngaro André Kertész, al que he tenido la oportunidad de conocer gracias a una exposición de su obra en la Fundación Carlos de Amberes.

jueves, 7 de abril de 2011

LOCOS DE PAPEL

Hace ya unos cuantos años, viajaba yo en tren con un grupo de amigos y uno de ellos sugirió un juego para hacer más corto el trayecto. Se trataba de recordar entre todos literatos con algún defecto físico. Hay que perdonar la considerable pedantería del entretenimiento: éramos jóvenes, filólogos y, por tanto, un pelín engreídos. El caso fue que disfrutamos bastante del juego, y por aquel vagón de tren desfilaron a tientas Homero y Borges, Cervantes y Valle-Inclán con sus brazos inútiles y lord Byron renqueando con su cojera. El viaje se hizo, sin duda, mucho más ameno. Una seguidora de este blog me lanzó hace días un reto parecido: mis locos favoritos. En el cine, en la literatura, en el arte, en la vida real. En cuanto leí su sugerencia, mi cabeza se pobló de ideas y recuerdos; hubo una auténtica avalancha de imágenes que me ha costado algunos días poner en orden. Eso sí, me lo he pasado realmente bien, rodeada de excéntricos deliciosos, de locos entrañables, de dementes amenazadores. Hoy voy a hablar de los que habitan en el mundo de ficción de la literatura, en las páginas de las novelas, sobre las tablas del teatro: son mis locos de papel.